ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

4 de julio de 2010

Gibara, génesis del pueblo


Luego de las visitas de Cristóbal Colón, Cuba permaneció aparentemente olvidada durante varios años, hasta que Diego Velásquez se interesó por ésta y organizó la expedición de conquista.

Las tierras gibareñas, habitadas por una población aborigen relativamente numerosa, fueron casi totalmente despobladas en los inicios de la conquista, aunque esto no significó que perdidos en la noche de los tiempos dejaran de producirse en ellas contactos de relativa duración entre aborígenes e hispanos. Evidencias arqueológicas demostrativas de esos contactos y de la transculturación inherente a los mismos han sido halladas en distintos residuarios existentes en el territorio municipal.


Iniciada la dominación española, la bahía de Gibara y sus alrededores quedaron bajo al jurisdicción de la villa de Bayamo. El lento repoblamiento de la gigantesca jurisdicción bayamesa comenzó de sur a norte, en un proceso que duró varios siglos. Los primeros que habitaron este lugar que con el tiempo sería el pueblo de Gibara fueron, claro, vecinos de la Villa de Bayamo.

En 1752 se crea la jurisdicción de Holguín secesionando de Bayamo un gigantesco territorio que incluía toda la comarca gibareña.

La bahía y el río Cacoyuguín fueron utilizados desde épocas tempranas para el comercio, primero de contrabando, luego con autorizaciones ocasionales, pero siempre bajo la amenaza de corsarios y piratas. Por cierto, estos feroces lobos de mar fueron heroicamente rechazados en dos oportunidades (1739 y 1745), cuando intentaron saquear la hacienda de Auras, génesis de la jurisdicción gibareña.

Desde el lejano 1783 el cabildo holguinero luchó por la construcción de una fortificación junto a la bahía de Gibara para proteger a las embarcaciones que arribaran a la misma. Pero sin conseguirlo todavía, en 1804, con el objetivo fundamental de organizar la defensa de las costas contra las incursiones de aventureros del mar, se crearon capitanías pedáneas en la vasta jurisdicción holguinera, quedando el territorio de Gibara comprendido dentro de la capitanía de Auras.

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