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26 de diciembre de 2016

En la década de 1950 Holguín vive un ambiente constructivo como no había ocurrido antes



Resultado de un relativo auge económico en la región y de las intensas luchas cívicas que estremecieron la ciudad en los años precedentes, al iniciarse la década de 1950 se vive un ambiente constructivo no  igualado hasta entonces. Varias publicaciones de la época destacaron que era esta la ciudad donde más viviendas se edificaban al extremo de que las fábricas y tejares no podían cumplir con los pedidos de mosaicos, ladrillos, tejas y otros artículos imprescindibles que, en manos de diestros albañiles, hicieron posible, en primer lugar, el surgimiento de nuevos barrios y zonas residenciales que  estaban haciendo de Holguín una urbe moderna y de gran extensión.

Sin embargo, pese a ello siguen proliferando los barrios insalubres, las enfermedades que diezman a los niños pobres y otros males sociales.

Asimismo estaban las obras sociales que llevaba a cabo el alcalde Guarro Ochoa y las que inauguran o inician los presidentes Prío Socarrás y Fulgencio Batista. Entre ellas la sede definitiva del Instituto de Segunda Enseñanza, la Carretera Holguín-Gibara, el Parque Infantil, y sobre todo la construcción del acueducto y el alcantarillado, obras de gran envergadura que la población había anhelado y exigido a las autoridades durante un tiempo muy prolongado.

 

Durante su visita en Agosto de 1950, el Presidente Carlos Prío le promete a la multitud de holguineros que lo acoge en los predios del Parque, su apoyo en la aprobación de otras obras, entre ellas la Audiencia de Holguín, una institución judicial demandada por la población de toda la zona norte de Oriente, quienes cuando tenían que realizar trámites de ese tipo, estaban obligados a trasladarse a Santiago de Cuba. Cuando se decidió abrir una Audiencia en Holguín una gran manifestación salió del parque, recorrió las calles y al retornar al sitio de partida, realizaron un gran acto en el expresó la alegría por  la nueva institución que días después, comenzó a funcionar en La Periquera y donde permaneció hasta la construcción de su edificio sede[1].
Ese inusitado ambiente constructivo también favoreció al parque Calixto García, al que entre 1950 y 1954 se le hace otra profunda intervención que le aporta un notable cambio de su imagen. Para dirigirla, nuevamente se acude a la pericia y buen oficio de Guiseppi Peccorelli. 

 

El maestro de obras italiano en esa oportunidad sustituye su pavimento por otro de hormigón y jerarquiza la rotonda con granito blanco que combina con el monumento al general de las tres guerras. También en esa área los bancos son transformados, fundiéndose in situ monolíticamente cuatro bancos longitudinales que enmarcan cada lado de ese espacio central, desde entonces eso le da un toque de distinción que diferencia al parque de Holguín de los del resto del país.
Este tipo de banco fundido y compacto, pero lineal, también circundará al recinto exteriormente, los cuales recibirán sombra de un área arbolada enfrentada a las calles.
Sobre las transformaciones al parque dijo la Revista Navidad en diciembre del año 1953:
“Parque Calixto García: pavimento de granito blanco, elipse central, que tiene 1800 metros cuadrados y cuatro bancos longitudinales en su interior. El pavimento de los paseos exteriores fue hecho con concreto con un espesor de 4 pulgadas. También se le colocaron 8 bancos longitudinales de granito y se reformaron los canteros. Todo por un valor de $40,000.00 pesos”.



[1] Cederán el edificio para instalar la Audiencia. “Diario de Holguín”, Holguín 4 de noviembre de 1950. Pág.1.