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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

6 de marzo de 2017

Calixto García. Biografía. 69


En Madrid el General lo prepara todo para fugarse apenas tenga el dinero
Mientras los patriotas gestionan el dinero que se necesita, Calixto, absolutamente desesperado, prepara su plan de fuga apoyado por sus hijos Carlos y Mario. Mario, que es un niño, será quien lo acompañe en el viaje a París, buscando, como buscan, despistar a la inteligencia española.
Su yerno, el Sr. Whitmarsh, que ha venido desde Málaga para, dentista como es, hacerse cargo de los clientes de Carlos, es quien compra los boletos para el expreso de París, y no miente cuando da el nombre del viajero: “C.García”. De la casa de Leonor y del esposo de ella, y no de la suya, parte el General con Mario[1]. Al llegar a la estación encuentran numerosos oficiales del ejército que embarcan también hacia San Sebastián a hacer los honores a la Reina. Embozado pasa entre ellos el general García, a quien muchos de esos oficiales conocen. Tan pronto como entra en el reservado donde viajará manda a preparar las camas y se acuesta, mientras a todo el mundo se le hace creer que es un enfermo el que allí viaja.
Casi en la frontera se presenta la guardia civil en el tren, andan buscando a una persona. Mario, tembloroso, avisa al padre. El General creyéndose sorprendido, recuerda San Antonio de Bagá y toma otra vez el revólver, que esconde entre las sábanas.  Cuando los guardias llegan adonde el general le creen enfermo, piden excusas y se retiran. Los viajeros continúan el viaje sin ninguna otra novedad.
El General logra burlar a sus vigilantes y llega a París, Francia
Cuando hubieron llegado telegrafiaron a Carlos, quien permanecía en Madrid. Años después Carlos García Vélez escribió: “La evasión de mi padre dejo estupefacto al gobierno y a los propios deportados cubanos, entre estos segundos al General Pedro Martínez Freyre y al coronel Modesto Fonseca, visitas diarias a casa de papá a quien consideraban imposibilitado de moverse. Estos patriotas casados con españolas naturalmente debían ignorar que papá iría a la Revolución”.
1895, Octubre 19
Carlos se apresta a unirse al padre para acompañarlo a Cuba
Dice Carlos: “Al leer [el telegrama en el que mi padre me avisaba] que había pasado la frontera sin novedad me despedí de mi santa madre Isabel Vélez y tomando las precauciones del caso, al llegar el tren a San Sebastián encontré un grupo de jóvenes amigos que alegres se dirigían a Burdeos, rogándome que les acompañara”.
Entre tal bullicio a Carlos le resultó fácil marcharse sin levantar sospechas. En París se reunió con su padre.
El General García en París
En París recibe el General muestras constantes del cariño de sus compatriotas, pero se halla muy débil y tiene que hacer esfuerzos por valerse por sí solo para caminar, rehusando el auxilio de los que quieren socorrerlo.
1895, Octubre 23
El periodista Luís Bonafoux entrevista a Calixto









El periodista Luís Bonafoux entrevista a Calixto. Dice el periodista que ya antes había visto al general paseando por el Prado madrileño de la mano de su hija Leonor. “Ahora, salvo la escarcha de los años, es el mismo hombre de antes; enhiesto, duro, con sus finas facciones de inglés y su bronceado color árabe, enérgica la mirada, verbosa la dicción, imperativo el gesto”.
Calixto le dice al periodista: “la independencia de Cuba es la única solución… o españoles, con todas las consecuencias, o cubanos independientes, no hay término medio. Mi mayor apuro es marchar a la guerra, mi dolor era morir en Madrid. Estoy viejo, pero no tanto que no pueda contribuir a formar los hombres de la próxima revolución”.
El periodista dice al final de la entrevista: “Pues señor, creí que me iba a tropezar con un guajiro machetero y me encuentro con un hombre culto que tiene más cara de general que Martínez Campos”.
Otro periodista francés, Johanet entrevista a Calixto
La exposición de París
“Ningún francés pudo sentir mas que Calixto García el `Catoye Juillet’ de 1889”

Lo entrevista otro periodista francés, Johanet, cuando el general se dispone a embarcar para Washington el 16 de noviembre de 1895: “Amo mucho a los franceses, he estado mucho en París durante mi larga residencia en España, y abrigo la fundada esperanza de visitar la exposición de 1900[2]
Dice Carlos: “En Paris mi padre resistía cinco horas de tumultuoso entusiasmo con que el pueblo bailaba y cantaba. Aquel año de la exposición, la alegría francesa se manifestó por todas partes, abrazándose la gente sin conocerse. Los chubascos no impidieron que siguiera el jolgorio callejero y en los biohot, cafés y restaurantes. Adicto mi padre a las fiestas del pueblo lo divertía observar la del 14 de Julio que le entusiasmaba. Cantaba desatinadamente `La Marsellesa’ y se sentía feliz. Yo nunca pude compartir los entusiasmos y optimismo de mi padre. Su filosofía de la dicha de vivir  me entristecía. Ningún francés pudo sentir mas que Calixto García el `Catoye Juillet’ de 1889”.



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[1] El General determinó que su hijo Mario debería cuidar a la madre y a las hermanas y que por ningún concepto debía ir a Cuba. Para que su decisión se cumpliera, le dijo a Tomás Estrada Palma que por ningún concepto podía permitir que Mario se embarcara a Cuba en ninguna expedición.

[2] Luego, desde los campos de Cuba en Armas el general le escribe a Ezequiel García y le dice: “tengo que luchar mucho para que esto acabe pronto y me queden algunos años de Cuba Libre y pueda ver la exposición de 1900. Pienso ir al bello París cuando acabe la guerra”