ALDEA COTIDIANA

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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

26 de diciembre de 2016

El parque Calixto García de Holguín en la convulsa década de 1930



Tras su reelección como presidente del país, Gerardo Machado  recrudeció la persecución a los líderes revolucionarios, la explotación a los más humildes y  se agudizaron otros males. A ello se suman las consecuencias de una crisis económica internacional que repercutió terriblemente en Cuba. En Holguín se llegó a implantar en las calles “cocinas económicas” para ayudar a aminorar el hambre de los más necesitados.

No obstante las adversidades, en esta etapa también se hicieron sentir en la vida social holguinera la llegada de nuevas expresiones del progreso y del desarrollo científico-técnico.

Cada una de esas conquistas las celebraban con verbenas alrededor del parque o con desfiles que partían desde allí. Se recuerda la marcha multitudinaria en ocasión de la inauguración del aeropuerto Julio Grave de Peralta y las resonantes fiestas que se celebraron por el inicio de la pavimentación de las calles, por el comienzo del Instituto de Segunda Enseñanza, que entonces radicaba en La Periquera, por la construcción del Teatro Infante, por la llegada de la radio, el cine sonoro, por la eliminación de la Enmienda Platt y cuando la ciudad quedó enlazada con la Carretera Central[1].

Otro día de particular bullicio en la ciudad fue el 2 de septiembre de1930. Desde temprano se habían instalado altavoces en el parque Calixto García y también en los otros dos parques principales, (de Las Flores y San José), para amplificar el acto inaugural de la radio. El locutor Matías Vega, su propietario, ubicó el transmisor en el restaurante del hotel Telégrafo, y con el respaldo de destacadas figuras y agrupaciones desde allí realizó un excelente programa con el que entusiasmó a muchos holguineros por el nuevo medio de difusión[2].

Leer además: La radio en Holguín.

Entre los participantes en el primer programa radiofónico de Holguín no podían faltar la Avilés y el pianista Manuel de Jesús de Góngora. La primera, ya convertida en una de las mejores orquestas jazz band del oriente cubano, reafirmó su calidad posteriormente durante su primera gira nacional y se convirtió en una de las favoritas de la radio local, pues Góngora, uno de los ingenieros en la construcción de la Carreta Central, pero que  había sido alumno eminente de Ignacio Cervantes, compró la radioemisora de Matías Vega, (la CMKF), e incorporó a la orquesta a sus programas habituales.

Esta emisora y luego la CMKO, estimularon la difusión de diversas expresiones del arte y la cultura a la vez que fueron tribunas para muchas de las demandas de los holguineros, incluyendo entre ellas las elevadas tarifas del servicio eléctrico de la Compañía Chaparra Light Power. Esas huelgas de luz llevaron al propietario del Teatro Oriente a adquirir una planta eléctrica para las funciones que organizaron con artistas como Maruja González y el Trío Matamoros y para realizar las proyecciones fílmicas con el atractivo del vitaphone y el movietone.

A la vez las calles aledañas y el Parque comenzaron a ser escenario de protestas estudiantiles y mítines antimachadistas encabezados por jóvenes valientes, como Juan José García Benítez, quien durante una retreta se subió al pedestal del monumento a Calixto García y desde allí exhortó a la población a combatir los desmanes del gobierno de Machado[3].

De inmediato el Gobierno suspendió las retretas y toda clase de reuniones que pudiera utilizar la oposición.

En Holguín, Antonio Guiteras y otros líderes de izquierda fundaron “Unión Revolucionaria”, una organización en la que agruparon a los luchadores antimachadistas. Estos, cada noche hacían estallar petardos en las céntricas esquinas del parque, recaudaban fondos, armas y  explosivos. El 12 de agosto de 1933 Gerardo Machado huyó del país. Cuando se supo la noticia en Holguín, las calles y el parque se llenaron de gente radiante de felicidad. Las fuerzas revolucionarias que por breve tiempo controlaron el poder, lucharon intensamente por beneficiar al pueblo, lográndose la  rebaja del fluido eléctrico a 12 ½  centavos el kilowatt, además de otras medidas populares.

Muy convulsa fue aquella etapa de los años 30: Fulgencio Batista sublevó a los sargentos del Ejército y se hizo del mando militar; luego, en complicidad con el Gobierno norteamericano, puso y quitó los Presidentes de Cuba a su antojo. Uno de ellos, Carlos Mendieta, prometió en 1934 al alcalde García Portelles la pavimentación de las cuatro calles que rodeaban al parque. Poco después se iniciaron las labores[4]. Poco a poco la región comenzó a salir de la espantosa miseria que la asoló; muestra de ello era el nuevo paisaje urbanístico alrededor del parque, en el que sobresalían, además de las calles pavimentadas el incremento de la vida comercial: los viejos armarios de vidrio que ocupaban los corredores fueron sustituidos por modernas y lujosas vidrieras.

 

A la vez, Sociedades como el Liceo, ubicado en posición privilegiada frente al Calixto García, recobra el esplendor de sus salones a los que vienen prominentes personalidades de la cultura cubana e internacional, entre ellas el genial guitarrista oriundo de Gibara, Rey de la Torre y el violinista dominicano Gabriel del Orbe, y los poetas y recitadoras Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, Eusebia Cosme y Dalia Iñiguez. 

 
Por su parte el Teatro Oriente, antes de cerrarse en 1937 para edificar el moderno Teatro Infante, acoge presentaciones de compañías y artistas de prestigio entre las que destacan Ernesto Vilches, Imperio Argentina y Ernesto Lecuona con su compañía. Estos últimos habían protagonizado una gran temporada en el capitalino teatro Martí, entre 1931 y 1936.

Para esos años las dos emisoras locales también contribuyen al  desarrollo cultural de la ciudad, especialmente de la música. De diversos pueblos vienen a ellas, sobre todo, cultores de la trova. Algunos de esos artistas luego alcanzarían gran prestigio: Luís Peña (El Albino) y Octavio Sánchez (Cotán). A ellos se les suman trovadores locales, Faustino Oramas (El  Guayabero), Ángel Alberto Caissés (el Cojo Caissés). Todos reunidos, generalmente remataban sus noches interminables en el parque, ese recodo holguinero para gente bohemia que disfruta a plenitud la trova del son y en especial la gracia y la picardía con evocaciones eróticas o de doble sentido. Por entonces el mítico Cojo Caissés se autoflajela en su famosa guaracha “La media naranja”.

No se puede olvidar que como dijera un escritor español, todo parque es una “noria pueblerina del colorete y de los chismes”, y en el Calixto  García de esos años pululaban todo tipo de comentarios y habladurías, del cojo Caissés, por ejemplo, se llegó a decir que iba al parque solo vestido de una capa que furtivamente abría ante algunas muchachas.

Asimismo es esa una época de claros síntomas racistas: los jóvenes blancos de la burguesía paseaban alrededor de los bancos y jardines del lateral sur del parque que dan al frente del teatro y por los otros paseos iban los pobres y los negros. Sin embargo, muchos de esos jóvenes, de una u otra clase social que el poder trataba de segregar, continuaron gestando allí todo tipo de compromisos, amores, citas  y diversiones, incluyendo  el ancestral choteo criollo.

Seguidores del tango, tan en boga entonces, los que paseaban por el parque, sin mucha diferencia entre una y otra clase social, devotos de Carlos Gardel y otros ídolos de ese género, solían usar bufandas y vestuario a la usanza rioplatense en medio del agobiante calor del trópico. Y así vestidos, muchos de ellos patinaban ruidosa y peligrosamente, una diversión que aún perdura[5].





[1] Según reseña el periódico holguinero “La Justicia” del 8 de noviembre de 1930, días antes salió desde el Parque un desfile para inaugurar el primer aeropuerto de la ciudad. Y el periódico provincial “Diario de Cuba” del  25 de febrero de 1931 dijo que el 23 había quedó inaugurado el tramo de la Carretera Central con fiestas en el Parque. El 17 de junio de 1934 el mismo periódico informó que en Holguín se habían decretado tres días de verbenas alrededor del Parque por la eliminación de la Enmienda Platt.

[2] Zenovio Hernández y Joaquín Osorio. La novia del aire, Historia de la radio en Holguín, p.35, Holguín, Ediciones Holguín, 2004.

[3] Periódico “La Independencia”, p.3, Santiago de Cuba,13 de diciembre de 1931.

[4] Según el periódico santiaguero “Diario de Cuba”, edición del 21 de octubre de 1934 ya se estaba pavimentando la calle Maceo. El 10 de agosto de 1935 el mismo periódico afirmó que la calle Frexes estaba asfaltada casi en toda su extensión. A inicios de los años 40 las cuatro calles adyacentes al Parque estaban asfaltadas totalmente. (A finales de esa década, exactamente el 21 de octubre de 1949, “Diario de Cuba” dijo que todas las calles que rodeaban el parque y algunos pocos tramos de otras calles eran en Holguín las únicas pavimentadas).

[5] La prensa registra numerosos actos de indisciplinas en el parque. A partir de la década de 1930 son frecuentes las provocadas por los patinadores. El 5 de octubre de 1933 lo resalta el corresponsal de “Diario de Cuba” y el periódico local “Norte” en su sección Asteriscos del día 14 de junio de 1953 dice que un grupo de patinadores impidió la retreta de la Banda Militar de Holguín, agrupación esa que amenizó retretas en el parque entre 1948 y 1959.