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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

17 de octubre de 2017

La Nueva Trova en Holguín, Cuba

Por: Zenovio Hernández Pavón y Ana Luisa Tamayo
 


Al mismo tiempo que Silvio, Pablo y Noel Nicola gestaban a finales de los años 60 una nueva cancionística cubana, otros jóvenes en los más dispares sitios de la Isla asumieron idénticos postulados estéticos y formales. La causa de ese gusto por la canción de pensamiento y comprometida con la realidad político-social era una necesidad impuesta por el contexto cubano.


Presencia simplemente, (autor: Ramiro Gutiérrez) Pablo Milanés

En Holguín devino precursor y líder de la que se conoció como Nueva Trova, Ramiro Gutiérrez. Y con este artista, asi como con otros destacados trovadores oriundos de la región: Rodolfo de la Fuente (autor de Mujer si la distancia es esa huella); Augusto Blanca (Regalo número uno y El tercer deseo); José Antonio Rodríguez (Tu mirada) y Benito de la Fuente (Verano y Oxígeno); la canción de amor alcanza resultados de excelencia, ese es el caso de su hermosa pieza “Presencia simplemente”, ganadora del Gran Premio en el concurso Adolfo Guzmán de 1982, defendida por la voz de Pablo Milanes y asimismo con otras composiciones: “Teresa”, “Los sueños no son simples velas al viento”, “A un tiempo más” y “Crónica de un encuentro”.


 
Oxígeno
Autor: Benito de la Fuente 
Cuando la vi no pude remediarlo,
se fue metiendo corazón adentro
y cautivado no hice ni intento
de resistir la fuerza de su encanto,
quise escuchar su voz a ver si hablando
se provocaba en mi algún descontento,
pero Señor cuando escuche su acento
casi pensé en estarme enamorando.

Oxigeno,
esa mujer me da oxigeno,
con su sonrisa simpática,
con su presencia magnifica,
ay, oxigeno,
para mi sangre y mi espíritu
con la locura en el máximo,
con el control en el mínimo.

Con su sonrisa magnética
y ese aire algo enigmático,
se me esfumo al poco rato
no se si aparecerá,
no se si vendrá.

Tu pensaras que no era para tanto
pero no viste nunca su sonrisa,
ni su cabello flotando en la brisa
aquella noche de sábado largo,
esa como por encargo de mi imaginación
ato la prisa,
resulta ser que se acerca y me hechiza
cuando yo menos lo estaba esperando.

Y ahora me ves como un naufrago
añorando tierra firme,
pero no voy a morirme
sin cantarle mi cancion,

Simpática, magnifica,
magnética, enigmática
Pero como me gusta. 
Oxígeno (Versión de Willy Chirino) 





Otros trovadores holguineros: Orlando Silverio, Fernando Cabreras, Edelis Loyola, Maximiliano Guerrero o Freddy Laborí (Chispa), poseen valores poéticos inmediatamente identificables, y lo mismo en la canción de amor como en la de corte patriótico, político o social. Algunos como Fernando y Rodolfo de la Fuente han escrito y publicado libros de poesía y casi todos han acudido a las creaciones de poetas como José Martí, Nicolás Guillén, José Jacinto Milanés, Pablo Armando Fernández o los holguineros como Lalita Curbelo y Ronel González para ponerles música.


Claro que lo anterior no es una singularidad de los trovadores holguineros, la musicalización de textos poéticos es una de las características inherentes a buena parte de la canción cubana desde sus orígenes. Sin embargo en Holguín casi nunca antes se había hecho antes del surgimiento de la nueva trova.



Pero la trova no es un género sino una actitud. La mayoría de los trovadores de Holguín han asumido la creación desde los parámetros del bolero, la guajira, la habanera u otras modalidades de la canción. En ese sentido es un caso muy particular: Fredy Laborí (Chispa), trovador afincado en Velasco desde los años 60.



En Chispa, como en Pablo Milanés, se evidencia la influencia del son y no podía ser de otro modo si tenemos en cuenta que era nativo de Baracoa, una de las cunas del rítmico género, de ahí que el trovador sobresalga por su talento para improvisar, recreando de una forma muy personal el son, además de la guajira y el filin y que obras suyas con textos martianos o propios tenga un especial énfasis los temas de la naturaleza, el paisaje y el ámbito rural en permanente diálogo con el hombre, sus emociones y sentimientos.






Una de las composiciones que mejor refleja su estilo creativo y que ha sido publicada y grabada en selecciones y antologías dedicadas a la trova es Tomeguín del cantar del tiempo




Tomeguín del cantar del tiempo,

cántaro azul

que huiste a la luz del tiempo

en busca de soles dorados.



Yo me siento contento

al llamar a un  amigo

y enseñarle el nuevo camino

y enseñarle el nuevo camino.



Yo me tomo el agua de la laguna,

pero quiero cantarles la canción

del presente,

para el hombre de pura mocha,

de idea clara.



Para el tomeguín que despierta

al son de la tierra, quiero cantar

Al son de la tierra,

al son,

al son de la tierra.



Otra característica de la nueva trova en Holguín es que como mismo Pablo, Silvio y otros trovadores residentes en La Habana se nuclearon durante una etapa significativa (1969-1978) en el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y luego han cantado con el respaldo de otros similares, los holguineros fueron acudiendo a diversas formatos vocales-instrumentales ensanchando las posibilidades expresivas y el poder de convocatorio de sus mensajes.



En 1975 en Holguín se fundó el grupo Yaguajay que siguió la línea del grupo de Experimentación Sonora, y acompañó a Noel Nicola, Augusto Blanca y muchos de los trovadores de la región oriental. Posteriormente surgieron otros de mucha calidad que siguieron los derroteros de Manguaré y Moncada, recreando especialmente el universo sonoro del folklore latinoamericano.


Los autores e interpretes holguineros ante la despiadada rivalidad de ritmos extranjeros (1960-1990)

Por: Zenovio Hernández Pavón y Ana Luisa Tamayo

Desde su misma eclosión la canción cubana ha tenido la rivalidad de otras modalidades cancioneriles y bailables de distintos pueblos, sobretodo, de Europa y América, pero sin dudas que uno de los periodos más complejos y polémicos ocurrió en los años de 1960 y 70 cuando la avalancha de baladas, canciones del complejo beat, pop y rock, así como de la bossa nova y del jazz.
Pero, definitivamente la cultura musical criolla es el resultado de un incesante proceso de transculturación, asimilación, mezclas, fusión y decantación, por lo que aquellas música que aparentemente atacaron y pusieron en peligro la cancionística cubana terminaron por ser sumadas al grande torrente creador de los músicos cubanos, adquiriendo, definitivamente, un sabor nacional. 

Pilar Moraguez
En el mundo musical de Holguín de los años 1960 irrumpieron intérpretes como la baladista Pilar Moráguez y grupos como Los Céntury, Los Láser, Tocadis, Los Fatomas y Los Pifer. Algunos de ellos repetían de forma mimética las creaciones de Los Beatles, Elvis Presley, Paul Anka, Aznavour o Doménico Modugno, y otros comenzaron un proceso de fusión con los ritmos cubanos; entre los últimos fueron precursores Los Céntury, un grupo que alcanzó una enorme popularidad en las provincias orientales. Y entre los autores  Manuel de Jesús Leyva, Juanito Márquez y Ramiro Gutiérrez, incursionaron en estas modalidades foráneas cubanizándolas.
Durante los años 70 y 80 la canción extranjera siguió teniendo una presencia significativa en los medios masivos y en el repertorio de nuestras figuras  y agrupaciones. Pero para entonces ya había comenzado una modalidad que fue trascendental en la música de entonces y hasta hoy: la nueva canción cubana, que con la constitución oficial del Movimiento de la Nueva Trova en Manzanillo en 1972, alcanzó una extraordinaria masividad e impacto nacional e internacional.
Precisamente en ese mismo período de tiempo la cancionística holguinera vivió una etapa de insoslayable desarrollo cualitativo y cuantitativo, no solo por los jóvenes trovadores que fueron surgiendo, sino también por la fundación de una amplia red de instituciones culturales: Casas de la Cultura, de la Trova que enriquecieron la vida musical y revitalizaron el movimiento de aficionados que en décadas anteriores había sido tan fuerte y que para entonces estaba languideciendo.
Es entonces cuando el Centro de Superación de la Cultura local acogió una de las matrículas más grandes en el curso de orquestación impartido por el maestro Armando Romeu González, bajo el método de la Berkley Music, uno de los más completos del mundo. Asimismo se impartieron clases de canto y otras materias que elevaron el nivel profesional de intérpretes, arreglistas, directores musicales y artísticos, productores y guionistas; todo ello posibilitó la evolución y desarrollo de la canción y los espectáculos.
Lamentablemente en la década de 1970 la radio solamente emitía unos pocos programas musicales con talento local dedicados, preferentemente, a la música guajira, la trova y la canción lírica. Una mayor difusión la comenzó a ofrecer desde 1976 la televisión que inauguró en Holguín un estudio del canal “Tele Rebelde”, desde el que se realizaban frecuentes programas para todo el país, entre ellos se recuerda: “Todo el Mundo Canta”, que confirmó la excelente cantera de voces de esta región con el triunfo de María Dolores Rodríguez, Raquel Zozaya, Orlando Silverio, Estrella Merencio y el grupo Géneros.
Por su parte la Casa de la Trova de Holguín (inaugurada en 1975 y luego bautizada con el nombre de Faustino Orama, El Guayabero), solía reunir un grupo de más de veinte viejos trovadores que organizaban peñas y descargas, Dagoberto Betancourt, Pedro Guerra, Mérido Gutiérrez, Los Hermanos Sánchez y Arsenio Aguilera Solares, son los nombres de algunos de aquellos auténticos artistas del pueblo, que con sus canciones, voces o guitarras, engrandecieron las noches de la trova y la bohemia holguinera de los años 70 y 80.
Es una lástima que hoy, en el afán de recaudar divisas y acercar al turismo internacional, la Casa de la Trova brinda mayor espacio a la música tradicional bailable.
En esos años en la ciudad hubo una sistemática programación de la Agrupación Nacional de Conciertos que incluyó a figuras de prestigio mundial como Gema Dimitrova, María Bieshu, y a las principales voces cubanas del género.
Por su parte las Jornadas de la Cultura de los países socialistas y el espectáculo anual Gala, trajeron hasta la ciudad a Alla Pugachova, Biser Kirov, Klary Katona, Chris Doer, Ewa Demarzick y Edita Pieja. Mientras que de otros países de Europa y América actuaron también artistas populares como: Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez, Sonia Silvestre, Lucecita Benítez, Estela Rabal y Los Cinco Latinos, Susana Baca, Lilia Vera, María de Lourdes, Anibal Sampayo, Ángel Cárdenas y Luis Gardel.
Y por supuesto también actuaron en Holguín cantantes y grupos cubanos de amplia convocatoria, desde Silvio Rodríguez a Elena Bourke, pasando por Carlos Puebla, Alfredito Rodríguez, Omara Potuondo, Pacho Alonso, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Miriam Ramos, Virulo y su Conjunto Nacional de Espectáculos, y los grupos Moncada y Monte de Espuma.
A principios de los años 90 se inició el que eufemísticamente se llama en Cuba: Período Especial y que en verdad es la más grande crisis económica que ha vivido el país. Entonces la vida musical se deprimió ostensiblemente y hubo que suplir con talento local gran parte de la programación, pero eso elevó el nivel profesional, fomentó nuevas expresiones y el reconocimiento público a muchos de los valores del territorio. Aunque justo es señalar que desde mucho antes, intérpretes holguineros como los reunidos por Raúl Camayd en su compañía lírica, disfrutaban del reconocimiento popular en todo el país.
En los años 70 y 80 la canción lírica sigue ejerciendo un atractivo de particular fuerza para holguineros y visitantes. El teatro lírico, que en 1980 adopta el nombre de Rodrigo Prats, expande su labor mucho más allá de sus puestas escénicas; dos momentos de particular resonancia se produjeron en 1988: la primera edición del concurso bienal para jóvenes cantantes líricos y la fundación de la filial de canto del Instituto Superior de Arte.
Sin embargo los excelentes intérpretes de la canción lírica en Holguín no cuentan con repertorio creado por autores holguineros, con las honrosas excepciones de “Por los potreros de Yara” de Manuel de Jesús Leyva; “General de mi tierra” de Raúl Camayd, “Tabaré” de José Fernández, y unas pocas y no muy trascendentes incursiones de Conrado Quevedo u Orlando Silverio.