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La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

4 de enero de 2017

El parque Calixto García y con él Holguín: del quinquenio gris al periodo especial



Con la llegada del holguinero Luis Pavón Tamayo a la máxima dirección del Consejo Nacional de Cultura en 1971 se inicia el período difícil en este sector que algunos críticos y estudiosos han llamado “Quinquenio Gris”.

Este repercute en diversas esferas de la sociedad cubana, sin que la vida cotidiana del Parque lograra mantener ajena al fenómeno. En primer lugar por los momentos difíciles que vive la Banda Municipal, lo que repercute negativamente en la tradicional retreta.

Pero como al decir del ensayista Leonardo Acosta, todo comienza antes de lo que se cree, ya desde los años 60 el Parque sufrió considerables daños, fundamentalmente en sus bancos y jardines, como resultado de inadecuadas actitudes de los asistentes a los frecuentes actos multitudinarios, y también por decisiones nada felices de ciertos funcionarios. Una, de muy triste recordación, fue la que determinó que se colocaran cuatro lámparas inmensas en lo más alto del monumento a Calixto García.

Sobre este hecho el periódico ¡Ahora! comentó con disgusto que la que se encontraba en medio del parque era una estatua y no un poste de luz, a la vez que recomendaba que las cuatro bombillas de mercurio se pusieran en la base del monumento sin sus brazos, y no en la forma que estaban situadas[1].

Y para los asiduos a las tradicionales retretas, fue muy lamentable comprobar que las antes muestras de la maestría de los músicos holguineros, ahora estaban descendiendo en calidad y que durante la década de 1970 las presentaciones fueron muy inestables.

La muy prolongada crisis sufrida por la banda comenzó cuando para garantizarles trabajo a todos los músicos, se decidió que ninguno de ellos podía actuar en más de una agrupación a la vez. Luego, en 1968 se evaluaron los músicos de la ciudad y eso agudizó la debacle porque se redujo al mínimo el salario de los de la Banda, mientras que los que actuaban en agrupaciones bailables recibían el triple de salario. Y entonces ocurrió lo que era fácilmente previsible, los músicos de la Banda comenzaron a irse a orquestas que hacían música bailable: Después de más de doscientos años ininterrumpidos, las retretas se perdieron y a la misma vez se tuvieron que hacer ingentes esfuerzos para mantener viva la Banda. Poco después se jubila el maestro Juan Márquez, quien por tantos años había hecho brillar esa agrupación holguinera.

La causa de que el ya octogenario maestro Márquez se jubilara fue la inestabilidad de la plantilla de la Banda, así como las carencias y limitaciones de todo tipo y además la avalancha de música moderna que vino sobre Cuba. Ido Márquez, los inexpertos músicos que asumieron la dirección de la Banda, se esforzaron en adiestrar el personal de bajo nivel artístico con que contaban, que a la misma vez tenían una muy escasa convicción de la hermosa y a la vez poca estimulada labor de la agrupación.

En ese primer lustro de los 70 en el entorno del Calixto García, mejor suerte tuvieron otras expresiones de la cultura. Se inauguran o consolidan su labor  instituciones como  la Escuela Integral de Arte, la casa de la trova y la Sala Víctor Jara, en la que se presentaban grupos de  teatro y una pléyade de artistas nacionales e internacionales: Teresita Fernández, Ramón Calzadilla, la soprano búlgara Guema Dimitrova y el violinista ruso Vladímir Spivakov, por sólo mencionar algunos. En 1971 el Teatro Lírico, que durante tres años se había visto obligado a replegar sus huestes artísticas a escenarios poco adecuados como  la biblioteca municipal y la Casa de los Combatientes, retorna al Teatro Infante, para iniciar una magistral temporada con operetas vienesas de Frank Lehar, demostrando con ellas su supremacía dentro del movimiento lírico cubano.

Algo similar al Lírico sucedía con  la trova, una modalidad que cobró fuerza en la radio y en la plazoleta de la cultura ubicada en la intersección de las calles Maceo y Martí, y desde 1975 en la recién inaugurada de la Casa de la Trova, con un anfitrión del poder de convocatoria de El Guayabero, y la compañía de Ramiro Gutiérrez, Fredy Laborí, “Chispa”, entre otros valores jóvenes que  no fueron ajenos a descargas hasta el amanecer en el Parque.

En 1976 se constituyen el Ministerio de Cultura, se proclama una nueva división político-administrativa para el país que crea la provincia de Holguín y se implantan una nueva forma de gobierno, el Poder Popular que tenía los altos de La Periquera como sede. Abre la Fábrica de Combinadas Cañeras y otras  obras que inician el despegue industrial de la comarca. Pero a la vez creció la población, llegando a superar los 153 mil habitantes, muchos de los  cuales iban al Parque y a sus alrededores a la búsqueda de ofrecimientos culturales y recreativos.

Asimismo en el lustro se inauguran importantes obras sociales, entre ellas el inmenso estadio beisbolero, el hotel Pernik y la Plaza de la Revolución en la que miles de holguineros le dieron la bienvenida a Daniel Ortega, líder de la triunfante Revolución Sandinista, en el acto por el 26 de Julio de 1979. Esa y otras fechas también fueron un estímulo para la transformación del centro histórico de la ciudad: surgen espacios con variados ofrecimientos culturales para todos los grupos etarios de la población. Se edifica la Sala Moncada, destinada a exposiciones, se repararon cines, teatros y el vetusto edificio de La Periquera, que en 1978 recibió la condición de Monumento Nacional, se convierte en Museo Provincial.

Desde su inauguración como museo, las noches del 25 de julio, víspera del Día de la Rebeldía Nacional, desde sus balcones los niños aficionados le rinden homenaje a los héroes y mártires de la patria; esa fue la génesis del Festival de la Canción Infantil, primero de su tipo en toda Cuba.

Al calor del fechario patriótico el Parque continuó cambiando su fisonomía y acogiendo numerosas actividades, entre ellas  la develación el día 4 de agosto de 1975 de una tarja  en bronce ubicada en el jardín de la intersección de las calles Maceo y Frexes, dedicada a la brigada Calixto García Iñiguez que en la zafra precedente impuso el récord de cortar once millones de arrobas de caña[2]. A fines de ese año se realizó una restauración de envergadura al monumento principal del Parque consistente en una limpieza profunda a las estatuas de Calixto y de la libertad, se remozaron las rajaduras y otras averías de menor importancia con cemento blanco y marmolina. Pero también se le hicieron varios agregados al conjunto monumentario, que varios años después se le eliminaron al considerarse incompatibles con el diseño original, entre ellos unos canteros construidos en mármol negro en los que se sembraron plantas áridas y florales, además de ubicar cuatro columnas metálicas con cadenas laterales[3].

Desde la inauguración del monumento en 1916 había nacido la iniciativa de colocar flores en el monumento en gesto de admiración a su patriotismo y valentía, pero tras la apertura en la Ciudad del Palacio de los matrimonios, la tradición cobró mayor fuerza: hasta la base de la estatua iban las parejas de recién casados a colocar sus ramos, y también lo hicieron muchas quinceañeras, y delegaciones que iban a representar a la naciente provincia en distintas misiones o eventos de cualquier índole. Pero las fechas en que se colocaba mayor cantidad de flores son el 4 de agosto y el 11 de diciembre, días del natalicio y muerte del General.

Por cierto, el 11 de diciembre de 1980, durante la conmemoración del aniversario 82 de su desaparición física, los restos de Calixto García fueron trasladados a Holguín. Ese día un avión de las Fuerzas Armadas transportó el osario hasta el aeropuerto de la Ciudad y allí fueron colocados en un armón de artillería cubierto por la bandera nacional. El cortejo fúnebre fue recibido por una compacta y silenciosa representación de pueblo ubicado a todo lo largo de su trayecto. Al llegar a la ciudad la comitiva tomó la calle Maceo hasta el Parque, doblando por la calle Frexes hasta la esquina de la de Miró, lugar donde se ubica su casa natal ya transformada en museo. Allí se le realizaron guardias de honor, incluyendo entre ellas a obreros, estudiantes, mujeres y altos dirigentes, entre ellos los Comandantes de la Revolución Juan Almeida, Ramiro Valdés y Raúl Castro.

Luego de realizarse la solemne ceremonia de inhumación en el mausoleo construido para esos fines en la Plaza de la Revolución, Raúl pronunció las palabras centrales ante más de cien mil holguineros[4].

La década de 1980 fue de especial significado en el desarrollo económico y sociocultural de Holguín. En esa etapa el centro histórico de la ciudad recibe atención especial, embelleciendo todas las edificaciones, algunas de  las cuales reciben un toque de modernidad con relojes digitales y otros signos de progreso, a veces en franca ruptura histórica con el área, como fue la construcción del edificio Pico Cristal. Por otra parte la puesta en práctica de proyectos como el de la creación de instituciones culturales básicas de la comunidad, favoreció al entorno citadino del que el Parque es centro aglutinador, perfeccionándose el trabajo de la red de instituciones culturales a la que se sumaron la sede del Orfeón Holguín, cercana al Teatro Guiñol en la calle Martí, casi esquina a Maceo, la Casa de  Cultura Manuel Dositeo Aguilera, en la antigua residencia de los Infante, antes propietarios del principal teatro de la ciudad, que también recibe remozamiento y cambia de nombre por el de Comandante Eddy Suñol.

El Suñol por entonces acoge presentaciones de la Antología de la Zarzuela de España, Alberto Cortés, Irakere, Joan Manuel Serrat, Luis Gardey, el grupo Neotón, la Orquesta Sinfónica Nacional, el Teatro Musical de La Habana, entre otros artistas y agrupaciones  nacionales e internacionales, y también talentos naturales de la localidad como la Orquesta Hermanos Avilés, el Teatro Lírico Rodrigo Prats, El Guayabero, para sólo mencionar algunos de los que por esos años graban discos y realizan giras por el país y el extranjero.

La bonanza de los años 80 se hace sentir en el Parque. Este recibe beneficiosas transformaciones en su jardinería y en la iluminación, se le cambia el piso de sus cuatro entradas principales por granito blanco, que desde entonces combina con el de la rotonda, y se recupera la Banda que ahora comenzó a tener categoría de provincial y con ella la tradicional retreta. La agrupación comenzó a recibir una mejor atención y tras la llegada de un nuevo director,  Manuel de Jesús Leyva Barrera, "Koko", se consolida plenamente, con un repertorio que recoge casi todos los períodos estilísticos de la música universal, incluyendo diversos géneros de la música cubana y obras concebidas especialmente para ese formato por su director.

Con la celebración anual de  la Semana de la Cultura y las Jornadas de Música de Concierto, además del amplio plan de  actividades de la Casa de Cultura, los museos, librerías y otras instituciones, el Parque cobra un ritmo vertiginoso con mucha gente circulando por él, sentándose en sus bancos y participando en opciones diversas que van desde competencias de baile hasta  presentaciones de libros como Salida 19, de William Gálvez y Asalto al Moncada, de Mario Mencía, para nada más mencionar dos de los títulos que fueron presentados allí, a cielo abierto, que reunieron un público numeroso en torno a sus autores.

Al iniciarse la década de 1990 la provincia llega al millón de habitantes y, como toda Cuba, comienza una nueva y dura realidad. La desintegración de la URSS, la desaparición del campo socialista, la crisis económica mundial y el agravamiento del bloqueo imperialista, originaron la pérdida de gran parte del comercio exterior de la Isla y la más aguda crisis económica, por lo que se decreta el Período Especial en Tiempo de Paz.

Esta situación  trajo un reordenamiento de la economía y el sacrificio de numerosos programas sociales, entre otras adversidades que se reflejaron en ese entorno de la Ciudad: se abrieron las primeras tiendas y establecimientos para recaudar  divisas, deviniendo el Parque en escenario de delitos e indisciplinas sociales tan visibles como los revendedores y el asedio a los turistas por prostitutas (jineteras), y otras personas.

A la vez se desarrolla en las hermosas y hasta entonces vírgenes playas de la provincia el que hoy es el tercer polo turístico del país. Hasta allá se marchan las agrupaciones musicales y los otros colectivos de artistas que no tenían no tenían otras opciones de presentación, pues la vida cultural se deprimió ostensiblemente, incluso, llegando a desaparecer instituciones de prestigio y eventos culturales.

Poco a poco la población de la ciudad, que ya superaba los 285 mil habitantes, comenzó a beneficiarse de los nuevos planes económicos, alimentarios y culturales. Entre estos últimos estuvieron eventos de proyección internacional  como las Romerías de Mayo, encuentro que ha convertido a la ciudad desde su rescate  en 1994, en Capital del Arte Joven en Cuba. 






[1] La cámara señala. Periódico ¡Ahora!, p.2, Holguín ,10 de diciembre de 1963.

[2] En esta lucha por el desarrollo, como en la lucha por la libertad, ¡La tierra que vio nacer al Mayor General Calixto García, no fallará!. Periódico “¡Ahora!, p.1, Holguín, 5 de agosto de 1975.

[3] Restauran el monumento al Mayor General Calixto García en el parque que lleva su nombre, Periódico ¡Ahora!, p.4, Holguín, 19 de diciembre de 1975.

[4] Por siempre en su natal tierra holguinera. Periódico ¡Ahora!, p.8, Holguín, 12 de diciembre de 1980.

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