ALDEA COTIDIANA

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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

20 de abril de 2017

La conspiración independentista de 1868 en Holguín. Julio Grave de Peralta y sus hermanos pero con especial interés en la participación de él. (Se ofrece información sobre el traidor Belisario Alvarez de Céspedes)



Según el historiador José Abreu Cardet, quien ha revisado todos los documentos antiguos sobre los Grave de Peralta, todos resultaban sospechosos de oficio. Julio, por ejemplo, estaba registrado en el libro "a vigilar" que llevaba la policía local. Y tenían razón. La gran empresa política de los Peralta antes de octubre de 1868 fue aportar a la organización del movimiento conspirativo holguinero que daría inicio a la guerra.
La conjura de los orientales del Cauto se inició por la eternamente rebelde cuidad de Bayamo y luego se fue tejiendo en los muchos vericuetos de la familia criolla; en las salas, cocinas, alcobas, patios y haciendas se desarrollaban las reuniones; en un descampado cualquiera se organizaban entrenamientos, siempre de noche para esconderse de las autoridades españolas. Cómplices unos de otros eran los criollos y  delante de la oficialidad española parecía que eran sumisos, que aceptaban lo que “los amos” decidieran… nunca escenificaban rebeldías públicas sino que más bien andaban cabizbajos, aceptadores de todo… Y en un silencio tibio seguían conspirando. Como una enfermedad contagiosa la conspiración nacida en Bayamo saltó de jurisdicción en jurisdicción. Para mantener alejado del oído de los delatores y policías, para reunirse sin levantar sospechas, fundaron logias…
Se desconocen los orígenes del movimiento insurreccional en Holguín. De los hechos nada más ha quedado un documento sin fecha de la logia masónica que fue utilizada para encubrir sus actividades conspirativas. Documento, por cierto, que las autoridades españolas encontraron en la casa donde se amaban Manuel Hernández Perdomo y Juana de la Torre. Ese, (como es lógico), es parco en extremo. Solo dice que la logia se organizó “en el año anterior”, exactamente el día que la humanidad conmemora el nacimiento de Cristo, es decir el 25 de diciembre, (más no dice anterior a qué año, por lo que no es posible determinar la fecha exacta). Algunas evidencias hacen probable que fuera en 1867. Dice el citado documento, además, que pese a las gestiones realizadas por los individuos comprometidos de una villa cercana, (seguramente Bayamo), los holguineros respondieron tímidamente al primer llamado, pero que los individuos comprometidos de la villa cercana, insistieron, y al fin se creo el primer grupo de conspiradores en Holguín y que fundaron una logia para con esa cobertura actuar sin levantar sospechas.
Sobre el nombre de la logia existen tres versiones. Para el historiador Constantino Pupo esa se llamó “Los Hijos de la Viuda”; para Juan Andrés Cue Bada el nombre era “Redención”. En el documento encontrado en la casa de Manuel Hernández Perdomo dice que se llamaba “R”.
El jefe del movimiento y Venerable Maestro de la logia era el licenciado Belisario Álvarez y Céspedes, primo del bayamés Carlos Manuel de Céspedes.

EL TRAIDOR, EL CAPITÁN GENERAL Y LOS VOLUNTARIOS. UNA HISTORIA VIVIDA EN CUBA PROXIMA DESPUES DE 1868
Belisario Alvarez Céspedes
Al estallar el alzamiento del 10 de octubre el líder de la conspiración en Holguín se negó a secundarlo diciendo que no contaban con suficientes armas y parque. Y cuando la revolución se extendió por Manzanillo, Bayamo, Jiguaní, Tunas, Santiago de Cuba y Holguín don Belisario se unió a las fuerzas coloniales. Luego, cuando las tropas cubanas entraron en la ciudad se guareció en La Periquera, el edificio de mayores dimensiones del centro histórico en aquellos momentos; los españoles fortificaron la casona y soportaron el bloqueo y sitio a que los sometieron los mambises desde el 17 de noviembre al 6 de diciembre de 1868; por lo que don Belisario combatió a sus antiguos compañeros pero no informó a las autoridades coloniales de su participación en la conspiración
Al retirarse las fuerzas cubanas de Holguín los hispanos hicieron investigaciones y comprobaron que el individuo había sido un personaje importante en la organización de la guerra, por ello lo detuvieron y lo enviaron a La Habana donde lo encerraron en la fortaleza de la Cabaña. (Todo eso ocurrió en medio de la efervescencia del odio de los integristas). 
Para entonces el gobernador español en la Holguín que dirigió la defensa de las fuerzas sitiadas en La Periquera, Francisco de Camps y Feliú, habían sido destituido del mando de la plaza y se encontraba en La Habana. Allá se enteró del suceso.
Camps, probablemente ofendido de que el holguinero hubiera organizado la intentona en la jurisdicción bajo su mando, también sabía que aquel se había batido con arrojo cumpliendo todas las órdenes que le había dado y por eso decidió mediar para obtener su libertad.
Años después de concluida la guerra Camps y Feliú escribió sus memorias. En ella describió sus gestiones para liberar al conspirador holguinero arrepentido.
Dice que era entonces el Capitán General en la Isla don Domingo Dulce, quien hacía intentos de cambiar la política de guerra a muerte aplicada por los integristas durante los primeros meses de la contienda y trataba de atraerse a los independentistas cubanos, pero en el ambiente de La Habana predominaba el odio contra estos.
“El preso en la Cabaña por una vil calumnia que atacaba groseramente su fidelidad, había sido ascendido a coronel comandante de voluntarios y luego condecorado con la placa roja de 2ª clase del Mérito Militar.
Cuánto se inventaba en su descrédito, por personas que en poco tienen el honor ajeno, lo desmentía la conducta de Álvarez, que fue uno de los más decididos defensores en la Periquera de Holguín y por tanto leal compañero del jefe de la plaza. Éste no podía olvidar en la desgracia á su buen amigo y camarada, y creyó su deber acudir ante el General Dulce pidiéndole, con súplica patriótica, la inmediata libertad del preso y la obtuvo en el acto, pero de nada le sirvió por haber opuesto resistencia á su cumplimiento algunos individuos en la fortaleza. Regresó á la Habana el portador de la orden de libertad con un mundo de ideas en el cerebro, si bien agradecido al resuelto comportamiento del capitán de voluntarios D. José de Rojas que supo mantener sumisa á su compañía y obediente á las órdenes del coronel D. Miguel Antonio Herrera, sólo sin el auxilio del irresoluto gobernador de la fortaleza, en aquel alboroto mar de las pasiones de la canalla.
“Sabedor de lo ocurrido el Sr. General Dulce, le dijo al que esto escribe, el 25 de Abril de 1869:
“— Señor Comandante: el preso saldrá en libertad porque lo quiero, y lo mando; ahora mismo voy á la Cabaña.
“—Yo deseo acompañar á V. E., mi General.
“—No venga Ud., que es joven y no debe comprometerse inútilmente; yo soy viejo y lo mismo me da vivir que morir.
“—Pero mi General…
“—Nada, déjeme usted solo.
“Vistióse Dulce de uniforme, púsose la gran cruz de San Fernando y digno y resuelto subió á pié, con gran trabajo corporal, la empinada y molesta cuesta del Castillo; dirigió su palabra á los jefes; dio órdenes terminantes al gobernador militar; recomendó la obediencia á los oficiales, elogiando al calumniado preso; y ordenó, con resolución, la inmediata soltura de Álvarez y Céspedes. Esta se llevó á efecto poniéndose de acuerdo el gobernador de la Cabaña con el coronel de voluntarios D. Julián de Zulueta, quien tuvo la delicadeza de dimitir la coronelía, como medio de aplacar á los murmuradores, conservándola por consejo de los más cuerdos, después”.
Domingo Dulce acabó siendo  destituido por los voluntarios pues consideraban que éste no actuaba con todo el rigor necesario contra los revolucionarios. Belisario Álvarez y Céspedes continuó sirviendo a España en Holguín y fue condecorado. Después de 1902 se desempeñó como abogado de la Chaparra Sugar. Dicen que entonces era sordo como una tapia. Falleció a principios del siglo XX. Su tumba se conserva en el cementerio de la localidad.

Según el historiador Constantino Pupo, de la familia Grave de Peralta pertenecían a la logia Julio, Francisco y Manuel Grave de Peralta, pero el primero debió participar poco tiempo porque fue deportado al extranjero.
Por su parte el historiador Abreu Cardet dice que Belisario y Liberato, aunque no eran miembros de la logia, estaban involucrados en la conspiración, y que si bien Julio tuvo un papel destacado en la guerra, durante su organización no la tuvo tanto, pero la historiografía ha sobrevalorado su figura de Julio durante esos meses porque en la historia es costumbre ver el resultado final y no el proceso que llevó a ese resultado.
Antes de estallar la contienda otros individuos tuvieron mayor relevancia: Belisario,  Joaquín Castellanos, Jesús Rodríguez. Julio solamente era el jefe del movimiento en la capitanía pedánea de San Pedro de Cacocum, pero, es justo que lo digamos, gozaba de la absoluta confianza de la dirección, al extremo de que se le asignaron tareas importantes como las de conducir correspondencia secreta a Bayamo y otras delicadas misiones, pero, insiste Abreu Cardet, no por ello dejaba de ser, tan solo, el jefe del movimiento en una capitanía pedánea.
Aunque adelantemos algunos sucesos que ocurrieron posteriormente, es preciso que respondamos a esta pregunta: ¿Cómo es posible que el más importante levantamiento en Holguín fuera el de los conspiradores de Cacocum y cómo es que Julio Grave de Peralta pasara a capitanear las fuerzas de Holguín? Uno de los motivos es que el jefe de la conspiración la traicionó. Lo otro lo publicará La Aldea en el siguiente post.