ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

4 de febrero de 2017

Calixto García. Biografía. 46


La familia de Calixto en Nueva York.
Antonio Maceo, Francisco Vicente Aguilera
Contó Carlos García Vélez que en las vacaciones de la escuela donde lo tenían internado y en los días de asueto que pasaban en el hogar, la familia del General en Nueva York vivía rodeada del recuerdo de la lejana Isla y que las figuras de revolucionarios que residían o pasaban por la ciudad iban a visitarlos. Entre ellos, Francisco Vicente Aguilera y, posterior al Pacto del Zanjón, Antonio Maceo. En su diario personal Carlos dice Carlos:
“La familia Aguilera [de Francisco Vicente] y la mía eran amigas habiendo vivido una de sus hijas, creo que Caridad, en casa de mi abuela materna en Cayo Hueso, porque ellos se conocían desde antes de la Revolución del 68.
“El piso bajo en que vivía el general Aguilera con su familia en el Oeste, entre Séptima y Octava Avenida, en Nueva York, estaba en el lado opuesto al nuestro en la calle treinta. [La familia que antes de la guerra poseyó la más grande fortuna del Oriente de Cuba vivía] en un viejo edificio [que se usaba] mayormente como depósito de materiales, establos de caballos, patio de deposito de hielo y de casas baratas, las llamadas Tenement o sea de vecindad. [El notabilísimo patriota Francisco Vicente Aguilera, iniciador de la organización de la guerra de independencia de Cuba, quien tenía el grado de Mayor General y Vicepresidente de la República de Cuba en Armas, había viajado al exterior a trabajar en bien de la unidad de la emigración y a organizar una expedición donde se enviaran a Cuba, armas, municiones y otras vituallas] Para entonces, [dice Carlos], el patricio bayamés ya salía poco. Se le veía en la ventana, detrás de los cristales, mirando la nieve en la calle y tejados. Recuerdo muy exactamente sus ojos tristes”.



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