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14 de junio de 2017

Faustino Oramas, El Guayabero 01 (De su nacimiento en Holguín y dos o tres cosas más)



El padre fue José Orama (sin s al final), un albañil laborioso hijo de isleño (canario inmigrante) y una negra cubana e Isolina Osorio, una afable ama de casa que sabía inventar una suculenta comida con pocos ingredientes. Muchos de sus sobrinos nietos todavía viven todavía en la casa de la familia, ubicada en las cercanías de la curva donde termina la calle Fomento de Holguín, Cuba y comienzan los actuales repartos Pueblo Nuevo, Peralta y Sanfield, o mejor, como dijo el popular sonero, en “Calle Tejar frente al campo de pelota”. Pero El Guayabero no nació en esa casa, sino en otra igual de modesta, ubicada en la calle Cuba esquina a Pepe Torres, el día 4 de junio de 1911.

El Guayabero en fechas
4 de junio de 1911
Nace en el seno de una familia humilde fundada por el albañil José Orama y el ama de casa Isolina Osorio.

Nadie de los actuales sabe cuándo y por qué abandonaron esta, la primera casa de sus padres, para establecerse en la otra de techo de guano y piso de tierra en la entonces la naciente barriada de Pueblo Nuevo. Tal vez la mudanza fue porque en 1913, el Ayuntamiento local declaró el lugar como zona de tolerancia y los Oramas Osorio no quisieron que sus seis hijos nacidos hasta la fecha (José “Papito”, Joaquín, Juan, Nacianceno, Elda y Faustino), fueran vecinos de las putas y los balluses.
En 1916 nació el último de la prole, al que nombraron José, como el hermano mayor; para diferenciarlo lo llamaban Pepín. Pepín fue diestro contrabajista y compañero fiel de su emprendedor y pícaro hermano lo mismo en sus empeños musicales que en la pródiga vida bohemia y sentimental.
Era costumbre de la familia acoger en su seno a familiares y vecinos menesterosos con los que compartían la comida, que siempre era poca y las fiestas que siempre eran muchas. Y con la tan grande cantidad de visitantes los hermanos Orama Osorio transformaron un amplio potrero que quedaba frente a su casa en campo de béisbol, deporte que, junto con el dominó, se convirtió en uno de sus entretenimientos favoritos de todos. Después fue la albañilería y la música, pero antes estuvo Teresita Urbino,
Esta mujer, sin razón alguna olvidada hoy, fue una eminente pedagoga de la escuela pública ubicada en calle Ángel Guerra esquina a Maceo, y miembro de una destacada familia de músicos, artistas y patriotas entre los que sobresalieron José Isidoro Urbino, barbero de Antonio Maceo y capitán del Ejército Libertador que fundó con músicos de Holguín la Banda de Música que acompañó a las tropas mambisas que invadieron el occidente de la Isla durante la guerra martiana de 1895; el locutor comunista Ibrahím Urbino; el pianista René Urbino y el compositor y guitarrista Juanito Márquez Urbino, luego uno de los arreglistas más importantes que ha tenido la obra de Faustino.

El Guayabero en fechas
Década de 1920
Estudia hasta el quinto grado en la escuela pública de la notable pedagoga Teresita Urbino. La escasez económica de la familia y las desgracias que trae la tiranía de Gerardo Machado, lo obligan a abandonar los estudios y desempeñarse como ayudante del padre en las labores de albañilería. Sufre un accidente que le impide ser constructor. Se inicia en la tipografía, en el taller del periódico Adelante.

Teresita se distinguió por inculcar a sus discípulos elevados principios éticos y patrióticos, además de acercarlos al arte y la cultura. Esos valores penetraron en el alumno inteligente, avispado, delgado como un güín y largo como una palma. Faustino aprendió a leer con soltura rápidamente, dominó la aritmética, la Historia de Cuba y otras materias, pero al concluir el quinto grado tuvo que dejar el aula para ayudar al padre en sus quehaceres constructivos, sin embargo la experiencia no fue prolongada. Estaba encaramado en un techo de tejas deteriorado cuando sufrió un accidente que le produjo serias lastimaduras en ambas piernas que lo molestaron toda su vida, limitándolo, además, para hacerse pelotero como alguna vez pensó. Es precisamente ese hecho lo que lo “obliga” a desarrollar más que las otras, su vocación de sonero cuando nada más tenía quince años de su edad. 
Faustino en la década de 1930
La carrera musical de Faustino comenzó como maraquero y cantante en los sextetos fundados por su primo Pepe Osorio, y su hermano Nacianceno con los que se presentaba en El Chémbalo, una de las más connotadas casas de citas o burdeles con pinta de academia de baile que proliferaron tanto en Holguín. Después fue en “La Tropical”, un sexteto patrocinado por la cerveza de ese nombre que se presentaba en el cine-teatro Martí y el palacete de la Colonia Española, pero aquí estamos dando un salto demasiado largo para el gusto de quienes prefieren las cronologías exactas, por lo que mejor nos detenemos e invitamos a los lectores a buscar el siguiente post de La Aldea.