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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

14 de mayo de 2014

Reguero de Caridades en Holguín

Por Luis Betancourt.

Así debió ser la primera ermita católica erigida en el Hato de Managuaco en el año 1689 bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Esa fue la iglesia que posteriormente se trasladó a donde se construyó el pueblo de Holguín y que hoy es la Catedral de San Isidoro

Recién inaugurado el Primer Libro bautismal de San Isidoro, en 1730, ya se descubre que los niños Francisco y María uniesen a sus primeros nombres el de ‘Caridad’. Y asimismo ocurre con otros 102 nacidos entre 1740 y 1789. Y pasa exactamente igual con otros 94 niñas y niños holguineros, nacidos en la última década del siglo XVIII, a los que también les pusieron el nombre ‘Caridad’.
 
Entre 1730 y 1799, sumaron 198 los bautizados en la parroquia holguinera que lucieron el nombre ‘Caridad’. Asociado María, el nombre ‘Caridad’ fue llevado por 67 niñas bautizadas. Otras 80 lucieron igual nombre, principalmente unido a los de Juana, Josefa, Antonia, Rosa, Manuela y Francisca. ‘Caridad’ también acompañó los nombres de José, Francisco, Juan, Rafael, Antonio y otros, llevado por 51 varones. ¿Son muchos, o son pocos esos 198 bautizados? Son suficientes para no ignorar un hecho ocurrido en circunstancias especiales.

El asunto venía de más lejos. El año 1739  -nueve años después de iniciarse los Libros Parroquiales-  María Caridad Serrano Hechavarría  -nacida en Holguín- contrajo matrimonio en San Isidoro. Debemos presumir que la muchacha, al momento de casarse, tuviese más de nueve años. Quiere decir que alrededor de 1720 hay  -por lo menos- una ‘Caridad’ holguinera. ¿Aquella María Caridad fue una excepción? ¿Hubo más ‘Caridades’ sin que tengamos noticia por ahora?

Nada de eso sorprendería si la ciudad de Holguín hubiese estado más a mano en aquellos años del siglo XVIII. Pero Holguín distaba de todo. Más de 20 leguas apartaban la ciudad del Camino Real que, vertebrando la Isla, pasaba por Bayamo. ¡Y veinte leguas de entonces incomunicaban la vida!. Suponía crecer manteniéndose aislados. Aislamiento al que atribuyó el obispo Morell  -allá por el verano de 1756, cuando visitó la ciudad- el mínimo comercio y pobreza de Holguín.

La sorpresa de los nombres ‘Caridad’ se traduce en tonga de preguntas: ¿Cómo llegó a la aislada ciudad la costumbre de poner nombre que implica reconocer la presencia de la Virgen en Cuba con la advocación de ‘Caridad’? ¿De dónde la devoción que eso supone, si San Isidoro estuvo siempre dedicada a otro nombre de María? ¿Cómo mantener la costumbre, si en esa iglesia no hubo imagen alguna de la Virgen del Cobre hasta años después? ¿Todo se debe interpretar como asunto privado y estrictamente familiar?

Para explicar los inicios, podemos suponer que la costumbre fue llevada por pobladores procedentes de Bayamo, donde la devoción a la Virgen del Cobre había calado profundo en 1687. ¿Y después del momento inicial?

Poner a los niños el nombre ‘Caridad’ no fue en Holguín un ‘asunto de esclavos’: su proporción era muy baja entonces y así se mantuvo después.

Tampoco se explica por la presunta costumbre de añadir ‘Caridad’ al nombre de los hijos nacidos fuera del matrimonio. Al menos en Holguín y en el caso que estamos, no puede atribuirse a esa costumbre. Hay varios de los llamados hijos naturales asentados en los Libros Bautismales, pero la mayoría no lleva asociado el nombre ‘Caridad’.

Lo de Holguín tampoco fue un ‘asunto de mulatos y negros’. Hay dos razones. La primera es que los pardos y mulatos no eran mayoría, ni lo fueron nunca. La segunda: entre los bautizados con nombre ‘Caridad’  abundan más los blancos. Para Holguín hay que encontrar otras explicaciones, o proponer hipótesis distintas a los tópicos de siempre.

El reguero de Caridades no se acabó con el siglo XVIII. Hay un ejemplo llamativo: durante los años de la guerra (1868-1878) se bautizaron en San Isidoro 522 niños y niñas con nombres asociados a ‘Caridad: 131 varones y 391 hembras.

A diferencia de lo ocurrido el siglo anterior, en la década 1868-78 abundaron los abuelos, padres y padrinos llamados ‘Caridad’. Y hermanos nacidos en años sucesivos, que unían ‘Caridad’ a sus primeros nombres: Ramón y Pedro; María, Nicolasa y Rafael; Juana y Rafaela. Y hasta gemelas, o mellizas, lucieron el  nombre ‘Caridad’  asociado a los de María Dorotea y Florentina.

¿Qué significó la creciente presencia del nombre ‘Caridad’ en las tierras de Holguín? Seguro que no existe una sola respuesta. Habrá tantas cuantas quieran buscarse. Pero una  -al menos- hablará de devoción; de reconocimiento; o de agradecimiento por algo sucedido. Y puede que otra esté relacionada con eso a lo que llaman señal de identidad, o también cubanía.

Tomado de www.virgendelacaridaddelcobre.org