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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

16 de junio de 2017

Faustino Orama, El Guayabero 09 (La convulsa década de 1950)



En los primeros años de la década de 1950 la vida musical holguinera era variada e intensa; a las emisoras, teatros y sociedades de recreo se habían sumado los night clubs y pequeños cabarets como el Casana Club, Terraza Club, 80 Club, Capri Club y Brisas deYareyal. Todos ellos contrataban artistas y agrupaciones nacionales e internacionales, desde Benny Moré a la Aragón, pasando por Chepín-Chovén, Jorrín, la América, Fajardo y sus Estrellas, Roland Gerbau, Olga y Tony o Pedrito Rico. Asimismo en ellos surgieron cantantes, compositores, músicos, arreglistas y actores como Juanito Márquez, César Morales, Germán Piferrer, Francisco García Caturla, Mario Limonta, Carlos Quintana, Rogelio Leyva y Manuel Galbán, entre otros.
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Información sobre Manuel Galván después de su paso por el popular cuarteto Los Zafiros:
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No obstante estos y otros índices de progreso cultural, el panorama sociopolítico de la región inicia una de sus etapas más oscuras y angustiosas; el 10 de marzo de 1952 Fulgencio Batista protagoniza un golpe de estado que instauró una férrea dictadura en contubernio con las fuerzas más reaccionarias del país y del exterior. El dolor, la tristeza y la muerte se expandieron a lo largo de la Isla. Se inicia una nueva etapa de la Revolución cubana.
Mientras el conjunto “Trovadores Holguineros” continuó realizando algunas presentaciones en las radioemisoras CMKF y CMKO, aunque solamente para garantizar su publicidad y de esa forma conseguir algún contrato para amenizar bailes. Justo es decir que la agrupación seguía contando con valiosos instrumentistas, entre los que destacan Carmito e Irma Orama, sobrinos de Faustino y los vocalistas Alfredo(Chiquitín) Morales y Negro Osorio. Asimismo  conseguían colaboraciones ocasionales de músicos tan relevantes como los trompetistas Eduardo Márquez y el legendario Jorge Varona, ambos miembros de la prestigiosa orquesta Hermanos Avilés.

El Guayabero en fechas
1955
Desintegra el conjunto “Trovadores Holguineros”

En la medida en que el régimen batistiano iba incrementando sus desmanes, mermaban los bailables, por lo que cada vez era más difícil para el conjunto de Faustino conseguir donde tocar. A ello se suma que la fuerza alcanzada por el mambo y luego por el cha cha chá ubicó en planos estelares a las jazz band y las charangas, relegando los conjuntos soneros. Lo anterior ocurría, sobre todo, en las ciudades del interior del país como Holguín, sin embargo aquí no dejaban de surgir nuevas agrupaciones de gran calidad, entre ellas la charanga Armonía, de Augusto César Milord; el grupo de Juanito Márquez y el Conjunto Orbe, en el que se nuclearon brillantes músicos que también integraban la Avilés.
Ante ese panorama, Faustino cada vez estaba más necesitado de regresar a las colonias de caña, los caseríos y pueblos perdidos en la agreste geografía oriental, pero no podía acompañarse del conjunto, que por la cantidad de músicos resultaba caro. Y aún yendo él solo con su guitarra o tres, hubo ocasiones que después de actuar algunos que lo habían contratado se negaban a pagar. Para esos casos el músico contaba con una temible fusta de cuero con la que exigía que se cumpliera lo pactado. Una de esas veces, según testimonio de su sobrino Santana Orama, ocurrió en Cacocum, pero el rival tenía tal fortaleza y habilidad que Faustino terminó recluido en el hospital durante varios días.
Tras el desembarco de Fidel Castro a las costas de Oriente y la creación de la guerrilla en la Sierra Maestra, la soldadesca, empeñada en que la guerra no se extendiera, mostró una de sus caras más crueles. En Holguín asesinaron una veintena de revolucionarios durante las que pasaron a la historia como las Pascuas Sangrientas. Luego otros revolucionarios perdieron la vida, entre los que se cuenta a Angulo Farrán, el propietario de la emisora CMKO, que generosa y desinteresadamente estimuló la carrera artística de Faustino.

El Guayabero en fechas
1955-1958
Desintegrado el conjunto, el trovador se mueve incansable e incesantemente por la zona rural de Oriente. En el caserío Guayabero, cercano al actual ingenio azucarero Julio Antonio Mella (entonces Miranda), compone el simpático son montuno que lo rebautiza para la eternidad como El Guayabero.

En 1958 los enfrentamientos del Ejército de Batista y la guerrilla rebelde se intensificaron, cerraron los centros nocturnos y desaparecieron las fiestas. El Guayabero, entonces Secretario General del sindicato de los Músicos de Holguín, desarrolló una intensa pero infructuosa actividad a favor de que los artistas recibieran subsidios por parte del Gobierno.
En la ciudad algunos músicos sufrieron amenazas, otros fueron usados para aparentar una inexistente tranquilidad; en más de una oportunidad los soldados montaron en camiones al órgano de Abelardo Barberena (notable constructor de estos instrumentos musicales y hombre simpático y jaranero que Faustino visitaba con frecuencia), y recorrieron las calles tratando de frustrar acciones del Movimiento 26 de Julio.
Al Guayabero como muchos otros músicos no le quedó otro remedio que vender billetes de lotería y otras labores semejantes para subsistir.