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14 de abril de 2017

La escalinata y la rotonda de la Loma de la Cruz, de Holguín, Cuba



Es común que los holguineros y que sus visitantes asciendan a la loma de la Cruz, ese cerrito que a los naturales de la ciudad les parece el más alto del mundo, pero que en verdad no lo es tanto, nada más tiene 275 metros sobre el nivel del mar.
 
Obviamente que lo primero que salta a la vista es la escalinata, pero, bien lo saben los que suben una y otra vez, en la loma hay otras varias construcciones que se ven desde la misma base.
Cuando en 1868 se inició la guerra grande por la independencia de Cuba la cima de la loma de 1868 la loma se fortificó con una torre de mampostería llamada Numancia y, luego se levantó un fortín de base cuadrada con aspilleras construido con ladrillos y nombrado La Vigía, (aún en pie en la mismísima cima o pimpollo).
Y en el  año 1927 si inició el más ambicioso proyecto que alguna vez se haya tenido en Holguín con la loma: la construcción de una escalinata desde la base hasta la cima para mejorar el acceso hasta allá arriba, que es donde está la cruz. Oscar Albanés Carballo fue el principal promotor del proyecto que diseñó el ingeniero Vicente Biosca.
Tiene la escalinata 458 escalones; felizmente el ingeniero, que supo desde el inicio que el ascenso por la larga escalera iba a dejar sin resuello a muchos, incluyó descansos cada 25 escalones y en los descansos puso bancos.
Cuando se llega arriba el que subió encuentra una plazoleta o parque en forma de rotonda que contiene en su centro el viejísimo fortincito que más parece más un palomar. Es que cuando se construyó la escalinata y la rotonda, reconstruyeron el fortín, pero, al parecer, los restauradores no sabían mucho de arquitectura militar y por eso lo transformaron en lo que ahora es: una construcción andrógina y amariconada que de fortín militar nada más tiene las aspilleras.
Así mismo el proyecto incluyó, además de la rotonda donde está el fortín, un oratorio que consiste en un podio que sirve de altar y que en su interior tiene un nicho donde se depositan las ofrendas. Sobre él (o sea, sobre el oratorio) es donde está, altiva como una palma real, la cruz de madera. Fue en ese espacio desde donde Su Santidad el Papa Francisco, bendijo la ciudad en 2016.la cruz de madera.
 
Y hay también dos balcones. Uno que da a Gibara y que por eso se llama balcón o mirador Gibara y otro que da a Holguín y que así mismo se llama: balcón o mirador Holguín. Cada uno está protegido por balaustradas.
Volvemos ahora a la rotonda de la cima de la loma: esa está circundada por un muro perimetral con pináculos y piñas de remate como adornos y se nombra, igual que la escalinata, Coronel José González Valdés, en homenaje al patriota holguinero que era Jefe del Distrito Militar de Oriente en la fecha en que fueron inauguradas las construcciones en la loma.
Es poco lo que sabe La Aldea sobre el personaje: que en las guerras por la independencia de Cuba peleó bajo las órdenes de Antonio Maceo y que con el bravo General participó en las Protesta de Baraguá. 
Precisamente por haber sido uno de los participantes fue por lo que el Coronel González Valdés ideó levantar un obelisco en recordación del hecho en el mismo lugar donde ocurrió. Él fue quien señaló el lugar exacto donde se colocó el monumento.
Del hecho anteriormente citado tiene La Aldea estos datos que compartimos con nuestros amable lectores: El 28 de abril de 1929 el periódico santiaguero “Diario de Cuba” publicó la foto de un proyecto de monumento muy modesto que se pretendía construir en Mangos de Baraguá por iniciativa del coronel José González Valdés, entonces Jefe del 1er Distrito Militar de Oriente, pero el dicho obelisco no se construyó.
Seis meses después de la misma publicación insertó en sus páginas la foto de un nuevo proyecto de obelisco y junto a ella aparecieron las siguientes palabras del coronel González Valdés: "Actualmente estoy en los preparativos para colocar en Baraguá un monumento que haga perdurable el recuerdo de ese histórico lugar donde el General Antonio Maceo Grajales protestó el Pacto del Zanjón y que, años después sirvió de punto de partida de la gloriosa Invasión a Occidente."
 
Asimismo González Valdés ideó el monumento que se levanta en La Loma de San Juan, en Santiago de Cuba, lugar donde las tropas españolas colonizadoras se rindieron al Ejército estadounidense. En ese lugar, para recordar al Coronel, se erigió un busto de él, el único que en toda Cuba existe.
A los holguineros actuales no se les puede preguntar por el militar constructor porque solamente muy pocos tienen información. Ni siquiera se recuerda que la escalinata y la rotonda llevan su nombre. Y tampoco son muchos los que saben de Oscar Albanés Carballo, principal animador del que es el más universal símbolo de la ciudad.

Nacido en Holguín en 1891 y fallecido en el mismo lugar en 1962, el doctor en Farmacia y Química Albanés Carballo fue una prominente figura cívica de la ciudad que por 18 años se desempeñó como concejal y que en un breve periodo llegó a Alcalde Municipal por sustitución reglamentaria. A él le deben los vecinos otras varias obras de las que solamente mencionaremos dos: la glorieta que está en el Parque Julio Grave de Peralta o de Las Flores y el Cementerio de las Biajacas.
A pesar de todos los esfuerzos de Oscar Albanés y de sus más cercanos colaboradores la escalinata y la rotonda de la loma, que se inició en 1922, no se pudo terminarse hasta 1951. En ese mismo año se inició la construcción de un nuevo acceso a la loma, una carretera que lleva el nombre de Luís Felipe Masferrer, uno de los más cercanos colaboradores de Antonio Guiteras y el primer alcalde socialista de Holguín.
Desde antes de terminarse la majestuosa escalera que lleva hasta la cima de la loma ya se había hecho muy famosa en el mundo; incluso se la consideraba la mayor del planeta y se le decía la novena maravilla del  mundo. En 1939 el plano de la escalinata y las fotos de lo que hasta ese momento se había hecho fueron presentados en la Feria Mundial de Nueva York.
Aunque la historia recoge que las obras de la Loma de la Cruz se concluyeron en 1951, documentos posteriores dicen que en verdad se terminó entre 1959 y 1962, que fue cuando se reparó la escalinata y se agregaron nuevos bancos, ahora de granito, se pintaron de blanco los escalones, se crearon las barandas hermosas de la base, se montó en cureña el cañón ubicado en la explanada de subida, se instaló alumbrado eléctrico con farolas coloniales, se restauró el  fuerte y se pintaron las cornisas, los remates, los marcos, las aspilleras y puerta de entrada del fuerte y se pavimentaron las calles Libertad y Maceo en el tramo que lleva hasta la mismísima base. Y también fue en esos años de principios de la Revolución cuando se construyó la nueva y más pequeña escalinata que cierra la calle Libertad.
Terminado de hablar de los valores arquitectónicos de la célebre Loma de la Cruz, anunciamos que en próximo post nos ocuparemos de hechos históricos que ocurrieron en esa parte de Holguín. Por lo que si está interesado haga clic aquí