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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

15 de octubre de 2014

La espectacular fuga de Justo García Vélez, hijo del Mayor General Calixto García, desde una cárcel española en Africa y su travesía hasta Cuba en armas



Por: José Abreu Cardet
Justo García Vélez, hijo de Isabel y el Mayor General Calixto García, nació en medio de la manigua insurrecta, exactamente en algún punto rural de Cacocum. Dice la tradición que a petición de su abuela Lucía Iñiguez, un soldado mambí cortó el cordón que lo unía a su madre usando el machete con que peleaba.

Poco después cayeron prisioneros Isabel, Lucía, los hijos pequeños y otros integrantes de la heroica familia. Luego de una odisea en la isla, los García Vélez fueron deportados a Estados Unidos. Justo se marcha de Cuba siendo un niño de poco más de un año de nacido, por lo que creció en el extranjero. Y cuando estalla la guerra de 1895 Justo trabajaba en la administración pública en Filipinas[1], que en esa época  formaba parte del imperio español.

Calixto logró escapar de la vigilancia española y de Madrid viene a Cuba y se integra al movimiento independentista. Lo designan jefe del Departamento Oriental. Otra vez el General toma ciudades y liquidaba columnas españolas, y, mientras, a miles de millas de Cuba, su hijo Justo García Vélez escribió una desconocida página en la historia de la emigración revolucionaria cubana.

Después de la fuga del padre de España, las autoridades colonialistas tomaron medidas contra Justo, prohibiéndole que visitara el puerto de Manila, por donde podía escapar al exterior. Sin embargo, clandestinamente, el joven visitó esa ciudad y gestionó su ida a Cuba, pero le resultó imposible por la vigilancia de la inteligencia española.

Entonces el hijo del General García, Justo, decidió trasladarse a España; pensaba que desde allí sería más fácil dirigirse a otro país. Cuando el barco en que viajaba hizo escala en un puerto en Egipto, trató de quedarse pero el cónsul español lo obligó a continuar viaje[2].  Y al llegar a España lo detuvieron y lo encerraron en una cárcel en Bilbao, desde donde escribió a su madre el 14 de noviembre de 1896. A finales de diciembre de ese año ya lo habían trasladado a una prisión en Cádiz y en febrero de 1897 se encontraba en Chafarinas presidio español de las costas africanas[3]

Islas Chafarinas en la actualidad

Desde África, Justo, junto a Emilio Barcardí[4] y Manuel Planas[5], que también se encontraban detenidos, planificaron una espectacular fuga, de la que Carlos García Vélez[6] nos dejó una interesante descripción, en su diario;

“(...) determinado a intentar la fuga atravesando en un bote velero el Estrecho de Gibraltar por la parte mas ancha, a fin de arribar a la colonia francesa de Argelia, evitando la costa marroquí donde las tribus (ilegible) en connivencia con las autoridades españolas, estaban siempre alertas para apresar a los fugitivos de los presidios españoles de África.

“Las negociaciones hechas por Planas y Justo con unos marineros españoles traficantes de frutos, verduras y otros efectos por mar, dieron por resultado que los prisioneros fueron conducidos en su embarcación, cierta noche, comprometiéndose por dos mil pesos cada uno debiendo Emilio Bacardí, compañero preso político, sumarse a Planas y Justo. Al poner estos los pies en el bote a Bacardí le entró sospechas por la mala catadura de los boteros de que después de coger el dinero ya alta mar serian los tres asesinados.  Inútil fue la argumentación de que ellos iban armados y que venderían caras sus vidas en tal caso, pero que tenían plena confianza en los hombres porque al llegar hasta la costa de Argelia recibiría la otra mitad de la cantidad convenida, Bacardí se quedó y Planas y Justo, animosos de correr la, por muchos conceptos peligrosa travesía, salieron en la embarcación del muelle y en la oscuridad silenciosamente se alejaron de Chafarinas y entraron en el Estrecho.  El tiempo les favoreció y pudieron izar la vela latina y ayudando con los remos, al amanecer, ya estaban lejos de Chafarinas.

“Los boteros intentaron amedrentar a los fugitivos y exigir el doble de lo pactado. Tanto que los dos cubanos hubieron de transigir, pero los boteros les jugaron la mala partida de arribar a la costa del Riff, lejos de la de Argelia.

“Los dos fugitivos anduvieron por los arrecifes y entre las rocas, escondiéndose de las tribus ribereñas, quienes recibirían dinero y si entregaban a los españoles los presos evadidos.

“Días y noches de penoso andar, sin comer, bebiendo la poca agua de lluvia de las pocetas y ya estaban exhaustos cuando cerca de la costa cruzó una lancha francesa que los recogió y los condujo a Nemurs, donde fueron aliviados de su terrible situación y desde donde telegrafiaron al Dr Betances[7] y embarcaron para Marsella y de este puerto, en tren, siguieron para Paris. En aquella ciudad la policía detuvo a Justo, obedeciendo instrucciones del gobierno francés, quien quiso acceder a la demanda de extradición solicitada por Cánovas contra Justo, acusándole de anarquista.

“Las diligencias en París de Betances que junto a Henri Rochefort[8], amigo de Betances y a quien mi padre había visitado a su paso por Paris para expresarle su gratitud por el apoyo que el diario de Rochefort, L´Infransigent, daba a la causa de la independencia, lograron que Justo fueran puesto en libertad y expulsado de territorio francés. El hijo de Calixto García embarcó para Nueva York y allí el Delegado del Partido Revolucionario Cubano, Tomás Estrada Palma lo embarcó en una pequeña expedición con el General Joaquín Castillo Duany[9].

“Tuve yo la suerte y el gran placer de ser quien recibiera la expedición en la que venía mi hermano. La marcha, que tuve que hacer desde el centro hasta la costa (para esperar la expedición), me llevo dos noches y un día sin detenerse en los campos inundados y de “diente de perro” la costa. La gente sufrió mucho y los caballos sin herradura quedaron lisiados de los cascos.

Repito y vuelvo a repetir que las hazañas de los expedicionarios no hay plumas que la puedan describir..."



Diciembre 2 de 1918
Fallece en La Habana el coronel Justo García Vélez, hijo del glorioso general Calixto García. Ocupó importantes cargos diplomáticos y fue secretario de Estado en el primer gabinete de José Miguel Gómez. Justo fue embajador de Cuba en España)





[1] Centro de Información de las Guerras de Independencia, Museo Casa Natal de Calixto García, Diario de Carlos García Vélez, Documento No. 1.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Emilio Bacardi destacado intelectual y patriota natural de Santiago de Cuba. Fue escritor e historiador y formo el museo que hoy lleva su nombre en la ciudad de Santiago de Cuba. 

[5] Manuel  Planas Rodríguez del Rey,  Nació en Bayamo, Oriente. Durante la guerra de 1895 fue detenido por sus actividades  revolucionarais y enviado a Chafarinas Logro escapar el 4 de agosto de 1897. Logro trasladarse a los Estados Unidos y desde allí en una expedición a Cuba Alcanzó el grado de coronel. Murió en  Bayamo el 1 de diciembre de 1949.

[6] Carlos García Vélez  Hijo de Calixto e Isabel. Se graduó de estomatólogo en España. Se incorporó al Ejercito Libertador en la guerra de 1895 donde alcanzo el grado de general de brigada. Durante la Republica fue embajador. Falleció en La Habana a principios de la década del sesenta del siglo XX. 

[7] Emeterio Betances patriota puertorriqueño que participó activamente en el movimiento independentista cubano.

[8] Periodista  francés que apoyo el movimiento independentista cubano.


[9] Joaquín Castillo Duany.  Nació en Santiago de Cuba, el 1 de mayo de 1858. Médico en la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Luego se estableció en Cuba En 1895 se incorporó a la guerra. Fue  jefe de Sanidad del  Primer Cuerpo  del Departamento Oriental. Delegado a  la Asamblea Constituyente de Jimaguayú (13.9.1895) y  subsecretario de Hacienda del Consejo de Gobierno, Jefe de sanidad de la columna invasora. Fue enviado al exterior en una misión. Condujo a Cuba varias expediciones. Al terminar la guerra se traslado a París para restablecerse la salud y allí murió el 21 de noviembre de 1902.