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Una de las más singulares cuevas de Gibara

23 de noviembre de 2017

Graciela Morales Fuentes



Tomado de "Cuba musical"

Profesora graduada de piano y solfeo en recientes exámenes en el Conservatorio Orbón.
Dedicada a la enseñanza, es profesora del Instituto Provincial de Holguín, Oriente, que dirige su señor padre.


Siguiendo las huellas marcadas por su talentoso señor padre, la señorita Morales Fuentes es augurio feliz de un notable porvenir artístico, pues ha heredado de aquel una disposición facilísima para la interpretación de las más difíciles obras.

Graciela Morales Fuentes poco antes de cumplir cien años
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Por: Zenovio Hernández Pavón


En este 2017 murió Graciela Morales Fuentes, la última representante de una  familia de grandes artistas y pedagogos que ha prestigiado  la cultura de esta provincia y de Cuba. Con especial cariño  ella recordaba a su padre Agustín Morales Velázquez, un pianista  y patriota, colaborador de Martí y el Partido Revolucionario Cubano, quien, al  igual que ella, contribuyó a formar varias generaciones de músicos y cantantes, entre los cuales han sobresalido César y Rafael Morales, Raúl Ferreiro y Joel Rodríguez Milord.


En el libro Cuba Musical, de 1929, se prodigan los más cálidos elogios al trabajo docente de Agustín y Graciela. Al morir el padre, en 1937, es precisamente ella la que toma las riendas de la institución. Ya para entonces Rafael, el primogénito de los Morales Fuentes, disfrutaba de amplio reconocimiento nacional al lado del maestro Lecuona, con la Filarmónica de La Habana y otras importantes figuras y agrupaciones con las que trabajó. Por su parte César, un hermano que ella formó ,luego también ocuparía un lugar destacado en la pianística  cubana  e internacional.

Graciela en los años ´50 participando en una actividad junto a la Banda Militar de Holguín
 
Graciela, como todos sus hermanos, se destacó en el piano, el solfeo y otras materias del arte musical. De haber hecho carrera en la capital hubiera disfrutado de mayor reconocimiento, pero prefirió permanecer  en su terruño, haciendo aportes muy meritorios a la cultura, pues fue fundadora de la radio en 1930,de la escuela de ballet y el Teatro Lírico ,institución en la que se jubiló en 1988,no bastante continuó guiando y orientando a jóvenes valores hasta poco antes de su muerte. Holguín no podrá olvidar el aporte de ella y de   su familia  a nuestro desarrollo cultural.   


Para un libro dedicado a las familias de músicos, ella nos confesó sobre su progenitor:
Papá estudió en su juventud con Marín Varona en Camagüey. Como emigrado y revolucionario colaboró con José Martí y la gestación de la guerra de 1895, y como talentoso músico que era en República Dominicana ofreció conciertos y organizó actividades culturales para recaudar fondos destinados a la causa independentista, esos bonos los conservo, pues son  la constancia de sus donaciones al Club de Emigrados Antonio Maceo.

"Al regresar a su natal Gibara en 1900, de paso por Holguín conoce a mi mamá. Después de casarse funda en 1902 su academia, luego Conservatorio Provincial de Holguín y que desde  1914 a 1968 estuvo unido  al Orbón de La Habana, viniendo el propio Benjamín Orbón muchos años a examinar a los alumnos”.
Graciela Morales a inicios de los años ´60
Al arribar a sus cien años, y después de más de 20 de haberse jubilado como pianista-repertorista del Teatro Lírico Rodrigo Prats, al que se entregó en cuerpo y alma desde 1962 a 1988, Graciela  nos confesó:

Mi mayor ambición era ser concertista, soñaba con interpretar a Chopin, Beethoven, Liszt… pero tuve varios obstáculos. Primero la muerte de mi papá me obligó a tomar la dirección del Conservatorio y posteriormente la pérdida de la salud mental de dos de mis hermanos fue otro freno para realizar ese y otros planes. Sin embargo me siento contenta de haber dado mi pequeña contribución a la cultura.

Entre las muchas cosas que recuerdo está  la Escuela de ballet que fundara con Angélica Serrú y la inauguración de la primera emisora de radio en 1930, la cual comenzó a transmitir  el 24 de octubre de 1930 desde una de las habitaciones del hotel Telégrafo. Ese día acompañé a mi hermano Agustín, quien le sacaba al serrucho un sonido maravilloso. Esa emisora, la CMKF, la compró Manuel J. Góngora que fue alumno de Ignacio Cervantes. Tocaba al piano maravillosamente las danzas de su maestro. Al fundarse la CMKO también colaboré con Manuel Angulo Farrán. De la radio recuerdo especialmente un programa que realizaba cada domingo con un conjunto de cámara que formamos.

Al inaugurarse el antiguo Instituto Cívico-Militar (hoy ITH) trabajé con once profesores de música, entre ellos, Porfirio Sánchez, Esther Mallo y Manuel Ochoa Ochoa, este último un verdadero genio al frente de grandes masas corales .Después de 1959 seguí trabajando como profesora, por entonces se gestaba la fundación del Teatro Lírico, reto que pude enfrentar gracias a la ayuda de mi hermano Rafael, que era repertorista y profesor en la Ópera Nacional. Trabajar con Raúl Camayd y el colectivo fue una de mis grandes satisfacciones”.

Graciela Morales acompañando a la soprano Náyade Proenza
 
Aunque los problemas de salud la aquejan y  hace algún tiempo residió en casa de su hermana Berta, en el reparto Nuevo Llano, desde su silla de ruedas saludaba  y conversaba  con esa proverbial dulzura y amabilidad que siempre le distinguió. Ansiaba volver a impartir lecciones y con frecuencia se sentaba a su viejo y entrañable piano; entonces las melodías que llenaban el ambiente y le hacían recordar momentos hermosos de su vida, como aquellos días de la década de 1970 en que acompañó a Alicia Alonso en unos inaplazables ensayos que le valieron cálidos elogios de la fundadora del Ballet Nacional de Cuba. 

Graciela Morales a finales de la década de 1990
No hay  dudas que la obra de esta dulce mujer y la de su familia  son conquistas insoslayables de nuestra historia cultural  y ameritan la gratitud  infinita de los holguineros que amamos la música, ese arte al que Graciela Morales Fuentes  ha consagrado toda su vida.