ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

25 de agosto de 2009

Al Guayabero esté donde esté, lo mismo en el cielo que en el infierno









SANTAS PALABRAS DE UN HOLGUINERO SINGULAR

Por: Paquita de Armas.

Fue precisamente en el Parque cuando una noche vi a Faustino Oramas, El guayabero, vestido con un saco azul oscuro por arriba de la camisa blanca y con su tres tomado por la garganta con su mano grande y negra. Una de mis amigas de la Secundaria Básica José Martí ―racista como una buena cantidad de holguineros― lo señaló y dijo “mira ese negro que cree que canta y solo dice groserías”.




FAUSTINO ORAMAS Y LA JUNGLA DEL TIEMPO (entrevista)

Por: Leandro Estupiñán

Los últimos meses fueron para Faustino Oramas (El guayabero) una especie de jungla tupida, de pantano por el que avanzaba cuando se lo permitía el vacilante suelo. El primer indicio de andar por una estepa de desánimo lo dio a su asistente y amigo Cecilio Peña: “No quiero cantar”, rezongó. Y Cecilio lo repetía constantemente: “No quiere cantar más”. Y agregaba: “Está un poco vago”. Lo decía en broma, como para jaranear con el viejo jaranero. Pero Faustino apenas podía escucharlo. Se mantenía inmutable en su sillón, en la sala de su casa, mirando al suelo.




EL DOBLE SENTIDO LO PONE USTED (entrevista)

Por: Mario Jorge Muñoz y Joaquín Borges Triana

Faustino Oramas sintetiza la imagen viva del "típico jodedor cubano". Sin embargo, son pocos los que pueden asegurar que lo han visto sonreír en alguno de sus conciertos.






EL GUAYABERO: CON LA BOCA LLENA DE RISA

Por: Bladimir Zamora.

El Guayabero ha muerto en su ciudad. Hombre, da pena no poderlo volverlo a saludar digamos de manera convencional, pero a esa muerte no le tengo ningún miedo. Lo que nos queda en la memoria de su vocación andariega y las pocas y definitorias grabaciones de sus obras, que nadie nos podrá arrebatar, dan perpetua seguridad de su presencia.





MAL PENSADO DE FILA

Por: Amado del Pino

El guayabero representa la quintaesencia de una tradición riquísima de cultura popular, del ingenio criollo que se opone —sobria pero tenazmente— a la retórica o a las fronteras mentales que, de vez en cuando, asoman la cabeza.




AL GUAYABERO, ESTE DONDE ESTE

Por: Kaloian Santos Cabrera

Una vez (El Guayabero) dijo: “Es la filosofía de la vida. Nadie se escapa. Cuando el tren para en tu puerta, no vale que “llévate a mi hermano que está más viejo”, “déjame vestirme” o “a ver si me pelo”… Ahí no hay escapatoria. Viene de golpe y porrazo”.




MURIO EL REY, YA NO TENEMOS REY


Por. Amaurys Betancourt