ALDEA COTIDIANA

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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

15 de agosto de 2017

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonio de otras personalidades de la cultura: Juan Perro (Santiago Auseron)



Juan Perro (Santiago Auserón). Músico español
[...] me quedé pillao con su lenguaje afilado y su sentido hiriente y provocador y además, añadía el humor cubano y esa especie de liviandad aparente. [...]
Llegué a Holguín, pregunté por su casa, llegué a su puerta, la soné y salió El Guayabero en persona y me dijo: «Pero pase» y me empezó a hablar: «Mira, lo importante en el son es esto y aquello» y me habló de Benny Moré, Arsenio Rodríguez, quiénes eran Chapotín y Miguelito Cuní. Me cantó toda su obra, ¡y en su casa!, yo solo tomaba buena nota de todo y grabé todo.
Me volví de nuevo a Madrid, estaba diseñando mi nuevo disco Raíces al viento, y todo aquello me influyó mucho de manera que decidí grabarlo en La Habana y aquí creo que empezó el proyecto de Juan Perro.
(Tomado de Internet htp://www.lahuellasonora.com/viaje a cuba)

Faustino Orama, El Guayabero. Valoracion de otras personalidades de la cultura: Luis Angel Silva (Melon)



Luis Ángel Silva (Melón) Notable sonero mexicano
Cantar con El Guayabero ha sido la experiencia más difícil de mi vida [...] sentí calambres hasta en la ropa, porque ese es el son verdadero. Ahí tienes que hacer todo bien, como es el son [...] Todo salió bien, pero estaba yo tembloroso, con mariposas en el estómago, pero así como me puse nervioso, también así lo disfruté.
(Tomado de Internet)

12 de agosto de 2017

Faustino Orama, El Guayabero. Valoraciones de otras personalidades de la cultura cubana: Eduardo Sosa



Eduardo Sosa (Trovador. Presidente del Festival de la Trova Pepe Sánchez)
Faustino es un clásico. Mira que aquí hay buenos trovadores, artistas con una obra muy sólida y pese a ello, al menos yo, no les llamo clásicos. Faustino resume con su música la esencia cotidiana del cubano, el ser humano este que en medio de situaciones terribles resuelve con una sonrisa y que a pesar de los pesares, siempre da un mensaje de esperanza y alegría.
La importancia que tienen esas cosas para mí como ser humano, poder disfrutar la música de Faustino, poder escuchar lo que decía, lo que cantaba, lo que te permitía imaginar es todo un gozo [...] yo creo que su legado debe conservarse de la manera que lo están haciendo Los Guayaberos y en medio de tanta avalancha de grosería en muchas canciones, ojalá puedan las nuevas generaciones escuchar lo que decía Faustino, sin grosería, con esa picardía tan inherente al cubano y que él magistralmente supo canalizar con su talento.
(Entrevista con el autor. Santiago de Cuba, 17 de marzo de 2011)

Faustino Orama, El Guayabero. Valoraciones de otras personalidades de la cultura cubana: Pablo Milanés



 
Pablo Milanés (Trovador, Fundador del Movimiento de la Nueva trova)
El Guayabero es un genio popular cuyas características, muy especiales dentro de la música popular cubana, no pueden clasificarse en una tendencia determinada. Creo que, desgraciadamente, no habrá otro como él. Si nos remitimos a Ñico Saquito, también tenía su sello particular, y de los más contemporáneos, Pedro Luís Ferrer posee sus características por ser más letrado y calificado en la música.
Guayabero imprime una ternura especial como pocos, en tanto cultor de la picaresca. Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con bastante maestría.
(Revista Revolución y cultura, abril de 1990, p. 34,)

Faustino Orama, El Guayabero. Valoraciones de otras personalidades de la cultura cubana: Danilo Orozco



Danilo Orozco (doctor en Musicología)
El Guayabero (Faustino Orama), trovador/guajiro, con un estilo musical sencillo e ingenioso, basado en tumbaos treseros «atravesaos» de la cuenca del Cauto, Holguín, que de un modo u otro le vincula con las fuentes del Miguel (Matamoros). Todo un personaje de la psicología picaresca del doble sentido muy acentuado, lapidario y al mismo tiempo insinuante, y que, según el público y el caso, puede hacer reír mucho, sonrojar o molestar a otros, o incidir en una recepción variable e irónicamente oscilante.
(Tomado de "Matamoros y el entorno o lo integrador universal del modo son". Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994, pp. 21-23)

Faustino Orama, El Guayabero. Valoraciones de otras personalidades de la cultura cubana: María Teresa Linares



María Teresa Linares (musicóloga)
Faustino Oramas representa una fase del son, quizás inicial, quizás primaria; pero que él la mantiene con mucho vigor, con mucha calidad. Faustino utiliza las formas del son que se usaban antiguamente, los montunos, sobre los cuales se improvisaban cuartetas y décimas.
Él es un gran improvisador y sabe cómo decir el humor criollo, el humor que recoge la guaracha, en esos sones. Esa picardía, esa cosa casi erótica que plantea, es una tradición en la música cubana. Es tradición también su forma de tocar el tres, distinta a como se extendió por todas las zonas urbanas y como llegó a La Habana. Él toca un tumbao del tres que es muy antiguo y lo mantiene.
Yo creo que en estos setenta años en que nos ha estado impartiendo su arte, ha mantenido una tradición que posiblemente enriquece de nuevo todas las formas de son que se están elaborando.
Considero que Faustino Orama es la tradición viviente, es el son en vida, es el son en toda su historia.
(De entrevista telefónica concedida en marzo de l996)

Faustino Orama, El Guayabero. Valoraciones de otras personalidades de la cultura cubana: Leonardo Padura



Leonardo Padura (narrador y periodista)
 Casi nadie lo conoce por su verdadero nombre. Sin embargo, cuando se habla de El Guayabero viene a la mente de todos los cubanos su peculiar estampa y el criollísimo humor de sus canciones.
Cuando uno lo mira bien, descubre que Faustino Oramas parece un Quijote demasiado expuesto al sol. Como el inmortal caballero de Cervantes, Faustino es de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza (de la caza de amor/que/ es de altanería, como bien dijera Gil Vicente). Incluso, como todo caballero andante Faustino Oramas tiene su nombre de guerra: El Guayabero.
Sin embargo, su oficio no es deshacer entuertos, sino recorrer nuestra ínsula, de pueblo en pueblo, acompañado siempre de su tres, como los viejos juglares. Como los juglares, además, Faustino Orama va cantando la crónica de nuestra vida cotidiana. Para ello cuenta con su voz potente, unos octosílabos inmejorables y el criollísimo humor del doble sentido, atributos que lo hecho famoso y hasta imprescindible en la abultada memoria de la música popular cubana.
[...] de todas las cosas importantes que ha visto o le han sucedido en su larga vida, El Guayabero ha tomado la materia prima para sus más populares, y por eso en sus letras refleja, como pocos lo han hecho, el modo de ser del cubano, su picardía congénita y su humor corrosivo y vital.
Faustino Oramas es por ello, tal vez, el último representante de aquella generación de soneros que vivieron de la música y para la música, y supieron transmitir a su obra la idiosincrasia del cubano, que siempre se reconoce en las canciones de este juglar oriental. Y, como juglar al fin, El Guayabero vive y disfruta la bohemia. Con el tres debajo del brazo, siempre está dispuesto a cantar en escenarios o parques, en bares o bateyes, donde quiera que haga falta la alegría, porque Faustino Orama es la alegría de su música, y su público son todos los habitantes de esta, su ínsula querida y natal. [...]
(Revista Cuba Internacional, septiembre de 1988)

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. Deivis Sánchez



 
Deivis Sánchez.
Tresero del grupo Los Guayaberos
Como tresero el trabajar a su lado fue una verdadera escuela. Aprendí mucho de sus tumbaos, de este instrumento y sus peculiaridades. Fue por eso que en noviembre del año 2001, cuando él andaba buscando un tresero para su grupo, en tono de broma pero muy seriamente en el fondo, yo mismo me brindé y no me arrepiento de ello porque a partir de entonces bajo su guía crecí en lo profesional y en lo humano, ya que fue muy buena persona y no solo nos dejó su música sino también el ejemplo de sus valores y de su carácter bromista.
Como instrumentista no gustaba del tres pequeño, prefería la guitarra adaptada a tres y lo encordaba muy diferente a los demás. Le ponía bordones para que sonara grave su tumbao, o macho como solía decir a los que preguntaban.
Normalmente en el tres se encuentran prima y tercera entorchadas arriba —que es el sol— luego dos terceras lisas en el medio —que es el do—, y finalmente dos segundas lisas o un cuarto y una segunda abajo —que es el mi—; sin embargo, El Guayabero le ponía un cuarto y una segunda gruesa abajo para el mí, un bordón quinto grueso con una tercera lisa en el medio, y arriba, una tercera entorchada con una prima, lo que lo hacía sonar muy, muy diferente al resto de este tipo de cordófono tan cubano.

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. William Cordero Sera



Intérprete del bolero.
A finales de la década de 1950 trabajé mucho como cantante de boleros en orquestas de Holguín, las cuales, como era usual en el interior del país entonces, nutrían mucho su repertorio con piezas y arreglos que comercializaba la Peer Southern, la famosa editora de música norteamericana.
En esa época Faustino era dirigente sindical y viajaba con cierta frecuencia a La Habana; como eran tiempos muy difíciles, de allá traía muchas partituras de la Peer para vender, e iba personalmente a mi casa a proponerme, a precios muy baratos, ediciones de Preferí perderte, Qué emoción, Dolor y perdón, entre otros boleros que ya habían popularizado Benny Moré y cancioneros de moda.
Esa fue una de las vías por la que estreché una relación de amistad que perduró hasta su muerte. También coincidimos en el trabajo sindical e incluso en algunas ocasiones trabajé con su piquete. En esos años los músicos éramos semiprofesionales, yo, por ejemplo, trabajaba en una fábrica de calzado y no he olvidado el día cuando él llegó allí para proponerme cantar con su grupo en un contrato que había conseguido para amenizar una fiesta en el antiguo central Palomo.
Para mí Faustino impuso una forma de sonear singular, la cual fue incomprendida por algunos al inicio, pero poco a poco se fue ganando un lugar privilegiado. Recuerdo que aún a inicios de la década de 1980, no faltaban los que ponían reparos a su propuesta. Por ese entonces ambos participamos en una Jornada de la Cultura Holguinera en La Habana. En una de las galas realizadas en el Teatro Nacional, al empezar su actuación se notaba una reserva en una parte del público por sus textos de doble sentido, sin embargo parece que la música los fue contagiando y comenzaron a seguirle la rima y hasta corearon sus interpretaciones. Finalmente hizo bailar a muchos y resultó uno de los artistas más aplaudidos.

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. Gilberto Morales Verdecia



 
Gilberto Morales Verdecia (1935-2011).
Guitarrista de Los Guayaberos entre 1981-1989
Cuando se fundó Los Guayaberos, el 6 de marzo de 1981, fue que por primera vez trabajé con un grupo profesional, yo procedía del movimiento de aficionados y tenía mis temores al abandonar mi puesto de trabajo de tantos años en un almacén, pero su sobrino Santana Orama me dio mucha seguridad y confianza y, en efecto, durante los ocho años que permanecí al lado de Faustino viví experiencias maravillosas a lo largo de Cuba ya que, excepto Pinar del Río, en ese tiempo recorrimos todas las demás provincias.
El grupo trabajaba intensamente, hasta en vacaciones él me mandaba a buscar para realizar actuaciones con todo el grupo o en un formato más reducido con tres, guitarra y percusión. Especialmente durante las fiestas del carnaval, la acogida era extraordinaria, pero recuerdo con mucho agrado las actuaciones en el Festival de Varadero de l984, en la hermosa cueva de Bellamar y la participación en homenajes muy emotivos como los brindados en Santiago de Cuba a Ñico Saquito, al primer cosmonauta de Latinoamérica, Arnaldo Tamayo Méndez, en su natal Guantánamo, y otro que recibió Andrés Pedroso en Ciego de Ávila.
Nunca imaginé que tendría el privilegio de ganar la amistad y la confianza de una figura de la talla de Faustino y menos de conocer tantos artistas valiosos y personalidades de Cuba y del mundo, entre ellas el Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, Omara Portuondo y Raúl Castro. Raúl le tuvo un gran afecto, se divertía mucho con las ocurrencias suyas. Hasta en una ocasión nos ofreció un helicóptero para viajar a Ciego Ávila para trabajar en el carnaval de esa ciudad. Fue una de las mayores aventuras al lado de un maestro del humor y la picardía y que no olvidaré mientras viva.

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. Roberto Báster



 
Roberto Báster.
Percusionista del grupo Los Guayaberos
Con El Guayabero viví momentos inolvidables, con él aprendí a defender lo más genuino de nuestras tradiciones musicales. Yo procedía de agrupaciones que interpretaban la timba y cuando pasé, en 2004, a formar parte de su grupo no dominaba las peculiaridades de su tumbao, por lo que él me insistía «hazme tres tapao y dos abiertos», y como ignoraba el significado de esa indicación, me preguntaba, ¿qué será eso? Con la ayuda de su sobrino Carmito Orama, que es un verdadero maestro de la percusión cubana, logré coger su ritmo, mezcla de son, changüí y pilón, y que es la razón que nos hace sonar distinto a todas las demás agrupaciones como nos han calificado en diversos lugares de Cuba y de Europa.

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. Gustavo Márquez Bermúdez



Gustavo Márquez Bermúdez (1952).
Trompetista, compositor, orquestador y director

Mi padre Eduardo Márquez, trompetista de la Orquesta Avilés, trabajó ocasionalmente en el conjunto suyo, que en esa época era de los llamados «ven tú», o sea, se reunían músicos para cumplir determinados contratos. Muchas veces él personalmente iba a mi casa a buscarlo para ir a amenizar fiestas en bateyes y barrios.
Solía conversar mucho con mi papá, yo era entonces muy pequeño y me impresionaba aquel hombre tan alto que nunca soltaba el tres de la mano e inclusive me maravillaba cuando a veces lo tocaba en mi presencia.
Con el transcurso del tiempo, su trabajo fue creciendo y ganando en reconocimiento, lo que junto a aquellas vivencias de mi infancia, de alguna manera me estimularon a desarrollarme como compositor y músico, no en su estilo pero sí en la vertiente del son.
Con él tuve la posibilidad de alternar en varias oportunidades, la primera fue siendo yo muy joven cuando en sustitución de mi padre, participé, formando parte de la Avilés, en un carnaval de Santiago de Cuba. Coincidimos en el mismo hotel, y en una ocasión en que estábamos en el restaurante del hotel, el músico Tony Pérez tomó el tres que había dejado al lado de la puerta y empezó a tocar funky. El Guayabero se levantó como un bólido de su asiento, le quitó el instrumento y muy molesto le dijo: «Dame acá el tres que le estás enseñando malas palabras», el incidente hizo reír a todos los presentes y a muchos que luego conocieron la anécdota.