LO ÚLTIMO

Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

4 de junio de 2009

El Hato del Conquistador

Por María Julia Guerra

El hato de Holguín, del que ya celebramos sus primeros 460 años, es tal vez más viejo de lo que aceptamos como valedero, por ello es pertinente aclarar que el cumpleaños es del asentamiento definitivo de su propietario, el capitán García Holguín, en estas tierras. 

 Aunque García Holguín no aparezca en las relaciones de los conquistadores de Cuba, no cabe duda de que fue uno de ellos, pues en 1510, cuando Diego Velázquez es designado para que conquiste la Isla, Pánfilo de Narváez pasa a Cuba desde Jamaica, y aquel viene entre sus "treinta afamados españoles flecheros".

 Destruida la resistencia inicial de los indios, y establecido en Baracoa, Velázquez determinó enviar dos expediciones a ocupar las comarcas de Maniabón y Bayamo, muy pobladas, según sus informaciones. A la primera iría Francisco de Morales y a la segunda Pánfilo de Narváez con 25 ó 30 hombres. Entre éstos últimos estaba García Holguín. La villa de San Salvador de Bayamo fue fundada en 1513, y una Real Cédula expedida en Valladolid el 18 de junio de ese mismo año, disponía que para que "nuestros vasallos se alienten al descubrimiento y población de las Indias, y puedan vivir con la consolidad que deseamos, es nuestra voluntad que se pueda repartir y repartan casas, solares, tierras, caballetes y peonías a todos los que fueren a poblar tierras nuevas en los pueblos y lugares... y habiendo hecho en ella su morada y labor, y residida en aquellos pueblos cuatro años, les concedemos facultad para que de allí en adelante los puedan vender y hacer de ellos a su voluntad, libremente, como suya propia." Además, para las encomiendas se estableció el siguiente orden: primero, a los oficiales reales con destino a la Isla; segundo a los primeros descubridores y pobladores; tercero, a los que recibieron cédula real para que se les diesen, y cuarto, a los que el repartidor "mejor pareciere". 

 Diego Velázquez se encargó de poner en práctica la Real Cédula firmada por Fernando, el rey Católico, distribuyendo las tierras y los indios. Si García Holguín estaba entre los conquistadores, y ya en 1515 era Alcalde Ordinario de la Villa de San Salvador de Bayamo, es muy posible que fuera uno de los beneficiados, en las tierras altas de Maniabón, sin embargo no se ha encontrado documento que lo afirme. 

Lo cierto es que en 1520, García Holguín parte hacia México, acompañando a Pánfilo de Narváez, para someter a Hernán Cortés, y que estando en tierras de la Nueva España, en 1724, muere en Santiago de Cuba Diego Velásquez, quien en su testamento deja dicho que García Holguín le debe novecientos pesos oro, que de ellos trescientos cincuenta o cuatrocientos le corresponden a Bartolomé de Bastidia, pues el dicho Bastidia le vendió a García Holguín y a Diego de Lorenzana la hacienda Mancanilla. Esto abre la interrogante ¿dónde quedaba tal hacienda, en la zona de Trinidad, en la de Manzanillo o fue que Velázquez confundió el lugar y es en las tierras altas de Maniabón? ¿Cómo Diego de Lorenzana, residente en Bayamo, al igual que García Holguín, se asienta en las haciendas cercanas al puerto de Manzanillo, tierras también del Bayamo? 

Por otra parte, para García Holguín endeudarse con una suma tan grande en pesos en oro debió tener respaldo. Pienso no estaba confiando en la fortuna que haría en México, pues nadie fía a alguien que va a una aventura. En México, García Holguín acumuló méritos suficientes como para convertirse en un poderoso Capitán, desde la captura del último emperador azteca: Guantemoc. 

El once de enero de 1526 es nombrado García Holguín Regidor de la Ciudad de México. La sesión la presidió Gonzálo de Salazar, Factor y Gobernador de la Nueva España. El primero de enero de 1527, "con acuerdo de los oficiales de S. M., Estrada y Alberonoy, es elegido de nuevo Regidor y, posteriormente, en 1531 es electo Alcalde Ordinario de la Ciudad de México. 

No sólo tenía cargos sino también propiedades. En 1526 obtiene la confirmación del Cabildo de un ojo de agua y el terreno circundante, "cincuenta pesos en quadro hasta la pared de Chapultepeque", que había comprado a los indios algunos meses antes, y después el Ayuntamiento le daba permiso para construir un molino en este sitio. Cuando se traza la Ciudad de México y se hace la primera repartición de solares, a García Holguín le correspondió una de las esquinas de las calles Tacuba y Brasil, el que luego vendió por mil pesos de oro de minas y otra cantidad igual en oro corriente. También tenía otras propiedades que liquidó antes de su regreso a la Isla, más exactamente, a Bayamo. ¿Qué lo hizo regresar, si supuestamente aquí poseía una ínfima cantidad de tierras? Ya tenía más de 40 años y en esos tiempos no se era tan romántico como para volver para cumplir con un compromiso de matrimonio.

Otro tema a dilucidar es la extensión del Hato en la parte norte del Bayamo. ¿Era la que heredó luego su nieta Elvira del Rosario López Mejías y Holguín o en ella estaban comprendidos los hatos de Uñas y Las Cuevas que les correspondieron a las otras dos nietas: Ana María y Juana Antonia, del mismo apellido, en el deslinde hecho en 1600? Son cuestiones que sólo se aclararán cuando aparezca la Relación de Méritos de García Holguín, en tanto nosotros seguiremos festejando el 4 de abril de 1545, que es la fecha en que el Capitán, tras su regreso de México se asienta en su Hato de las tierras altas de Maniabón, casado ya con Isabel Vallero Sandoval.
*