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La historia de LOS CHINOS que le dieron nombre al famoso agromercado holguinero

22 de octubre de 2016

La cuadra holguinera de la Calle Frexes entre Libertad y Maceo



 


En el Museo Provincial de Historia de Holguín, La Periquera, existe un estudio de la historiadora Elda Fernández Perdomo (Karin), que ofrece datos sobre la cuadra de la actual calle Frexes, entre las de Libertad y Maceo. Dicho estudio asegura que antes de llamarse del Rosario o mejor, calle de Nuestra Señora del Rosario[1], los holguineros llamaban Santa Bárbara a esa, que es la principal de las calles que atraviesan la ciudad de Este a Oeste. Aunque hoy esa cuadra es el lugar más céntrico de Holguín, los creadores del pueblo no construyeron allí sino hasta 17 años después de los primeros edificios holguineros. Veamos su historia.

La primera información sobre construcciones en la cuadra dice que fue el vecino don Juan de Ávila quien en 1737 levantó una casa en la esquina de Nuestra Señora del Rosario y San Isidoro, donde ahora existe la Casa de la Música de la EGREM, (Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales). Y no vuelve a aparecer nueva información hasta 1777. Dicen los documentos que en esa fecha don Joaquín de Vidaburú vende su casa de embarrado y guano, ubicada al oeste del viejo solar de don Luís de Ávila, a don Manuel de Santiésteban. La Aldea supone que este Luís de Ávila era descendiente y heredero de don Juan de Ávila, por lo que la casa que vende don Joaquín a don Manuel debió estar en el espacio que hoy ocupa la tienda La Época. Ese mismo e incompleto documento dice que al lado de la casa que acababa de comprar don Juan Manuel Santiésteban había otra casa pequeña con su correspondiente solar. Y ahí concluye la información existente sobre el urbanismo de la cuadra durante el siglo XVIII.

Luego el salto documental nos envía a principios del XIX. Dice que doña María del Carmen de Ávila construyó una casa de paredes de embarrado con techo y portal de tejas en el solar que heredó de don Luís de Ávila y, dice además, que al oeste de la casa de doña María del Carmen quedaba el solar de don Federico de Aguilera. Vendió Federico el solar de su propiedad a su hermano don Justo de Aguilera. Y contiguo, dice, estaba el solar de doña Josefa Serrano y a continuación, haciendo esquina a la calle San Miguel (actual Maceo), una atarazana o cobertizo de embarrado y tejas propiedad de  doña Micaela Arias Oropeza.

Para la segunda mitad del XIX los herederos de doña María del Carmen de Ávila le vendieron al Licenciado don Fernando Montes de Oca la casa construida en la esquina que hacían las calles de San Isidoro y de Nuestra Señora del Rosario. El Montes de Oca reconstruye el edificio con nuevas visuales, sobre todo por el portal (corredor), de portablas sostenido por columnas redondas y pretil de rejas de hierro. 

Se desconoce como y cuándo el famoso don Francisco Rondán se convertido en dueño del terreno contiguo hacia el oeste de la casa de don Fernando Montes de Oca. Lo que sí se sabe que para esa segunda mitad del XIX el manco famoso (Rondán), había construido allí una edificación de ladrillos y techo de tejas que dedicaba a dulcería. Tampoco se sabe cuándo fue que Rondán vendió su propiedad al catalán don Francisco de Bounet. (Esa casa debió ocupar el espacio que en la actualidad es sede del Fondo Cubano de Bienes Culturales).

Los documentos sí informan que doña Josefa Serrano había construido una casa de mampostería  en el mismo espacio donde luego se levantó La Periquera. La Serrano vendió su casa en 1854 a don Antonio de Mora y este en 1855 la vende a doña Josefa Cardet. La Cardet vende en 1860 a don Francisco Rondán. Y luego Rondán construye en ese espacio la inigualable casona fuerte que es el más imponente edificio de todo el periodo colonial holguinero.
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El historiador Juan Albanés dejó por escrito la siguiente anécdota, que al no poderse probar, adquirió aires de leyenda. Dice el notable historiador que durante una tarde de ocio en los salones de Filarmónica, el acaudalado comerciante Francisco Rondán jugaba una partida (no dice de qué), con los asturianos Melchor y José Beceña, propietarios del establecimiento posteriormente conocido por Las Novedades. Entonces los Beceña dijeron que ellos iban a  construir en Holguín la que sería la más imponente mansión. Le pareció a Rondán que era aquel un gesto de vanidad y, más vanidoso aún, apostó que sería él quien levantaría el mejor edificio. Cierta o no la anécdota, la verdad es que Rondán dedicó más de cien mil pesos a construirse su casona, que todavía hoy continúa siendo una de las grandes joyas arquitectónicas de Holguín.
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A continuación del espacio donde se levantó La Periquera, (donde ahora está el cine Martí), estaba el solar propiedad de doña Micaela Arias Oropeza, este dicho solar llegaba hasta la esquina de la actual calle Maceo. En 1854, obligada por una hipoteca, la Micaela vendió toda su propiedad a don Pablo Puig. En el espacio que don Pablo Puig compró había un colgadizo interior de mampuesto, embarrado y tejas en estado de deterioro y una atarazana de piso de tierra y techo de tejas que no tenía salida a la calle del Rosario por estar tapiado. (En esta última vivienda residía la viuda de don Antonio Pérez). Más tarde don Pablo Puig vendió el espacio donde residía la viuda de don Antonio Pérez a don Francisco Rondán y éste construyó y mantuvo allí un pequeño tejar que abasteció la construcción de La Periquera. (Cuando Rondán concluyó la construcción de su casona desbarató el tejar).

Al iniciarse el siglo XX en la cuadra había cinco edificios que le daban una hermosa visual. La casa de los herederos Montes de Oca, que ocupaba parte del espacio del cine Martí y el actual edificio donde hay un estudio fotográfico, mantenía el corredor original de tejas y portablas. Y hacia la esquina, en el espacio donde estuvo el tejar de Rondán y donde luego se levantó la Tienda “La Casa Verde”, actual Luanda, había una cafetería con arquitectura semejante a la casa de los Montes de Oca. Pero muy poco después una parte de la casa de los Montes de Oca se convirtió en el cine-teatro de O´Dalí, con una torrecilla central donde en 1929 se colocó el segundo reloj público que tuvo Holguín.

Casi contemporánea al actual cine Martí es la construcción de la “Casa Verde”, una tienda donde se vendía todo tipo de tejidos y adornos para mujeres y hombres. Pero a pesar de los nuevos edificios, todos mostraban sus fachadas hacia los corredores (portales) con columnas de fuste redondo y capiteles dóricos. 

Los cambios definitivos de la cuadra ocurrieron durante la segunda mitad del XX. La primera mutilación de la uniformidad de la cuadra vino cuando el médico Rafael Avilés construyó su casa de estilo moderno (actual edificio donde está un estudio fotográfico en la primera planta y Radio Holguín en la segunda). Luego fue el Sr. Mezerene quien dio el tiro de gracia a la cuadra cuando en la mitad de la casona propiedad de los Montes de Oca levantó su tienda, que primero se llamó “El Brillante”, “La Época” después.


[i] Junto a San Isidoro, la Virgen del Rosario es una de las patronas de Holguín.