ALDEA COTIDIANA

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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

5 de julio de 2010

Gibara durante la Tregua Fecunda, la Guerra del 95 y el fin del siglo XIX.


Tan pronto como se acallaron los disparos de la Guerra Chiquita, toda la zona comprendida entre Gibara y Holguín volvió a sus habituales labores de tiempos de paz. Vegas y sembradíos, que no habían dejado de existir aún en los tiempos difíciles de la Guerra Grande se multiplicaron por toda la región. Los ingenios continuaron sus molidas; aunque el costo cada vez mayor de las necesarias mejoras tecnológicas y el paulatino cambio en la composición de la fuerza de trabajo, que al desaparecer la esclavitud transitando por la institución del patronato, dejó de ser esclava, para convertirse asalariada; determinaron la quiebra de los más pequeños en la década de los ochenta; fenómeno enmarcado en el avance del proceso de centralización de la producción azucarera.

El tabaco sigue siendo el principal producto agrícola de la región; seguido de la caña de azúcar; pero también comenzó a ser importante la producción de plátano fruta con destino al mercado norteamericano y de maíz y de plátano vianda para el mercado de La Habana.

La ganadería inició una recuperación acelerada con la introducción por el puerto de Gibara de miles de cabezas de ganado procedentes de Puerto Rico.

En esta etapa se hacían cada vez más necesarios los buenos caminos en la jurisdicción para transportar los productos locales con destino al puerto y para llevar a la ciudad de Holguín y otras poblaciones las mercancías que entraban por los muelles de Gibara; por eso holguineros y gibareños aunaron esfuerzos para construir conjuntamente una vía férrea que comunicara a ambas poblaciones y que permitiera de una forma rápida, eficaz y segura el transporte de pasajeros y mercancías y diera salida a la vasta producción agrícola que llegó a lograrse en los campos de la jurisdicción: el ferrocarril de Gibara y Holguín, inaugurado el 4 de abril de 1893.

Durante esta etapa la población del distrito gibareño siguió creciendo notablemente, hasta llegar a una media de 81 habitantes por kilómetro cuadrado, la más alta de la región oriental, incluida el distrito de Santiago de Cuba.

En el aspecto político, durante la Tregua Fecunda, merecen ser resaltados la visita de Antonio Maceo a bordo del barco Manuelita, realizada con fines conspirativos y el alzamiento de los hermanos Sartorio en Purnio, los que fueron acompañados por numerosos vecinos de Velasco y otras zonas cercanas.

Iniciada la guerra de 1895, muchos gibareños respondieron al llamado de la patria, demostrado con ello que no era del todo justo el calificativo de España Chiquita que había sido dado a la comarca. Desde Gibara salió durante algún tiempo el papel que se utilizó en la manigua para imprimir el periódico “El Cubano Libre” y los campos de la jurisdicción fueron recorridos nuevamente por connotados jefes mambises como Máximo Gómez, Antonio Maceo y Calixto García, pudiendo destacarse en esta ocasión la toma de caseríos como Yabazón ejecutada por tropas de Antonio Maceo y los incendios de Velasco y Candelaria por las fuerzas de Calixto García , así como la acción de Loma de Hierro, lugar donde tronó por primera vez con éxito el cañón mambí en esta contienda.

El 25 de julio de 1898 se produjo la entrada triunfal de los mambises en la villa de Gibara, y durante los días 16, 17 y 18 de agosto, en los alrededores de Auras, se desarrollaron los últimos combates contra el dominio español en Cuba y en América.

Durante la guerra de 1895 se dieron, aunque en menor escala algunas de las circunstancias que habían caracterizado la contienda anterior, al convertirse nuevamente la villa de Gibara en lugar de refugio para los comerciantes españoles de la jurisdicción. Durante la guerra llegó a la villa la electricidad mediante el montaje de una planta que abastecía el poblado. También durante la guerra se establecieron las comunicaciones telefónicas, por lo que pudo contarse Gibara entre las primeras poblaciones de nuestro país que disfrutaron de estos beneficios de la vida moderna.

Al realizarse el censo de 1899 la población urbana de la ciudad de Gibara superaba en varios centenares de habitantes a la ciudad de Holguín.

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