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HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

31 de marzo de 2013

La historia del primero de apellido Castellanos que llegó a Holguín y la historia de su descendencia


Tomado de Tesis de Grado, Carrera Historia, Universidad de Holguín, Cuba Oscar Lucero Moya. 

Autora: Patricia García Concepción

Tronco de la familia Castellanos, en Holguín, lo fue quien ocupó el cargo de primer Escribano Público que tuvo el Cabildo, don Lorenzo Castellanos y Cisneros “(…) Natural de la Villa de la Mota del Cuerbo en los reinos de España Castilla la Nueva. Arzobispado de Toledo Priorato de Veler y partido de Ocaña (…)”, tal como él mismo lo refiere en su  testamento de 1783.

Con respecto a los nombres de sus padres, la documentación no permite determinarlo con certeza. El primer documento que se tiene de don Lorenzo es su acta de matrimonio certificada el 30 de septiembre de 1743 por el cura Iptobal Rodríguez quien lo asienta como hijo de Pedro Castellanos y María Pardo, pero cuando se consultan otros documentos, entre ellos los dos testamentos que dictó, en el primero, de 1771, dice que era “(…) hijo lexitimo del Capitán Don Francisco Castellanos de Vitado de Mendoza y de Doña Isabel de Cisneros Rodríguez y Cano (…)” y en el segundo, de 1783 dice que era “(…) hijo lexitimo de  Capitán Don Francisco Castellanos Urtado de Mendoza y de doña Isabel de Cisneros Rodríguez de Campo”. Verdad que en los testamentos las diferencias son sencillas, esto es, algún cambio de letra o apellido. Donde se nota la diferencia es al comparar los testamentos y el acta de matrimonio: en uno y otros documentos los nombres de los padres son completamente diferentes.

Y en el libro manuscrito del siglo XIX que se conserva en el Archivo Provincial de Historia  titulado  “Familias holguineras”, dice su supuesto autor don Diego de Ávila que la madre de don Lorenzo Castellanos se nombraba María Cisneros Rodríguez y Cano. En ese mismo libro dice que don Lorenzo llegó a esta ciudad de Holguín después de haber naufragado el barco “San Vicente” en  el que venía de España. De ser cierta la anterior información, ¿el inmigrante traía como destino final Cuba o se encaminaba hacia otra región de América?. Es difícil dar una respuesta, entre otras razones porque no hay nada que asegure que don Lorenzo vino en el dicho barco y tampoco que el “San Vicente” haya naufragado en las inmediaciones de las costas nororientales.

Sin ninguna respuesta a las incógnitas anteriores, sigamos el hilo de la vida conocida del primer Escribano Público que tuvo Holguín. No es que se convirtió en un notable inmigrante cuando lo eligieron Escribano, es al revés, tan notable era don Lorenzo que en la segunda mitad del XVIII, cuando Holguín tiene Gobierno propio, lo eligen escribano. [En 1752 se funda la ciudad de San Isidoro de Holguín. A don Lorenzo Castellanos lo eligen para desempeñar el cargo de Escribano Público, porque, dice el Acta de creación del ayuntamiento: ”(…) y por ser persona hábil, capaz y suficiente para dichos oficios como lo ha demostrado en el examen que se le ha hecho por su señoría [el Gobernador Provincial](…)”. El historiador holguinero Juan Albanés aseguró que Castellanos fue el primer Bachiller en Derecho que tuvo Holguín]. Poco antes, el lunes 30 de septiembre de 1743, Lorenzo Castellanos se había casado “(…) con Cecilia Guevara hija de don Juan Guevara y Doña Maria del Prado. Fueron sus padrinos don Francisco de Peña y doña Ángela Guevara, y los testigos lo fueron don Juan Bautista, don Manuel de Parra y don Joseph Sierra (…)” (La familia de doña Cecilia era de origen bayamés).

El aporte que hizo Lorenzo Castellanos al matrimonio fue nulo, y se sabe porque él mismo lo dice en sus testamentos, que “(…)no taxe nada (…)” y como si quisiera decirlo de nuevo, insiste “(…) yo por mi parte no meti bienes algunos al matrimonio(…)”. Por el contrario su esposa “(…) trajo por bienes suyos los que ella dixere (…) y capitales como sesenta pesos (…)”. Posteriormente, dice don Lorenzo que su esposa heredó de la madre la cantidad de cien pesos, aunque luego se desdice y declara que la herencia nada más consistió en noventa y cinco pesos. Como se lee don Lorenzo no aportó nada al matrimonio, parece que nada tenía al momento de su asentamiento en la ciudad, ¿sería porque perdió todos sus bienes en el naufragio del que se habla?.

La información documental conservada en los Archivos holguineros permite conocer a la amplia prole de hijos procreados por don Lorenzo y doña Cecilia. De ellos alcanzaron la edad adulta María Mercedes, Francisco Antonio, Isabel Antonia, Lorenzo José, Juan José y  Rita Castellanos. Esta última es la única de la que no aparece su bautismo en la parroquial de Holguín. Igual se pueden tener noticias de los desgraciados hijos del Escribano que no consiguieron alcanzar la edad adulta; una de ellas fue Isabel Antonia Josefa quien nació el 20 de mayo de 1753 y al parecer debió morir antes de 1758, (la hipótesis se basa en que en ese último año nació otra hija a la que pusieron el mismo nombre). El otro hijo se llamó Alfonso José Castellanos y nació el 10 de enero de 1760, murió casi cuatro años después, el 21 de abril de 1764.

En el Archivo de Provincial de Historia de Holguín se conservan los dos mencionados testamentos hechos por don Lorenzo. El primero de 1771 lo redactó él mismo en  sus funciones de Escribano; el segundo, 1783, lo dictó ante el Escribano Público Salvador Jesús de Fuentes.

Parece que ambos testamentos se redactaron en momentos cuando la salud de don Lorenzo parecía quebrar. En el primero dice que lo escribía “(…) estando gravemente enfermo de enfermedad corporal (…)” y en el segundo que su salud se rendía definitivamente, lo que era cierto, don Lorenzo falleció en ese mismo año.

El hecho de que don Lorenzo redactara dos testamentos, cosa que no es rara pero sí poco frecuente en su época, y por la corta diferencia temporal entre uno y otro, hace creer que la salud del Escribano Público, no fue la mejor y que padeció enfermedades que a estas alturas no podemos determinar. Siguiendo la información de los dos testamentos pasamos a reconstruir la posición económica del que no tuvo nada que aportar al matrimonio como antes quedó dicho.

En el primero de sus testamentos dice don Lorenzo que estaban entre sus bienes la casa, su morada, hecha de madera y paja, con dos colgadizos de madera y teja, uno de ellos daba a la calle de Santa María Magdalena. [Actualmente esa es Luz y Caballero](Es esa casa la que en la actualidad es el Restaurante 1545). Declara, además, tener cien pesos de posesión en la hacienda comunera de los Cocos con la casa allí levantada, las estancias o tierras sembradas, los  corrales con ganado mayor y menor y un caballo viejo. Igualmente tenía entregado en arrendamiento el corral de Rosario a don Baltasar Jiménez, con animales, entre ellos vacas y puercos; y el Corral de San Agustín se lo había arrendado a Gabriel García, vecino de Bayamo, con una estancita que había comprado a Pedro Rodríguez y su hermano, que le  había costado quince pesos y algún ganado vacuno y porcino. Por lo que declara don Lorenzo, este individuo, García, se “(…) ausentó dejándolo todo yelmo y despoblado (…)”, lo que quiere decir que el arrendatario no cumplió lo que habían acordado, por lo que era la voluntad de don Lorenzo “(…) que mis albaceas le soliciten la cantidad que me debe en dependencia de lo que se decida en el juicio(…)” Y más adelante dice en el testamento que “(…) declaro que yo tengo arrendado el hato de Bariay sus anexos al Doctor Don Joseph Antonio de [ilegible] por el termino de nueve años en cantidad de cuatrocientos pesos anuales. Por escritura el arrendamiento no podrá ser menor de dos años y quiero que se observe y guarde lo acordado(…)”. Aunque en el original es ilegible el apellido del arrendatario, se atreve la Aldea a conjeturar que se trata del Dr. don José Antonio de Ochoa, doctor en medicina contemporáneo a don Lorenzo.

En este mismo testamento dice el testador que le debían mil doscientos treinta y cinco pesos y sesenta y siete reales, y aclara que es Chino Rodríguez Muños uno de sus mayores deudores, ochocientos pesos, por el ingenio que le había quemado, aunque, parece, lo que el tal Chino Rodríguez Muñoz le había quemado era la caña de azúcar sembrada en dicho ingenio que, dice don Lorenzo en el testamento, es de su propiedad (la caña, digo) y también “(…) una yunta de bueyes, una paila de alambique y una refriadera de plomo y una canaria, un remillon y dos espumaderas (…)”

Dice el Escribano en su testamento que es dueño de seis bestias caballares que tiene en el Hato de Aguará, y que en ese lugar le había entregado a Cipriano de Estrada le había entregado once marranas a la mitad (se trata de seis cerdas). Luego menciona una deuda que tiene contraída, diez pesos a una negra criolla, su esclava, nombrada Prudencia. Otra deuda, dice, consiste treinta pesos que le pertenecen a su hija María Mercedes obtenidos por la herencia que le dejó su abuela materna. Otra de las propiedades de don Lorenzo Castellanos, y que él refiere en los dos testamentos que hizo, es el oficio de Escribano Público de Cabildo.

En el primer testamento don Lorenzo nombra como su albaceas a su esposa doña  Cecilia de Guevara y a su hijo Francisco Antonio Castellanos; en el segundo nombra a la referida, su esposa y a sus yernos Bernardo Reinaldo y Manuel Ruiz de Toranzo.

Al parecer entre un testamento y otro, don Lorenzo, adquirió la propiedad sobre los terrenos del Corral de Banes, con dos mil pesos de posesión, con sus casas, estancias, vacas y puercos, pero en el testamento de doña Cecilia de Guevara, fechado el 4 de enero de 1798, es decir, varios años después de la muerte de don Lorenzo Castellanos, se asegura que todavía no tenían el título de propiedad. Igual en el segundo testamento don Lorenzo agrega otras propiedades, entre ellas una estancia en las inmediaciones de la ciudad de Holguín, sembrada de yucas y donde estaba levantada una casa. Tenía ahí cinco caballos capados, una yegua y dos vacas paridas con crías de un año.

En este segundo testamento menciona a una negrita, su esclava, llamada Concepción y tres yeguas que estaban en poder de su hijo Francisco Antonio, al que le había entregado, dice, cien pesos de posesión en el Hato de Bariay y además ciento doce pesos, con los cuales se importaron doce vacas relegas. A su hijo le dio, asimismo, un espadín de plata que le costó diez pesos. A cada una de sus tres hijas recién casadas les entregó doscientos pesos y algunas cosas más, por ejemplo a doña María Mercedes, una vaca y a doña Isabel el solar donde aquella construyó una casa.

El martes 17 de junio de 1783 murió don Lorenzo Castellanos, “(…) de edad de sesenta años, casado (…) fue sepultado al día siguiente en la Iglesia Parroquial de esta Ciudad de Holguin (…)”; es curioso anotar que el mismo cura que lo casó se mantenía ejerciendo como cura rector de dicha Iglesia. Por el certificado de defunción se sabe que el primer Escribano Público del Cabildo recibió “(…) los Santos Sacramentos y la extrema unción, su entierro fue de cruz alta, capa y misa cantada (…)”. En Holguín dejaba una familia numerosa de hijos que ya habían contraído matrimonio y consolidado su descendencia.

María Mercedes Josefa Castellanos Guevara
Francisco Antonio Castellanos Guevara
Lorenzo José Castellanos Guevara
Juan José Castellanos Guevara
Isabel Antonia Castellanos Guevara
Rita Josefa Castellanos Guevara