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1 de julio de 2009

Mercedes Sirvén Pérez-Puelles: una holguinera comandante del Ejército Libertador

Por Maria Julia Guerra


La doctora en farmacia Mercedes Sirvén Pérez-Puelles, fue la única mujer que durante las guerras de independencia de Cuba alcanzó los grados de Comandante del Ejército Libertador. Vivió en Holguín antes y después de la Guerra de 1895, y ejerció su profesión en esta ciudad y Gibara. Mercedes procedía de una familia acaudalada y patriota. Su tío Ricardo Sirvén Durán fue fusilado en Santiago de Cuba el 24 de junio de 1869. Había sido apresado el día 15 de ese mes. Emilio Bacardí Moreau, nos dice: D. Ricardo Sirvén, natural de La Habana, soltero y del comercio, es pasado por las armas. Era uno de los expedicionarios cubanos de la goleta “Grapeshot” desembarcados en Baitiquirí, y hecho prisionero por las fuerzas del teniente D. Florencio Gubert.

La familia Sirvén Pérez-Puelles, oriunda de La Habana, regresó a Cuba después de la Paz del Zanjón y se radicó en Holguín. La formaban los padres Faustino y María y tres hijos: Ricardo y Mercedita quienes habían nacido en Bucaramanga, Colombia, y Faustino en Puerto Plata, República Dominicana. Todos crecerían en Holguín. Ricardo y Mercedita se hicieron Licenciados en Farmacia, en tanto, Faustino estudió medicina, como el padre. El padre, Faustino Sirvén Durán, era el médico de la municipalidad holguinera. En 1882 demanda del Cabildo que le pague sus salarios atrasados, esta reclamación seguiría y en 1893, el Gobierno de la Provincia se pronuncia porque le paguen su salario mensual y le amortigüen los debidos dándole cierta cantidad cada mes. El Ayuntamiento reconoce que el doctor Sirvén es uno de los médicos mejores y además es el forense de la jurisdicción, pero que no tiene dinero para pagarle, y que además, si lo hiciera establecería diferencias con otros empleados. Sin cobrar nada, el 13 de abril de 1893, fallecía de uremia, en esta ciudad, el doctor Faustino Sirvén Durán. Faustino, el hijo, se casó el 24 de febrero de 1894 con la holguinera Consuelo Carreño Serrano, hija natural de José Carreño y Manuela Josefa Serrano Estrada. Ese mismo año, le ha dado un poder al Licenciado Antonio Sánchez-Bustamante y Sirvén, vecino de La Habana, para que “cambie y compre acciones de la Empresa del Ferrocarril Cárdenas-Júcaro”. Al estallar la Guerra de 1895, el doctor Sirvén se mantuvo en la ciudad mientras pudo, ayudando siempre al campo insurrecto, hasta el 12 de diciembre cuando se incorpora al Ejército Libertador como jefe de Sanidad en la Tercera División del Segundo Cuerpo, que comandaba el Mayor General José Manuel Capote.


Los Sirvén eran miembros de la Sociedad La Tertulia, e infiero que miembros o simpatizantes del autonomismo, pues el historiador Hernel Pérez Concepción en su libro Holguín: ¿Reforma o Revolución? El autonomismo holguinero, refiere:
Los miembros del autonomismo holguinero emplearon las veladas político-literarias para propagandizar su ideología. Puede servir de ejemplo la velada efectuada el 13 de mayo de 1888. Ese día el acto contó con dos momentos que se iniciaron con la orquesta sinfónica. En el primero se recitó la poesía al General Serrano, de José Fornaris, declamada por la señorita Mercedes Sirvén Pérez- Puelles; luego fue el discurso político de Manuel Rodríguez Fuentes, y a continuación las poesías…
El mismo autor acota:
Muchas de las moches en la Prefectura de Mala Noche se dejó oír la dulce voz de Mercedes Sirvén que junto con su madre y otros familiares se habían trasladado allí con el objetivo de alejarse del dominio español. La voz de Mercedes sirvió para cantarle a las glorias del Ejército Libertador y de sus principales líderes como Martí, Maceo, Gómez y otros. 
Sin embargo, hemos encontrado que la madre, María de los Ángeles Pérez-Puelles, había fallecido el primero de marzo de 1891, aquí en Holguín.
Lo que sí es exacto es que Mercedita y Consuelo ingresaron en el campo insurrecto en octubre de 1896 y en la finca Palmarito de Gamboa, al sur de Las Tunas, la doctora en Farmacia Mercedes Sirvén, estableció un hospital de sangre, donde Consuelo serviría como enfermera.
Mercedes Sirvén era una mujer de singular valor. Su botica revolucionaria abastecía de medicamentos y materiales de curación a diferentes hospitales de guerra, tanto fijos como ambulantes, en todo el territorio holguinero y de Las Tunas. Su hermano Ricardo era el más eficiente suministrador. Ella hacía la distribución sola, sin más compañía que su mula y su fusil.
Se le confirieron los grados de capitana a finales de 1896, y en 1897 es ascendida a Comandante.
Al finalizar la contienda se le nombra al frente de la farmacia del Hospital Civil de Holguín y luego ella funda su propio establecimiento en Gibara. En 1812 regresa a Holguín y queda al frente de la farmacia-droguería Sirvén. Vive en esta ciudad hasta 1944.
Faustino, como médico cirujano alcanzó el grado de Coronel. Cuando termina la guerra, es nombrado, por el gobierno interventor, alcalde de Puerto Padre y al instaurarse la República en 1902, es electo Representante a la primera Cámara. Así se trasladó a La Habana con su familia, y allí vivió el resto de su vida sirviendo como médico. Falleció en 1933.
Ricardo, casado con la holguinera Antonia Herrero Morató, abrió su farmacia, en 1899, frente a la plaza central, el hoy parque Calixto García. En 1902 es electo Consejal y, luego en 1912, Representante, por Oriente, ante el Congreso.
En octubre de 1918, Ricardo escribiría en el periódico La Lucha, que dedicaba varias páginas a Holguín:
Casi en el centro de la heroica región Oriental, y sobre un espléndido valle, cercado por dos ríos, se ha ido agrandando la ciudad de Holguín, cuna de valientes soldados de la libertad y de hermosas mujeres…No tuve la gloria de nacer en ese pedazo de suelo cubano; pero me siento holguinero, por el cariño que le tengo a todos los que son; porque a Holguín debo inmerecidos afectos y honores; porque a mis correligionarios de allí, debo su designación para representar a la provincia de Oriente, en el Congreso Cubano; porque allí he vivido los mejores años de mi vida; porque para mi mayor gloria, holguineros son mis hijos y porque allí quiero que, en el panteón de mis mayores, dormir el sueño eterno de la muerte.
Ricardo, quien fuera fundador de El Liceo de Holguín y un entusiasta promotor cultural, falleció en La Habana en 1925, pero sus restos nunca fueron trasladados a la ciudad de Holguín, como era su deseo.
Poco a poco, la familia se trasladó a La Habana. La última fue Mercedes, quien muere allí el 28 de mayo de 1948.
De la singular familia Sirvén Pérez-Puelles no quedan en Holguín más que los recuerdos.