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           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

28 de octubre de 2016

Estudio de la cultura material en Holguín, Cuba (1899-1920) Vestuario y Prendas


Baúl para guardar la ropa de cama de uso diario

Con la penetración económica estadounidense también llega a la ciudad su cultura. Los cubanos de la alta sociedad, imitadores de “la moda” (norteamericana preferentemente), no solo asumieron las costumbres y vicios que tenían “allá”, sino también la ropa y prendas que ellos usaban. Fue en la moda donde con mayor profundidad se reflejó la influencia de la cultura intervencionista. Los principales comerciantes de inicios de la República viajaban a las principales ciudades de Norteamérica a adquirir las mejores telas y los más novedosos diseños de vestuario del momento y aquí, en la ciudad, reproducían fielmente los diseños de los mejores modistas norteamericanos.

Igual en los comercios holguineros dedicados a la venta de ropas, calzados y joyería, se vendían productos importados y otros elaborados (calcados) por los artesanos locales[1].


Según avanzó el siglo los habitantes de la ciudad vivían bajo la fuerte influencia del consumismo norteamericano y de sus patrones culturales. La moda de inicios del siglo XX, estuvo caracterizada por elementos tan distintivos como el sombrero y el abanico. Asimismo en los comercios de la ciudad podía encontrarse una diversidad de diseños en trajes, vestidos, calzados, prendas y otras bisuterías.


Relación de vestuario con su correspondiente precio[2]


Camisas
4.33
Pantalones
3.00
Calzoncillos
0.87
Camisetas
3.32
Pañuelos
0.50
Chales
4.66
Abrigo de estambre
6.75
Abanico
0.60
Zapato para niños (corte inglés)
10.50
Zapatos para señoritas
14.75
Pantuflas de lana para hombres
5.00
Pantuflas de lana para niños
3.20
Sombreros
5.30
Cortes de vestido
9.35
Bufandas
5.00
Cortes de bufandas
4.00
Sombrillas
2.10
Paraguas de seda
2.40
Medias  caladas
3.50
Abanicos de plumas
19.25
Abanicos de nácar
7.70
Porta abanicos
2.00
Tela rica
15.00
Tela blanca fina
0.20
Tela olán fino
0.90
Tela olán batista
0.17
Tela olán unión
0.33
Dril negro
0.18
Encaje grifur
9.62
Encaje crochet
14.85
Encaje gallego
5.50
Encaje catalán
4.50
Corbata de colores
3.00
Corbata negra
3.50
Corbata blanca
2.75
Calcetines negros
6.75
Calcetines blancos
5.50
Pantalones de loneta
6.50
Camisa lota
5.00
Pantalón dril blanco
8.00
Calzoncillos irlanda
5.00
Sombrero de paño
2.75
Sombrero de paja
1.10
Sombrero alón
3.00
Dril crema
2.25
Dril alpaca
0.90
Gorras
1.12
Gorra de lana
1.16
Gorra de estambre
1.50



 

Si así lo prefería y podía pagar, la población podía mandar a hacer su vestuario, eligiendo para ello los modelos y telas según su gusto, porte y, obviamente, poder adquisitivo. Había ofertas para todos los gustos y para todos los bolsillos.


A la hora de vestir la mujer era mucho más conservadora que el hombre. Ellas gustaban llevar trajes largos, zapatos finos, sombreros, abanicos y sombrillas. Ellos pañuelos finos y sombreros a la usanza de la  época, además de pantalones y camisas, un buen par de zapatos de los de mayor calidad y brillo.


Muchos de los comercios de la ciudad se especializaban en determinados productos y, lógicamente, los había que nada más vendían ropas, calzados y otros aderezos importados desde el mercado extranjero. Uno de ellos fue “La Casa Verde”  de Esteban Galván. Allí había siempre productos importados directamente desde los principales centros fabriles de Manchester, Paris, Alemania, Suiza y Estados Unidos”[3].


Y entre los comercios que vendían joyas destacaba por la calidad de sus mercancías, “El Suizo”. Allí lo mismo se vendía prendas para hombres como para mujeres y asimismo estas se reparaban, elaboraban, grababan, calaban y enchapaban. (Por cierto en el período estaban de moda las joyas elaboradas con oro puro, perlas, esmeraldas, zafiros, rubíes, corales y otros tipos de piedras preciosas. Sus precios oscilaban entre los 0.20 y 80 pesos oro).


Otro grupo numeroso de comercios de la ciudad, entre ellos “La Luz de Yara” y “La Holguinera”, se dedicaron a la venta de accesorios de vestuarios y prendas. Estos ofrecían una amplia oferta de productos, a los cuales tenían acceso todas las personas, desde las más adineradas hasta las familias menos acomodadas.


Por demás al holguinero le gustaba viajar, lo mismo por placer o por negocios. Cuando lo hacían en su itinerario nunca faltaba ir de compras a las tiendas de mayor prestigio en las ciudades donde hacían escalas. Durante los viajes guardaban las ropas y prendas en baúles cómodos que tenían perchas para colgar la ropa y gavetas donde ponían todo lo demás. Algunos de ellos tenían hasta espejos.


Finalmente: a los holguineros de la época (y de las posteriores también), se les ha caracterizado socialmente como gente presumida que gusta llevar prendas de buena calidad, preferentemente caras, cuando podían pagarlas, y los mejores trajes que se venden en las mejores tiendas.


Relación de prendas con sus correspondientes precios (1899-1920)


Reloj de caballero (con dos tapas de oro de ocho quilates)
31.00
Reloj de señoras (con una tapa de oro de ocho quilates)
10.00
Reloj de caballero de níquel
1.80
Reloj de caballero de acero labrado
6.50
Reloj de plata
5.50
Reloj fino de caballero de plata
11.70
Reloj enchapado en longines
11.00
Reloj de plata “Estrada Palma”
10.80
Cadena para caballero (remates en oro)
10.00
Gargantilla de oro en eslabones
6.70
Gargantilla de oro en cordón
6.50
Gargantilla de oro para niños
1.50
Pulso de oro
1650
Pulso de plata
2.50
Prendedores de oro
5.00
Prendedores de oro con dos rubíes
6.50
Alfileres para corbata con perlas
3.50
Alfileres para corbata de oro y con perla
8.00
Alfileres para corbata con perlas y esmeraldas
380
Dije de oro
3.20
Sortija de oro
5.20
Sortija de oro más grande
7.20
Anillos lisos
1.50
Anillos para niños
0.45
Anillos para niñas
0.40
Sortija de oro con esmeraldas y zafiro
4.00
Sortija de oro con dos esmeraldas
2.00
Sortija de oro con piedra preciosa
2.00
Pulso de plata
2.00
Aretes de oro con un brillante
4.00
Aretes de oro con una perla
2.50
Aretes de oro con una perla y un rubí
2.55
Aretes de oro con piedra preciosa
2.50
Aretes de oro sin piedra preciosa
1.20
Aretes de oro y coral
1.05
Argollas
0.60
Medallas de plata
0.30
Cadenas doradas
0.35
Cadena con enchape de oro para señoras
1.50
Cadena de plata
3.00
Gargantilla de plata dorada
5.40
Porta abanicos de plata
3.0
Sortija de plata
2.40
Reloj de pared
2.00
Pulseras
2.60
Medalla de oro
3.25
Sortija de oro y brillante en forma de almendra
7.60







[1] Según el profesor e investigador holguinero José Vega Suñol, cuando se analiza con detenimiento la evolución y desarrollo de nuestra cultura durante el período 1899-1920 se comprueba la “norteamericanización de la cultura cubana”.

 [2] Archivo Provincial de Historia. Protocolos Notariales. Francisco Fernández Rondán (1909) y Agustín calderón (1913)


[3] Periódico “El Eco de Holguín”. No 1854. Miércoles 13 de abril de 1910. Año XVI. Pág. 6.