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12 de agosto de 2017

Faustino Orama, El Guayabero. Testimonios. William Cordero Sera



Intérprete del bolero.
A finales de la década de 1950 trabajé mucho como cantante de boleros en orquestas de Holguín, las cuales, como era usual en el interior del país entonces, nutrían mucho su repertorio con piezas y arreglos que comercializaba la Peer Southern, la famosa editora de música norteamericana.
En esa época Faustino era dirigente sindical y viajaba con cierta frecuencia a La Habana; como eran tiempos muy difíciles, de allá traía muchas partituras de la Peer para vender, e iba personalmente a mi casa a proponerme, a precios muy baratos, ediciones de Preferí perderte, Qué emoción, Dolor y perdón, entre otros boleros que ya habían popularizado Benny Moré y cancioneros de moda.
Esa fue una de las vías por la que estreché una relación de amistad que perduró hasta su muerte. También coincidimos en el trabajo sindical e incluso en algunas ocasiones trabajé con su piquete. En esos años los músicos éramos semiprofesionales, yo, por ejemplo, trabajaba en una fábrica de calzado y no he olvidado el día cuando él llegó allí para proponerme cantar con su grupo en un contrato que había conseguido para amenizar una fiesta en el antiguo central Palomo.
Para mí Faustino impuso una forma de sonear singular, la cual fue incomprendida por algunos al inicio, pero poco a poco se fue ganando un lugar privilegiado. Recuerdo que aún a inicios de la década de 1980, no faltaban los que ponían reparos a su propuesta. Por ese entonces ambos participamos en una Jornada de la Cultura Holguinera en La Habana. En una de las galas realizadas en el Teatro Nacional, al empezar su actuación se notaba una reserva en una parte del público por sus textos de doble sentido, sin embargo parece que la música los fue contagiando y comenzaron a seguirle la rima y hasta corearon sus interpretaciones. Finalmente hizo bailar a muchos y resultó uno de los artistas más aplaudidos.