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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

15 de junio de 2010

Por favor, un asiento para una vieja


FRAGMENTOS DE LAS MEMORIAS DE LA POETA MARILOLA X

Soy (...) descendiente de un patriota que abonó este sueño con sangre y de una mambisa que fue madre, compañera, colaboradora de mi padre; formaron unos cimientos de acero a los cuales ha envejecido la lucha.
 
Nací en la guerra, aunque decían que ya había terminado, quedó en mi casa, grabada con sangre y fuego. Mi padre sufrió por diez años a consecuencia de las graves heridas (atendido por sus compañeros de batalla: Doctores Rodolfo Socarrás y Humberto Manduley).
 
Y cuando se reponía habiendo dejado en la senda patria cuatro costillas y su sangre irrumpo yo deshaciendo temores. Mi padre era joven y apuesto y a pesar de que mi hermano Rafael había llegado trece años antes que yo, mi presencia fue como un haz de esperanza en su corazón torturado por la lucha. Cuarenta días después de mi llegada dejé de escuchar su voz que se acercaba a mí con esperanza. Él dejaba la vida y me entregaba sus armas. ¡A seguir peleando!.