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La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

18 de febrero de 2013

Alcaldes holguineros 1898 - 1955


Después del fin de la dominación colonial en Cuba los alcaldes municipales fueron nombrados en noviembre de 1898, muy poco después de la evacuación de las fuerzas españolas. Y a la vez del  nombramiento del alcalde, en cada municipio se creó un Consejo que contó con comisionados ejecutivos para distintas áreas de la administración municipal: Instrucción Pública, Sanidad, Caminos Reales, Limpiezas de Calles, Recaudación, Tesorero y Secretario.  Se suponía que ese cuerpo ejecutivo municipal iba a ser reestructurado cada año.

Con el coronel del Ejército norteamericano Mr. Duncan H. Hood a la cabeza de la plaza de Holguín, se conformó el gobierno civil municipal con el general independentista Manuel Rodríguez Fuentes auxiliado por el Consejo de Secretarios. Asimismo la estructura ejecutiva incluyó el nombramiento de tenientes alcaldes en los barrios del municipio a la vez que  el alcalde designó un cuerpo de policía para las áreas urbanas y la policía montada para el campo, (que, obviamente, tenían la función de garantizar el orden público y que contaban, además, con el  auxilio de las autoridades militares norteamericanas, fuerzas interventoras, a las que podían recurrir en caso de necesidad).

En junio de 1900  se celebraron elecciones municipales, donde fue electo alcalde de Holguín el licenciado Francisco Fernández Rondán. Al año siguiente fue reelecto y como tesorero se nombró a Juan Angulo Rodríguez.

Una de las primeras actividades  administrativas  desarrolladas por el Ayuntamiento de entonces tuvo dimensión patriótica: consistió en el traslado de los restos de patriotas holguineros caídos en combate fuera del  territorio, así como la manutención a través de colectas a mambises a los que su condición racial y social limitaba su acceso a puestos de trabajo. Y también el Ayuntamiento dedicó su labor a cambiarle el nombre a las calles y espacios públicos que desde antaño tenían nombres extraídos del santoral católico y de hechos  españoles y que ahora recibían el de los patriotas mambises caídos por la independencia.

Igual la labor del Ayuntamiento estuvo dirigida a dirimir problemas tales como la higiene y embellecimiento de la ciudad, la atención al cementerio, a los parques, y a las principales arterias de la ciudad; a dotarla de redes técnicas, de terrenos para  la práctica del béisbol, que entonces era considerado expresión de modernidad, y con particular interés, al control sobre la prostitución y las tarifas de pasajes, entre otros.

Sin embargo estos problemas nunca pudieron ser resueltos sino, solamente paliarse porque las cifras de dinero que se le destinaban en los presupuestos eran muy bajas, y era poco el dinero porque no había para más. Y porque nunca hubo “para más” el dinero para atender las enfermedades de los pobres solamente alcanzaba para  atender a niños atacados de difteria. 

En la administración de Fernández Rondán no hubo muchas escuelas, pero, se fundó una que trascendió en el tiempo, la de Los Amigos, institución religiosa de carácter privado.

Fernández Rondán renunció al cargo en 1906 y lo sustituyó el Segundo Teniente Alcalde, José Ramón Torres quien murió en el desempeño en 1908. Acto seguido y ya durante la segunda intervención del ejército de los Estados Unidos fue designado como Alcalde de Holguín Manuel Grave de Peralta.

Durante la II Ocupación norteamericana  (entre 1906-1908) aconteció la reorganización de los partidos para las elecciones municipales de agosto de 1908. En estas circunstancias obtuvo el triunfo alcaldicio José A. García Leyva, candidato de los Liberales Históricos quién derrotó al representante de la coalición entre Liberales y Conservadores, José Tamayo Torres.

Los problemas sociales, lejos de resolverse, ahora fueron en aumento; tal es el caso de los menesterosos que deambulaban por todo Holguín. Y cómo no iba a ocurrir así si en un municipio de 50 mil habitantes nada más había un sanatorio con 25 camas. Dice la prensa de entonces que por la ciudad proliferaban menores de edad hasta altas horas de la noche; para evitarlo las autoridades adoptaron la Ley Campins, que decretaba que estos no podían transitar solos por las calles después de las 8 pm. Más el Gobierno no pudo resolver las causas que llevaban a los niños a andar por las calles y por eso ellos siguieron aquellos “mataperreando”.

Crear un Instituto de Segunda Enseñanza fue un anhelo de entonces que tampoco se logró. Lo que sí se pudo conseguir fue la tan polémica creación en la ciudad de una Zona de Tolerancia, que había sido solicitada el 2 de mayo de 1910,  por el edil Lancho Barriga, como medio de perseguir la prostitución clandestina y poder evitar con ello “el espectáculo inmoral de verlas por nuestras calles y poder controlar la propagación de enfermedades venéreas”. (Estuvo dicha zona de tolerancia en la calle Máximo Gómez, desde la de esquina de Garayalde hasta la Salida hacia San Andrés).

En las elecciones noviembre de 1912 la Alcaldía pasó a manos del coronel  Miguel I. Aguilera Feria, del Partido Popular, que derrotó al representante del pacto de menocalistas y miguelistas, Floridano Feria Savori. En 1916 el liberal Aguilera Feria es reelecto pero en 1917 el Alcalde se incorporó al movimiento antimenocalista (que intentaba derrotar al Presidente de la República Mario García Menocal,  conocido como “La Chambelona”). Vencidos los contrarios al presidente el alcalde de Holguín deja de serlo y sobreviene un período de inestabilidad política con varios alcaldes de facto: Justo Cuza, Salvador Torralba, Agustín Ochoa Ochoa, Gaspar  Beceña y el músico y edil Manuel Avilés Lozano.

Fueron las elecciones de noviembre de 1918 las más fraudulentas de todas las celebradas en Holguín. Entonces la mayoría la tenía el Partido Liberal, pero una maniobra tramposa dirigida por Pedro Rojas Cano escamoteó las aspiraciones liberales, y provocó el ascenso al candidato conservador Gaspar Beceña González.

Esta dicha fecha marca, además, el inicio del movimiento obrero organizado con la Asociación de Torcedores de Holguín, un gremio de tendencia reformista. Para 1919, se encontraban organizados los panaderos, los ferroviarios y el gremio de chóferes de Holguín, con lo cual iniciaban la batalla por demandas económicas a sus patronos.

El alcalde Gaspar Beceña González acordó la ampliación del cementerio de la ciudad, ya que no se pudo hacer otro por falta de dinero. En 1923 se crea la Banda de Música Municipal, compuesta de un director, un segundo director, cinco músicos de primera, siete de segunda, ocho de tercera y dos educandos.

Seis años después, 1924, retornaron los liberales a la alcaldía con José García Portelles. Para esos momentos  los servicios de salud se encontraban en franco abandono y centralizados por la gobernación nacional. En Holguín el Ayuntamiento acordó crear una Casa de Socorro, con personal calificado que estuvo muy mal equipada y que, además, era conocida como “Casa de Botellas” porque del presupuesto designado a ella cobraban muchos que no trabajaban allí.

Las elecciones presidenciales de 1925 fueron ganadas por Gerardo Machado, candidato del Partido Liberal. Un  año después, el liberal José García Portelles renunció a su cargo de alcalde de Holguín y se postula como candidato a representante por su partido. Lo sustituyó Antonio Infante Maldonado quien se impuso en las urnas al conservador Federico Carbona Lotti y al popular Celestino García Bracho. Pero antes de marcharse del sillón municipal, García Portelles aprueba (13 de abril de 1925), donar un terreno en el cementerio local para el panteón de  los Veteranos de la Independencia. Lo sustituye en la alcaldía Maximino Parra, que está en el cargo hasta 1933.

Infante Maldonado dedicó toda su administración al arreglo de los caminos vecinales, adquiriéndose para  ello, un tractor de 10 toneladas, una máquina de hacer caminos, una niveladora, una zanjadora, un tractor de 17×28 caballos de fuerza… (Arreglar los pésimos caminos municipales era una de las más caras y viejas aspiraciones de los holguineros). Para hacerlo como Dios manda el Ayuntamiento acordó la compra de una aplanadora y gran cantidad de asfalto, cemento, piedras picadas, arena ,cal ,etc, pero la idea no pasó de ser un acuerdo, jamás lo materializaron.

En diciembre de 1927 se pide que el solar de  Luz Caballero y Mártires sea destinado a la construcción de un moderno edificio, capaz de albergar el Vivac Municipal, Cuartel y Oficinas de la Policía Municipal, la Banda de Música, la Academia de Música, Cuartel de Bomberos y la Casa de Socorros. (Es ese otro de los caros sueños holguineros nunca satisfechos).

Llega 1928, año de elecciones presidenciales. Machado forma lo que en la historia de Cuba se conoce como cooperativismo que lo llevaría como único candidato. Casi todas las facciones de la sociedad se organizan para hacerle frente al general-dictador. Se encontraban en la oposición todas las tendencias políticas de la Isla, los izquierdistas  CNOC, el Partido Comunista, el grupo Unión Revolucionaria de Antonio Guiteras, los centristas del  Directorio Estudiantil Universitario, los grupos de corte fascistas como el ABC y el grupo de derecha “Unión Nacionalista” dirigido por Carlos Mendieta. Machado pone en vigor la Ley de Emergencia Electoral y prohíbe la reorganización de los partidos con lo que consigue que la asociación Unión Nacionalista (UN) pasara a ser uno de ellos. Unión que había nacido en Holguín al separarse un grupo de liberales de su partido capitaneado por José García Portelles, más otros militantes que les llegaron de otros partidos conservadores y populares.

El 27 de agosto de 1933 ocupaba el cargo el alcalde municipal en Holguín Carlos Dominicis. El nuevo alcalde procedía del ABC radical que se opuso a la mediación norteamericana; por tal hecho el alcalde contó con el apoyo de los sectores revolucionarios, en especial, de Unión Revolucionaria.

Es en ese período cuando, impulsados por el Partido Comunista, se crearon nuevos sindicatos, como las Obreras de la Aguja, (más tarde Sindicato de  sastres, costureras y similares), el de los trabajadores del comercio y el de  los empleados de hoteles, fondas, cafés. Todos ellos fueron aceptados después como miembros de la Federación Regional de Holguín y de la CNOC en la Conferencia Obrera Zonal efectuada en Holguín. En este ambiente de  lucha se incrementaron las huelgas, los paros laborales en demandas de mejores condiciones de trabajo y del nivel de vida.

El golpe del 4 de septiembre fue secundado por los militares de baja graduación de la ciudad, bajo la dirección de los seguidores de  Guiteras. En Holguín, los menocalistas, nacionalistas y abecedarios se opusieron al él por considerar que se anulaba el gobierno nacido de la confabulación mediacionista. El alcalde Dominicis mantuvo el poder al contar con cierto apoyo de los sectores revolucionarios que integraban el Comité Ejecutivo Revolucionario (CER) emergido del golpe. El CER se caracterizó por una izquierda muy fuerte, representada por los seguidores de Guiteras, y en particular, por la presencia de Luis Felipe Masferrer Landa.

Poco después el alcalde Dominicis fue acusado de representar a los abecedarios y proteger a viejos políticos liberales. El 6 de noviembre de 1933 lo sacan de la alcaldía nombran como alcalde provisional de Holguín al comunista Luis Felipe Masferrer Landa, por considerar que reunía las condiciones “para el desempeño  del puesto, y al  mismo tiempo cooperar en la labor de  renovación y reforma que corresponde a un Gobierno Provisional producto de la auténtica revolución”. Luis Felipe, con solo 24 años de su edad fue el alcalde más joven de todo el período republicano holguinero.

Este precario poder popular con Luis Felipe Masferrer Landa a la cabeza dictó, entre sus primea medidas, la destitución de algunos renombrados machadista de sus cargos municipales, la intervención del Alambique, propiedad de Gerardo Machado y de dos holguineros, la de la fábrica  de vino de Tomás Torralba y Machado y la incautación del central Cacocum donde le fue dada a familias campesinas muy pobres seis rosas de tierras abandonadas de las colonias Robainas y el Júcaro y así también el reparto de carnes a familias de escasos recursos,  el despliegue de una activa acción policial contra el juego, y por la mejora de la Casa de Socorro.

Pero sin dudarlo: la más radical y revolucionaria medida la toma el nuevo gobierno provisional de Holguín a solo cuatro días de su toma de posesión. Fue esa una resolución que regulaba las tarifas a pagar por los usuarios de teléfonos y de electricidad en la localidad. Estaba dirigida la disposición contra las compañías norteamericanas Cuban Telephone y Chaparra Light  & Power Company, que controlaban esos dichos renglones. En los por cuantos del decreto se justificaba la medida diciendo que se tomaba por la crisis que vivía la población cubana, agudizada por la dependencia de EE.UU y porque las tarifas se mantenían invariables desde hacía 14 años, esto es, durante todo  el gobierno de Machado, sin tener  en cuenta la situación de crisis durante la que en lugar de bajar, los precios habían subido.

Tres días después del hecho, en alocución impresa al pueblo, Luis Felipe define su posición política: Comienza analizando que tomaba posesión, “convencido de los mismos principios democráticos que han guiado todos mis pasos y actividades. (…) Yo me creo con capacidad para interpretar rectamente los anhelos de esta colectividad; y no otra cosa.”  Igual reconoce su capacidad para interpretar los anhelos  del pueblo, “no en abstracto, no con palabras huecas, como los políticos tradicionales”, sino con su actuación. Y dice que su obra perdurará al interpretar los intereses populares. A continuación se detiene en el análisis de la situación de los cubanos en esos momentos: “Las necesidades del pueblo son ilimitadas, no cabrían en ningún cálculo estadístico y las posibilidades de este gobierno para cubrirlas son restringidas. Con la vista fija en ello empuño el timón. La herencia de la explotación y de la opresión sale ahora a la superficie, aplastando a las masas trabajadoras de nuestro país; la desconfianza y el miedo descubierto se apoderan del capital.”

Luis Felipe consideraba que a los holguineros no era posible… “hacerle promesas después de más de 30 años de olvido y desgobierno” y recalcaba que no sería él quien vendría a “prometer habilidosas mejoras sino estoy plenamente convencido de que, así tan luego de la palabra, vendrá la acción.” Para el alcalde Masferrer la preocupación era resolver la crisis económica que se abatía sobre el país, y en particular sobre el municipio. Se debía solucionar la situación de hambruna generalizada en los sectores populares, dijo. De él son estas proféticas palabras: “Mientras haya hambre habrá revolución.” Su posición política la definió diáfanamente cuando afirmó, que “rompía con el caudillismo de barrio y la politiquería de asamblea” para inmediatamente subrayar: “A estas alturas debemos convencernos de que la política está en las masas y no en las asambleas.”  Estas últimas palabras demostraban los intereses que él iba a defender durante su alcaldía; pero comprendió que en esos momentos se estaba “sacudiendo briosamente el yugo del imperialismo yanqui el cual, en todas las épocas, ha sido un fantasma de nuestros políticos.” Según el joven alcalde socialista de Holguín “la subordinación de nuestros políticos al imperialismo es igual a la sumisión de los voluntarios a la metrópoli española” (…) “y nosotros nos ponemos frente a frente a ese poder, por eso tenemos que formarnos economía propia a costa de cualquier sacrificio. Frente a nosotros está el porvenir, y en nuestras manos el presente. Servir de puente salvador a este enorme abismo es nuestra tarea.”

Otra de las características de la administración municipal del alcalde Masferrer fue tratar de desarticular a la oposición, para ello encarceló y expulsó de la ciudad a “casi todos los politiqueros”, entre ellos al procurador José Antonio Martínez, que era representante a la Cámara. Otro de los detenidos fue uno de los célebres Albanés quien, para evitar el encarcelamiento se hizo pasar por enfermo, pero el médico Dr. Avilés negó que en verdad lo estuviera.

El 3 de junio de 1936 Luis Felipe Masferrer apareció ahorcado en un hotel de México.

Al finalizar la Revolución del 30, la figura que definió los derroteros de Cuba fue el general Fulgencio Batista: el militarismo se enseñoreó en la Isla para decidir en la política de turno. Para entonces se instauraba el Gobierno de Concentración Nacional Caffery-Batista-Mendieta.

En este período es designado alcalde de facto en Holguín José García Portelles. (que asume en 1934 cuando Masferrer es sacado de la alcaldía y está en ella hasta marzo de 1936). En el año 36 es electo el liberal Rafael Ángel Aguilera, a quien su campaña caracterizó como “modelo de sencillez, y de  paternal mandato”. En verdad no hay imputaciones esenciales que hacerle al alcalde, pero sí, mucho, al presidente del Ayuntamiento, Oscar Albanés, en sus peticiones respecto al aumento y creación de impuestos municipales sin nada importar la crisis horrorosa que vivía el país.


La victoria de las elecciones de 1940 la obtuvo el auténtico Dr. Juan José. García Benítez, apoyado por su partido, por el ABC y por Acción Republicana. El programa presentado por el elegido alcalde auténtico respondía a lo preceptuado en la Constitución del 40 enrumbado a las necesidades locales. Desde su toma de posesión García Benítez comenzó a cumplir con el compromiso contraído con las fuerzas que lo llevaron al poder. Transcurridos siete meses de su gobierno se había pavimentado la calle Luz Caballero desde Maceo hasta el Cementerio y se inauguró el Dispensario médico montado a la moderna, edificio que compartía el Vivac Municipal. La labor de José García Benítez “…no ha dejado nada que desear”, en opinión  de la prensa local. “Él encontró la alcaldía en completo estado  de desbarajuste, en un nido de desaciertos políticos; fielmente ha sabido interpretar el programa del partido auténtico para provecho y beneficio del pueblo holguinero”. 

Realmente este gobierno local hizo mucho más de lo que hasta esos momentos otros habían hecho, y eso que ha de tenerse en cuenta la afectación del país por los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, (afectación que también padeció el siguiente gobierno alcaldicio).

Sustituye a García Benítez en el sillón municipal el auténtico-republicano Antonio Díaz Fernández. Su gobierno alcaldicio duró 17 meses, desde el 15 de septiembre de 1944 hasta febrero de 1946. En enero de 1945 se creó el Comité Pro-Acueducto, Alcantarillado y Pavimentación y se prestó atención a los caminos que se dirigían desde Holguín a la Palma y Sao Arriba, barrios estos sumidos en un casi total aislamiento. Por cierto, después de estos trabajos es cuando comienza a gestarse la idea de construir caminos a través de los cuales llevar el turismo hacia la playa Guardalavaca.

También en el gobierno alcaldicio de Díaz Fernández es cuando cobra fuerza la idea de constituirse en Holguín la provincia del Norte de Oriente. Fue el 15 de enero de 1945 cuando se creó el primer comité para la lucha y propaganda en pro de dicho fin. (Aspiración reforzada en 1950, sobre todo porque el gobierno había prometido apoyar la creación de la Séptima Provincia. En 1951 el comité despliega el más intenso movimiento  comprometió a todas las instituciones y fuerzas vivas de Holguín, y al pueblo en general tratando de lograr la cara aspiración).

En las elecciones de 1946 obtuvo la victoria el auténtico Eduardo “Guarro” Ochoa Ochoa. Durante su período alcaldicio Guarro presentó un proyecto de Autonomía Municipal, que establecía que se entregara a los gobiernos municipales el importe de las recaudaciones que, centralmente, dominaba el Estado, con el propósito de emplearlas en las Obras Públicas municipales, pero como tantos otros el deseo del alcalde fue una simple fantasía. Muchas de las principales obras sociales tuvieron que ser promovidas, proyectadas y financiadas por asociaciones civiles como el patronato “Mil Amigos de Holguín.” Otra vía para tener “dineros” para obras públicas en el gobierno de 1946 fue crear un pequeño presupuesto inicial que, supuestamente, se completaría con la aportación popular.

Entonces este municipio no se diferenciaba mucho de los del resto del país: El abandono estaba entronizado, y el carácter participativo del pueblo en la gestión de gobierno no sobrepasaba el acto electoral. Ciudadelas enteras, dentro de la ciudad carecían de servicios de alumbrado público y electrificación, tampoco tenían esos servicios importantes barrios. Tan así era que fue en estos años cuando los dos barrios más poblados del Holguín de entonces se electrifican, (Vista Alegre y Pueblo Nuevo).

No obstante ha de mencionarse el nombre de Guarro Ochoa cuando del despegue urbanístico de Holguín se hable. Fue este alcalde el que consiguió que la Baystes Corporation hiciera estudios sobre las posibilidades de construir  Acueducto, Pavimentación, y Alcantarillado en Holguín, y la instalación de una Planta Eléctrica. El Consistorio también se ocupó de cuestiones dirigidas a enaltecer y preservar los valores del municipio: En 1944, se creó por decreto la Comisión  de Monumentos, Edificios y Lugares Históricos de Holguín.

En los comicios de junio de 1950 resultó reelecto Guarro Ochoa Ochoa como alcalde de Holguín y el 2 de noviembre de 1950 se le crea al municipio una institución judicial largamente batallada: La Audiencia de Holguín. De este modo quedaba saldada una promesa hecha a los holguineros por el presidente Prío Socarrás, en una visita que hizo a la ciudad en agosto de ese año.

La gestión alcaldicia de Guarro Ochoa se desarrolló movido por dos propósitos, uno, mantenerse en el poder, y otro, contribuir al progreso de la ciudad. Cada una de las obras publicas y, en especial, de los puentes construidos sobre los ríos que rodean el centro de la ciudad, se convirtieron en grandes actos de su campaña electoral, y en ellos quedó adheridas las placa donde rezaba el nombre del alcalde que había aprobado el presupuesto para su construcción. Sin embargo Guarro no consiguió que el presupuesto municipal alcanzara para sostener el Orfanato Anna Walker, dedicado a prestar auxilio  y atención a niños sin amparo filial.


En 1955 se convierte en el alcalde de Holguín  Segundo Sera Serrano. 

(Leer: Segundo Sera Serrano, último alcalde de Holguín en el periodo pseudorepublicano. 1955 - 1959)


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