ALDEA COTIDIANA

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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

25 de abril de 2014

Barajagua. El sitio arqueológico


Síntesis hecha por César Hidalgo Torres con datos tomados de La Virgen Cubana en Nipe y Barajagua
Autores: Angela C. Peña Obregón
             Roberto Valcárcel Rojas
             Miguel Angel Urbina Herrán 


Periódico de Banes da cuenta del hallazgo de García Castañeda en Barajagua

El sitio arqueológico Barajagua, también conocido como La Güira de Barajagua o Loma del Cementerio de Barajagua, fue descubierto y reportado por el historiador y arqueólogo holguinero José Agustín García Castañeda (Pepito) en la década del treinta del siglo XX, mientras intentaba ubicar la aldea visitada por Velázquez en 1513, al pasar por la provincia india de Barajagua.

Posteriormente el lugar ha sido trabajado por otros arqueólogos, entre ellos García Castañeda y García Valdés en 1942, por el Departamento de Antropología de la Academia de Ciencias de Cuba, bajo la dirección del arqueólogo Rodolfo Payarés, y por el grupo García Feria de Holguín, encabezado por Hiram Pérez Concepción, entre otros.

La última excavación en Barajagua data de 1982 y fue ejecutada por el Departamento Centro Oriental de Arqueología de la Academia de Ciencias de Cuba en Holguín. La dirección fue de el Dr. José Manuel Guarch del Monte, quien sugirió posteriormente que el lugar podía ser el punto del hato de Barajagua al que fue llevada la Virgen tras su hallazgo en la Bahía de Nipe (Guarch del Monte, 2006), opinión coincidente con una tradición largamente sostenida por los pobladores del cercano poblado de igual nombre.

Los contexto arqueológicos se ubican en la cima de la elevación localizada en el borde sureste del poblado de Barajagua, desde la que se observa la llanura costera inmediata a la Bahía de Nipe. Esta altura se conecta con otras que se extienden al este, formando un pequeño conjunto que destaca en medio de un paisaje predominantemente llano.

Alturas de Barajagua

Las pruebas de que en la cima de esa elevación estuvo ubicada una aldea aborigen están en más de 20 montículos conformados en su mayoría por la acumulación de restos de basura (huesos de animales, conchas, fragmentos de cerámica indígena, carbón, cenizas, etc), generados por el uso del lugar como un asentamiento humano (aldea).

Aparentemente, por la abundancia de dichos restos, el sitio funcionó como poblado durante un largo tiempo.

En algunos de los montículos se hallaron restos humanos, en un caso con el cráneo deformado, lo que indica que ese ser era de origen indígena, en opinión de García Castañeda (1942).

Durante las investigaciones de García Castañeda y García Valdés se encontró una herradura para caballo y piezas pequeñas de hierro (Irving Rouse, 1942).

En la década de 1940 Núñez Jiménez también localizó allí, mezclados con objetos indígenas, una azada, un clavo de gran tamaño y un objeto de hierro de función desconocida.


En las excavaciones del Departamento Centro Oriental de Arqueología se obtuvieron algunos fragmentos de botijuelas, mayólica tipo Columbia Simple y restos de cerdos en los estratos más cercanos a la superficie, donde, también, aparecieron evidencias indígenas. En los niveles más profundos se encontraron unos muy pocos objetos aborígenes y ninguna evidencia europea.

Según el Dr. José Manuel Guarch, a él le dijeron García Castañeda y Payarés que el sitio estaba dividido en dos zonas y que en cada una de ellas apareció gran cantidad de restos. En una, la ubicada al oeste solamente aparecieron objetos aborígenes, y la otra, al este, donde aparecían objetos aborígenes y españoles. Y dijo García Castañeda a Guarch que en la zona donde solamente aparecían objetos aborígenes hubo puntos que alcanzaron hasta dos metros de espesor, lo que indica que esa parte fue habitada por muchos años, siglos tal vez. Por cierto, en la parte con objetos aborígenes solamente, encontraron una muestra de carbón a una profundidad de 1.25 metros. El fechado de dicha muestra estableció una antigüedad de 590 años antes del presente, lo que lo sitúa entre los años 1258 y 1466 después de Cristo. Tal datación, obviamente, demuestra la presencia aborigen en Barajagua anterior a la llegada de los europeos, por lo que es lógico que en esa zona no aparezca material hispano.

Con tal prueba de antigüedad para el sitio, los arqueólogos necesitaban saber hasta qué fecha la aldea aborigen de Barajagua estuvo habitada. Para esos hicieron el fechado de una muestra de hueso recolectado en niveles casi superficiales, que es donde debió asentarse los restos más jóvenes. Dicho fechado dice que ese hueso estaba allí desde 1505 a 1545 después de Cristo, por lo tanto la aldea aborigen encontrada en la Loma del Cementerio de Barajagua existía en momentos de la conquista.

¿Vivieron españoles junto a los indios en la aldea de Barajagua?. Parece que sí y parece, además, que después de la llegada de los españoles a la zona, variaron las formas tradicionales de vida de los aborígenes. Se dice lo anterior porque en el área arqueológica donde aparecieron objetos hispanos también aparecieron un número excesivo de burenes, que era donde los aborígenes fabricaban en casabe. Tantos burenes indica que hubo un aumento en la producción; aumento, seguramente, generado por la presión de los conquistadores para alimentar a una población mayor que la habitual, integrada por indios encomendados, quizás indios esclavos, africanos, criollos nacidos de la mezcla de razas y españoles.

En los fondos del Instituto Cubano de Antropología, en La Habana, se encuentran los materiales excavados bajo la dirección de Payarés. Estos fueron revisados por Roberto Valcárcel Rojas, quien dijo haber visto fragmentos de metal ferroso, parte de un posible cuchillo, metal no ferroso (posiblemente latón), Mayólica Columbia Simple, que es una cerámica con influencia morisca, restos de botijuelas vidriadas de su tipo temprano y huesos de cerdo. Estos objetos apuntan a una ocupación de la primera mitad del siglo XVI (1500), lo que es muy común en los sitios del nororiente cubano.

También se valoraron piezas arqueológicas de la Colección García Feria, propiedad de la colección del Museo Provincial de Historia de Holguín. Esas piezas están registradas como provenientes de Barajagua, pero ciertamente se desconoce si son del área del sitio arqueológico, cómo fueron obtenidas y si se hallaron relacionadas con material indígena. Esas dichas piezas incluyen parte del borde de una orza (tinaja) vidriada, relativamente grande, quizás de más de 50 centímetros de diámetro, y también fragmentos de Mayólica Columbia Simple, de botijuelas con vidriado interior parecida a la que se fabricaba entre 1560 y 1800, cerámica ordinaria no vidriada y botellas de gres vidriado con barniz. Estas piezas cubren un rango temporal que va del siglo XVI al XIX.

La otra Barajagua o Barajagua II 

A kilómetro y medio del lugar donde apareció el primer sitio arqueológico de Barajagua, apareció otro en 1989. Barajagua II también está ubicada dentro del mismo conjunto de alturas que Barajagua I.

En el nuevo sitio sus descubridores, expertos del Departamento Centro Oriental de Arqueología encontraron fragmentos de mayólica  de los siglos XV y XVI en superficie y mezcla de abundante material colonial e indígena a diversas profundidades.

Asimismo la investigación localizó en la parte noroeste del residuario una zona sin material hispano que pudiera constituir el original asentamiento indígena.

Este residuario, según indican las características de los restos materiales indígenas, debió ser tardío, o sea, que es un asentamiento mucho más joven que Barajagua I. Dado la relativa delgadez  de las deposiciones, (poca profundidad), no se excluye que este sea una aldea creada a partir de un desprendimiento poblacional del poblado situado en la loma del cementerio.

¿Cómo fue la relación de los aborígenes de Barajagua con los españoles conquistadores y colonizadores?

Un pueblo antiguo. Ilustración tomada de: Manual de la Isla de Cuba, de José García Arboleya, 1850

La evidencia arqueológica disponible deja ver que el de Barajagua fue un espacio indígena de antes de la llegada española que subsistió a la conquista y colonización durante la primera mitad del siglo XVI (1500-1550).

Allí convivieron e interactuaron indígenas y europeos, quizás en pueblos ubicados en varios lugares del conjunto de alturas. Pero las evidencias arqueológicas disponibles aún no permiten caracterizar la relación que entre ellos pudo darse. Tampoco se puede determinar si esa relación se extendió más allá de mediados del siglo XVI, no obstante, eso es posible como indican otros sitios similares.

¿Qué fue del destino posterior de los indios?. No es posible decirlo. Pudo pasar que los hispanos reordenaran el espacio pero no hay pruebas para asegurarlo y tampoco hay elementos suficientes para saber si los europeos reorganizaron la vida de los indios en función de actividades nuevas para ellos pero necesarias al fin colonizador de los conquistadores. Tampoco es posible decir si los cambios se produjeron por el accionar religioso cristiano.

Lo cierto es que entre El Cobre y Nipe no ha aparecido ningún otro sitio donde se demuestre que hubo convivencia de aborígenes y españoles. Aunque es justo saber que las investigaciones arqueológicas en ese perímetro no han sido muy prolíficas. Posiblemente, en un tiempo posterior al primer período de tiempo, durante el que se produjo la conquista, los indios fueron trasladados al pueblo indio de El Caney.