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Las esculturas funerarias del cementerio municipal de Holguín, CUBA

1 de mayo de 2014

De Barajagua al Cristo, lo que guarda la memoria popular



Y el dicho mayoral muy contento y sin dilación envió luego a Antonio Angola con la noticia de dicha Señora al Capitán Don francisco Sánchez de Moya, que administraba las minas de dicho lugar, para que dispusiese lo que había de hacer, y mientras llegaba la noticia pusieron en la casa de vivienda de dicho Hato un altar de tablas y en él a la Virgen Santísima, con luz encendida, y con la referida noticia del dicho Capitán, Don Francisco Sánchez de Moya, envió orden al dicho Mayaoral Miguel galán que viese una casa en dicho hato y que allí pusiese la Imagen de Nuestra Señora de la Caridad y que siempre la tuviese con luz. (Juan Moreno, 1687)


Antes en la Aldea se trató de averiguar sobre el Hato que pertenecía a las minas de cobre de Santiago, porque en la declaración de Juan Moreno solo dice que llevaron la imagen de la Virgen acaba de hallar en Nipe hasta "la casa de vivienda de dicho Hato”.

Por siglos, sin la más mínima revisión, la gran mayoría ha aceptado que se trata del Hato de Barajagua, pero es que todos los hatos que estaban en territorio que había pertenecido a la antigua provincia india de ese nombre eran conocidos como Hatos de Barajagua. 


Enlace donde se puede oir un fragmento de la Misa oficiada por Monseñor Emilio Aranguren, Obispo de la Diócesis Holguín-Las Tunas, 8 de spetiembre de 2012


Y si aceptamos, como lo ha aceptado la tradición, que fue al asentamiento que entonces se llamó Barajagua adonde trajeron a la Virgen inmediatamente después de hallarla sobre las aguas de Nipe, entonces, con Monseñor Eduardo Martínez Dalmau, hay que reconocer que en la zona hubo dos Barajagua hasta 1868: Barajagua la Vieja, que, se supone, fue el primer asiento y Barajagua La Nueva.

El término Barajagua La Nueva dejó de usarse en algún momento de finales del siglo XIX y ya hoy se borró de la memoria popular de quienes viven en la zona. El último mapa donde aparece Barajagua La Nueva es el de Esteban Pichardo de 1875.

Por su parte Barajagua La Vieja aparece en todos los mapas y se incluye dentro de los hatos del que era propietario el capitán Lizana Luyando, exactamente el que se nombraba Barajagua. No hay ninguna referencia de que el sitio de Barajagua La Vieja haya pertenecido jamás al Real de Minas del Cobre. Tampoco hay documento alguno que especifique cuál era el asiento o los asientos de sus hatos.

El termino asiento significaba el lugar del hato que se tomaba para concentrar el rebaño o piara, donde se levantaba la casa del mayoral y de los peones y donde estaban los cultivos de subsistencia que estos requerían. En el asiento de los hatos, además, habitaban indios y algunos esclavos africanos, pocos estos últimos, porque se necesitaba de pocos brazos para criar ganado.

Lo que sí se menciona en un documento del Archivo Nacional de Cuba, Fondo Realengos, legajo 35, No. 14 es “Barajagua La Vieja y su asiento”, como si Barajagua La Vieja fuera el nombre de un hato. Barajagua La Vieja coincide con la Barajagua actual.

¿Fue a Barajagua La Vieja adonde se trasladó la imagen de la Virgen y el primer lugar de Cuba donde se veneró?. 



Enlace donde oír una conversación con los peregrinos que fueron hasta Barajagua el 8 de septiembre de 2012, aniversario 400 del hallazgo de la imagen de la Virgen


En ese lugar es donde más intensa es la memoria en torno a la Virgen y su hallazgo. Sin embargo en los sitios al sur, que fue donde estuvieron los Hatillos y cayo rey, propiedades de las minas de cobre, la memoria en torno a la Virgen no existe o es muy débil, aunque es justo que digamos que Cayo Rey desapareció como caserío y su perímetro se ha convertido en área militar.


Aunque no se puede hacer una afirmación contundente, si seguimos las referencias de ubicación histórica, estando Barajagua La Vieja tan cerca de la bahía y vigente en el momento en que se produce el hallazgo de la imagen de la Virgen, es posible que sea allí adonde la llevaron, porque lo otro sería que la trasladaron a varias leguas al sur, lo que no es del todo lógico, más cuando se toma en cuenta que allí se concentraba población española, india y africana que ofrecía condiciones para la primera veneración.

Lo anterior no niega que hayan llevado la imagen a Barajagua La Nueva o a otro sitio en el amplio espacio intermedio de quince leguas que había hasta El Cobre.

Es necesario considerar el tema con mayor cuidado y no asumir de modo irreflexivo la identificación de Barajagua La Vieja como lugar de veneración inicial, por lo menos no hasta que aparezcan otras informaciones. Hasta tanto a los autores de “La Virgen Cubana en Nipe y Barajagua” no quedó otra opción que no sea sondear  la memoria popular.