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22 de octubre de 2016

Breve e incompleta historia del transporte público en Holguín



Un breve bosquejo sobre la historia del transporte público en Holguín a partir de sus recuerdos y los de Félix Castell, que es otro vecino de la ciudad, es el que nos mandó el colaborador de La Aldea, Carlos Sánchez Vera

 

Cuando se habla de transporte público en Holguín hay que comenzar la historia por el tren Gibara Holguín. Claro que para tener unidas ambas ciudades por ferrocarril fue necesario construir la línea, y esa fue una tremenda obra de ingeniería: Hubo que cavar un túnel por entre la roca a la entrada de Gibara; cuando se hizo, en 1883, se usó dinamita por primera vez en toda la comarca y también construyeron un puente de hierro sobre el río Cacoyuguín. Las piezas de hierro del dicho puente las fundió la misma empresa que después construyó la Torre Eifel de París.
Los 30 kilómetros de línea férrea que separan a Holguín de Gibara costaron 400 mil pesos, lo que en la época era una fortuna enorme. Pero no fue ningún holguinero el que puso el dinero, sino que ese lo aportaron los gibareños, sobre todo los muy riquísimos Beola y González Longoria. Y como el dinero lo aportaron ellos, ellos eran los propietarios del ferrocarril que se construyó en tres etapas: la primera comenzó el día  31 de mayo de 1883 y se terminó el 28 de octubre de 1885 enlazando a Gibara y Cantimplora; el segundo tramo que iba desde Cantimplora hasta San Marcos de Auras, ahora Floro Pérez, se terminó el 11 de febrero de 1888; y el tercero, desde Auras hasta Holguín, se terminó el 4 de abril de 1893.


Al fondo se ve la Terminal de trenes del ferrocarril Gibara Holguín en Holguín.
Terminal del Tren Gibara a Holguín en Holguín.


En cada uno de esos tramos se construyeron grandes y muy hermosas terminales que ya hoy han desaparecido, quedando únicamente la de Holguín. Dicen que era la de Gibara la más linda, pero un incendio la destruyó.
Lamentablemente en 1956 el ferrocarril entre Gibara y Holguín cerró definitivamente, de tenerlo hoy resolveríamos un grave problema de transportación y asimismo sería considerado un tesoro patrimonial. A lo largo de los 30 kilómetros por donde estuvo la vía quedan algunos pedazos de líneas y la calle línea del reparto Zayas se llama así porque por ahí pasaba la línea férrea.
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En la fotografía se puede apreciar el transporte en el centro de la Ciudad de Holguín.


Dentro de la ciudad el medio de transporte que más transitaba eran los coches de alquiler tirados por caballos. El historiador Pepito García Castañeda dice que esos tenían una de dos posibles clasificaciones: los de lujo y de no lujo, siendo los de lujo tirados por más de un caballo y su cochero vestido elegantemente; mientras que los de no lujo eran tirados por un sólo caballo, y el cochero vestido de limpio, todo con la mayor decencia posible, según dice el historiador.
Cuando llega la mitad de los años 1920,  por las calles de tierra de Holguín y sus zonas aledañas solamente se veían circular los carretones, coches y volantas pero asimismo, por entonces ya se veía algún que otro carro de motor de la marca Ford, llamados en la época “Fotingos” como se ven en la siguiente fotografía que es de 1935, parqueados en los alrededores del Parque Calixto García. 

 



Mientras la Ciudad fue pequeña era fácil trasladarse adentro de ella, pero cuando creció era un gran problema ir de uno a otro lugar si no se tenía transporte propio. Y así hasta que en los primeros años de la década de 1930 surge la primera ruta de transporte urbano que hubo en Holguín; iba esa desde La Pantoja, que era donde en ese momento se estaba construyendo el Instituto Técnico de Holguín, ITH, hasta La Periquera. Su carrocería era de madera y el techo y motor cubierto de metal, y nada más tenía capacidad para doce personas. Como era el dueño Andrés Moreno todo el mundo le decía “Ómnibus Moreno”.
Surge poco después una nueva ruta local que era más moderna que la anterior, tenía mayor capacidad y la ruta era más larga: desde el Parque Calixto García hasta Buenaventura y San Agustín. Le decían Ómnibus Toranzo porque su dueño era Manuel Toranzo.
Pero ambas rutas se mantuvieron en servicio por poco tiempo.

El PRIMER AEROPUERTO
Otro datos de la historia del transporte en Holguín, este casi descocido, es que en el reparto que ahora se llama Sanfield, antes La Aduana, se construyó el primer aeropuerto de Holguín por allá por los años de 1940.  A ese nada más llegaba un vuelo semanal y lo hacía un avión bimotor de la marca Ford, perteneciente a la aerolínea Panamericana.
Antes de Holguín tener aeropuerto, ya ese avión hacia vuelos semanales desde la ciudad de Miami hasta Camaguey, pero gracias a un contrato de la aerolínea y Correos de Cuba la panamericana aceptó que una vez que llegaba a Camaguey y bajaba a los pasajeros, su avión levantara vuelo nuevamente hasta Holguín transportando pasajeros, la correspondencia y la prensa.
Claro que la aviación era entonces una tremenda novedad para los holguineros, por eso, y para ganar unos pesos más, la compañía aceptó dar un vuelo de paseo sobre Holguín que costaba un peso. Y aunque no todos los holguineros podían pagar tan alta suma, si hubieran podido no todos habrían podido mirar la ciudad desde las alturas porque el avión nada más tenía capacidad para doce personas.
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Ahora volvamos al medio de transportación más usado colectivamente en Holguín: el de las rutas de guaguas locales; pero cuando lean “guaguas locales” no piensen nada más en las que hacían el trayecto por dentro de la ciudad, sino las que iban y volvían a los barrios del Municipio. Y el viejo municipio de Holguín en los años 30 incluía dentro de sí los actuales municipios de Calixto García, Urbano Noris, Báguano, Antilla y parte de Cueto.
Año 1940: entra en la historia del transporte público holguinero un nombre imprescindible e importante: José Crespi Sirer.

José Crespi Sirer


En 1946 una revista holguinera, dijo: “Solo el tesón inquebrantable de un hombre recio como el jiquí cubano, el Señor José Crespi Sirer, pudo dar a Holguín la posibilidad de vanagloriarse de contar con un equipo completo de servicio de transporte de pasajeros por medio de modernísimos Ómnibus que van y vienen desde Holguín hasta Gibara, Báguano y que llegan hasta Banes y Antilla. Y asimismo los ómnibus Crespi unen a la ciudad con varios barrios rurales de nuestra Municipalidad como Melones, Buena Ventura y Las Parras”.

Otra fotografía de José Crespi Sirer
 


Crespi era oriundo de Palma de Mayorca y llegó a Holguín en 1924. Su primer negocio fue la venta de pesas y balanzas para el comercio y los almacenes. Y cuando hizo un poco de dinero compró los terrenos donde convergen la Carretera Central y la calle Frexes y ahí construyó naves y talleres para los ómnibus que también compró, y al frente levantó su casa de vivienda. Después compró los terrenos aledaños y construyó un Bar-Cafetería que los holguineros llamaban “La Barra de Crespi”, como mismo llamaban otro Bar Cafetería que estaba en la intersección de la carretera central y la calle Martí, “La Barra de Sintes” y el que estaba en la carretera central casi intersección con Maceo, “Barra de Dalama”, (este último es el único que todavía existe y de él vamos a hablar más adelante).

Uno de los ómnibus de Crespi detenido frente a su Bar-Cafetería-Terminal, exactamente el que hacía la Ruta “Holguín-Gibara”
El Bar-Cafetería-Terminal de Crespi, ubicado donde actualmente está la Tienda “La Central”



Dice Carlos Sánchez Vera que era costumbre de Crespi todas las noches recostarse al mostrador de su barra y allí esperar, mirando la carretera. De allí no se movía hasta que llegaba el último de su ómnibus, el procedente de Mayarí. Llegada la guagua iba el dueño hasta el chofer y preguntaba si todo estaba bien. Cuando la respuesta era SI, entonces Crespi se iba a su casa a  dormir tranquilo.
Por los años de 1950, al lado de su casa y de las naves donde estaba el Bar-Cafetería-Terminal-Taller y Parqueo de sus guaguas, Crespi construyó un edificio de cuatro plantas, que hoy todavía existe… Los varios apartamentos los alquilaba mientras que toda la primera planta la ocupaban las oficinas y la Terminal de ómnibus Santiago-Habana.
Los que conocemos el Holguín actual tenemos claro dónde está la Terminal Interprovincial, pero esa no lo era en los años ´50. La actual Terminal Interprovincial de Holguín era antes de 1959 el Autocentro Camayd, propiedad de Ramón Camayd, (hermano del famoso cantante lírico Raúl Camayd) y agente en Holguín de las firmas Ambar-Motors, Chevrolet y Opel.
La Terminal “Santiago-Habana” estaba en el edificio de Crespi, quien era el agente en Holguín de la Ford. El autocentro o lugar de ventas de los automóviles de esa firma lo tenía Crespi en la primera planta del edificio que hoy ocupa La Quinceañera, y en la planta alta vendía camiones y camionetas.
La línea de ómnibus de Crespi que hacían la ruta Holguín-Habana se conocía como “La Cubana S.A”

Arriba: Super coche “Holguín” de los Ómnibus La Cubana en la Terminal de La Habana
Abajo: Estación de los ómnibus La Cubana en la ciudad de Camaguey
Las guaguas de Crespi que iban desde Holguín hasta La Habana y viceversa eran las célebres y grandes Camberras, de fabricación inglesa.

 
Choferes de La Cubana luciendo sus uniformes de invierno y verano.
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Ahora hablará La Aldea, tal como lo prometió, de las famosa “Barra de Dalama”
Vista exterior del edificio que ocupa el garaje “La Oriental” y donde está instalados la Barra y el departamento de ventas de accesorios. A la derecha la casa de familia del Sr. Dalama, quien aparece insertado en el ángulo izquierdo del grabado. Tomado de “Oriente Contemporáneo”, 1942



El garaje “La Oriental”, dice la revista Oriente Contemporáneo, se encuentra situado en la esquina que forman la carretera central y la calle Maceo, en la ciudad de Holguín y fue establecido en el año 1934 por su actual propietario, el señor José Dalama Vázquez, natural de Lugo en España, donde nació en el año 1887.
Dalama, sigue diciendo la Revista, vino a Holguín y aquí se casó en 1933 (o sea, que el año anterior al de la construcción de su célebre Barra), con la holguinera Estrella Miranda. El matrimonio tuvo dos hijos: Elvira y Pepito Dalama Miranda.
Sigue La Aldea leyendo la vieja revista holguinera del año 1942: En su Garaje y Barra, el señor Dalama tiene todo lo necesario para atender a la venta de accesorios de automóviles a la vez que vende, además, los mejores licores y bebidas de todas las clases. Su barra, Dalama la mantiene abierta hasta altas horas de la noche. El edificio en que está instalado el garaje, donde caben más de 30 carros, la barra y el elegante pabellón contiguo donde se hacen reparaciones y engrase, es completamente moderno y bien acondicionado. Todas las edificaciones están valoradas en 15 mil pesos. Sus cuentas las tiene garantizadas por la filial en Holguín del Royal Bank de Canadá. Con él trabajan en el establecimiento cinco empleados.
El señor Dalama, sigue diciendo la revista holguinera de 1946, siempre se ha dedicado a actividades relacionadas con el giro de los garajes y es miembro distinguido de la Cámara de Comercio de Holguín, de la Colonia Española, y de la Respetable Logia Guabasiabo Número 56.
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Y a la vez que Crespi, en 1945 el dueño de los manantiales El Fraile, René González Tijera decide probar fortuna en el negocio del transporte público y compra los viejos ómnibus Moreno que como antes les habíamos dicho, hacían el trayecto desde La Periquera hasta el ITH y alarga el recorrido de la ruta desde el ITH hasta Vista Alegre, convirtiéndose esa en la primera ruta de guagua que atravesaba completamente la ciudad de Holguín.
Después González Tijera creó nuevas rutas: una desde La Chomba, actual reparto Alcides Pino, hasta Pueblo Nuevo y otra desde la Cárcel hasta la Loma de la Cruz. Y por último una desde Ciudad Jardín hasta La Aduana.
Con el paso del tiempo González Tijera compró guaguas de uso en México de la marca General Motors, que tenían mayor capacidad y por tanto llevaban mayor cantidad de pasajeros. su flotilla se conocía con el nombre de Ómnibus “La Holguinera”.
Paralelo a esas, entre 1950 a 1953 hubo otra empresa de ómnibus en Holguín, aunque más pequeña: Los ómnibus González, que se reconocían desde lejos por el verde claro con que estaban pintados y que hacían la ruta Holguín-San Andrés y Holguín-Báguano. 

Las Hinos, de fabricación japonesa, han sido las guaguas locales más cómodas de toda la historia de Holguín.