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Un grande de la música cubana agriamente olvidado

La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

23 de noviembre de 2017

Rafael Morales Fuentes



Pianista, compositor, repertorista, arreglista, organista, director de coro,  orquesta y profesor. (Holguín, 12 de julio de 1905-La Habana, 28 de marzo de 1990). Realizó estudios con su padre y siendo muy joven debutó como pianista del cine silente. Entre 1925-1929 dirigió la orquesta del Teatro Cuba, de Santiago. Posteriormente regresó a Holguín donde dio a conocer varias de sus canciones y tocó con la Orquesta Avilés. En 1930 se estableció en La Habana ganando prestigio como organista y pianista. Integró la orquesta Filarmónica y colaboró estrechamente con Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig y otras prestigiosas figuras. En 1936 se inició como profesor del conservatorio Amadeo Roldán. Fue uno de los mejores pianistas acompañantes de Cuba. Entre sus canciones se destacan “Quiero verme en tus ojos”, “Reflejos”, “No quiero besarte”, “Qué mal supiste comparar tu amor”, “Mujer de nieve” y “El búcaro roto”, que fueron populares en Cuba entre la décadas de 1930 y 1940.
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RAFAELMORALES EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO
Por: Zenovio Hernández Pavón
Tomado de la Revista: 
Dentro de las contribuciones más importantes de Holguín a la música cubana se encuentran los aportes de una constelación de talentosos pianistas que han enriquecido desde el jazz hasta la música de concierto. Entre esos nombres insoslayables cabe citar a Frank Fernández, Pedro Jústiz (Peruchín), Silvio Rodríguez Cárdenas, Absalón Pérez, René Urbino, Enrique Avilés, Rafael Vega Caso, Huberal Herrera, Kemal Kairuz, Ramoncito Valle y Rafael Morales Fuentes.

En los albores del siglo XX el arte musical vivió momentos de expansión y esplendor en esta región, por doquier se fundaron academias, agrupaciones musicales, sociedades de recreo y otras instituciones que, sistemáticamente, organizaban veladas en las que el piano ocupaba un lugar privilegiado. Uno de los grandes impulsores de su enseñanza fue el pianista gibareño Agustín Morales Velázquez.

Una familia musical.
Agustín Morales

En 1901, de paso hacia su ciudad natal, luego de años en el exilio donde organizó funciones musicales en beneficio de la causa independentista, Agustín Morales conoció a Elvira Fuentes en la ciudad de Holguín. Era la joven una bella hija de esos lares. Muy pronto entre los dos surgió un fuerte sentimiento.se casaron muy poco después. Juntos formaron una familia que al paso del tiempo fueron relevantes en la república de música. De los hijos que más se destacaron están Rafael, Graciela y César Morales Fuentes. Los tres, como antes su padre, desplegaron una labor musical y pedagógica que los convirtió en orgullo de la cultura cubana.
En 1902 Agustín fundó en Holguín, Cuba, la Academia de Música Santa Cecilia, donde se formaron valiosos pianistas y donde, además, se calorizaron importantes proyectos hasta su cierre en 1968. Desde 1915 dicha institución estuvo adscripta al conservatorio fundado en La Habana por el notable pianista español Benjamín Orbón. Este cada año recorría la Isla evaluando personalmente a los discípulos y casi siempre los de Agustín estaban entre los que más calificaciones de sobresaliente recibían en los pases de año y graduaciones.
Un músico de doce años.
Rafael fue el primogénito de Agustín. Nació el 12 de julio de 1905.
Desde muy pequeño comenzó a recibir lecciones del padre, su único maestro durante toda la vida. Al graduarse, cuando solamente había cumplido doce años de su edad, Orbón le otorgó la máxima calificación, le prodigó cálidos elogios y le auguró un luminoso futuro.
Su rica musicalidad, temperamento y diáfana digitación le permitían transitar con igual soltura por populares danzones, obras de concierto o de música sacra; por ello, constantemente era llamado para tocar en veladas, teatros, orquestas de baile o en celebraciones litúrgicas de la iglesia San Isidoro de Holguín.
Rafael Morales tocando el órgano del teatro Encanto
Precisamente fue en la iglesia donde Rafael alcanzó, pronto, un gran dominio del órgano, por lo que realizó funciones de maestro de capilla y dirigió conjuntos musicales y corales. Cuando en 1925 el arzobispo de Santiago de Cuba, Valentín Zubizarreta visitó la ciudad (Holguín), quedó gratamente sorprendido por el arte tan depurado del joven.
Pocos meses después se inauguró el moderno Teatro Cuba, en la capital oriental y, entre los numerosos aspirantes, Rafael obtuvo la plaza de director de su orquesta.
En Santiago el pianista de Holguín fue un mimado del mundo musical y allí escribió sus primeras canciones y brindó ayuda a jóvenes músicos y compositores, entre ellos Electo Rosell (Chepín) y Félix B. Caignet.
Al cerrar el teatro, en 1930, regresó Rafael a su Holguín natal y se integró a la Orquesta Hermanos Avilés, a la vez que ofreció conciertos y participó en numerosas actividades, entre ellas la fundación de la CMKF, primera radioemisora del municipio.
Más, esa vez, la estadía del músico fue breve. Cuando pocos meses después se inauguró el lujoso teatro Encanto en La Habana, ganó la plaza de organista. Y en esa labor estuvo por más de 20 años.


“Un héroe de miles de jornadas artísticas”: así llamó el maestro Gonzalo Roig al músico. No obstante su talento, Rafael se vio obligado a desempeñarse en múltiples oficios para ganar el sustento diario.
Desde su llegada a la Capital, todos reconocieron las virtudes del músico holguinero: tocó con Ernesto Lecuona en sus conciertos, colaboró con Roig y Amadeo Roldán, (este último en 1936 le asignó una plaza de profesor en el conservatorio que hoy lleva el nombre grande de Roldán).
Asimismo Rafael organizó conciertos de la Sociedad de Música de Cámara y de la Orquesta Filarmónica de La Habana y dirigió otras orquestas, coros, montajes de ópera y otros espectáculos variados. Pero más importante que todo fue su maestría y los conocimientos que como pianista acompañante y repertorista alcanzó. Precisamente esto último lo convirtió en uno de los músicos más solicitados de Cuba entre las décadas de 1930 a 1970. Durante ese largo periodo de tiempo Rafael fue, para muchos, el acompañante perfecto, el maestro ideal y el colaborador más eficaz en disímiles proyectos artísticos. Se recuerda aún su acompañamiento a los célebres vocalistas e instrumentistas Edelmira de Zayas, Zoila Gálvez,Lydia de Rivera, Alice Dana, Iris Burget, Mischa Ellman, Esperanza Iris, Ángel del Busto, José Le Matt, Carmelina Rosell, Ana Menéndez, Rama Jucker, Armando Pico, Gladys Puig, Ángel Reyes, Raúl Camayd, entre otros. 


Al fundarse en1961 la Ópera Nacional de Cuba, desde su puesto de pianista acompañante y repertorista, Rafael contribuyó a formar nuevos valores del género, sin olvidar el valioso trabajo de asesoramiento que a través de su hermana Graciela, que realizaba similares funciones en el naciente Teatro Lírico de Holguín, prestó al pujante movimiento iniciado por Raúl Camayd en Holguín.
Son muchas las razones para rendir tributo al notable músico en el año de su centenario y mucho más. 

Opiniones y testimonios de músicos sobre Rafael Morales Fuentes:


“Lo conocí en 1943 cuando matriculé en el Conservatorio Municipal. Allí tenía la responsabilidad de acompañar las clases de canto de profesores como Zoila Gálvez, María Adams y Francisco Dominicis, además de las de otros profesores de distintos instrumentos, los exámenes, concurso y graduaciones que se realizaban en el centro.

“Mi padre trabajó mucho a su lado y siempre me habló de él elogiosamente. El solía ensayar los cantantes que participaban en los conciertos de la Banda Municipal y recuerdo que algunos, para ganárselo, le llevaban un buen mazo de tabaco, pues era un apasionado fumador. Han pasado muchos años pero aún no he olvidado que en ocasiones iba por los pasillos del conservatorio y lo escuchaba tocar sus canciones u obras de Rachmaninoff o Chopin y me decía: si yo pudiera haber algún día lo que lo que hace el maestro Morales”.
                                                                              Marta Bonachea (pianista acompañante)

“Cuando tenía unos doce años asistí a muchos ensayos de la Orquesta Filarmónica de La Habana en el teatro Auditórium (hoy Amadeo Roldán), iba acompañando a mi vecina, la arpista Margarita Montero. Yo siempre miraba hacia atrás donde él estaba sentado al piano. Un día me le acerqué y conversamos. Al saber que estudiaba con Fischerman me invitó a tocar algo al piano.
“Luego del triunfo de la Revolución me convertí en pianista de la Orquesta Sinfónica y comencé a pedirle ayuda y consejos. Inclusive trabajé con él en una serie de seis óperas que se representaron en la televisión, acompañadas a dos pianos. Para mi representó un honor trabajar con ese señor que fue el más grande acompañante que ha tenido Cuba, aparte de ser un excelente pianista. Tenía una cultura enciclopédica, en cuanto a óperas y cantantes no había quien lo superara en nuestro país”.
                                                          Pura Ortiz (pianista de la Orquesta Sinfónica Nacional)

“Rafael Morales fue un gran repertorista y promotor de cantantes. Le preparó conciertos a las principales voces de la lírica cubana y extranjera. Pasó por el mundo desarrollando talentos, sembrando el cariño y el respeto de varias generaciones de artistas.
“Fue un padre para muchos pianistas y cantantes líricos. Si me pusiera a mencionar los nombres de esos la lista sería enorme. Para los repertoristas actuales fue un gran maestro. Gracias a él cantantes de varios países montaron y difundieron nuestra música en otras latitudes”.
                                                                           Armando Suárez del Villar (Director artístico)

“Lo conocí cuando ingresé al coro de la Ópera Nacional, lo admiré inmediatamente por su eficiencia extraordinaria y sus conocimientos musicales. Era una verdadera enciclopedia viviente. Cuando me decidí a cultivar la línea de concierto conté con su valiosa ayuda: él fue el pianista en mi primer recital realizado en 1970 en el Palacio de los Capitanes Generales. Luego ofrecimos varios más.
“Durante casi todo 1973 me preparó para participar en el concurso Schumann de Alemania, al que lamentablemente no pude asistir. Varias veces a la semana iba a su casa en La Coronela junto a Susy Oliva, María Julia García y Alina Sánchez. Con mucho cariño nos ayudaba a todos. Cuando ocurrió su deceso en 1990, lo sentí extraordinariamente porque además de sus dotes artísticas fue una maravillosa persona”.
                                                                                                  Hugo Marcos (barítono)
 
UN ELOGIO A RAFAEL MORALES FUENTES.
Por Juan Bonich
Porque con ello se hace justicia a los méritos indiscutibles de Rafael Morales, el notabilísimo organista del teatro Encanto, es que reproducimos en esta sección la carta que recibimos de nuestro particular amigo el maestro Rafael Pastor y que dice así:


La Habana 11 de octubre de 1932
Señor Juan Bonich.
Muy querido amigo:
Nunca podré agradecer bastante la bondadosa hospitalidad que en tu importante sección prestas a mis modestos artículos sobre arte.
Escribo esta cuartilla atónito aún, después de haber escuchado a Rafael Morales manejar los tres teclados y las contras del órgano del Teatro Encanto. La gran artista Emilita Estivill vino a anunciarme el ensayo con dicho profesor de mi Polacca para violín y piano que tuve el placer de dedicarle y que ella agiganta con los destellos de su genio. Acudí presuroso y confieso sinceramente que la impresión recibida oyendo a Morales asimilar al órgano el difícil y escueto acompañamiento de piano de la obra, fue muy grande, tanto que con la autoridad de que me creo investido, consagro al ilustre cubano, considerándolo un Saint-Saens y un Guilmant, juzgados los primeros organistas del universo.
Muy grato me ha sido tropezar en estos tiempos que el arte musical atraviesa un camino nebuloso por la falta de claridad en el escalafón de sus representantes, con un elegido a quien Dios sin duda marcó en la frente con el sello del talento para elevar, como lo hace, el arte que maravillosamente viene cultivando.
Trasladado Rafael Morales a la Basílica de San Pedro, puestas sus manos sobre el teclado, demostraría que es hoy uno de los primeros organistas del mundo. Las reservas mentales están mal paradas en este caso.
Es cuanto deseaba consignar en homenaje a Morales, que hace veinte años nació en Holguín, para honra y prestigio de la Patria Cubana.
Entrego hoy a Morales la obra que le he dedicado.
Firmado: Rafael Pastor.
Rafael Pastor es uno de nuestros más sólidos prestigios del arte y por ello nos satisface consignar su autorizada opinión acerca de este valioso y modestísimo músico cubano.

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