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La historia de LOS CHINOS que le dieron nombre al famoso agromercado holguinero

15 de octubre de 2016

Club Rotario de Banes, Oriente, Cuba



En 1899, sobre las cenizas del fuego mambí, comenzó la recuperación de Banes con un impulso exterior decisivo: el establecimiento de la compañía bananera norteamericana United Fruit Company, empresa capitalista que monopolizó casi totalmente el territorio. Ya asentada la Compañía fue evolucionando de gran empresa azucarera hasta que desaparecieron definitivamente las plantaciones de guineo, que es como en la zona se le dice plátano fruta.

Uno de los grandes obstáculos que tuvo que enfrentar la United fue la insuficiente mano de obra para la construcción de un central azucarero y de vías férreas, entre otros proyectos, al extremo que importaron braseros, fundamentalmente desde las Islas antillanas. Y cuando la Compañía ya hubo alcanzado desarrollo económico, a Banes llegaron migraciones de diversas partes del mundo, siendo la procedente de los Estados Unidos la más influyente.

Banes, 1910


El 17 de enero de 1910 Banes se constituido municipio, segregándose de Gibara. Desde entonces fue muy rica su vida social y cultural, sobre todo a través de las sociedades de instrucción y recreo. Sobresalieron entre ellas la Flor Crombet, fundada en 1903 por negros y mulatos de la clase media, la Colonia Española, abierta por  inmigrantes de la otrora metrópoli en 1911, el Club Banes, que desde 1918 acogió a la burguesía blanca y el Club Americano o "American Athletic Club",  centro cultural de la colonia americana al que también asistían altos empleados de la United Fruit Sugar Company de otras nacionalidades.

Asimismo la localidad contó con teatros y en los predios de la literatura hubo un gran número de publicaciones, entre ellas los periódicos y revistas “La voz de Banes”, “El Liberal”, “La Razón”, “Correo Semanal”, “El Cubano”, “La Patria” y “El Pueblo”, publicación esta última surgida en 1915 y desaparecida con el triunfo de la Revolución en 1959, y de la  cual se conserva una colección casi completa.

Pero entre las manifestaciones del arte en Banes, fue la música quien mejor y más determinó el desarrollo cultural  del municipio. Proliferaron en el pueblo academias, notables instrumentistas, compositores, cantantes y agrupaciones de disímiles géneros y formatos que han trascendido en la historia musical del país. Nombres muy representativos fueron Emilio Rodríguez y Juana Pérez, gestores de orquestas, academias y formadores de varias generaciones de músicos y pedagogos de este arte, especialmente miembros de su propia familia; entre ellos quienes obtuvieron mayor reconocimiento internacional fueron los integrantes del Trío  Hermanos Rigual, autores de “Cuando calienta el sol” y otras famosas canciones, el director de orquesta Absalón Pérez, notable promotor de la música cubana en México, y asimismo el legendario pianista Pedro Jústiz Rodríguez, Peruchín, que supo fusionar magistralmente los ritmos cubanos con el jazz afro norteamericano.

También engrandeció la música cubana el sacerdote de la iglesia parroquial Rafael Font, compositor de música sacra y director de un memorable coro. Similar fue la obra de Jesús Avilés y su hijo Carlos en las bandas de concierto y en la Colonia Española se fomentó el Grupo Artístico Banense que entre las décadas de 1920 y 1930 escenificó zarzuelas y otras obras de teatro lírico con una sistematicidad y nivel artístico como ocurrió en pocas ciudades de la Cuba profunda.

Los diferentes gremios que desde los años 20 conformaban la Unión Obrera de Banes, además de encabezar los enfrentamientos a la poderosa compañía yanqui, también se encargaron de la organización de actividades culturales y sociales. En 1925 impulsaron la realización del carnaval, celebración que hasta ese momento sólo era dirigida por la burguesía local. Para dichas festividades fue invitado el líder  antiimperialista Julio Antonio Mella, quien además de participar, realizó actividades revolucionarias, entre otras, dejar inaugurada un aula de la Universidad Popular "José Martí " en el local de la Unión Obrera. Esa visita de Mella puso de manifiesto las proyecciones del movimiento obrero local, la defensa de la identidad nacional y su integración con las corrientes ideológicas y estéticas más avanzadas de la sociedad.

No obstante la penetración hegemónica de Estados Unidos en Banes se hizo sentir fuertemente, incluso en modelos culturales y espirituales, y claro, toda labor proselitista que la favoreciera, fue apoyada por la United Fruit Company. El desempeño del Club Rotario, sin desdeñar sus aportes a la comunidad y a la preservación de la identidad nacional, también evidenció con creces esa  fuerte influencia que nos llegaba de los vecinos del Norte.

 


CLUB ROTARIO EN BANES

En la noche del 11 de diciembre de 1934 fue constituido el Club que, pese a su procedencia  norteamericana, conformación elitista y la postura conservadora y hasta plenamente reaccionaria de algunos de sus líderes, también hizo mucho por el desarrollo sociocultural de la localidad. 

Anuncio insertado en la revista Casana, de Holguín, año 1956


La directiva provisional quedó formada por el Dr. Rafael Díaz Balart, presidente; Manuel Godínez, secretario; Avelino Torres, tesorero; Octavio Silva, sargento de armas; y como voales: Dr. Asuero Rosell, Ramón Sara, M. Moralejo y M. Caballero.

El 20 de abril de 1935 el club recibió la carta constitucional en una memorable velada efectuada en el amplio y elegante Patio Andaluz de la Colonia Española. Para la sesión tan especial colocaron una larga mesa que fue encabezada por el Dr. Díaz Balart y el Gobernador del Distrito 25 Dr. Felipe Silva. Asistió también el presidente del Club Rotario de Holguín, que regaló a los banenses una bandera que representaba a la institución. Desde mucho antes la sesión se anunció en la prensa local. El lunes 1 de abril de 1935 el  diario “El Pueblo” dijo:

“Para el próximo día 20 de los corrientes, está fijada la fiesta que organiza el Club Rotario de esta ciudad, con el fin de recibir la carta fundamental del club, que será traída por el Gobernador del Distrito. Ha de ser esa una fiesta espléndida, que dará comienzo con un banquete y continuará con un regio baile, siendo el lugar escogido la elegante sociedad de la calle general Marrero. Las invitaciones comenzarán a repartirse en esta semana. El activo secretario del Club, mi estimado amigo Manuel Godínez no descansa y organiza en unión de otros componentes de la comisión de propaganda, una fiesta que sea digna del Rotary (…)”[1]. 

Una vez que tuvo carácter oficial el Rotarismo en Banes inició la realización de importantes acciones que le ganó reconocimiento y prestigio dentro de la sociedad.

Además de comerciantes y de funcionarios de la compañía extranjera, en el Club se agruparon médicos, abogados y arquitectos, entre otros exponentes de la pequeña y mediana burguesía; “unidos por la amistad, el deseo de servir a su comunidad y  la defensa de sus intereses profesionales de la forma más honorable”, según proclamaban su reglamento y la  publicidad originada en su seno.

Un elemento que distinguió al club fue el aporte femenino. Su Comité de Damas Rotarias fue uno de los primeros que se constituyó en la región, (a mediados de la década de 1930). Las mujeres rotarias banenses siempre fueron muy activas y sobresalieron con  particular empeño en la entrega de la canastilla rotaria todos los años. El día de su primera entrega, en enero de 1936, la prensa publicó lo siguiente:

(…) Dicha la canastilla será entregada en sesión-comida que los rotarios celebrarán en la Colonia Española el próximo viernes a las 7 p.m. con la asistencia del Gobernador Rotario del Distrito 25, Sr. Mario. E. Dihigo y con las señoras rotarias que fueron las que confeccionaron la canastilla.[2]

Las Damas Rotarias también organizaban todos los años bailes caritativos con el fin de recaudar fondos para obsequiar juguetes y golosinas a los niños pobres el 6 de enero, Día de Reyes. En la fecha además realizaban visitas a los hospitales, tanto al de la compañía extranjera como al otro existente en la ciudad, interesándose por los enfermos. Y cuando enfrentaban problemas de salud que no podían resolver por ellas solas, hacían gestiones con comités de otros lugares. En estos casos podía ser la falta de especialistas o de algún equipo médico imprescindible. Lo anterior se evidencia la correspondencia intercambiada entre la esposa del Secretario del club banense y la señora de Cañas de Abril, uno de los más relevantes rotarios  de Oriente.

Santiago de Cuba, enero 19 de 1946.
Sra. María Luisa C de Godínez
Secretaria de las Damas Rotarias, Banes.
Querida compañera:
Al llegar de La Habana nuestra presidenta Pastora Portilla de Salcines, me hace entrega de su carta del 3 del actual que con mucho gusto le contesto. He entrevistado al Dr. Cinea, Director del Hospital Civil y este ha puesto a nuestra disposición una cama para el niño que ustedes enviarán lo más pronto posible. Será atendido por el Dr. Feria, y si tiene necesidad de algún aparato se lo compraremos nosotras. Le rogamos nos avise el día de la llegada del niño a  esta ciudad para recibirlo en la estación del ferrocarril con una ambulancia. Esperamos sus noticias y deseándole muchas felicidades en el año que comenzamos quedamos de usted; muy atentamente:
Margot Caballero de Cañas
Presidenta Comité Pro Niños Lisiados[3].

Por otra nota publicada posteriormente en el periódico El Pueblo, se sabe que ese niño, llamado Ariel Santiesteban, fue llevado por su madre a Santiago de Cuba, donde tres Damas Rotarias le esperaban en la estación de trenes con una ambulancia y que fue llevado al hospital, siendo operado por el Dr. Feria Mora. Las Damas Rotarias de Banes, ante aquel gesto humanitario, enviaron una carta de reconocimiento tanto a la presidenta del Comité Pro Niños Lisiados de Santiago de Cuba como al médico que operó satisfactoriamente al  pequeño.

Por otra parte, la presencia de socios que cultivaban las letras, el periodismo y otras expresiones del arte, favoreció al club. Desde su fundación los banenses organizaron veladas culturales, tertulias literarias, proyecciones de películas, conmemoraciones de fechas históricas y homenajes, abriendo caminos al disfrute espiritual de parte de la población.

De forma especial la literatura jugó un papel importante: los socios tuvieron a su disposición obras clásicas y otras representativas de su época gracias a las gestiones que hicieron para intercambiar libros con otros clubes nacionales e internacionales. Figura sobresaliente en esa modalidad fue Rolando Gómez de Cárdenas. 

Rolando Gómez Cárdenas, notable intelectual y rotario de Banes, Cuba.
Parque Cardenas, en Banes


LOS ROTARIOS BANENSES. EL ARTE Y LA LITERATURA:

Gómez de Cárdenas (1908-1990), está considerado uno de los tres periodistas más relevantes del Banes republicano, junto a Ricardo Varona Pupo y Eduardo Abril Amores. Fue fundador de la Revista “Portada” en la década de 1950, semanario independiente de información y cultura. Además de ser su director, Gómez Cárdenas realizaba ilustraciones basadas en xilografías. Dentro de su obra como ilustrador destaca el personaje de Adiv Cará o Voyme, que como El Bobo de Abela, fue creado para hacer críticas sociales. Asimismo creó el personaje de “Pamela”, que era una simpática jamaiquina que interpretaba Romilio Márquez, un destacado actor radial que representó a su pueblo en múltiples escenarios. Gómez de Cárdenas además creó e imprimió en su revista valiosos grabados de personalidades de la cultura, las ciencias y la historia cubana como Agustín Acosta, Carlos J Finlay, Antonio Maceo y Julián del Casal.

Otra figura destacada fue el abogado, narrador y periodista Víctor Amat Osorio (1912-1993). Este escribió una de las obras imprescindibles de la narrativa holguinera, titulada “Seis cosas viejas” (Banes, 1937). Del texto el importante crítico literario y rotario santiaguero José Antonio Portuondo, dijo a través de una radioemisora nacional:

[Lo que escribe Víctor Amat en su obra] (…) es cosa de hoy. Del hoy humano y del ahora literario que saben y practican Luís Felipe Rodríguez y Carlos Montenegro. Del ahora que escribe y sirve en su México agrarista Mariano Azuela, cuya influencia está patente en este cuento de Amat que narra un supuesto accidente de la Revolución Mexicana. Y si es cierto que la lengua de sus personajes no está siempre conforme con su condición, también es cierto que vale mucho más el vigor con que hablan esos personajes y la vida caliente que late en  las páginas  fuertes de este cuento.

En la “Estampa de tierra y sol” advertimos de inmediato, que el campo descrito sabe  a nuestro campo cubano más allá de las influencias mayores de algunos grandes narradores contemporáneos de nuestra América como Jorge Isaac y José Eustasio Rivera. Y en esta influencia hay mucho también del congénito sentido de la tierra del hombre americano, que provoca coincidencias notables entre los que ya tienen nombre conquistados y este Víctor Amat, que tiene derecho a obtenerlo.

El campesino de Amat en la “Estampa de tierra y sol”, como el de Icaza, como el de Rivera y como el gaucho de Guiraldes, es un ser empequeñecido ante su campo, que se pierde devorado por la angustia de sus bejucos y sus pastizales(…) Víctor Amat, lo dicen sus “6 cosas viejas”, tendrá pronto derecho- mañana mismo si él quiere, a decir en alta voz sus cuentos donde lean los suyos Azuela y Jorge Icaza, César Falcón o Luís Felipe Rodríguez[4].

El Club Rotario, además, organizaba concursos martianos en las escuelas públicas de la ciudad,  patrocinaba y apoyaba recitales, conferencias de escritores y encuentros con personalidades como Jorge Mañach, Emilia Bernal y Enrique Serpa[5], este último un destacado narrador y periodista del diario El País, que recibió un homenaje en 1946 por los rotarios banenses en acto que fue reflejado en el periódico “El Pueblo”. El club también reconoció al bardo banense Gastón Baquero, uno de los grandes renovadores de la lírica cubana. En 1944 obtuvo Baquero el premio Justo de Lara al Mejor trabajo periodístico, por ese motivo el club acordó enviarle una carta de felicitación.
A los rotarios se debe la creación de la primera biblioteca pública de la localidad. El dinero que les hizo falta lo consiguieron organizando verbenas, como las de los días 10 y 11 de julio de 1937 en el parque Domínguez:
“El Club Rotario, esa noble institución que forman cultas y distinguidas personas de nuestra ciudad, ha acordado celebrar una verbena. ¿Cuál es su fin? Pues uno que seguramente aplaudirá todo el pueblo: el de dotar a Banes de una magnífica biblioteca pública. Y esto para un pueblo es muy importante, ya que en ella el adelanto cultural lo puede obtener todo el que lo desee. (…)”[6].  
La donación de libros por parte de los socios del club más las compras realizadas por el gobierno local, permitieron acumular una considerable colección. De esa forma contó Banes con su primera biblioteca pública, a la cual se le puso por nombre Rafael María de Mendive, en homenaje a ese insigne maestro cubano. La inauguración tuvo efecto el 14 de noviembre de 1937, pero hay que destacar que en esos años en Banes, como en todo el país, el analfabetismo era elevado y esa dura realidad impedía a muchos el acceso a las fuentes de cultura y recreación que son los libros.

Durante julio de 1939 el Club organizó conciertos con jóvenes valores en los municipios de Banes, Antilla y Mayarí con el fin de recaudar fondos para incrementar las colecciones de la biblioteca. 

 

La música fue la otra manifestación cultural que más presencia y trascendencia alcanzó en el quehacer de los Rotarios de Banes: frecuentes eran las presentaciones de las orquestas Melodías de Cheveto y la Avilés de Banes, esta última dirigida por el profesor Carlos Avilés, ya fuera en las sesiones del Club o en verbenas,  tómbolas y actividades de otro tipo. Generalmente esas se organizaban para recaudar recursos para edificar la iglesia católica, construir parques, carreteras u otras obras de beneficio a la comunidad.

Organizaron también magníficas presentaciones de artistas que hacían música de concierto. Una de ellas fue la preparada por las Damas Rotarias en los salones del American Club en la noche del 5 de mayo de 1944, en esa ocasión la soprano santiaguera Carmen Mascaró de Mestre interpretó piezas de Mascagni, Saint Saens y compositores cubanos. “A ese acto, según reseña el cronista social  Arsenio Camilo, brillante y emotivo, asistió un numeroso público (…) Las horas pasadas fueron de verdadero deleite espiritual, en un marco de elegancia y distinción. El acompañamiento al piano fue de la rotaria banense Belén Godoy de Horta, la que en unión de dos músicos de la localidad, Marino Armando Oviche en el violín y Pascual Oliván en el violonchello, interpretaron un trío de  Mendelssohn, el eminente compositor alemán”[7].

LOS ROTARIOS BANENSES. LA POLITICA

Cualquier valoración del Rotarismo desde las ciencias sociales contemporáneas, así como desde el pensamiento político sustentado en Cuba en los años de Revolución, obliga a no obviar la influencia del pragmatismo norteamericano y la democracia burguesa en los postulados enarbolados por la organización. Detengámonos en la militancia política de los integrantes del club, porque sería ingenuo o manipulador  ignorar que es el  propio orden social burgués el que obliga a la existencia de este tipo de institución.

La membresía proveniente de diversas profesiones, aunque limitada y muy selectiva, permitía que entre los Rotarios hubiera socios de cualquier militancia política. Banes, al fundar el suyo, era un centro neurálgico, por su diversidad de partidos y por lo apasionados que eran sus líderes. Por lo anteriormente dicho, adentro del Club banense convivió un amplio abanico de posiciones políticas. Entre ellos el socialista Rolando Gómez de Cárdenas, el Liberal Víctor Amat, el Auténtico Jaime E. Pozo y los Díaz Balart, fundadores del PAU, (este Partido respaldó la dictadura de uno de los hijos más tristemente célebres de la localidad: Fulgencio Batista y Zaldívar).

Varios rotarios banenses fueron miembros de los desgobiernos de Batista, o de los no menos corruptos del Autenticismo. Algunos de ellos nada más llegaron a Concejales del Ayuntamiento Municipal, pero otros fueron Representantes a la Cámara, Senadores, Ministros y líderes políticos que se aliaron a esos siniestros círculos de poder y que al triunfo en 1959 se marcharon del país y continuaron su militancia contra revolucionaria, como aún lo siguen siendo los herederos del  presidente fundador del club, Rafael J.Díaz Balart.

Periódico “El Pueblo”, Banes, 25 de marzo de 1953. Dice: “DENUNCIA DEL CLUB ROTARIO DE BANES. Habana, Marzo 24. El Ministro de Salubridad Dr. Enrique Saladrigas, ha dictado las órdenes para que se practique una investigaciones (Sic) en relación con la acusación formulada por el señor Manuel Godinez, del Club Rotario de Banes, quien afirma que en el Hospital Civil de aquella población se carece de alimentos y de medicinas para los enfermos”.


Y aunque según los Estatutos del Club, entre los Rotarios no tenían cabida los debates políticos, en más de una oportunidad en la tribuna pública, y hasta en los órganos de prensa, hubo enfrentamientos entre los rotarios banenses: Díaz Balart, por ejemplo, criticó el proceder como Alcalde del veterano mambí Octavio Silva y   Víctor Amat condenó el golpe dado por Batista el 10 de marzo de 1952 pero, poco después, aceptó cargos en esa dictadura.

LOS ROTARIOS BANENSES. LUCHAS CIVICAS.

Al margen de que algunos socios hicieron uso demagógico y manipulador de la oratoria o de determinados cargos en beneficio de sus partidos políticos y su provecho personal, se puede afirmar que en sentido general el Club Rotario de Banes se destacó por la realización de actividades cívicas y patrióticas.

Centro de veteranos de la Independencia de Banes.

Entre las fechas históricas que con más frecuencia festejaban estuvieron el 28 de enero, natalicio de José Martí, el 10 de octubre, inicio de las guerras de independencia en Cuba, el 24 de febrero, reinicio de esas guerras, y el 20 de mayo, instauración de la República en Cuba[8].

En las propias sesiones plenarias del Club realizaban discursos diferentes personalidades que lo integraban, como Víctor Amat, que poseía excelentes dotes de orador; y también colocaban ofrendas florales dedicadas a los próceres de la independencia cubana y organizaban desfiles cívicos. Uno de ellos es el que fue anunciado por la prensa local de la siguiente manera:

“En la noche del 24 de febrero en los salones de la Colonia Española se llevará a efecto una velada artístico-literaria para festejar de esa forma tan gloriosa efeméride patria. La velada ha sido organizada por el Club Rotario de esta localidad. El acto será exclusivamente para los socios en quienes hay verdadero interés por disfrutar de esas horas de expansión espiritual. La parte musical estará a cargo de la orquesta de Alemany”[9].

Respecto a las conmemoraciones del natalicio y muerte del Apóstol cubano, el club organizaba charlas sobre su vida y  obra en instituciones y escuelas públicas, concursos de poesía, plástica, escultura, construcción de rincones martianos, así como la ya mencionada canastilla martiana que se entregaba a propósito de su nacimiento cada 28 de enero.

Otras conmemoraciones que festejaban era el día de las madres.

También el deporte tenía un espacio en esa sociedad, prefiriendo el basketball y el fútbol. Cada fin de año los Rotarios convocaban a juegos en los que se involucraba a todas las sociedades de recreo existentes en la ciudad, y también organizaban las competencias rotarias interclubes a la que asistían delegaciones de Antilla, Mayarí, Holguín, Gibara y Puerto Padre. Algunos de estos eventos deportivos se hacían con el fin de recaudar fondos para destinarlo a acciones de bien público.

Los rotarios de Banes y las vías de comunicación del pueblo.

Las vías de comunicación para Banes eran una cuestión que se venía exigiendo desde mucho antes de la fundación del club, incluso desde cuando estuvo en el territorio el líder estudiantil comunista Julio Antonio Mella en 1925. Por supuesto que esas carreteras traerían mejoras para la localidad en diversos órdenes, sobre todo para la industria, la agricultura y el comercio y más si lograban unir a Banes  con Holguín y de esa forma enlazarse con la Carretera Central. Precisamente esa carretera se debe, en gran medida, al esfuerzo rotario. En una de las sesiones efectuadas por los rotarios del pueblo, la carretera a Holguín fue objeto de debate:

“Los rotarios y la carretera a Holguín
La carretera que conectando en Báguanos nos una con Holguín fue el tema central tratado por el Club Rotario en su sesión del pasado lunes para conmemorar el 13 aniversario de haberse fundado en Banes (…) El presidente del Club se refirió a la necesidad de luchar intensamente por la carretera de Banes a Holguín. El señor Irizarrry Ortiz es un entusiasta propagandista de esa obra y labora por ella dentro y fuera del club. Sobre esa vía de comunicación hablaron distintos rotarios y también el alcalde Pozo. Este último informó sobre las gestiones hechas ante el Ministro de Obras Públicas y de la participación activa que en esas gestiones ha tenido el distinguido rotario Paquito Frexes. Agregó el alcalde Pozo que el ingeniero Lora le había dicho que estos eran los momentos oportunos para que Banes lograra unirse por carretera con Holguín (…)”[10].

Igual entre los aportes del Club a la vida pública de la localidad estuvo la construcción de la carretera Banes-Samá, obra esa de gran envergadura que comunicó la cabecera municipal con aquel poblado que resultó ser un enclave de gran importancia económica para la región. Los rotarios estuvieron al tanto de la obra y en momentos en que estuvo paralizada por diferentes causas, enviaron cartas al presidente de la República. De igual forma mantenían informado al pueblo a través de la prensa de todo lo que sucedía al respecto:

“Los rotarios banenses hacen encomiables esfuerzos para que finalmente se acabe de construir la carretera que va desde esta localidad hasta Samá, uno de los sitios bananeros más importantes de toda esta comarca. Se dice que el coronel Batista vendrá para su inauguración, lo que quiere decir que esa obra tendrá que dejar el paso de tortuga que hasta ahora ha venido llevando para coger el de gigante a marcha forzada”[11].

En  1957, la prensa local hace énfasis periódicamente en la poca atención que el gobierno y el ayuntamiento local, le brindaban a las obras que requería la población y sobre todo a aquellas que aún iniciadas continuaban paralizadas. En respuesta a esta situación, en reunión efectuada por el Club Rotario el 13 de julio de ese año en el Ceibón Club; se acuerda continuar trabajando en lo referente al acueducto, una de las necesidades más apremiantes de la ciudad, la carretera hacia Punta de Mulas, riego de asfalto a la carretera que conducía a la playa Baní (Guardalavaca) y la instalación de lámparas de mercurio. Con respecto a este tipo de alumbrado   el periódico El Pueblo reseña:

“Tal como lo acordó en una de sus últimas sesiones el Club Rotario de Banes procederá en breve, por cuenta de su peculio particular a instalar las luces de mercurio en los alrededores del Palacio de Justicia, situado al final de la avenida de Cárdenas. En esa noble iniciativa suya, el Club Rotario ha tenido la cooperación decidida de nuestro alcalde municipal señor Francisco Pérez San Juan y de la Planta Eléctrica de Banes, contribución que consiste en técnicos y otros detalles. Solo falta que el Alcalde determine en qué lugares se fijarán esas luces, para inmediatamente proceder a su instalación[12].

La instalación de esas luces de mercurio fue uno de los últimos aportes del Rotarismo banense a su comunidad, porque con el  triunfo de la Revolución, igual que todas los otros clubes, sociedades cívicas, de profesionales e instrucción y recreo, los Rotarios desaparecieron.

LOS ROTARIOS BANENSES. OBRAS HUMANITARIAS Y DE BENEFICENCIA.

Los Rotarios de Banes se caracterizaron, además, por el desarrollo de obras  humanitarias y de beneficencia, sobresaliendo entre ellas las colectas públicas. Una fue destinada al hospital Flor de la Caridad en un momento en que aquel estuvo en crisis por la carencia de alimentos y medicinas. También apoyaron las campañas de la  Liga contra el cáncer, las del Comité Pro Bani Semper (similar al Mil Amigos en Holguín), entre otras.

En la campaña de la Liga contra el cáncer efectuada el 3 de febrero de 1945, las Damas Rotarias aportaron 31.76 pesos convirtiéndose en la institución que más tributó en esa jornada.

Otro problema que  ayudaron a resolver fue la mendicidad callejera: “Y aunque no lo conseguimos de una manera terminante, por la mucha miseria que nos azota, fue muy disminuida, creando la Casa del Necesitado, gracias a la cooperación de la United Fruit Company, dando albergue en la misma a más de una veintena de niños abandonados por sus padres, y una suma igual de mayores de ambos sexos. Este asilo lo administra con gran pulcritud el Ejército de Salvación”[13].

LOS ROTARIOS BANENSES. RECONOCIMIENTOS.

Habitualmente una vez a la semana los miembros del club se reunían en instituciones locales como la Colonia Española, el Club Americano, el Ceibón Club y el Hotel Comercio de la ciudad, y allí analizaban el funcionamiento, las potencialidades y limitaciones que tenían. A una de esas reuniones, efectuada en el Hotel Comercio, asiste el Gobernador Rotario de Cuba en el  bienio de 1939-1940, Carlos Gárate Bru. Este dijo al concluir que había quedado muy satisfecho del funcionamiento, de la actividad y del entusiasmo del club.

“Visitando otros clubes es como se siente uno contento y orgulloso de pertenecer a la gran familia rotaria, muchas gracias a estos compañeros por sus atenciones y bondades”[14].

Tenían los rotarios condecoraciones de honor y otras distinciones destinadas al reconocimiento de los valores morales, culturales, científicos y deportivos de personas e instituciones que lograran destacarse. Entre ellas era el máximo reconocimiento la Copa de Honor, otorgada cada año al club que más se destacara en las actividades que eran de vital interés para el desempeño de su funcionamiento, que eran la asistencia a las reuniones semanales, conferencias y asambleas regionales y de Distrito, así como la participación en eventos internacionales. Al de Banes se le confirió en dos ocasiones esta alta condecoración, una de ellas fue reseñada de la siguiente forma por la revista Bayamo Rotario:

“Espléndida la noche de ayer donde tuvo su fin la Asamblea Regional, después de haber tratado asuntos tan importantes que tienen mucho que ver con el desenvolvimiento del rotarismo cubano (…) Al finalizar el acto fue premiado el club de Banes, por su nutrida representación en la misma con una Copa de Honor, bellísima copa de gran valor artístico y a la vez espiritual. Un llamado de atención a los demás clubes para que sigan este ejemplo (…)”[15].

Otro reconocimiento de gran valía era la Rueda Rotaria Especial, dada al rotario que más socios aportara al club. En el año 1954, esa máxima distinción fue conferida al  veterano secretario del club, Manuel Godínez por su aporte de 8 nuevos socios.

Y una forma de homenaje que trascendía a todo el país era la inclusión en los Cuadros de Honor de la Carta Mensual del Gobernador o en las publicaciones de los clubes, en las que eran reflejadas las instituciones o socios que alcanzaran más de un 75% de asistencia en las reuniones o en el pago de las cuotas financieras. El club  banense figuró en varias ocasiones en esos listados honoríficos.








[1] Periódico “El Pueblo”. Vida Social, Banes, 1 de abril de 1935, p. 4.
[2] Periódico “El Pueblo”. Vida Social, Banes, 27 de enero de 1936, p. 4.
[3] Periódico “El Pueblo”. Noble acción de las Damas Rotarias, 5 de febrero de 1946, p 4
[4] Periódico “El Pueblo”. El libro de la semana, 8 de Julio de 1937, p. 1.
[5] Serpa fue creador de una obra amplia, sobresaliendo entre ellas la novela “Contrabando”, donde hace una crítica a los males de