ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

6 de marzo de 2017

Calixto García. Biografía. 67


Martí
José Martí prepara la nueva guerra y llama a los viejos generales al combate, Gonzalo de Quesada escribe a Calixto y este responde presente, aunque la enfermedad penosa que padece le impide acudir de inmediato.
Relaciones de Calixto con Martí y Máximo Gómez
Carlos García Vélez, escribió en su diario sobre las relaciones de su padre con Martí y Gómez en los momentos en que estos últimos organizaban la guerra del 95, siendo esta la única referencia sobre asunto tan trascendente para la historia de Cuba.
“Mi padre estuvo en comunicación con Máximo Gómez y Martí antes de partir estos de Montecristi, desde cuyo punto escribieron la última carta a mi padre recibida en Madrid de manos de la valerosa patriota Anita Betancourt viuda del libertador Ignacio Mora. Anita, Familiar de Gonzalo de Quesada, era el intermedio comunicante pues Gonzalo le expedía las cartas que ella llevaba a mi padre y este por el mismo conducto contestaba. Anita moraba con una hermana viuda de un general español y por tanto su casa era libre de toda sospecha”.
1895

Comienza la guerra en Cuba. Los principales jefes que estaban en la emigración llegan a la Isla

Comienza la guerra en Cuba. Antonio y José Maceo, y Flor Crombet desembarcan por Duabas, Gómez y Martí por Playitas.
Calixto está en Madrid donde no tiene un instante de reposo espiritual, a pesar de su deficiente estado de salud.
En Madrid el general recibe el Manifiesto de Montecristi. Su hijo Carlos lo distribuye en el Ateneo y en los principales puntos de reunión de la capital hispana.
La salud de Calixto se deteriora

Juan Gualberto Gómez llega a Madrid prisionero
A la vez que en Cuba iniciaba la nueva guerra de independencia, la salud de Calixto se deterioraba, dice su hijo: “Los graves ataques de disnea asmática llegaron impedirle trabajar, e incluso a acostarse, obligándolo a permanecer día y noche en un sillón. Eso le tenían en desesperación viendo pasar los días sin mejoría. A la llegada de Juan Gualberto Gómez, preso con otros sublevados, a la cárcel modelo en Madrid, hizo que yo le acompañara y fuéramos a verlos”.
Calixto conoce a Pedro Betancourt
Al patriota Pedro Betancourt lo conoció el General de una forma muy singular:
“Recibió mi padre una carta anónima en que lo citaba su autor para una entrevista en los viveros de plantas, que se hallan en las afueras de Madrid. No permití que fuera solo y lo acompañe.
“En una de las glorietas encontramos a un joven alto que al instante de aproximarnos se dirigió a mi padre y se dio a conocer, era el Dr. Pedro Betancourt de Matanzas. Explicó aquel que había sido denunciado al gobernador Porset quien le detuvo impidiéndole reunirse con Santa Colonia y sus compañeros en Ibarra, siendo embarcado de seguido para España. Relató la extensión e importancia del levantamiento aunque carecían de armas. Confió su humillación en que se encontraba, sincerándose de su lealtad a la causa y su decidido propósito de rehabilitarse, pues su patriotismo había quedado en entredicho; que él estaba enterado de que mi padre estaba comprometido con Gómez y Martí a sumarse a la Revolución y que le suplicaba confiara en su palabra de caballero y cubano patriota de seguirle cuando mi padre lograra mejorar su salud y evadirse a Francia.
“Mi padre le prodigó palabras de aliento y le prometió llevarlo en la expedición que se armara a su llegada a Nueva York. Nos despedimos buenos amigos y sus visitas a casa comenzaron a ser diarias, anunciando a mi padre su restablecimiento para la campaña”[1].



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[1] Finalmente Pedro Betancourt logró burlar la vigilancia de las autoridades españolas y escapar a Francia para posteriormente incorporarse al ejército libertador.