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24 de septiembre de 2014

Joaquín Navarro y Palomares, un hombre de Antilla que cotidianamente se nos olvida



Por: Julio Labrada Enoa (Historiador del Municipio ANTILLA).


Durante los difíciles años que median entre una y otra guerra de independencia en Cuba nace en Baracoa, el 14 de noviembre de 1890, quien será fiel defensor de la fundación del pueblo de Antilla, a la vera de la bahía de Nipe: Joaquín Ramón Serapio Navarro Palomares. Un año después de venir al mundo lo inscribieron en los registros de San Juan de Mata, Moa, en el libro 3 del folio 24 y partida 402. Eran sus padres Joaquín Navarro Estrella, hombre honesto y laborioso que dedicó la mayor parte de su vida a obtener los mejores frutos de la tierra y la ilustre capitana mambisa Luz Palomares García.

Muy poco se conoce de los primeros años de vida de Joaquín Navarro y Palomares, pero se infiere que creció oyendo la historia de los libertadores de Cuba, entre ellos su madre. Y cuando ya es un joven estudia periodismo, presumiblemente en Santiago de Cuba. 

Su tiempo de estudiante coincide con la fundación del pueblo que por siglos todos habían querido fundar a las orillas frondosas de la bahía de Nipe. En las primeras páginas del libro sobre la historia de Antilla que años después escribió, dice Navarro Palomares: “Yo conocí ese pueblo cuando solo tenía cinco casas de block y cemento y algunas muy contadas de madera y zinc”[1]. O sea que más que libro de historia, el que escribió es un texto con las  memorias de un hermoso lugar que transitó de barrio de Holguín a principalísimo emporio económico gracias, entre muchos que hoy solo son ausentes y desconocidos personajes, a navarro y Palomares, amantísimo forastero de aquellas tierras costeñas con sus limpias y sobrecogedoras aguas en la enorme bahía nipeña. 



Era la Antilla que conoció y de la que dejó constancia por escrito, un lugar naciente adonde iban y regresaban unos  hombres hechos para el trabajo que levantaban edificaciones y abrían calles entre los pantanos, que  construían muelles y el puerto, la estación de ferrocarriles y otras obras de importancia para la vida de los habitantes del barrio.

Ya en 1915 Navarro y Palomares se asienta definitivamente en la avenida Cuba, frente a loma alta (actualmente frente al tanque del acueducto que abastece a Antilla). Y en ese mismo año, el 20 de mayo, saca a la luz el tercer órgano de publicidad que tuvo el pueblo, este con el nombre de “Letras Antillanas”. Las letras se editó en formato de revista durante los tres primeros meses, después, cuando en 1925 se convierte en periódico cambia de nombre. Era ahora “La Defensa”, su propietario que también lo era de los talleres Letras Antillanas, lo era Joaquín Navarro y Palomares. 

A la vez, y en medio de sus labores editoriales, nace en 1916 en Antilla “La Juventud Patriótica”, institución organizada para el progreso y civilización de la República y específicamente para el Término. “Juventud” se instala en la misma sede de los Veteranos de la Independencia, en la casa número 18 de la calle “Los Cocos”, hoy calle Calixto García. Fue el presidente de los Veteranos el coronel Armando de Feria Guerrero y el de la Juventud Patriótica el hijo de la capitana mambisa Luz Palomares, Joaquín Navarro y Palomares.

En marzo de 1917, Navarro y Palomares se casó en el batey del central Preston, en Mayarí, con Rosa Navarro Borges, joven de solo 21 años, pero que desde entonces era una mujer plena de virtudes e iniciativas y quien  acompaña al esposo en la realización de actividades a favor del progreso de Antilla. La labor de Rosa Navarro Borges destaca en la construcción de la iglesia católica del pueblo, y asimismo en su colaboración en el orden cultural con la Asociación Pro-Arte y Cultura anexa al Unión Club de aquella villa.

Los Navarro y Navarro fueron ocho, tres hembras y cinco varones, nombrados: Maximiliano Joaquín, Rositica, Alfredo, Arístides y Enrique (estos ya fallecidos), Adonis (que vive en Antilla) y Ligia y Alicia (que viven en los Estados Unidos).

Cuando se organiza la Asociación de Prensa en el barrio de Antilla esta queda compuesta por José Larralde, José Duharte, Nemesio Carcacés, y como Presidente, Joaquín Navarro y Palomares. Con el transcurso de los años Navarro y Palomares se convierte en el decano de los periodistas del territorio, teniendo un historial limpio y de civismo probado en defensa de los intereses de la localidad.

Desde que comenzó a tomar forma la idea de separar a Antilla de Holguín para que ya no fuera un barrio más, sino un municipio se administrase por si misma, Navarro y Palomares fue de los defensores del proyecto. Primero en la revista letras Antillanas y después en el periódico La Defensa desplegó una frondosa campaña en forma de  editoriales, arengas y otros trabajos en pro del municipio Antilla.

El domingo 15 de abril de 1923 quedó constituida definitivamente la Comisión Pro-Ayuntamiento la cual estuvo presidida por Antonio Lingoya Romani, como tesorero Manuel Guach y entre los vocales Joaquín Navarro y Palomares. De esta comisión se escogieron a varios integrantes, Navarro entre ellos, para que viajaran a La Habana a presentar y discutir el proyecto ante las máximas autoridades del país.

Y cuando en 21 de enero de 1925 Antilla fue aceptada como Municipio, Navarro y Palomares formó parte de la directiva con el cargo de secretario para la organización y la construcción del Paseo Estrada Palma, que actualmente se llama José Martí.

Paralelo a la fundación del municipio se constituyó el Distrito Escolar, Navarro y Palomares se integro la Junta de Educación ocupando la responsabilidad de Secretario por muchos años. 


Fiel colaborador como era del colegio privado Minerva, siempre respondió al llamado que se le hacía para organizar fiestas y homenajes en fechas conmemorativas de personalidades y acontecimientos patrióticos. Cuando el colegio Minerva cerró sus aulas Navarro prosiguió impulsando desde las columnas de sus periódicos la imperiosa necesidad de dotar al territorio de escuelas públicas y tal parece que su voz se escuchó, pues llegaron a Antilla jóvenes maestras que desarrollaron una fecunda labor en muy poco tiempo.

Navarro y Palomares fue fundador y formó parte de la Sociedad de Instrucción y Recreo Unión Club y en el año 1939 fue nombrado su Presidente. El Unión Club, junto a la  Agrupación Progresista de Arte y Cultura, y con la colaboraciones de los notables Juvenal Barocela, Julio Martínez y Francisco Plá organizaron la institución Grupo Literario y de Declamación, que participaba en veladas, charlas y otras actividades.

Asimismo Navarro fue fundador en el año 1935 del “Rotary Club de Antilla” y en 1941 formó parte de la directiva de esta corporación internacional ocupando la responsabilidad de Secretario. Igual fue parte de la Logia Masónica y sintió siempre hondamente la predica y sentimiento del apóstol José Martí.

Junto a Pascasio Díaz del Gallego, Navarro tuvo la excelente idea de investigar, escribir y después imprimir la que se titula: Historia de Nipe, Antilla, Oriente. El primer  volumen vio la luz en octubre de 1939 y el segundo en febrero de 1941. La obra, impresa en los talleres del periódico La Defensa, en papel satinado, cuenta con una hermosa portada de vivísimos colores donde se observan  vistas panorámicas de Antilla. El dibujo fue realizado por el pintor de origen ecuatoriano José Heredia Serrano. Interesantes detalles históricos encuentra el lector de la Historia de Nipe, entre ellos los relacionados con la  aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad en la Bahía de Nipe y también pasajes de las guerras de independencia y, obviamente, del surgimiento del barrio Punta de Corojal y de su lucha por convertirse en municipio, igual en el texto aparecen datos sobre los barrios rurales del Término de Antilla, un gran número de fotografías de vecinos conocidos e ilustres, sus biografías, crónicas sobre hechos y acontecimientos acaecidos en el pueblo y sus lugares adyacentes, poemas de poetas locales y otros abundantes materiales que demuestran fehacientemente la pasión de su autor por el pueblo antillano.

Tras su jubilación del cargo de Secretario de la Junta de Educación, que por tantos años desempeñó con amor y acierto, Navarro y Palomares se fue a vivir a Santiago de Cuba, donde poco después enferma. Su muerte se produjo debido a una cirrosis hepática el 12 de noviembre de 1961, había cumplido 69 años de su edad. Posteriormente sus restos mortales fueron trasladados al cementerio del municipio Antilla.

La ilustre educadora antillana Ana Abril, que entonces había ido a vivir a otra localidad, escribió cuando tuvo en sus manos la Historia escrita por navarro y Palomares: “Gracias a su meritoria labor tengo hoy un libro donde refrescar la memoria, y por un fenómeno de autogestión, me parece percibir las sales marinas de las cuales está saturado aquel ambiente”.



[1] Navarro Palomares, Joaquín. Historia de Nipe, Antilla, Oriente, Volumen II octubre de 1941, página 94.