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6 de marzo de 2017

Calixto García. Biografía. 56






Seis hombres descalzos, desnudos, hambrientos, sin municiones y con la sangre infectada del paludismo y el alma enferma de amargura, son los que acompañan al General en la guerra que él mismo inició. Desesperados y exhaustos, vagan por las estribaciones de la Sierra Maestra, cayendo todos los días en una nueva emboscada.
Militares españoles masones  hacen saber al General que si quiere presentarse le tienen conseguido el indulto
Los militares españoles masones de Bayamo le escriben al General y le hacen saber que trabajan para ayudarle y que si quiere presentarse, le tienen conseguido el indulto. Está entre ellos Fernando Andrillón, teniente coronel del Ejército español, cuya madre visitaba a Calixto en la prisión.
1880, Agosto 1ro






Carta del general García al general Varela:
“Costa de Mabay, 1ro de agosto de 1880.
Excmo Señor Comandante General don José Varela.
Deseando hacer mi sumisión al Gobierno, le suplico me diga con qué garantías puedo hacerlo. Soy de usted con la mayor consideración. Calixto García”.
La respuesta es que cuenta con la vida y la libertad en España…
Rendición
Entonces Calixto escribió a Andrillón para que lo fuese a buscar: “Querido hermano Andrillón. Estoy conforme en rendirme; venga usted a buscarme”, y al instante sale un piquete de caballería del ejército español, entre los que van el capitán Urbina, Estrada, que era compadre de Calixto y a quien había escrito su carta desesperada, y el teniente coronel Andrillón.
1880, Agosto 3
El prisionero Calixto García entra en Bayamo casi desnudo y descalzo, pero aún así no acepta ni un céntimo de lo que intenta prestarle el general Blanco[1]. Los compañeros del General mambí en tan triste momento eran Modesto Fonseca, Juan Soto, Miguel Cantres, Juan Espinosa, y Juan Moncada.
1880, Agosto 4
El mismo día en que el general cumple 41 años de su edad, entra a Manzanillo, por donde será embarcado hacia La Habana.



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[1] Según varios historiadores, el General Blanco se comportó tan caballeroso con Calixto porque no puede olvidar el comportamiento del general cubano para con los prisioneros de la columna del coronel Gómez Diéguez, el Chato. Años después, en noviembre de 1898 llegaba Calixto vencedor a La Habana. Entonces el general Blanco, quien entonces era el Capitán General de la Isla, se aprestaba a reembarcarse para su Patria. Calixto le escribe: “Ofrezco a usted con mi testimonio de veneración y respeto, los sentimientos de mi más sincero aprecio y gratitud, pues no olvidaré nunca que en momentos de desgracia y angustia suprema fue Su Excelencia generoso para remediarlas, moral y materialmente”. A lo que Blanco respondió: “Agradezco al señor García y ruego le manifieste que así como he olvidado esos beneficios que como caballero y hombre de honor me consideraba obligado, procuraré también olvidar sucesos y actos más recientes que nunca esperé y que me causaron doloroso efecto”, y firma su escrito en 16 de noviembre de 1898.