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La historia de LOS CHINOS que le dieron nombre al famoso agromercado holguinero

7 de marzo de 2017

Calixto García. Biografía. 84


1897, Abril 12
Llega la artillería que el General estaba esperando.
En Deleite (Banes), el general prueba la artillería traída por Roloff: Un Hotchkiss de doce libras, un tubo lanzatorpedos y una ametralladora Colt. (Estas armas serán empleadas pronto en una de las más importantes acciones de guerra libradas por el Ejército Libertador: el ataque y toma de Las Tunas).
1897, Mayo 11
El General considera la toma de Bayamo
Según afirma Calixto, el estado de la guerra en Oriente es halagador para las armas cubanas. Son sus palabras las siguientes: “El convoy de Bayamo, que cuando yo llegué lo conducían trescientos hombres, lo trasladan ahora columnas de ocho mil. Bayamo viene siendo para los españoles una carga espantosa que sostienen a costa de grandes sacrificios y esfuerzos. Yo considero la toma y el abandono de esta población como el reconocimiento de nuestra independencia”.
1897, Mayo 13
“Mi salud parece que se quiere aflojar”
Calixto visita el campamento de Rabí con su Estado Mayor y la escolta. Dicen algunos historiadores que fue a combinar una operación, pero según Casasús, a lo que en verdad va Calixto es a buscar reposo y atenciones de manos queridas, y lo prueba con una carta escrita a Estrada Palma el 26 desde otro campamento: “Mi salud parece que se quiere aflojar, hará quince días que tuve dos ataques de disnea como los que me daban en Madrid. No le digas nada a Isabel, no crea por esto que me voy a morir; le hago falta a Cuba todavía y mientras esta me necesite estaré vivo”. 
Asimismo le recomienda que se cree un cuerpo de médicos que examinen a los expedicionarios: “No deje embarcar a ninguno que no esté en condiciones de soportar la campaña”. Y a renglón seguido: “En las expediciones no debe venir ni uno solo que no sea cubano”, y pide quinina, que tanta falta hace en la manigua para combatir la fiebre: “Que las heridas las podemos curar con agua, pero las calenturas no”.
1897, Junio 22
A Menocal: “Usted me hace falta”
Desde Mala Noche a Menocal: “Usted me hace falta, venga a reunirse conmigo y tráigame la escolta, pues ando solo. Voy por el norte de Tunas y veré como lo espero en Potosí, para que sigamos a Camaguey donde hay mucho que hacer. A vega (y se refiere al jefe del cuerpo camagüeyano) lo han vuelto a ripiar. Haciendo la guerra a uso del siglo XVI no conseguirá otro resultado”.
1897, Julio 4
“Me pongo orgullosos de mis holguineros cuando los veo que pegan, aunque yo les llame guebiblancos cuando me incomodo, es porque yo quisiera que fueran los que más hicieran, que no en vano he nacido entre el Marañón y el Jigue, y ahora que soy viejo voy queriendo más a mi pueblo.”
Desde su campamento El Ponton escribe a Mariano Torres, jefe de la brigada de holguineros: “Querido Mariano, estoy más satisfecho de las operaciones que se llevan a cabo allá, sobre todo con Remedios. Felicítele y dígale que apriete. Me pongo orgullosos de mis holguineros cuando los veo que pegan, aunque yo les llame guebiblancos cuando me incomodo, es porque yo quisiera que fueran los que más hicieran, que no en vano he nacido entre el Marañón y el Jigue, y ahora que soy viejo voy queriendo más a mi pueblo.
“Como la brigada de Holguín tiene una oficialidad deficiente, puedes pedirme los que quieras, aunque no estén en mi Estado Mayor, y sustituir a todo el mundo. Mándame a Pedro Vázquez y si lo ves con deseos de promover revueltas, mándalo preso y bien custodiado a mi cuartel.
“ Es preciso mantener el orden y hacer guardar la disciplina, cueste lo que cueste, y hay que acordarse de que en esa se formó el cantón que tanto daño hizo en la guerra pasada. Mucha energía y mucha prudencia”.
1897, Julio 10
“Casi todo mi estado mayor y yo mismo me siento mal”
Desde La Yaya, Camaguey a Tomás Estrada Palma, le insiste el General en el envío de quinina:
“Casi todo mi estado mayor y yo mismo me siento mal; el acceso de fiebre se me ha presentado varias veces”
1897, Julio 29
“Mucho enfermo y mucho muerto
En Mala Noche, por lo tanto viniendo de vuelta de Camaguey, escribe el general a Mario García Menocal: “Mucho enfermo y mucho muerto”. Y después agrega: “He visto a Rojas y está recogiendo gente. Le he ordenado tenerla lista del primero al ocho”. (O sea, que en medio del hambre y las enfermedades, Calixto está tramando un plan maravilloso: el ataque a Las Tunas).



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