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La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

6 de noviembre de 2017

Los rayos de lumbre pura



Por: Dr. Rolando Bellido Aguilera
María Julia Guerra
"Martí y los holguineros", de María Julia Guerra y Edith Santos Montejo, que se publica por primea vez en La Aldea, es fruto del orgullo legítimo. Se trata de un libro de la localidad en contacto provechoso con el más universal de los cubanos; de la raíz al fruto es este recorrido por cada uno de los detalles y esencias que conectaron al Héroe Nacional con Holguín, Cuba.

Puedo decir que este texto es hijo de una variedad de consagraciones, entre las que me limito a apuntar tan solo las tres más importantes: el amor a la vida y obra de José Martí, la pasión por mantener viva la memoria histórica en provecho de los más jóvenes y la responsabilidad asumida como oficio y gozo por parte de dos acuciosas investigadoras que han sabido amar y defender los ejemplos de su terruño pequeño y los paradigmas de su pueblo mayor. Para lograrlo han tenido que navegar en las borrascosas profundidades de los archivos, revisar remolinos bibliográficos y descubrir con lupas históricas y periodísticas los detalles de un tema en ocasiones perdido entre documentos o mal transmitido de generación en generación por vía oral.

Acopiar todo el trigo que aquí regalan les obligó a cosechar y cernir centenares de cartas, resoluciones, proclamas, inscripciones de nacimientos, notas y artículos de la prensa, diarios publicados e inéditos, diccionarios enciclopédicos, álbumes, mapas geográficos, históricos y militares y, con especial desvelo, en las obras completas del organizador de la Guerra del 95. Fue una búsqueda de muchos años, acompañada por la necesidad del análisis y el cotejamiento, la observación detenida de fotos familiares, la elaboración de cronologías y la clasificación y el ordenamiento de los hechos y detalles que, como premio, les fue regalando el esfuerzo.

No se trata, por supuesto, de un clásico libro de historia. No es un manual para explicar los hechos fundamentales, las causas y las consecuencias de los fenómenos y luego arribar a conclusiones y regularidades: es más bien un libro de ética o, como se acostumbraba a decir antes, de cívica, donde sin alardes didácticos ni arreos metodológicos los holguineros acrecentamos el orgullo por la comarca, la admiración por el Apóstol de la independencia cubana y los conocimientos y valores imprescindibles de la nacionalidad y la nación conquistadas de manera perseverante y, en no pocos momentos, heroica.

En el texto se reúnen, ordenan y atesoran hechos, frases, sitios, personalidades y anécdotas que dan realce y fuste a la historia provincial, a los paisanos que tuvieron el honor de relacionarse patrióticamente con José Martí, desde aquellas primeras menciones y anécdotas hasta los parques, reliquias y homenajes que mantuvieron viva su memoria hasta la actualidad. En su gran mayoría holguineros humildes, campesinos transformados en guerreros o generales que ganaron sus estrellas a fuerza de constancia y pundonor, pero todos ennoblecidos o agigantados en el contacto fecundo con el Héroe, que es de lo que aquí se trata, porque como ya escribió el Apóstol: Holguín y Baracoa no están flojos por Oriente, y aunque la tierra holguinera “se bebe la lluvia”, ha de llegar con la gente bien montada, y de buena cepa.

Y con el correcto rostro, como un holguinero, como todos esos que supieron ser dignos, y que aquí se nos presentan desde Eudaldo Tamayo Pavón, el primer amigo de Martí nacido en estas tierras, hasta Calixto el Mayor General, o Pedro Vázquez el niño héroe, o Mariano Torres el áspero pero bueno, o Francisco Frexes, José Miró Argenter, Rafael Manduley, Plutarco Artigas, los hermanos Sartorio, Teodoro Rodríguez y sus tres hijos o tantos y tantos otros que acompañaron al prolífico fundador y con él se iluminaron en el contacto y en el recuerdo.

Así también este libro, que se hace para recordar y repartir los rayos de lumbre pura entre los que habitan, trabajan y fundan en la provincia de Holguín, en la patria cubana.

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