LO ÚLTIMO

Historia de Holguín

La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

17 de abril de 2011

La Casona Señorial del ingenio Santa María, fantasma del siglo XIX que toma el sol a la entrada de Gibara

Por: Enrique Doimeadios 
Historiador de Gibara

La Casona de Santa María, ubicada en el barrio del mismo nombre, a unos 5 Km de la ciudad de Gibara por la carretera que une a la Villa Blanca con la ciudad de Holguín, es la única Casa Señorial de Ingenio Azucarero que se encuentra en pie en toda la provincia.

 
 
Esta hermosa y añeja casona fue construida en una fecha aún sin precisar de la década de 1830, por el norteamericano Samuel Clark, quien, además, fundó dos ingenios en la comarca gibareña: el Santa María (de la que esta era la casona familiar), y el Santa Lucía.

Clark arribó a Gibara, Cuba, en 1818, luego de que el Gobierno de la metrópoli emitiera la Real Orden que autorizaba a los extranjeros blancos a establecerse en las colonias españolas de América, sobre todo si demostraban poseer capital suficiente para dedicarlo al desarrollo de la agricultura o la industria.

Fue por el anterior motivo y porque estos cumplian con los requisitos imprescindibles, que en la primera mitad del siglo XIX, un grupo de británicos y norteamericanos adquirieron tierras y fundaron plantaciones e ingenios azucareros en los alrededores del Puerto de Gibara, empleando fuerza de trabajo esclava.

Aunque no todos, sí la mayoría de aquellos anglosajones tenían desde tiempo atrás, propiedades rústicas y esclavos en Bahamas. Y ese fue otro de los motivos poderosos que los obligó a venir a Gibara. Aunque ellos hablaron de la fertilidad de las tierras gibareñas, era el interés de conservar la propiedad sobre sus esclavos la razón verdadera. (Entonces era más seguro tener un esclavo en territorio español porque para esa fecha se hacía cada vez más fuerte en el Parlamento y prensa británicos, las voces que pedían la abolición de la esclavitud).       

En 1854 la familia Clark vendió el ingenio Santa María, conjuntamente con la Casa Señorial, las fincas y una numerosa dotación de esclavos, al inglés Samuel Chapman Payl. 

Fortín que protegía otra Casona Señorial cercana, la del ingenio Columbia
Durante las guerras de independencia se construyeron varios fortines alrededor de la casona para protegerla. 

En 1887 el ingenio paró definitivamente sus máquinas y la finca fue convertida en potrero de crianza de ganado.

En el resto del siglo XIX el Santa María fue una de las muchas propiedades de la familia Chapman en la comarca gibareña. 

Debido a que los Chapman no redimieron una hipoteca que habían contraído sobre  la Casona ésta pasó a manos del capitalista José  Homobono Beola y Valenzuela.
En el tercer lustro del siglo XX Beola vendió la Casona de Santa María y la finca del mismo nombre, a la familia Hernández, de origen canario.

En agosto de 1931, durante la expedición de Emilio Laurent contra el dictador Gerardo Machado que entonces gobernaba a Cuba con mano de hierro, la Casona del Santa María funcionó como Puesto de Mando del Ejército Nacional. Desde allí  se comunicaban  vía teléfono con el Puesto de Mando Nacional en el Palacio Presidencial en La Habana y desde allá recibían las ordenes de las siguientes operaciones militares sobre Gibara.

En los alrededores de la Casona aún se puede observar la cimentación del antiguo barracón de esclavos y también pedazos de los muros de la antigua casa de máquinas del ingenio.  No muy lejos se encuentra el antiguo cementerio de esclavos, aún sin estudiar.

Además de los valores históricos que posee la Casona de Santa María, la misma contiene elementos arquitectónicos de sustancial interés para la cultura local y nacional: Esta joya de la arquitectura gibareña presenta una tipología típica de una antigua Casa Señorial criolla,  esto es, que está edificada de un nivel en forma de U y con un cuerpo principal de cubierta a cuatro aguas y dos martillos con colgadizos. Los materiales constructivos fueron madera preciosa de caoba, cedro y tejas criollas.

Asimismo (y también es típico de las grandes casonas señoriales criollas), esta tiene amplios corredores externos al frente y dos laterales que descansan en pies derecho de madera con base de mampuesto. (Así se hacían para aislar la madera de la humedad). A estos pies derecho los corona un capitel de madera. 


 Igual, la hermosa casona del que fue Ingenio Santa María posee un patio interior rodeado por galerías en tres de sus lados, el cuarto lado, o sea el del fondo, lo cerraba una pared de mampuesto que se encuentra destruida.


La cocina estaba ubicada al final de unos de los martillos, con su fogón hecho de ladrillos y una gran campana con chimenea para exhalar el humo.


Tanto la cimentación como los muros exteriores de la Casona son de mampuesto con un espesor de 49 cm. Asimismo en estos muros exteriores se utilizó también el ladrillo que tenía un grueso de 15 cm.


En los pisos se empleó el ladrillo y la losa isleña, ésta última traída desde Islas Canarias como lastre en los barcos. (Quiere decir que estos materiales para pisos era necesario montarlo en las embarcaciones que cruzaban el Atlántico para que le dieran el cierto pesos que requería para su estabilidad sobre el Océano).

La colonial Casona del Santa María posee dos puertas exteriores dispuestas no de forma simétrica: la puerta principal está enfrentada a la calle y cargada a la parte izquierda de la edificación; la segunda puerta está en el extremo derecho donde se ubicaba la oficina del antiguo ingenio, (en la actualidad esta parte de la casa está ocupada por una familia descendientes de los últimos dueños). Estas grandes puertas de dos hojas y rematadas en los bordes con fines decorativos, son clavadizas a la española, en el caso de las interiores son de cuarterones.


Las ventanas son también de dos hojas, de cuarterones y están protegidas por rejas de hierro con travesaños de madera. Toda la carpintería es de caoba y cedro.


Después de entrar por la amplia puerta central encuentra el curioso una gran sala de recibo. Contigua a ésta una saleta a la que se tiene acceso a través de un arco de medio punto.  Y luego ocho habitaciones espaciosas.
Al raspar las viejas paredes se descubre que los colores originales, de la Casona fueron el azul y el blanco.

La Casa Señorial de Ingenio Azucarero del siglo XIX, conocida como Casona de Santa María, posee valores históricos y arquitectónicos de indiscutibles prestancia para el arte cubano que deben conservarse.

 Planos dibujados por el arquitecto Wilfre Rodríguez
 La Oficina de Monumento de la Ciudad de Holguín existe el proyecto de restauración de la misma, para establecer en ella el Museo del Azúcar y de la Esclavitud, centrado en las regiones de Gibara y Holguín en el siglo XIX.

4 comentarios:

  1. INTERESANTE EL ARTÍCULO E INGENTE EL TRABAJO DE RESTAURACIÓN QUE QUEDA POR DELANTE. ¿SERÍA FACTIBLE UBICAR EN EL MAPA PARA SEGUIR POR GOOGLE EARTH ?...GRACIAS, UN SALUDO, CÉSAR O.G.L.

    ResponderEliminar
  2. debe ser sorprendente la historia que encierra el cementerio de esclavos que se encuentra en los limites de esta vivienda.Gracias por toda la informacion recogida.Saludos

    ResponderEliminar
  3. Anonimo, traté de localizar la casona en google eart, pero no se hacerlo. ¿Me perdonas?

    ResponderEliminar
  4. TE LO AGRADEZCO...YO NO SÉ LA UBICACIÓN EXACTA, PERO SI ME FACILITAS LAS COORDENADAS YO TRATARÍA DE LOCALIZARLA...ASÍ SE PODRÍA "SUBIR" UNA DE TUS FOTOS DEL REPORTAJE, PARA QUE TODOS CONOZCAMOS NUESTRO PATRIMONIO, Y ASÍ SEPAMOS PROTEGERLO...UN SALUDO, CÉSAR O. GÓMEZ LÓPEZ.

    ResponderEliminar

LO MAS POPULAR DE LA ALDEA