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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

24 de diciembre de 2015

Haití

Por Julio César Urbina

Documento de la Aduana en Antilla, Holguín
Los historiadores poseen varios documentos que prueban y dan luz sobre la llegada a la zona de Mayarí, que es el municipio donde se asentaba el central Preston, de los inmigrantes haitianos traídos por la United Fruit Sugar Company, (USFCo.)

Entre los que suscriben Antonio Urbina Fajardo encargado en  Haití de los Negocios de la United Fruit Sugar Company, en representación de los propietarios de dicho Central, situado en la Provincia de Oriente, República de Cuba, estipulando por y en un nombre de la Compañía, en virtud de los poderes que han sido otorgados por la misma con fecha 18 de Noviembre de 1920, debidamente certificados y legalizados por el encargado de Negocios de Cuba en Haití y de la otra parte ___________________________ residente y domiciliado en ____________________________ de profesión agricultor, mayor de edad,  estando ambos de acuerdo han conveniado lo siguiente .

1.      La Compañía contrata los servicios personales del trabajador antes nombrado con el fin de utilizarlo en los trabajos manuales y agrícolas de los Centrales Preston y Boston o en los de cualquier otro lugar saludable a elección de la compañía durante la zafra 1920 a 1921.

2.      La duración del presente contrato será el de la zafra de 1920  a 1921 o en un periodo de 8 meses mínimo.

3.      El salario de todo trabajador proporcionado por el Sr. ________________________________________ será arreglado mediante acuerdo entre las partes, teniendo en cuenta los precios existentes. Por las operaciones de corte y alza de salario a percibir será como mínimo de $1.20, moneda oficial  por cantidad de 100@ de caña cortada y cargada. Los pagos se efectuarán por quincena y en lugar de su residencia.

4.      La Compañía se compromete a pagar el pasaje (sic) y los gastos de alimentación del trabajador: ___________________________ hasta su llegada al Central, hacer matricular y reclamar para el un certificado de matriculación al Consulado Haitiano del puerto de desembarco, y además a pagar el pasaje (sic) de vuelta hasta el lugar de embarque en Haití  si al final de la zafra, dicho trabajador no ha abandonado por su propia voluntad el servicio del Central y si permanece allí y desea volver a su país.

5.      La Compañía facilitará al trabajador alojamiento en los barracones construidos expresamente con ese objeto, que él deberá mantendrá en perfecto estado de limpieza y en condiciones sanitarias. Los Cónsules Haitianos tendrán siempre acceso a esos barracones, al fin de visitarlos e inspeccionar la salubridad de los lugares.  El trabajador queda en libertad de preparar por si mismo su alimentación o de comprarla si le place pudiendo hacer uso de las plantaciones de caña.

6.      En caso de enfermedad o accidente la Compañía se compromete a proporcionar gratis al trabajador la asistencia Médica, Quirúrgica y Farmacéutica que su caso requiera bajo la impección directa de un Médico autorizado del  Hospital, cuando el caso lo requiera. En caso de la mortandad en sus trabajo o el Hospital, la dicha Compañía debe enseguida dar conocimiento al consulado Haitiano donde es matriculado el Sr________________________________________________

7.      Las partes contratantes se someten a las leyes y tribunales de la República de Cuba y de la República de Haití, para la resolución o diferencia que pueda surgir entre ellas.

8.      La Compañía se compromete de presentar en el momento de la matriculación de este contrato al Consulado Haitiano del puerto de desembarco del Sr_______________________________________
9.      El Sr___________________________ declara que él está habituado a los trabajos agrícolas y manuales y que acepta el compromiso de ejecutar de todo las cláusulas del presente contrato y lo mismo declara en cuanto a su cumplimiento el Sr. Antonio Urbina Fajardo, representante de la United Fruit Sugar Company, en su calidad de propietario de dicho Central.

10. Este Contrato será anulado de derecho y baja las penas que correspondan si algunas de las partes contratantes faltase o dejase de observar algunas de las cláusulas del mismo.

En fe de los cual y después de leído lo suscriben las partes.

Hecho en duplicado y de buena fé en Preston el 8 de Noviembre de 1920.

Firmado por el Sr. Antonio Urbina Fajardo

(Firma del  representante de la United Fruit Sugar Company)

Jurado ante mí: Sr. Celestino Bencomo
Cónsul de Haití.

Copia Fiel del Original.



…………………………….

Llegada de emigrantes a Preston, Oriente


"No vi jamás, en mi mucho ver, tierras mas tristes ni desvastadas que este rincón Haitiano".
José Martí (carta a Gonzalo de Quesada. 8 de Septiembre de 1892. Espitolario. t.3 p. 264)

Casa de Antonio Urbina Fajardo (foto actual)
Aunque siempre se cree lo contrario, hubo hatianos que llegaron a los Valles de Preston que tenían alto nivel cultural, como es el caso del mismísimo representante de la United ante el cónsul de Haití,  Antonio Urbina Fajardo, natural de Port–au– Prince, nacido el día 17 de Enero  del año 1880, y con el Pasaporte No. 49-3587, expedido por el Gobierno de Haití el 8 de Abril de 1909 entra a Preston en febrero del  año 1915 y trabaja con la compañía hasta septiembre de 1960, con un salario  medio de $554.54, y con el número de chapa en la UFSCo 1894.

Este ciudadano, abuelo del informante de la Aldea, era especialista en Negocios y, primeramente atendía los contratos de la mano de obra barata y luego fue el agente de Aduana y representante de la Pam American.

Urbina, como el resto de los empleados, vivió en una casa que le dio la Compañía en el barrio del batey que se llamaba New York. Aquella tenía todo el confort de la época: seis cuartos, tres baños, sala, saleta, recibidor pequeño, comedor, cocina, portal a todo lo largo del frente de la casa, doble forro, pisos pulimentados, cielo raso, toda sus ventanales de cristal y  con tela metálica, techo de zinc y amplios patios donde había llamativos jardines que atendía Matsumoto  el jardinero Japonés, además, la casa disponía de un pequeño saloncito donde había un gran librero donde el empleado guardaba los textos propios para sus labores y sus libretas de notas. (Esta casa queda a menos de sesenta metros de la llamada Oficina Central, donde trabajaba dicho morador, y contaba con una acera por su parte frontal que le daba acceso a dicha Oficina).

Antonio Urbina Fajardo se casó  con una Santiaguera y con la que tuvo 6 hijos, 3 varones y 3 hembras, todos si hicieron profesionales.

A su muerte en el librero quedó un documento que la familia Urbina tiene en su poder. Consiste aquel en un documento en el consta que amparados en el Decreto No. 1539 del 11 de Septiembre de 1928, emitido por la Aduana de Antilla, en la Bahía de Nipe, entraron a Cuba por solicitud de  la United Fruit Sugar Company, 1937 haitianos para trabajar en las Zafra de 1928 -1929.

Otro de los haitianos del que tenemos formación fue el Sr. José Julian Fis, nacido en Haití el 7 de Agosto de 1893. Fis entró a Cuba por el puerto de Preston y comenzó a trabajar con la United el 17 de Diciembre de 1919 como peón de la cuadrilla de Reparaciones Ferroviarias con un salario de $1.05. Tenía el Pasaporte No. 109101 y era soltero cuando les realizaron su contrato.

Batey de haitianos, Preston
El Censo de 1930 aportó datos sobre los primeros lotes de familias haitianas asentadas en las áreas cañeras del Preston.

Número de Familias………………….…26
Hombres………………………………….1106
Mujeres……………………………………….22
Niños…………………………………………..56
Total………………………………………..1184


Alimentación: 

Estos haitianos, independientemente de la comida que le daba la compañía (que en honor a la verdad estaba cargada de proteínas para paliar el gran esfuerzo físico a que estaban sometidos durante la contienda azucarera), eran grandes productores de viandas (boniato, yuca, calabaza y ñame) que cosechaban alrededor de sus barracones en la zona de Guaro, además les gustaba el bacalao o pescado salado y asimismo otras especies de peces que ellos pescaban en las tardes y la noche en la costa cercana a sus bohíos. Igual gustaban de comer  picadillo de carne con papas y eran grandes consumidores de grasa en cualquier forma.

Bacalao a la Vizcaína. (Receta conservada por la familia Urbina Mora)

·        2 libras de bacalao.
·        12 tomates.
·        Media cebolla.
·        1 ají.
·        3 dientes de ajo.
·        1 lata de pimientos morones.
·        Pan, aceite o manteca.

Limpie el bacalao y desálelo. Póngalo a cocinar en tres vasos de agua, y cuando esté blando bájelo del fuego y añádele una buena salsa de tomate, que se hace picando los tomates, el ají y la cebolla en trocitos lo más pequeños posibles, añadale el ajo machacado con la pimienta y el aceite, lo pone al fuego y cuando hierba y coja consistencia añádale el bacalao y los pimientos morones.

En una fuente se colocan ruedas de pan frito y encima se le pone el bacalao en salsa. Por último se ponen los pimientos morones.

Viviendas.

Los haitianos habitaban en viviendas construida por los norteamericanos que eran llamadas barracones, como la que muestra la foto. Los barracones siempre se levantaban en las inmediaciones de los campos de caña, para tener la fuerza de trabajo directamente en la zona de trabajo y no tener que trasladarlos a largas distancias.

Por otra parte cuando un haitiano se juntaba con alguna haitiana o con una cubana, esta casi siempre negra,  y decidían hacer vida privada, si había ganado tal privilegio y su colono lo autorizaba, construía su propio bohío muy cercano a las grúas o campos de caña. O de lo contrario la construía muy cerca de la línea ferroviaria para aprovechar las posibilidades del ferrocarril.

En estos casos, la compañía les permitía tomar una muy pequeña porción de tierra donde cultivaban varios tipos de viandas. Asimismo los haitianos eran muy buenos criadores de chivos,  del que aprovechaban la leche y la carne.

Los haitianos que se casaban sabían que si tenían hijos, estos, al cumplir cierta edad tenían que servir como  mano de obra para el corte de caña, limpia, fertilización, etc, y, eso lo sabían también, si incumplían dicho compromiso, vendrían los Guarda Jurados, los desalojarían e incendiarían el bohío para que no quedara ningún tipo de rastro.

Matrimonios.

Del grupo de  Haitianos asentados en los Valle de Preston, solo una minoría se ajuntaron con cubanas, todas ellas campesinas de la zona de Guaro. Otros vinieron de Haití casados y otros varios se casaron en Cuba con mujeres de su misma nacionalidad.

Curiosamente los haitianos que se juntaban con hatianas no tenían más de dos hijos, pero los que se juntaban con cubanas tenían seis y hasta más muchachos.

Muerte.

Las zonas de Guaro y Herrera, en las inmediaciones de los pueblos de Mayarí y Cueto, fue donde estuvo el mayor asentamiento poblacional de haitianos. Estos, al morir sus seres mas queridos, realizaban unas danzas muy alegres a la que llamaban a los demás con el toque de tambor, pues, decían que el difunto habían descansado de los avatares del constante trabajo. Los muertos se  velaban en el mismo barracón y luego eran trasladados al Cementerio de la zona de Guaro o Herrera.

Vestimenta:

Corte de caña, (haitianos), fotografía de 1915
Por ser una de las manos de obra mas baratas entre todos los braseros contratados por la Compañía, los haitianos vestían con ropa que le daba la United confeccionada de sacos de azúcar. Dichos sacos eran de tela blanca muy resistente y era comprada en  Inglaterra.

Consistía la vestimenta de aquellos en una chaqueta sin botones que generalmente se amarraban a la cintura, y de un pantalón largo. Como zapatos utilizaban botas de cuero y era obligatorio que llevaran polainas para evitar accidentes con sus instrumentos para el corte de la caña (mocha o machete). Además le daban guantes de cuero. En la cabeza llevaban invariablemente sombrero de yarey o de gamuza.

Transporte:

Los haitianos solo utilizaba transporte cuando se enfermaban y para eso no todos, sino que solo algunos eran transportados desde los campos hasta el Hospital de la UFSCo. Y si no al hospital, entonces eran trasladados a otras fincas de la compañía. Más ha de saberse que el transporte que se utilizaba en Preston, era propiedad de la Compañía y solo se usaba para sus necesidades particulares, por lo que quien dejara de trabajar con ella ya no tenía derecho a utilizarlo ni aunque se tratara de una emergencia.

Foto de una de las ambulancia utilizadas por la Compañía, para el traslado de sus empleados desde la zona agrícola hasta el mismo hospital, pues disponía de acceso ferroviario hasta la misma puerta de la instalación. Estos servicios de ambulancia ferroviaria duraron hasta la década del 80

Creencias.

Este grupo de inmigrantes practicaba mucho  el espiritismo y festejaban u homenajeaban los días de San Lázaro y Santa Barbara según el calendario católico, además algunos de ellos veneraban a la Virgen de la Caridad, realizándoles sus toques de tambor y cantos alegóricos en su fecha. Adonde ellos acudían muchas personas para santiguarse o para recibir lo que llamaban despojo, todo con el permiso de sus colonos y jefes inmediatos (norteamericanos).

Incluso, algunos haitianos de la zona, después de conocer sobre la aparición de la Virgen de la Caridad en la Bahía de Nipe, le rendían culto en la orilla de las costas de la Bahía, con bailes y ritos.

Para sus actividades religiosas, los haitianos criaban chivos, por lo que la crianza de ese animal fue intensa en las zonas de Guaro y Herrera. En otro casos los haitianos practicaban otras religiones asentadas en la tradición del valle mayaricero; la brujería y el vudú.

Vudú (en Dahomey vodun, 'espíritu'), creencia religiosa mayoritaria en Haití, que también se practica en Cuba, Trinidad, Brasil y en el sur de Estados Unidos, sobre todo en Louisiana. El vudú combina elementos del cristianismo primitivo, del catolicismo y de religiones tribales de África occidental, particularmente Benín. Los cultos vudú veneran un dios principal, el Bon Dieu y asimismo a los ancestros o, mejor, a los muertos; también a los gemelos y a los espíritus llamados loa.

Los loa, que pueden variar de un culto a otro según los países en que se practique, son dioses tribales africanos que se trasculturizan con santos del cristianismo. El dios serpiente, por ejemplo, lo hace con san Patricio.

Otros elementos católicos en el vudú incluyen el uso de velas, campanas, cruces y oraciones, así como la práctica del bautismo y la señal de la cruz. Entre los elementos profundamente africanos están la danza, los tambores y la veneración de ancestros y gemelos.

Los rituales del vudú están dirigidos a menudo por un sacerdote o santón, llamado houngan, o una sacerdotisa, llamada mambo. Durante la celebración del rito los adoradores invocan los loa con tambores, bailes, cantos y banquetes, y el loa toma posesión de los danzantes. Entonces cada danzante se comporta de una forma característica respecto al espíritu que le posee y mientras permanece en trance realiza curaciones y proporciona consejos.

Arte.

Los haitianos que fueron traídos por la United y que se asentaron en la zona central de la actual provincia de Holguín, sobre todo en las noches, participaban casi masivamente de una danza, que le llamaban el baile de las cintas. Acompañaban sus sensualísimos movimientos  con los toques de un tambor, guitarras, bajo de moño,  claves, campana y la osamenta de la quijada de un caballo, (esto último lo que daba un toque característico, sonando como un gran vibrador sonoro).

Para la danza se agrupaban barios grupos de hombres y mujeres, y en el centro de un grandioso circulo, reposaba un palo con las cintas, cuando comenzaba la música, los bailadores que llevaban la punta de una de las cintas en sus manos, iban entrelazando sus carnes en una coreografía exquisita a la vez que con las cintas iban haciendo un tejido digno de ser admirado. Luego de que todos los observadores hubieran dicho todos sus halagos por las habilidades de los bailadores, la coreografía era a la inversa y con el baile se destejía lo tejido.

Terminada la anteriormente descrita danza, los negros se iban a sus barracones y allá, sin nadie que les mirara, comenzaban a danzar con grandes movimientos eróticos entre ambas parejas, todavía hoy en la zona de Guaro se promueven ritos semejantes y lo cultivan  varios descendientes de aquellos humildes y muy honrados antillanos.

Deportación de extranjeros, Preston