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CONVERSANDO SOBRE EL ENTRAMADO URBANISTICO DE HOLGUIN

3 de enero de 2017

Calixto García. Biografía. 11


1857
La Habana
Es Calixto un hombre de 18 años. Ansioso de saberes parte hacia La Habana, adonde llega seis años después de haber sido agarrotado en la explanada de La Punta el venezolano Narciso López.
El recién llegado ve en el Campo de Marte a la tropa española haciendo ejercicios. Y, asimismo, con la admiración de quien tiene gusto, mira las preciosas puertas de acceso al vasto paralelogramo que llevan grabados nombres de personajes españoles ilustres.
Pero lo que más le gusta del Campo de Marte es la sencilla fuente de La India, cargada de pureza y sabor autóctono.
Afirmó don Francisco de Paula Coronado en el periódico “La Discusión” de 13 de febrero de 1899 que “…aquí en La Habana, Calixto pensó hacerse abogado”. Posteriormente Gerardo Castellanos lo repite, pero eso no se ha podido probar jamás.
Cosme de la Torriente, que fue secretario y hombre de confianza del General García durante la guerra del 95, dijo que Calixto “le había hablado de ese viaje a La Habana, para ver si se dedicaba al comercio o estudiaba carrera universitaria”.
Sin embargo es lo cierto que Calixto no cursó estudios universitarios y tampoco los de Segunda Enseñanza, a pesar de que su familia tenía rentas suficientes, circunstancias ignoradas frustraron sus nobles apetitos de superación académica. Pero no obstante la falta de estudios, Emilio Roig de Leushering describe a Calixto así: "inclinado desde niño a los estudios, de vivísima inteligencia, puede considerarse el más culto e ilustrado de nuestros grandes caudillos  revolucionarios”.
Nostalgia, regreso a Oriente. Batabanó
Poco después de haber llegado a La Habana, el joven provinciano siente nostalgia por su terruño y en la Casa consignataria de Amargura No. 16 separó pasaje para Trinidad en los vapores que hacían la travesía por la costa sur, entre Batabanó y Santiago. En el tren de las cinco y cuarenta y cinco de la madrugada salió hacia Batabanó, donde estaban los muelles. A las nueve de la mañana ya está a bordo.
En Trinidad.
Narciso López
En Trinidad, siempre en secreto, oye sobre Narciso López y trabaja en comercios de los amigos de su tío, pero es por poco tiempo. Vuelve a Oriente.
Administrador del Tejar de la madre en las inmediaciones de Jiguaní
En Arroyo Hondo, paraje inmediato a Jiguaní, doña Lucía poseía un tejar que pone en manos del hijo; Calixto se encarga de su administración. Consistía el dicho tejar en hornos, pira, casa de oficio y demás enseres, con siete caballerías de tierras propias,  dos esclavos nombrados uno Olegario y el otro Serapio, con siete yuntas de bueyes, dos carretas, tres caballos de sillas y tres de cargas.
Las crónicas orales que conserva la tradición cuentan que el jovencito administrador de tejar vestía atildadamente y que se destacaba como buen bailador y amante apasionado de la música. Con frecuencia Calixto iba hasta Jiguaní a participar en las fiestas que se organizaban. En una de esas conoce a Isabel Vélez Cabrera[1], la hija hermosísima de Cristóbal Vélez, comerciante de café oriundo de la jurisdicción de Santiago de Cuba y de Ana Cabrera. Para entonces el padre de Isabel había muerto y dejado a la familia virtualmente en la ruina.
Don Ramón García se opone al matrimonio del hijo
Inmediatamente después de conocer a Isabel, Calixto decide que se casarán, pero todavía no había cumplido los 23 años, por lo que no alcanza la mayoría de edad y necesita que su padre lo autorice a hacer boda. Don Ramón se opone.






[1] Isabel sobrevivió a Calixto en 17 años. Murió en La Habana el 9 de agosto de 1908. Quiso que la enterraran junto a los restos de su esposo, en el cementerio capitalino y así ocurrió, pero cuando trasladaron los restos de Calixto a Holguín en 1980, dejaron los restos de Isabel, solos, en La Habana.