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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

26 de diciembre de 2016

1917: La Chambelona. Holguín



Al  iniciarse el año 1917 todo es agitación y recelo en la región nororiental cubana, pues, como mismo en toda la Isla, hay una gran oposición a la reelección del presidente Menocal. Aquí hasta el alcalde de turno, un día baja las escaleras de La Periquera y se incorpora a los alzados en la guerrita conocida por La Chambelona, que fue la respuesta de los Liberales ante esa pretensión[1].

Las luchas de los partidos políticos por el poder cada día toman tintes más oscuros y dramáticos. La revista “El Fígaro”, en una edición dedicada a Holguín, dice que la agitada vida política había convertido a Holguín en una ciudad triste[2]. Incluso, hasta en el parque y sus alrededores solían producirse actos violentos. Uno de los más recordados fue el protagonizado por miembros del Partido Liberal el 14 de abril de 1920. Los liberales balearon al Representante a la Cámara por el Partido Conservador Pedro Rojas Cano, quien con sus acciones vandálicas quería convertir a la ciudad en un pueblo del oeste norteamericano. En  ese empeño Cano Rojas destruyó la imprenta del periódico La Razón a los del partido Liberal y en el momento de su muerte pretendía hacer lo mismo con la Farmacia Sirvén, sembrando así el pánico entre los que circulaban por los corredores y el parque[3].

A la vez, en esos años en la comarca holguinera se consolida la industria azucarera, la ganadería, las actividades comerciales y de servicios, entre otros sectores que comienzan a organizar gremios y sindicatos. Estos y otras instituciones emprendieron luchas cívicas y manifestaciones de condena a la corrupción gubernamental. Una de las más numerosas, que  recorrió las calles y finalmente se disolvió en el parque, fue organizada  el 26 de agosto de 1923 por el Comité de Veteranos y Patriotas, “en contra de las leyes lesivas a los intereses y el buen nombre de la República”[4], enfrentaba la corrupción del gobierno de Alfredo Zayas que acababa de comprar el vetusto Convento de Santa Clara por una cifra astronómica.

Cada gobierno de entonces finalizaba con la repulsa popular, pero al iniciar una nueva campaña política el parque, nuevamente, era mudo testigo de multitudinarios en el que los futuros gobernantes se deshacían en las mismas promesas de siempre. Así el  24 de septiembre de 1924 llega a la ciudad el candidato Mayor General libertador Gerardo Machado y el pueblo, ilusionado, se dio cita en el parque, superando con creces la multitud que años antes había recibido allí mismo a Estrada Palma, José Miguel Gómez, Menocal y Alfredo Zayas. Lejos estaban de imaginar los holguineros de entonces que una vez en el poder, Machado se convertiría en el más sanguinario de todos los dictadores que registra la historia de Cuba[5].

 

Tocando el freno.

(…)

Holguín es eminentemente liberal y no cabe en lo posible convertirlo sin una razón poderosa en otro organismo que no esté en concordancia con la manera de ser y de pensar de los que constituyen su cuerpo electoral. Elementos perturbadores del orden creyeron que, empleando medios irritantes y medidas coercitivas, poder dar al traste con el pensamiento dominante en este distrito, haciendo de lo blanco negro; y eso es tan imposible como alcanzar los cuernos a la luna. Pruébalo la correcta conducta del Presidente de la República, disponiendo en distintos Ayuntamientos de la Provincia se le de posesión a los presidentes y concejales que fueron electos en los comicios en las últimas elecciones verificadas, así como a los Alcaldes que se hallan en análogas condiciones.

Así pues, con la presencia de las autoridades militares, comisionados al efecto, tomó posesión de la Presidencia del Ayuntamiento el Sr. Elpidio Pérez y los concejales José Géigel y Miguel Carbona en sus respectivos puestos.

La causa incoada contra el Sr. Miguel I. Aguilera por el delito de alzamiento, ha sido sobreseída, circunstancia que promete desde luego que el Sr. Aguilera será repuesto en la Alcaldía como lo han sido los de Guantánamo, Manzanillo, Santiago de Cuba y otros.

Hemos entrado de lleno en la era de la tranquilidad, que ofrece seguras garantías para el país, tan necesitado de ellas después de la última revuelta.

Vaya nuestro aplauso a las autoridades y nuestra condolencia a los rabiosos recalcitrantes adversarios.

Periódico “El Mercurio”, 24.10.1917

[2] Revista “El Fígaro”, p. 14. La Habana, 27 de octubre -3 de noviembre de 1918.

[3] Periódico “La Independencia”, p.3, Santiago de Cuba, 27 de abril de 1920.

[4] La manifestación del domingo. Periódico “El Eco de Holguín”, p.1, Holguín, 29 de agosto de 1923.

[5] Veinte  mil almas dieron la bienvenida en Holguín a los candidatos liberales. Periódico “El Pueblo”, p.1. Banes, 25 de septiembre de 1924.