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15 de septiembre de 2014

Arcadio Leyte Vidal: Un mambí del 68



Por: José Abreu Cardet


Mayarí era  un singular lazo entre Holguín y Santiago de Cuba. Esta capitanía pedánea perteneció a Santiago de Cuba hasta 1856 en que fue agregada a la jurisdicción de Holguín.  Muy pronto comenzaron a formarse nuevos vínculos entre este territorio y la jurisdicción en la que había sido incluida por una decisión administrativa.  Sin embargo, las relaciones con el sur de oriente no se perdieron. Arcadio es producto de esta compleja relación. Nació en Santiago de Cuba el 12 de enero de 1846. Su familia radicaba en Mayarí desde hacia muchos años. El vivió en esa localidad desde muy pequeño.   Era oficial del cuerpo de voluntarios local y propietario de tierras. Miembro de una antigua familia criolla. En cierta forma era el típico líder de la futura insurrección.   Al llamado de los conspiradores respondió presente y se sublevó en Mayarí.  Muy pronto tomaría notoriedad sus acciones e influencia en la zona.

Mayarí quedó enmarcada en la división insurrecta de Holguín. En marzo de 1869 formó parte de la brigada oriental de esa división. Arcadio como miembro primero y luego  como jefe de esa brigada en varias ocasiones participó en numerosos combates. Se enfrentó a la descomunal ofensiva de Valmaseda que desde principios de 1869 se extendió por Oriente. Su hoja de servicio es larga, con una breve muestra podemos decir que en 1869 fue herido durante el ataque al poblado de Sama.  De nuevo es herido en septiembre de 1872 cuando bajo las órdenes de Calixto García participó en una operación sobre Baire. (1)

Acompañó a Calixto García en numerosos combates como Las Calabazas, El Martillo, Santa María de Ocujal y Cuatro Caminos de Chaparra. Según el mambí e historiador Enrique Collazo, en su libro Desde Yara hasta el Zanjón (2), Leyte Vidal contribuyó al triunfo cubano en el Combate de Santa María de Ocujal, al hostigar por ambos flancos  a las tropas españolas,  para completar la derrota. El historiador Juan J. E. Casasús lo afirma en su estudio  Calixto García, el estratega. (3)

En septiembre de 1875 tomó parte en una incursión por la zona de cultivo de Holguín. Entre otras acciones se le recuerda por el asalto a un fuerte en Yabazón. Al mes siguiente se encuentra entre la oficialidad que dirigió una incursión por el territorio de Jiguaní. En enero de 1876 estaría en una operación por el territorio de Gibara zona con una importante población integrista. En esta ocasión se destaca en los ataques a Potrerillo y a Yabazón. Luego estaría en el ataque al caserío de Guayabales.  En mayo de 1875 participaría en las acciones realizadas en el camino de Ojo de Agua a Cortaderas. En los primeros días de septiembre de ese año combatiría en los alrededores de la ciudad de Holguín. Los combates se repiten. Militar disciplinado se opuso a los diferentes motines regionalistas y caudillistas que se dieron en las filas del ejército libertador. Era uno de los oficiales que gozaba de la absoluta confianza de Antonio Maceo.  Sus ascensos durante la campaña del 68 son una prueba evidente de su capacidad y la confianza que tenía la revolución en Arcadio. El 12 de junio de 1870 fue ascendido a comandante, el primero de junio de 1872 a teniente coronel y el ocho de mayo de 1873 a coronel. Algunos historiadores afirman que antes de concluir  la guerra de 1868 fue ascendido a general de brigada. Estaría en la Protesta de Baraguá. Al terminar la guerra se radicó en la zona de Mayarí.

En septiembre de 1879 decidió trasladarse a Panamá. La Guerra Chiquita había estallado a finales de agosto de 1897. El mando español comenzó a sospechar que las intenciones de Arcadio no eran eludir la guerra sino incorporarse a una de las expediciones que se fraguaban en el exterior. Deciden asesinarlo. Arcadio acompañado por un primo debía de tomar un buque en la bahía de Nipe. Allí los hispanos  sitúan a dos cañoneras. Al llegar Arcadio lo detienen  y trasladan a una de las cañoneras donde lo asesinan junto con su primo el trece de septiembre de 1879. Los cadáveres de los patriotas son arrojados a las aguas de la bahía de Nipe.

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NOTAS

1- ANC, Academia Historia, Legajo 358 núm. 50 – A
2-- Enrique Collazo. Desde Yara hasta el Zanjón. Instituto Cubano del libro. La Habana 1967, página 140.
3- Juan J. E. Casasús.  Calixto García (el estratega). Colección historia cubana y americana. La Habana 1962. Segunda edición, página 82.