ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

12 de agosto de 2017

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. Jeús Téllez Carracedo



Jesús Téllez Carracedo.
Funcionario del sector cultural

Lo recuerdo desde hace cerca de cuarenta años atrás, cuando comencé a trabajar en el sector cultural atendiendo a personalidades. Además de su calidad artística, la tenía como persona, siempre muy solidario y simpático. Cuando llegaba a la oficina, luego de saludar cortésmente me decía: «Mira, Téllez, necesito hablar con el bodeguero». «Pero qué cosa es eso del bodeguero Faustino», le preguntaba sonriente, conocedor de sus ocurrencias. A lo que de inmediato agregaba: «Es que el director siempre está despachando y nunca puede atender a uno». Así eran los diálogos, inesperados y cargados de humor, con este músico al que siempre atendíamos con el mayor agrado.
En esas visitas solía contarnos anécdotas y vivencias que despertaban el interés y la risa de todos. Recuerdo cuando en una ocasión necesitaba viajar a Ciego de Ávila y nos narraba las peripecias para lograrlo. Pidió ayuda a la oficina del ministro de las FAR, de la cual le enviaron un helicóptero, y cuando llegó a esa ciudad, se armó tremendo alboroto, ya que en el aeropuerto se esperaba al general Raúl Castro u otras autoridades militares.
Él era pródigo en contar los detalles con su lenguaje pintoresco que alegraba a todos, tal como sucedía en los cumpleaños que le organizábamos y en el que se esmeraba en atenciones hasta la exquisitez, siempre muy perfumado y elegantemente vestido.
Así era Faustino, un caballero irreprochable.