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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

18 de noviembre de 2016

Municipalidad Holguinera-1898-1954 Cuando se marcharon las tropas interventoras estadounidenses, con ellos se fueron la mayoría de los agricultores de esa nación



Se marchan las tropas norteamericanas y con ellos se van la mayoría de los agricultores de esa nación, solamente quedando unos pocos en Holguín.


La Republica Federal cae (1902), las tropas norteamericanas abandonan la Ciudad y su bandera es sustituida por la cubana, dejando en el país una República Independiente pero sujeta a una fuerte tutela;
Y yéndose con los soldados del Norte la mayoría de los agricultores de aquella zona del mundo, por ser ellos, antes que agricultores, inversionistas; solo quedando Tomas R. Tawns, en la zona de Mayabe; Toland Kendall en la de Pedernales; Glydes Jewetts en la de Lewinston; y en el barrio de Omaja una fuerte colonia agrícola que da nacimiento a la siembra de frutas cítricas en el Término y luego a la propagación de sus frutos por la Isla y a su reconocimiento en el extranjero, especialmente los cosechados en Mayabe por Tomas R. Tawns, quien no obstante a ello y el hecho de haber residido entre nosotros por más de cincuenta años, antes de morir y a pesar de que sus últimas palabras fueron: “Si yo desapareciera y volviera a vivir, viviría en Cuba, si tuviera que casarme otra vez, me casaría con la misma mujer, si tuviera que comprar otra finca, compraría la misma que tengo (Mayabe), porque siempre quiero vivir junto a los mismos vecinos que me rodean ahora. Yo moriré en Cuba y mi deseo es reposar en esta tierra, en el mismo Cementerio que he instalado en mi finca, en esta tierra en que he vivido feliz y a la que amo”, el americano de Mayabe no tuvo la satisfacción de verse honrado por el Ayuntamiento, que en otros casos fue muy pródigo en conceder reconocimientos. Y menos mal que al ocurrir su fallecimiento pudo ser enterrado en el Cementerio de su finca, sin haberse visto, como se vio otro buen americano como él, Albert Penn Kerr, que pobre en el puebo en qe fue rico (San Germán), y donde repartió su fortuna en pos del progreso de dicho pueblo, se vio obligado a abandonarlo, perseguido por airados acreedores.