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Para verla actuar vinieron a Holguín Carlos Manuel de Céspedes y Perucho Figueredo

24 de mayo de 2018

Santiago García, el tío que mayor influencia ejerció en el General Calixto García





Nació en el año 1809 y formó parte del trío de hijos que siguiendo al padre inmigró hacia Cuba en los primeros años de la segunda década del siglo XIX.
Como el resto de su familia, integrada por su padre y los otros dos hermanos, Santiago se estableció en Holguín cuando nada más tenía 26 años.
La fecha más temprana de la que se poseen pruebas sobre sus actividades comerciales, es 1835. En ese año, según documentación que se conserva en el Archivo Provincial de Historia de Holguín, Santiago se inició en la compra-venta de esclavos. Dice uno de esos viejos papeles que entonces vendió cuatro negros por los que ganó 950.00 pesos.
Además, dicen las fuentes que en los primeros días de agosto de 1837 a don José Manuel Aramendiprestó 1543.00 pesos. Por concepto de la deuda y los intereses, Aramendi devolvió a Santiago 3271 pesos 4 reales, o sea, que la ganancia fue 1728.00 pesos.
En ese mismo año, como apoderado de su padre, Santaigocompró un esclavo en 200.00 pesos plata corriente; y el día 3 de noviembre solicitó licencia para viajar a la villa de Santiago de Cuba por asuntos personales, declaró, pero extrañamente iba acompañado de una caballería. Tres días después llegó a Santiago, sin que sepamos que fue a hacer allí con tan abultada compañía.
En 1838 Santiago se vio involucrado en una demanda que contra su persona presentó don Domingo Ayala. Para que resolviera el litigio dio poder amplio y bastante al Sr. Blas María Rodríguez. Y en ese mismo año dio poder a su hermano Ramón para que lo representara en otro conflicto, ahora con doña Francisca de Leyva que le reclama dineros que, decía ella, él le debía.
En el onceno día del mes de agosto de 1839 Santiago bautizó a un sobrino suyo que le había nacido siete días antes, hijo del hermano Ramón, y al que habían nombrado Calixto, como el abuelo, CALIXTO RAMON GARCÍA IÑIGUEZ.
En el mismo año se unió a su padre y a don Francisco Frexes y fundó la Sociedad Mercantil "García y Frexes". Santiago y Frexesaportaron un capital inicial de 13 190 pesos y 28 ¾ centavos. En 1842 don Calixto García de Luna Hernández Izquierdo hubo de retirarse de la Sociedad por problemas de salud, y porque la mitad del dinero se había ido en pérdidas, sin embargo Santiago y Frexes la continuaron por varios años más, convirtiéndose desde ese momento en una mina de oro, según dijo Frexes años después.
En el mes de marzo de 1842 Santiago aportó 400.00 pesos a una nueva Sociedad  Comercial, exactamente una tienda que estaba en el colgadizo de su asociado don Vicente Urisagorra.
Para el mes de diciembre del mismo año don Pedro Guillen debía y no pagaba a Santiago la suma de 1700.00. Intervino entonces José Agustín García, hermano de Santiagoy presentó el litigio que pocos meses después ganó.
Cuando en 1848 muere su padre, se encuentra a Santiago enfrascado en varias cuestiones documentarias para exigir la parte de herencia que le correspondía y son esos documentos los que prueban que había diferencias entre los dos, pues a lo largo de la existencia del viejo don Calixto su hijo Santiago lo demando y le hizo reclamaciones jurídicas por asuntos comerciales.
En julio de 1849 Santiago estuvo involucrado en un nuevo conflicto impuesto por el moreno libre Benito Tejada. Este acusaba a Santiago de haberle dado una “bofetada”. Para que lo defendiera en los tribunales, Santiago dio poder a don Juan José Herrera[1].
Sin haber podido constatar si contrajo matrimonio alguno, ha quedado claro que Santiago sostuvo relaciones con una joven llamada Isabel Ramírez, con la que tuvo tres hijos naturales: Quirino, Modesta y Rufino a los que el padre reconoció, alimentó, vistió y calzó desde su nacimiento, y asimismo se responsabilizó con su asistencia médica y educación. Lo anterior son palabras de la madre de los muchachos, quien además, aseguró que Santiago “los había gratificado”[2].
Para el año 1853 Santiago compró un establecimiento de ropas en Bayamo, donde se había asentado. Con él llevó a su sobrino y ahijado Calixto García Iñiguez, quien le servía de ayudante.
Se dice que Santiago García fue asesinado por causa desconocida el 17 de septiembre del año de 1854. La certificación de muerte dice que el fallecimiento se produjo debido a una herida hecha por un machetazo en la cabeza. Según ese mismo documento consta que después que lo atacaron él duró poco tiempo con vida, solo el que demoraron los curas en darle la extremaunción. El cadáver fue trasladado a la ciudad de Holguín, donde se le dio sepultura eclesiástica en el cementerio general con todos los honores y rango característico de las personas con posesión de bienes, nada más contaba al morir con 45 años.



[1]Archivo Provincial de Historia, Holguín. Actas Capitulares. Año 1849. Folio 74.
[2]Archivo Provincial de Historia, Holguín. Protocolos Notariales. Año 1837.

José Agustín García González, tío paterno del General Calixto García Iñiguez



Nacido en Venezuela, en el año de 1808, fue José Agustín el cuarto hijo legítimo de la familia que formaron Calixto García de Luna Hernández Izquierdo y María de los Ángeles González, asimismo formó parte del trío de hijos que acompañaron al padre en su viaje y residencia en Cuba. Para entonces debió tener entre 14 y 17 años de su edad.
Establecidos en la villa San Isidoro de Holguín, José Agustín siguió los pasos de su padre: el comercio.
Posteriormente contrajo matrimonio en la Iglesia de San José en la ciudad de Holguín con Lorenza Mármol Valdés en 28 de diciembre de 1837; de dicha unión nacieron cinco hijos: José Agustín (1837), María Elvira (1840) Eduardo Eugenio (1843), Modesta Rita (1844) y Carlos Jacinto (1845), todos registrados en los Libros de Bautizo de la Parroquial de San Isidoro y San José respectivamente.
Necesario es explicar la fecha de matrimonio de José Agustín y Lorenza, con relación a la fecha de nacimiento de su primogénito, que llevó el mismo nombre de su padre; se ha comprobado que el matrimonio se efectuó en 28 de diciembre de 1837 y que el hijo nació seis meses antes. Sin otra documentación se puede aseverar que el matrimonio se efectúo sin los requisitos exigidos por la Sociedad y la iglesia en aquel entonces, o que motivos suficientes conllevaron a que esto fuera así es natural creerlo, aunque también pudo ocurrir  un equívoco en el año de dichos documentos.
Más interesante que saber si se casaron antes o después de tener a su primer hijo, es tener información sobre el apellido de ella en Holguín, Mármol.
La historiografía ha recogido que los Mármol de Cuba provenían de España y que se establecieron en Venezuela. De allí emigraron hacia Cuba. Se sabe que gran parte de ellos se establecieron en Santiago de Cuba, en la zona de Holguín y otros en Jiguaní.
Era Lorenza Mármol hija de don Francisco y doña JosefaValdés y tenían un hermano llamado como su padre, ese contrajo matrimonio en Holguín con doña Ana Ballagas y en el año 1838 tuvieron una hija a la que bautizaron con el nombre de Adelaida Benigna. Cuando hubo transcurrido breve tiempo, la niña se convirtió en la primera poeta de renombre de la zona holguinera.
Igual el padre de doña Lorenza tenía un hermano nombrado Raimundo Mármol, casado con la bayamesa Clotilde Tamayo y Cisneros. Uno de sus hijos resultó Donato Mármol que obviamente era primo de la esposa de José Agustín García. Cuando comenzó la guerra de independencia cubana de 1868 Donato Mármol se convirtió en General del Ejército Libertador de Cuba, bajo su mando se alzó en armas Calixto García Iñiguez en Jiguaní en el año 1868.
Cuando la familia del General Calixto García fue apresada en los campos de Cuba insurrecta y trasladados a La Habana, vivieron en la casa de doña Lorenza Mármol.
Ahora, regresando a José Agustín: Para el mes de octubre de 1845 éste otorgó poder amplio a favor de su esposa para que a su nombre y en representación de sus intereses cobrara, recibiera y realizara otras acciones por cualquier cantidad de dinero.
Asimismo en el Registro de la Propiedad de Bayamo aparece la documentación que consta que era él, propietario de dos estancias en el Partido de Caurege, Cuartón de Yaraguá nombradas Candelaria y San Joaquín y que al morir quedaron en manos de su sucesión.
En cuanto a sus actividades comerciales, se ha podido constatar que para los años 1839 y 1844 José Agustín vendió seis esclavos por los que obtuvo 5900.00 pesos y entre mayo de 1840 y febrero de 1849 compró dos esclavos en 600 pesos.
José Agustín, además, actúo en el año 1839 como representante de don Agustín de la Vega para dar curso a cualquier pleito, causa o negocios de este señor; por lo que se deduce que poseía facilidades y conocimientos necesarios en ese tipo de actividad.
Entre los años 1841 y 1847 realizó un préstamo de 2 160.00 pesos, de los que 1300.00 eran de mercancías que debían pagársele en plata efectiva moneda corriente. Y entre 1841 y 1850 realizó la compra de dos colgadizos, uno situadoen la calle de San Isidoro y el otro en la calle San Diego de Holguín.
En 1842 estuvo involucrado en un litigio por una deuda que no le habían pagado. Según la documentación consultada en 1842 todavía no había sido remunerado.
En abril de 1844, entregó carta de libertad a favor de una esclava de 50 años, manifestando que lo hacía en agradecimiento por los buenos servicios que aquella le había ofrecido y por la lealtad ue siempre había tenido con su persona.
En el mes de febrero de 1849 otorgó poder a don Rafael Vega para que lo representara en sus negocios.
Se conoce de la existencia de un estableciendo comercial en la ciudad de Holguín llamado "José A. García y Cía", que pertenecía a la Sociedad Mercantil que tenía con Agapito García y que en el año 1836 José Agustín había aportado un capital inicial ascendente a 4500.00 pesos.
El padre de José Agustín, Calixto García de Luna Hernández Izquierdo hizo un préstamo de 528 pesos y cuatro reales. Después de la muerte de don Calixto, José Agustín cobró 42.00 pesos y 32 centavos de la dicha deuda.
En el mes de febrero de 1869 en plena guerra de independencia  se realizó una reunión en la villa San Isidoro de Holguín, que fue presidida por el Teniente de Infantería Gobernador y Gobernador de esa jurisdicción, don Francisco Campos y Feliú y en la que participaron el Alcalde Municipal don Manuel Álvarez y el Síndico Procurador don Andrés Nates Bolívar. En ella se informó del regreso de una columna española que había ido de incursión a Gibara para que abasteciera al pueblo de artículos comestibles en poca cantidad y se tomó el acuerdo de conformar una Comisión integrada por comerciantes que conocieran los precios de dichos artículos para ser expendidos en los establecimientos en tales circunstancias y hasta que quedasen surtidas las tiendas y almacenes como en tiempos normales, resultando electospara dicha Comisión: el Sr. Alcalde Municipal, don Francisco Rondan, el Almacenista donMaguín Ferrer y el dueño de tienda al por menor don José Agustín García.
Lo anterior da la confirmación de que era José Agustín un comerciante con cierta posición económica, que era persona de fiar, y que, quizás por su procedencia venezolana infundía mayor confiabilidad que otro de origen criollo.
En el mes de junio de 1870 José Agustín debía a la Sociedad Silva Rodríguez y Compañía, del comercio de Gibara, 7 838 escudos. Así en septiembre de ese mismo compró a don Nicolás Pérez 800 tercios de tabaco a un precio de 11 pesos el quintal.
De forma general, este personaje, tío paterno del Mayor General Calixto García, incursionó en prestar dinero con intereses, compra venta de esclavos, colgadizos, casas y alquiló otras, lo que es de suponer que le reportaban ventajas y ganancias.
Pero quedan muchas lagunas que salvar en la biografía de José Agustín, cuando se logre entonces se podrá llegar a conclusiones más exhaustivas acerca de su situación económica.

Don Ramón García González, el padre del General Calixto García Iñiguez



                          Leer además: Genealogía de la familia García González

En compañía de su padre don Calixto García de Luna Hernández Izquierdo y de dos de sus hermanos, José Agustín y Santiago, llegó a Cuba el venezolano de la región de Maracaibo, don Ramón García González, futuro padre del Mayor General cubano Calixto García Iñiguez

Mayor General Calixto García Iñiguez, hijo de don Ramón García




Nacido en el año de 1812, era Ramón el menor de sus restantes hermanos que lo acompañaban.
Establecidos todos en la ciudad de San Isidoro de Holguín y siguiendo la línea paterna, se dedicó al comercio. En esa actividad se desempeñaba cuando conoció y entabló amistad con los comerciantes como él de apellido Íñiguez y también con los Landín. Muy pronto sus mayores concertaron el compromiso de matrimonio entre Ramón y la  joven natural de la ciudad María de la Concepción Lucía Íñiguez Landín. Se casaron el 2 de mayo de 1835 y procrearon seis hijos: Concepción (1837), Calixto Ramón (1839), Leonor (1842), Rosario (1845), Nicolás (1855) y Mercedes (1892).

Ramón García González
(Padre del Mayor General Calixto García Iñiguez)

Nacimiento
Fecha
Lugar
1812
Venezuela
Matrimonio

Lucía Iñiguez Landín
2 de Mayo de 1835
Holguín, Cuba
Muerte
4 de Septiembre de 1884
Holguín, Cuba

Dedicado al comercio como su padre y hermanos, don Ramón aparece por vez primera en la documentación notarial de la ciudad a finales del año 1837 vendiendo y comprando esclavos: exactamente una mulata que le vendió don Diego Aguilera y en 1838 compró una negra bozal (traída directamente desde el África) en un precio de 200.00 pesos.
Otro documento es prueba de que en Julio de 1840 don Ramón vendió en 200.00 pesos a un negro bozal ladino, esto es, que era mezcla de negra y blanco y que solamente hablaba castellano.
Entre el 3 de enero y el 1º de agosto de 1844 realizó las siguientes ventas: una negra y su hijo a don José María de Peña por un precio de 400.00 pesos y un esclavo mulato a don Ramón Parra en 400.00 pesos; y en el mes de julio de ese mismo año compró un esclavo mulato en 200.00 pesos. (Indica todo que ese tipo de negocio de compraventa de esclavos aportaba ganancias, por lo que don ramón continuó en él comprando a un precio y vendiendo a otro probablemente más elevado).
Don Ramón debió moverse haciendo negocios entre la jurisdicción de Holguín y la comarca de Jiguaní, donde ya poseía un comercio. Precisamente en ese segundo pueblo le sirvió de apoderado a don Antonio María Pacheco para a su nombre y representando a su persona vendiera en Holguín dos negros de su propiedad a don Rafael Rubio.
Y en octubre de ese año, (1844) el Escribano Público de Jiguaní don Miguel Íñiguez dio poder a Ramón García, su legítimo yerno, para que a su nombre y representando sus intereses efectuará la venta de un esclavo de su propiedad. En este mismo mes vendió a don Ramón Escobar un negro bozal de su propiedad en 300.00 pesos plata corriente y al mes siguiente vendió a un hermano del anterior comprador otro negro de su propiedad en 300.00 pesos plata corriente.
En los primeros días del mes de diciembre de 1845, como apoderado de don Miguel Íñiguez, realizó otra venta de esclavos que eran propiedad de su suegro. Y desempeñándose también como apoderado de don Antonio María Pacheco vendió dos negros bozales  y un tercero de su propiedad en 1150.00 pesos; en dicha transacción compareció como testigo el suegro de don Ramón.
A finales del año 1845 sirvió de fiador al reo Luis Angulo, acusado de complicidad en el asesinato del Teniente de Infantería don Cirilio Alcalá, asumiendo los inconvenientes que acarreaba esta responsabilidad y entre los meses de agosto a noviembre del año de 1846 efectuó negocios con tabaco; en ese mismo noviembre prestó a don Vicente Rivas 134 quintales del mismo producto, cuyo valor era de 1340.00 pesos. Antes, en 20 de agosto de 1845fue demandado por daños perjuicios y menoscabo por una venta en la que el comprador no recibió la cantidad marcada.
En noviembre de 1847 su suegra doña Merced Landín dio poder a Ramón para que la representara en causas, negocios o litigios que pudiera tener.
Tan larga lista de sucesos en los que estaba involucrado don Ramón demuestran que no es verdad la hipótesis del historiador Juan Casasús quien dijo que don Ramón García fue un hombre que pasó por la vida sin hacerse notar, sin trascendencia, y que su esposa, doña Lucía Iñiguez había oscurecido al hombre mediocre que era.
Obviamente que no se pretende con este escrito reducir la intensa vida de doña Lucía, pero se revela la autora contra quienes disminuyen a don Ramón, ello a pesar de que no tenemos respuesta a todas las interrogantes que sobre él han surgido a lo largo del tiempo. Por ahora solamente os aventuramos a asegurar que don Ramón García era un hombre capaz y conocedor del terreno donde hacía negocios; ¿si era el desastre que dicen, cómo es que otros le ponían esclavos en sus manos para que él los vendiera lo mismo dentro de Holguín como fuera de su jurisdicción? Definitivamente debió ser un hombre vivo, despierto, inteligente y perspicaz como para que algunos individuos de conocido renombre en el comercio lo escogieran para que los representara en litigios, reclamos y otras causas.
Fue don Ramón un hombre de prestigio en su localidad y un comerciante de probada honradez y solvencia económica.
Otras acciones que prueban lo anterior son estas que relacionamos:
El 6 de marzo de 1848 vendió a don José Ramón Parra la parte de los colgadizos de madera y teja de su propiedad, situados en la calle de San Isidoro esquina a San Francisco, en Holguín que había obtenido en remate de los bienes del fracasado don Luis Barreda por un precio de 1500.00 pesos.
En junio de ese mismo año ocurrió la muerte de su padre. Dolor profundo debió padecer el hijo que más estrechas relaciones filiales tuvo con don Calixto García de Luna Hernández Izquierdo, sin embargo se supone que don Ramón no asistió al funeral y entierro porque se encontraba en la distante villa de Jiguaní.
Con posterioridad don Ramón, que por disposición testamentaria del padre recibió la mayor herencia estuvo enfrascado en asuntos del testamento del padre. Y en marzo de 1849 fue nombrado apoderado de a su hermana Josefa García, para el inventario de actas que se practicó después de la muerte de don Calixto y en mayo del mismo año pagó a don Vicente Rivas 134 quintales de tabaco que este le vendió.
En la década del 1850 actuó como apoderado sustituto de don Francisco Manuit, esposo de su hermana Manuela Garcíaen los trámites para el cobro de la herencia por la muerte de su padre, ascendiente a 4 018 pesos y 44 medio centavos.
A partir de 1850 y hasta 1870, no se ha podido encontrar documento que informe de la actividad mercantil ni lugar donde estaba establecido don Ramón, pero se sabe que al estallar la guerra en 1868, su hijo Calixto García Íñiguez se levantó en armas contra el dominio español y que Ramón, junto a la familia, se encontraba en el campo insurrecto, donde fueron hechos prisioneros y deportados hacia La Habana, según consta en el documento enviado por la Comandancia General y firmado por el Brigadier Félix Ferrer el 17 de Agosto de 1870.
Después de ser liberado, se presume que don Ramón estuvo  establecido en La Habana por unos cuatro años; entonces tenía 58 años y su familia se había dispersado. Cansado posiblemente, sufriendo la distancia de todos los suyos, separado definitivamente de la esposa por decisión de ella, ya no deseaba exponerse a otras aventuras  comerciales y, por demás, por causas de la guerra había perdido casi todas sus riquezas.
Sin que se sepa la fecha en que lo hizo, se sabe que viajó a España tal como se comprueba con el cablegrama que una amiga de Lucía llamada Primitiva le envía a aquella el 8 de marzo de 1875 afirmándole que Ramón estaba en Madrid[1].
Se desconoce el tiempo que permaneció en España y también la fecha en regresó a Cuba; pero, eso sí, que una vez en la Isla se estableció definitivamente en La Habana donde debió tener residencia.
A la edad de 72 años falleció don Ramón. El acta que lo prueba está en la Parroquia de Jesús del Monte. Este documento asegura que fue el 4 de septiembre de 1884, sin embargo Juan Casasús asegura que fue el día 2; ante esta dualidad de fechas es aconsejable considerar que murió el día 3, máxime cuando se sabe que las certificaciones de defunciones se realizaban el día en que procedía a dar sepultura[2].
Cuenta su nieto Carlos García Vélez en su diario que su padre Calixto estaba con su familia en el Monasterio del Paula, al que llevaba a la familia casi todos los años a veranear. Hasta allí los alcanzó una carta que a Leonor, la hija mayor del general, escribió  desde La Habana Modesto Fonseca. Intrigadísima, la muchacha abre el sobre y comienza a leer; inmediatamente palidece y entrega la carta a Calixto. El General también palideció cuando se enteró del contenido de la carta. Decía aquella que en La Habana acababa de morir don Ramón García, su padre. Dice Carlos en el diario: “Yo vi a papá por los corredores con lágrimas en los ojos”[3].
El padre legó al hijo la honradez y el sentido de la palabra empeñada. Siempre el General Calixto García presumió de que agradecía a don Ramón que lo ayudara a formarse como una persona íntegra y honesta.



[2]Centro de Información Museo casa Natal de Calixto García. Fondo Lucía Iñiguez, Documento 241.
[2]Centro de Información Museo casa Natal de Calixto García. F Familia Santa Cruz, Tomo VIII.
[3]Centro de Información Museo casa Natal de Calixto García. Diario de Carlos García Vélez.