En 16 de
abril de 1916 se levantó la estatua de Julio Grave de Peralta que sigue en el Parque de frente a la iglesia. El entonces Presidente de la República de Cuba,
Mayor General mambí Mario García Menocal, comisionó como representante suyo al
doctor Alfredo Zayas para que éste pronunciara unas palabras de recordación
durante la ceremonia de desvelamiento.
Ese día dijo
el orador: “Cubanos, no dejéis que caiga el ideal de vuestros antepasados. La
redención de esta tierra costó mares de sangre. Haced en vuestra patria
innumerables estatuas para demostrar al extranjero la grandeza de nuestros
mártires y de nuestros héroes. Y si un día faltáramos al imperioso deber y el
interés supremo de conservar la grandeza vivida, estas mudas estatuas serán
nuestros más elocuentes acusadores”.
En el parque
que los holguineros también llaman de las flores, erguido, heroico, hermoso, se
levanta la imagen con que los holguineros de todas las generaciones honran al
hombre que en estas tierras encabezó a los holguineros para ir, por primera vez
a la manigua independentista. Por eso es que dolió tanto a La Aldea que gente
inculta, que ni siquiera puede suponer la gloria que mereció y que merece
siempre el General Peralta, hayan arrancado de su mano de mármol el machete con
el que el peleó por Cuba. Obviamente la
estatua se arregló y otra vez los holguineros pusimos en su mano firme el
machete robado. Hoy cada holguinero digno debe enfrentar cualquier afrenta al
Céspedes holguinero y todos debemos cuidar que el General se mantenga presente
en la ciudad por la que dio su vida y por la que la dieron tantos de su heroica
familia: los Grave de Peralta y Zayas.
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