ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
gadgets para blogger

Toda la aldea a la mano

CONVERSANDO SOBRE EL ENTRAMADO URBANISTICO DE HOLGUIN

22 de diciembre de 2016

Comienza el siglo XX holguinero y los vecinos celebran en el parque Calixto García





No obstante la ocupación yanqui y los tropiezos de la lenta recuperación, los holguineros emprenden numerosos proyectos constructivos, entre ellos la  remodelación o construcción de viviendas y comercios alrededor del parque Calixto García.

La familia Infante abre la tienda La Luz de Yara en el antiguo establecimiento de Nates Bolívar y los hermanos Sirvén hacen lo mismo en la antigua farmacia Gaya, el médico y coronel libertador natural del Camaguey, Rodolfo Socarrás instala su consultorio en la intersección de las calles Maceo y Peralta (hoy calle Martí), mientras que el próspero comerciante español Saturnino García Zaballa, luego de casarse con la holguinera Rita Benítez, comienza a procrear una familia de abolengo, los García Benítez, quienes viven en la calle Libertad casi esquina Frexes (hoy tienda La casa Azul).

Y así llegó el 31 de diciembre de 1901, cientos de holguineros escogieron el parque para recibir el nuevo siglo. Veamos lo que a propósito de esas festividades publicó un periódico local:
“Grande fue el entusiasmo que se notó en esta ciudad la noche del lunes último con motivo de despedirse el siglo XIX. A las  diez en punto dio principió la retreta, ejecutada por la brillante orquesta del señor Avilés, la cual terminó a las doce a los acordes de la diana de Agramonte. A dicha hora el cañón guerrero dejó oír su prepotente estampido saludando el nuevo siglo. Esos cañones estaban dirigidos por nuestro amigo Carlos Muecke, eran los mismos que en días de guerra aterraban por sus estragos mortíferos y ayer sirvieron para indicar a un pueblo  la nueva era de paz, de progreso y de libertad”[1].
Ese estilo, entre el optimismo y la tonta apología, entre el fervor patriótico y la demagogia politiquera, distinguió las reseñas de la prensa sobre los incontables y multitudinarios actos que se realizaron en el parque y sus alrededores durante los siguientes 60 años.




[1] Despedida de un siglo, “El Eco de Holguín”, p. 1, Holguín, 2 de enero de 1901.