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La aldea a la mano (Holguín, Cuba)

26 de noviembre de 2011

Datos de la Muncipalidad Holguinera en el periodo 1900-1908



Fue tarea de los cabildos holguineros hasta las elecciones del 1ro de Agosto de 1908, fijar nuevos nombres a las calles y plazas de la Ciudad, tomándose el acuerdo de nombrar a la:

Calle del Comercio y luego de San Isidoro con el nombre de Libertad.

San Miguel, luego España, con el nombre de Maceo.

A la de la Cárcel, calle de los Mártires.

San Pablo, luego Pelayo, calle Máximo Gómez.

A San Diego, luego Barcelona, calle General Miró.

A San Diego, luego Industria, calle Morales Lemus.

A la de Pizarro, Calle de Narciso López.

A San José, luego Lealtad, calle de Agramonte.

A San Pascual, luego Tetuán, calle de Ángel Guerra.

A San Pedro, luego de la Concordia, calle de Peralta.

A Carmen, luego Trafalgar, calle de Peralejo.

A de las Ánimas, luego de Lepanto, calle de Coliseo.

A la Virgen del Rosario, luego del Comercio, calle de Frexes.

A la del Calvario, luego de Numancia, calle de Aguilera.

A San Joaquín, luego Lucena, calle de Garayalde. (En recordación de don Antonio Garayalde, fusilado en Holguín el 10 de Junio de 1870)

A la de Callao, calle de Cables.

A San Idelfondo, luego de Espartero, calle Aricochea.

A San Lorenzo, luego calle de Cortés, calle de Arias. (En honor al mártir holguinero Pedro Arias)


Antiguo portón de la Plaza Mantilla (Al fondo se ve la Terminal de trenes Holguín-Gibara)

Y al parque Mantilla, orgullo de Holguín durante la Colonia, se le dio el nombre de Parque de la Independencia; al parque de la Iglesia San José, Parque de Céspedes, en honor al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes; al de la iglesia San Isidoro, Parque de Martí, en honor al Apóstol de nuestras libertades patrias, José Martí; al de Isabel II, antes de la Constitución y en principio Plaza Real, se le dio el nombre de Parque Calixto García, en honor al héroe máximo de los holguineros, Calixto García Iñiguez. El Cabildo no tomó acuerdo sobre la petición de don Modesto Fornaris de nombrar la Plaza del Mercado, que ostentaba el nombre de O´Donell, Plaza Estrada Palma. Tampoco se decidió nada sobre sobre la petición de Armando de Zayas de nombrar a la calle que pasa frente al Hospital Militar, calle de Soledad Sánchez, “en memoria de esa señora, según el solicitante, que fue quien contribuyó a hacer la fabricación, con lo que dio a la población un edificio  de importancia”.

Al fallecer Pepe Torres, el 2 de enero de 1908, a petición del periódico El Eco de Holguín y que el Cabildo hizo suya, se le dio el nombre de calle de Pepe Torres (donde vivió hasta el fin de sus días el héroe), a la que ya había sido nombrada de Arias. Desde entonces la antigua calle de la Unión pasó a nombrarse de Arias. 

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Asimismo los Concejales holguineros acordaron y exigieron, de acuerdo con las ordenanzas de 1885, que otra vez se habían puesto en vigor, que cada vecino tuviese limpio el frente de sus casas y la calle de su vecindad, así como el embellecimiento de los parques públicos de la ciudad, con excepción del Mantilla, recién nombrado de la Independencia, porque el Cabildo no tenía fondos para ello. 

Mitin Liberal en el Parque Calixto García, (como se puede apreciar, aún no se había colcoado allí la estatua de Calixto García, por lo que la foto es de antes de 1916
Otro punto de vista del Parque Calixto García de antes de 1916
Parque Calixto García en 1910
Para que actuaran en los otros, (y para esos sí tenía fondos la Municipalidad), se tomó el acuerdo de crear Comisiones de Señoras y Señoritas encargadas de su embellecimiento y de la recaudación de más fondos. Estuvieron presididas dichas Comisiones, la del Parque Céspedes, por doña Dolores Mir y la del parque Martí por doña Teresa Castellanos, a los que (y también al de Calixto García), se le sembraron árboles y se le colocaron bancos. Y como notaron que les hacía falta agua para regar el césped y los jardines, el Concejal Juan Albanés nombró a Holguín “La Ciudad de los Parques sin agua”. Entonces se proyectó traer agua al de Calixto García con un molino de viento instalado en el Parque de Mantilla (mejor, de La Independencia). Pero la propuesta no se llevó a cabo por la oposición del mismísimo Juan Albanés que tenía en planes que el pozo del expresado parque Mantilla surtiese de agua a todos los parques de la ciudad por medio de una tubería maestra, la que nos serviría además como un pequeño acueducto cuando los vecinos que la solicitasen pusieran ramales a partir de ella.

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Hasta entonces la ciudad de Holguín solo contaba como salida al exterior con el ferrocarril de Holguín a Gibara. Y al parecer ya los holguineros no necesitaban tanto ir a aquella Villa porque cada día su puerto perdía el antiguo esplendor económico que tuvo durante la soberanía española sobre la Isla. Por eso en este periodo los holguineros gestionaron para que el proyectado Ferrocarril Central de la Isla pasase por la ciudad. Pero nada más pudieron conseguir la promesa de los fabricantes de que pasaría lo más cerca posible y la construcción de un ramal a entroncar con la vía central, lo que así se hizo y desde entonces tuvimos el ramal Holguín-Cacocum. Igualmente los holguinero consiguieron la promesa de los fabricantes del Ferrocarril Central de que al construirse el ramal Tunas-Nipe este pasaría por la ciudad.

Para que el ramal que entronca a Holguín la línea férrea central se fabricara el Gobierno del Municipio tuvo que luchar con los señores Rafael de la Cruz, Emiliano Espinosa, Juan Mir, Sixto Parra y Emiliana de los Reyes, quienes se negaban al cruce de la línea por sus tierras; y con los señores Mariano Pacheco, Santiago González y Manuel Fernández Paredes, quienes poseyendo los terrenos propiedad del Municipio, se negaban a devolverlos para la edificación de la Estación. (Cuando al final se hizo esta se conoció como Estación Sur y a la del ferrocarril Holguín-Gibara, Estación Norte).

En 1914 el Gobierno Municipal holguinero gestionó la construcción del entonces l proyectado ferrocarril Holguín-Cueto, que entroncaría con el ramal Alto Cedro-Antilla. Y en 1916 se luchó por la construcción del solo proyectado ferrocarril Holguín-Herrera-Banes, que debía cruzar por los barrios de Tacajó, Bijarú, Alcalá, Camazán, Los Haticos, La Aguada y el Guayabal. (Pero este nunca se consiguió y tampoco el que seguidamente diremos). El Gobierno Municipal protestó el proyecto de hacer un ferrocarril Gibara-Banes, que en nada nos favorecía.

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En el primer periodo republicano, que a nuestro interés solo llega hasta 1908, el Gobierno de la ciudad se ocupó en la construcción de un nuevo cementerio, al considerar que el existente era un foco de infección y porque la que se tenía era insuficiente ante el crecimiento de la ciudad, se trabajó en una nueva Plaza del Mercado. Igualmente se gestionó la división de los Juzgados de Primera Instancia y de Instrucción que a la vez lo era Correccional por desempeñarlo un solo Juez. En ese dicho Juzgado se radicaban una gran cantidad de causas no solo del Término de Holguín, sino también las correspondientes a los Términos de Gibara, Mayarí y Puerto Padre.

Los motivos anteriormente dicho dará idea del intenso trabajo en el Juzgado, pero todavía era más intenso por los litigios de las Haciendas comuneras que en este periodo comenzaron a deslindarse, la construcción de vías férreas y al incremento de los Centrales Azucareros.

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Este mismo Cabildo consiguió una nueva línea divisoria entre los Municipios Holguín y Gibara: la nueva frontera pasó por La Resbalosa, Velasco, Bocas, Auras, Melones, Cortadera y la Bahía de Nipe. Y también fue tarea de los gobernantes luchar incansablemente por conseguir nuevas fuentes de ingresos municipales para con ellos cubrir sus necesidades anuales. Necesidades que solo consistían en los propios del Ayuntamiento, sueldos, materiales, alquiler de la Casa Cabildo (que era La Periquera y tuvimos que pagar por muchos años más). Otra necesidad de fondos del Gobierno era para gastos electorales, que en ese entonces corrían a cargo de los Municipios, y también para pagar los servicios de Policía de Seguridad y los de Beneficencia. Consistían estos últimos en el sueldo del Médico Municipal, las medicinas para enfermos pobres, los socorros y la conducción de dementes. Gastos para el Municipio eran también los necesarios para la conservación del Mercado, el Matadero, el Cementerio, el Corral del Consejo, etc, para el alumbrado de las calles y parques de la ciudad… y del dinero que quedara (si es que quedaba!), alguna cantidad era destinada para casos de calamidad pública. 

Entonces el Gobierno de esta Municipalidad solo obtenía fondos por la expedición de Patentes de Licores, por las rentas fijas a las fincas urbanas de la ciudad, por los subsidios industriales, por la mercedación o alquiler de solares en terrenos del Municipio, por los impuestos a los transportistas, espectáculos y bailes públicos,  por los servicios que prestaba el Matadero y el Corral del Consejo (en el corral se guardaban los animales de particulares que iban a ser sacrificados), y por los impuestos a quienes utilizaban el Mercado. También por el uso del Cementerio. (Lamentablemente el Gobierno Municipal de entonces no pudo contar con la que sería una gran fuente de ingresos: las contribuciones sobre fincas rústicas del término. Es que estas nada producían, tanto por el estado de destrucción en que habían quedado por la guerra del 95, como por la cantidad de Haciendas Comuneras  y por la falta de comprobatorias, que no se terminaron hasta años posteriores.
Larga era la tramitación para la confección de los presupuestos anuales del Municipio: una vez confeccionados lo pasaban al Síndico del Cabildo y este lo ponía a la vista del público por el termino de diez días, luego se pasaba a las Juntas Municipales, a la Comisión de Presupuesto, al dictamen y aprobación del Cabildo y finalmente a la Secretaría de Hacienda para su aprobación definitiva. Y todo el engorroso proceso burocrático para muy modestos presupuestos. 

Fueron estos

El de 1900-01 de $ 21 477.82
El de 1901-02 de $ 18 148.26
El de 1902-03 de $ 21 375.26
El de 1903-04 de $ 21 743.40
El de 1904-05 de $ 20 603.31
El de 1905-06 de $ 23 767.54
El de 1906-07 de $ 24 996.44
El de 1907-08 de $ 29 602.12

El los documentos municipales dice que fueron mayores los gastos que los ingresos de la forma que ahora mostramos.

1901-02 tuvieron un déficit de $ 4 719.82
1902-03 tuvieron un déficit de $    608.67

Felizmente en el presupuesto de 1903-04, una vez que hubieron de pagar todas las deudas, les quedó un sobrante de $ 124.35.

En relación con el Presupuesto Anual en el periodo, el Gobierno Municipal de Holguín debió luchar fuertemente con el Estado que les exigía que en sus Presupuestos Anuales fijaran mayores cantidades para las Inspecciones Sanitarias, la Asistencia Médica, la Recogida de Basuras, el Riego y la Desinfección de las calles y para las Medicinas para Pobres y Dietas a Enfermos.

Otra lucha del Gobierno en el periodo fue contra los acreedores del Municipio que exigían las cantidades dejadas de pagar por los Cabildos de la Colonia anteriores a 1898. Eran esos, entre otros, el Dr. Eduardo Perri (médico municipal), Julián Corral, Luis de Fuentes, Cándido Ponce de León, Mariano Santiesteban, Eduardo González, Teresa Urgellés, etc. Por cierto, en las relaciones de estos, la mayoría de ellos españoles, hasta el Representante o Embajador de España en la Isla intervino. Por los documentos existentes se sabe que la deuda de los gobiernos coloniales con estos señores ascendía a la cantidad de $ 12 141.73. (Deuda que jamás fue satisfecha).

Asimismo por esos documentos, exactamente las Actas del Cabildo se sabe que: 

  • Cayetano Freixas solicitó del Cabildo terrenos para edificar una pequeña ciudad de cien casas con casas modernas que los inquilinos podrían adquirir en cortos plazos, (“por lo baratas”, suponemos).
  • Jenas L. Martín, como Apoderado de la Junta de Misiones Extranjeras, solicitó permiso para la construcción de una iglesia en el solar de Agramonte y Libertad.
  • E.W. Penney, en su carácter de Ministro de Iglesias Metodistas, solicitó el solar abandonado de Maceo, entre Aricochea y Cables, para la construcción de una Capilla Metodista y un Colegio para niños de ambos sexos “con todos los adelantos de las ciencias pedagógicas”.
  • Francis Bramham Pigby solicitó terrenos para instalar una Planta de Alumbrado Eléctrico, Fábrica de Hielo y Talleres de Aserrío que pasarían a la propiedad del Municipio a los cincuenta años de su explotación, vendiendo el hielo, dijo, a dos centavos la libra y costando al público una lámpara de 16 bujías, $ 1.25 mensual.
  • Antonio Aguilera Ochoa hizo una petición similar a la anterior para construir en la ciudad una Fábrica de Hielo, prometiendo que en los primeros cinco años vendería la libra a un centavo. (Pero antes que los dos anteriores, ya habían hecho la misma petición don Heliodoro Luque, Antonio Masferrer y Pedro Rodríguez Fuentes. Este último tuvo mejor suerte que todos los demás. Su solicitud realmente fue que el Cabildo le alquilara un lote de terreno existente entre el río Marañón y las calles de Aguilera, Frexes y Fomento. Esa anterior solicitud hizo discutir al Cabildo si estaba o no facultado para subastar o arrendar terrenos de su Dehesa. Pero en definitiva se la arrendaron para que el solicitante instalara allí una Fábrica de Hielo y Aserrío. La única condición que le pusieron fue que las instalaciones estuvieran instaladas antes del año de la concesión, que el alquiler sería solamente por quince años y que debía pagar al Cabildo por el cánon anual establecido, esto es, $ 10.00 por caballería, o sea, que don Pedro solo pagaba por alquiler $ 0.75 anuales. Finalmente aquella hectárea que alquiló pasó a su propiedad al paso del tiempo.
  • Pedro Fuentes Roca solicitó permiso al Gobierno para instalar en El Llano una glorieta para el juego de pelota. Se lo concedieron pero con la condición de que lo desalojarían cuando se necesitasen esos terrenos para el proyectado ensanche de la población.
  • Le exigen al Gobierno los terrenos de la Cárcel Pública, propiedad del Municipio (Hoy Arena deportiva Henry García), para instalar allí las Escuelas Públicas de la Ciudad.
  • Solicitaron y consiguieron los dependientes del Comercio local que los establecimientos comerciales donde trabajaban cerrasen sus puertas los domingos y demás días festivos. Pero esa medida la protestó a nombre de los dueños, don Saturnino García. Estimaban los dueños que era perjudicial esa solicitud de sus dependientes, no para ellos (los dueños), sino para el público consumidor, y sobre todo para los “guajiros” que solo venían a la ciudad entonces, los domingos. (En 1910 los dueños de establecimientos consiguieron que estos cerraran sus puertas todos los días a las ocho de la noche, excepto los sábados y vísperas de días festivos, en que podían estar abiertos hasta als once de la noche.
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Parque Céspedes, Iglesia San José
Iglesia San isidoro, al frente Parque de Las Flores, que primero fue Martí y luego Peralta. Abajo, otro punto de vista


Por ese entonces fue el Jefe de la Policía Municipal o de Seguridad, don Rodolfo de Zayas, al que posteriormente sustituyó don Luis Melendreras. Entre los miembros de la policía se encontraban: José Molina Rueda, Rufino del Toro, Adolfo Algeciras y José Mestre.

El doctor Vicente Gómez Bulté fue director del Hospital Civil. El doctor Rodolfo Socarrás, médico municipal, siendo sustituido años más tarde por el doctor Humberto Manduley Salazar.

Por muchos años fue el tesorero municipal don Juan Angulo Rodríguez. Cuando este renunció fue sustituido por Miguel I. Aguilera Feria. 

Atanasio González de Riacho fue el Arquitecto Municipal, cargo que interinamente desempeñaban Leopoldo Betancourt Santa María y Pedro Fuentes García.

Encargado de la limpieza del Mercado de Abasto: Francisco Cabrera Zorrilla.

Farolero municipal: Juan de Fuentes.

Jardinero del Parque Martí (Luego Parque Julio Grave de Peralta o de Las Flores): Leonardo Rubio. 

Encargado de la extracción de basuras: Juan Barrera.

Secretario de la Administración Municipal: José R. Feria Sivorí. (Cargo que renuncia al ser nombrado Oficial del Juzgado de Primera Instancia).

Contador del Muncipio: Cándido Ponce de León.

Registrador de la Propiedad: Belisario Alvarez Céspedes (en esa época a ese registro correspondían las inscripciones de las fincas de los términos municipales de Holguín, Gibara, Puerto Padre y Mayarí). Era el encargado del registro Rodolfo Fox Manduley.

20 de noviembre de 2011

Modesto Fornaris, el último mambí holguinero en el ´68


Coronel del Ejército Libertador
NombreModesto Fornaris Ochoa
Nacimiento17 de abril de 1848
Fray Benito, Holguín,Provincia de Oriente, Cuba
Fallecimiento26 de febrero de 1932
Holguín

Nació en Fray Benito el 17 de abril de 1848. El holguinero fue Coronel de nuestro Ejército Libertador, peleador de la Guerra del 68, protestante de Baraguá (cronológicamente su acción llega más lejos todavía) y además uno de los primeros en incorporarse a la Guerra del 95.

El último insurrecto del 68 en Oriente

‘”Sólo soy Modesto Fornaris, insurrecto rendido por falta de útiles de guerra, no acepto las bases de la Capitulación ni nada del Gobierno Español; pueden fusilarme pues solamente espero tiempos mejores para reanudar la lucha”. Los fieles funcionarios y oficiales de la Corana escondieron la soberbia ante las viriles palabras del joven oficial que aun en momentos tan desfavorables para la causa cubana, mostraba su combatividad irreductible y convertía la ceremonia de Capitulación en un acto de protesta, aprovechando la oportunidad para dejar su inquebrantable posición independentista pero los españoles, seguros por su momentáneo triunfo, se hicieron magnánimos y ocultaron sus ansías represivas cumpliendo las órdenes del Martínez Campos. Se asombrarían de la reflexión revolucionaria, de la tosudez, dirían ellos del mambí, que rodeado de enemigos tenía el valor de expresar claramente lo que pensaba, repudiar el Pacto que puso fin a la Guerra Grande de adelantos, despreciando las consecuencias que podía traer su actitud, lo que haría en los años próximos, igual que en los diez años anteriores, poner su vida al servicio de la independencia de Cuba.

Un alto en el camino

El escenario fue el Juzgado de Fray Benito, era el 10 de octubre de 1878, exactamente diez años después de haber comenzado el pueblo cubano la primera guerra por su libertad. No sin antes establecerse una fuerte discusión, en la que venció la valiente y honrosa actitud del cubano, aceptó el juez español asentar en el acta, todas las manifestaciones de repudio hacia el Gobierno Colonial hechas por Fornaris. El entonces Capitán Modesto Fornaris Ochoa, consideraba el Pacto del Zanjón como un accidente, una transitoria en el largo camino por la libertad del país. El insurrecto era bien conocido. Las tropas españolas sabían por su propia experiencia de su legendario valor, de las acciones por él dado de la palabra “suicida”, vocablo con que ellos designaban el ardor revolucionario, la valentía y la decisión de los que pensaron hacer la Patria libre o morir en el empeño.

Tradición de lucha

El 10 de octubre de 1868, respondiendo al llamado de Céspedes, el padre de Fornaris, Don Juan Fornaris, ponía en libertad a sus esclavos y se alzaba con toda la familia en los alrededores de Chaparra. Este había sido ardiente partícipe de la fallida Conspiración Rayos y Soles de Bolívar y cuando él salió a Holguín en la Guerra del 68, a propuestas suyas se construyó un cañón de madera con que bombardearon las posiciones españolas. Durante los primeros tiempos de las operaciones, cayeron prisioneros Silvino, la madre y sus dos hermanas: Araceliy Elvira, esta última ya con el grado de Capitán. También en los primeros años de la contienda, sus hermanos Arturo de 10 años, y Leopoldina de 15 años, fueron hechos prisioneros y decapitados, mientras que otros parientes residentes en Bayamo habían sido fusilados. Como otras muchas familias de patriotas, los Fornaris pusieron su fortuna al servicio de la independencia. Los privilegios que gozaban como fundadores de la ciudad de Holguín le fueron eliminados, también les confiscaron 33 manzanas de tierra, unas 330 mil varas planas de tierra, entre las cuales se incluía el Pico Celeste del Turquino, allá al naciente de la Isla Fernandina, de donde viene la luz y nace el sol, concedido a sus antecesores por célula del Rey Fernando a fines de siglo XV.

Con el gran Maceo en Baraguá

El 10 de octubre de 1878, el joven capitán de 30 años, hacía sentar en el acta que la sangre vertida de tantas víctimas inocentes, lo habían convertido en enemigo irreconciliable del Gobierno Español, declarando lleno de orgullo que cuando la entrevista del General Maceo con Martínez Campos, él había propuesto brindarse voluntariamente para cumplir la misión de tomarlo prisionero y ajusticiarlo por grave ofensa al honor y la dignidad, por tratar de comprar la Revolución. En los montes de Baraguá, Fornaris estuvo entre patriotas que gritaron “Independencia o muerte”, respondiendo a la consulta del Capitán de Bronce sobre el posterior desarrollo de la guerra esa continúo aunque decreciendo la intensidad. En ellos era factor primordial la carencia absoluta de materiales de guerra, acarreada por la persecución Yanqui, cómplices del Colonialismo Hispano. El 30 de mayo de 1878, le pusieron las armas en Mayarí los restos del Regimiento Holguín, comandado por el General Luís de Feria. Esta era la última tropa de importancia que aun quedaba en la manigua. La mayoría de los soldados de Fornaris también se acogieron al Pacto, solamente quedaron con él 10 hombres quienes lo exaltaron del grado de capitán a jefe supremo de la guerra.

Vuelta a la manigua

Con aquellos 10 compañeros el titulado cabecilla mambí, como lo calificó el Juez en el acta, continúa la guerra desnudo, descalzo, hambriento, durmiendo enterrados en el fango para protegerse del ataque de las plagas, siguen los 11 hombres en la lucha, teniendo frente a ellos las bien dotadas tropas coloniales. La pequeña partida de insurrectos, que antes por su actitud incansable tras diez años de intensos combates, sigue presentando batalla. Durante estos duros meses son constantemente acosados. Hay fieras peleas cuerpo a cuerpo. En ellos las armas de los mambises son piedras, machetes, picos, macetas de madera, viejas escopetas cargadas con pólvora de guano de murciélago y proyectiles de balastro de hierro recortado. A instancia de amigos y por estar falta de armas de combate y municiones se acogen al Pacto. Escogen para presentarse el día que cumplían diez años de combate ininterrumpido y también celebraban el décimo aniversario del comienzo de la guerra 10 de octubre de 1878. Además del simbolismo de la fecha está la aclaración de los insurrectos: “en el momento más propicio volveremos a la manigua. Cuando el pie ordena a la manigua”. Cuando el pie ordena que le entreguen los ochocientos pesos que ofrece el gobierno, Modesto Fornaris respondió “si ustedes me dan ochocientos pesos por la sangre de un cubano, le doy un puntapié que vuelan por encima de esta casa”. Rechaza igualmente las ropas y zapatos que le ofrecían prefiriendo seguir con las viejas y rotas que traía. “Y siendo este el último cabecilla que faltaba, escribe feliz el Secretario del Juzgado, se da por terminada la guerra quedando sujeta a vigilancia mientras viva”.

Más de veinte heridos

Estaban equivocados. Fornaris volvió al combate en el 95, guerra que terminó con el grado de coronel. En los treinta años de lucha contra el colonialismo español sufrió más de veinte heridas, solamente el Titán de Bronce lo superó en este heroico y peligroso record y otro General Mayía Rodríguez, les seguía a ambos. Fornaris cayó prisionero seis veces y logró burlarse de sus captores escapando del fusilamiento. Por las heridas de armas blancas y balas casi estaba inválido, solo podía andar a caballo, o estar sentado o en hamaca pero esto no le imposibilitó para el combate, participando en la invasión dirigida por el General Maceo en el cuerpo de caballería. En la Batalla de Mal Tiempo, la fulminante carga al machete de los mambises, no más de quince minutos de combate, más de doscientos españoles está mencionada en el Pacto como uno de los más destacados. Ya al final de la guerra no podía valerse delos mareos, pero aún así participaba en los combates, alertando a sus compañeros, dirigiendo. Tenía que ser ayudado por un asistente a montar y bajarse del caballo. En la República frustrada por la intervención yanqui a base de esfuerzos, logró nuevamente valerse de las manos. Murió en la ciudad de Holguín el 26 de febrero de 1932, o sea a dos meses de cumplir los ochenta y cuatro años de edad.
Tomado de: La Municipalidad Holguinera (Comentario Histórico) 1898-1955
Dr. Pepito García Castañeda

El 20 de mayo de 1902 el primer Presidente de la República, don Tomás Estrada Palma asume el mando. Los vecinos de Holguín van hasta la vieja terminal de trenes Holguín-Gibara, a despedir a los soldados interventores. (Tres años antes allí mismo habían despedido  a las tropas del derrotado Ejército español)

Don Tomás Estrada Palma debía cesar como Presidente de la República el 20 de mayo de 1906, pero aspira de nuevo, siendo apoyado en sus pretensiones por los Partidos Nacional y Republicano. Para lograr un fácil triunfo reeleccionista don Tomás da su conformidad a la formación de lo que se llamó “Gabinete de Combate”. 

El Gabinete tiene manos libres para actuar. Quienes lo integran cometen toda clase de fraudes electorales y atropellos miles, obligando al también aspirante a Presidente de la República, General José Miguel Gómez a retirarse “con el rabo entre las piernas”. Es por eso que en las Elecciones Presidenciales de 1ro de diciembre de 1905 otra vez don Tomás Estrada Palma se sienta en “El Sillón”, y con él por Holguín, triunfa en sus aspiraciones a Representante de la Cámara el General Manuel Rodríguez Fuentes. Como Consejeros Provinciales fueron elegidos los holguineros Antonio Aguilera Ochoa y salvador Pérez Fuentes.

La reelección del don Tomás Estrada Palma provoca la que se conoce en la historia de Cuba como “Guerrita de Agosto” (En ella no intervinieron los holguineros). El final de esta guerra no pudo ser más amargo para Cuba. Iracundo, don Tomás llama a las tropas yanquis que regresan a la Isla. Pero los interventores no apoyaron al Presidente reelegido por lo que este tiene que renunciar. Estados Unidos se hace cargo de los destinos de Cuba por dos años.

Tomado de: La Municipalidad Holguinera (Comentario Histórico) 1898-1955
Dr. Pepito García Castañeda

Derrotado en sus aspiraciones senatoriales y distanciado de don Tomás Estrada Palma, don Rafael Manduley del Río funda en Holguín la “Agrupación Política Independiente”, de la que es Vicepresidente don José Agustín García Leyva y Secretario, Pepe Torres. Esta “Agrupación” figura en las elecciones parciales del 28 de febrero de 1904 con el nombre de “Coalición Oriental Independiente”, la que lleva a Manduley como Candidato a Representante a la Cámara. Este triunfa en sus aspiraciones derrotando al también holguinero General Manuel Rodríguez Fuentes, que era candidato por el Partido Nacional. En esas mismas elecciones aspiraron por la Coalición Oriental Independiente y fueron electos como Consejeros Provinciales los holguineros Heliodoro Luque y Luis Masferrer y Grave de Peralta.

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NombreRafael Manduley del Río
Nacimiento28 de octubre de 1856
Holguín, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento19 de julio de 1924
Santiago de Cuba, Bandera de Cuba Cuba
PadresJesús Manduley y Pupo y María de los Ángeles del Río
Coronel. Procurador. En 1890 participó en la fallida conspiración conocida como Paz del Manganeso. Ingresó en el Ejército Llibertador el 2.5.1895, incorporándose, con grado de Coronel, al Estado Mayor del Mayor General Antonio Maceo. Asistió como delegado por el 2 Cuerpo a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú (13.9.1895), donde fue elegido vicepresidente. El 19.9.1895 recibió el nombramiento de gobernador de la provincia de Oriente. El 19.5.1896 fue nombrado subsecretario de la Guerra y en junio se hizo cargo de la Secretaría, ya que el secretario titular, Mayor General Carlos Roloff, partió en misión al extranjero. El 2.8.1896 renunció para incorporarse al Cuartel General del 2dp Cuerpo. Fue electo delegado a la Asamblea Constituyente de la Yaya (10.10.1897). Esa vez no aceptó el cargo de gobernador de Oriente, para el cual lo nombró el nuevo Consejo de Gobierno. A comienzos de 1898 fue designado jefe Estado Mayor de la División Holguín (4ta Div 2do Cpo), donde terminó la guerra. Se licenció el 24.8.1898. En 1900 se desempeñó como juez municipal en Holguín y Baracoa, sucesivamente. Fue delegado a la Asamblea Constituyente de 1901, en la que combatió a la enmienda Platt. Representante a la Cámara por Oriente de 1904 a 1906 y gobernador de esa provincia desde el 10.10.1918 hasta el 24.2.1913. Participó en el alzamiento de los liberales en febrero de 1917, en contra del reeleccionismo del presidente Mario García Menocal. Murió en Santiago de Cuba, el 15.7.1924.
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Desde tierras holguineras, José Martí le escribe a Carmen Miyares: 
Altagracia, Holguín, 9 de mayo de 1895.
A reserva de más larga carta, que pronto podré escribirles desde Manzanillo, ansioso ya, con más premura que las de las leguas continuas y los sucesos, de poder guiarlos conforme a un plan rápido y general, les pongo estas líneas ya en tierras de Holguín, tan nuestras como cuanto he visto, y con 500 hombres armados, oyendo hablar al fervoroso Miró y al abnegado Rafael Manduley, brillante e impetuoso en Holguín.

Holguineros en la política cubana (inicio de la República)


Tomado de: La Municipalidad Holguinera (Comentario Histórico) 1898-1955
Dr. Pepito García Castañeda

El 15 de Septiembre de 1900 los holguineros eligieron a los Delegados encargados de redactar la Carta Magna de la República. Fue seleccionado por el territorio don Rafael Manduley del Río y como su suplente, Pepe Torres, ambos del Partido Republicano.

Coronel Rafael Manduley del Río

1ro de diciembre de 1901, los holguineros participan en la primera elección presidencial de Cuba. Aspiraron en ella, don Tomás Estrada Palma, por los Partidos Nacional y Republicano; y el Mayor General don Bartolomé Masó por el Partido Unión Democrática.

Casi en masa los holguineros votaron por don Tomás Estrada Palma (quien finalmente salió electo), al que defendían en Holguín los Mayores Generales Luis de Feria Garayalde, Cornelio Rojas y Pedro Vázquez Hidalgo.

Mayor General Luis de Feria Garayalde
Leer más sobre el Mayor General Luis de Feria Garayalde:
General Cornelio Rojas Hurtado
General Pedro Vázquez Hidalgo

Como Compromisarios Presidenciales en Holguín fueron nombrados Luis de Feria Garayalde, (quien los presidía), Juan Calderón Rodríguez, Cornelio Rojas Hurtado, José Balán Montero y Ricardo Sirvén Pérez.


Y en esas mismas elecciones fueron nombrados como Compromisarios Senatoriales, Pepe Torres, Heliodoro Luque, Cornelio Rojas, Eléser Artola, Pepillo Palma, Manuel Avilés Lozano, Diego Yebra Mulet y Rafael Montero Pavón quienes eligen por mayoría al Coronel y Abogado José Fernández Rondán, quien resultó el primer holguinero Senador de la República. (Aspiraba a ese puesto y fue derrotado el también “estradista” don Rafael Manduley del Río). Asimismo resultan electos Representantes a la Cámara los holguineros Antonio Masferrer y Grave de Peralta y el Dr. Américo Feria Nogales.

Como Consejeros Provinciales son elegidos los holguineros don José García Leyva y don Agustín Betancourt Ochoa.

Estrada Palma
Don Tomás Estrada Palma toma posesión de la Presidencia de la República el 20 de mayo de 1902, fecha en que abandonan Cuba las tropas de ocupación estadounidenses. Por cierto, cuando viene desde los Estados Unidos para ocupar su altísimo cargo, don Tomás Estrada Palma llega por Gibara y duerme su primera noche en Cuba en el edificio holguinero popularmente nombrado “La Periquera”, lugar donde sufrió prisión durante la Guerra Grande de los diez años (1868-1878). (Entonces don Tomás era el Presidente de Cuba en Armas).
En noche en que duerme en La periquera, al Presidente de Cuba don Tomás Estrada Palma se le toma la que es considerada la primera fotografía nocturna de Cuba. Fue su autor el fotografo Adolfo Roqueñí Herrera, del periódico El Mundo. (Dicen que cuando Roqueñí disparó su lámpara de magnesio la explosión que provocó causó gran alarma entre los asistentes a la comida de agasajo al Presidente). (Para leer más haga clic aquí)


Tomado de: La Municipalidad Holguinera (Comentario Histórico) 1898-1955
Dr. Pepito García Castañeda

Estas elecciones de 1901 se celebraron por voto restringido, lo que quiere decir que para tener derecho a votar se necesitaba ser varón de 21 o más años de edad, saber leer y escribir, tener bienes de fortuna superior a los 250 pesos, haber servido en el Ejército Libertador con anterioridad al 18 de junio de 1898, haber nacido en Cuba o en el extranjero de padres cubanos o naturales de España acogidos a los beneficios del Artículo 9 del Tratado de París y haber residido en el término municipal por lo menos durante los 30 días anteriores al día de su inscripción como elector.

Todo lo anterior trajo apasionados comentarios entre la vecindad. En respuesta a ellos el Gobernador Interventor hizo el siguiente comentario: “…que todo aquel que llegado a los veinte y un años de edad que no hubiere tenido laboriosidad suficiente para reunir $ 250.00, que no haya podido aprender a leer y escribir y que no haya podido ir a defender a la Patria estando en la muy próxima guerra anterior, no constituye un elemento social digno de tenerse en cuenta para fines electorales”

En Holguín Manduley es Libertad o viceversa


Por: Celia del Carmen Hernández Arias

La ciudad de San Isidoro de Holguín cuenta con grandes próceres independentistas cuya obra es necesario rescatar, es uno de ellos Rafael Manduley del Río. Sin embargo, si pregunta donde está la calle que lleva su nombre seguramente que la mayoría de los vecinos pensarán que está usted loco o que sencillamente nunca ha vivido aquí; por eso le aconsejo que en lugar del nombre de Manduley pregunte por la que llamamos calle Libertad y cualquiera le dará la respuesta más explícita sobre cómo llegar a ella. Sin duda, constituye una falta el hecho de no conocer que una de las calles que atraviesa nuestra ciudad, donde seguro muchas veces se ha parado a conversar y hasta tomarse un café en “La Cubita”, lleva por nombre Rafael Manduley del Río.

En esa misma arteria, nació el héroe que le dio nombre, el 28 de octubre de 1856, trescientos sesenta y cuatro años después de que Colón pisara tierra holguinera. Hijo de don José Manduley Pupo y doña María de los Ángeles del Río, natural de Santiago de Cuba, Manduley, coronel del Ejército Libertador, fue uno de los grandes caudillos con que contó nuestro territorio.

Fue invitado expresamente por el General Antonio Maceo a participar en el Parlamento de Bijarú, donde se discutió con los patriotas asistentes la forma de gobierno que debía adoptarse para la Revolución. El Coronel Manduley fue nombrado jefe del Estado Mayor del Segundo Cuerpo de Ejército, al mando del General Masó, y fue delegado a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, donde fue elegido vicepresidente.

Fue Procurador Público, puesto desde donde logró alcanzar la más alta consideración del foro holguinero y de toda la sociedad.

El 28 de mayo de 1890 contrajo matrimonio con doña Teresa Castellanos de Feria, hija del Coronel de la Guerra del ‘68 César Castellanos Fuentes. Doña Teresa era nieta de los esposos Feria Garayalde y sobrina de los patriotas Ladislao, Florentino, Diego y Luis de Feria.

Rafael Manduley no aceptó el cargo de Gobernador Civil de Oriente y en 1896 fue designado Sub-Secretario de la Guerra, ocupando en ese año la Secretaría de Guerra por sustitución.

En 1900 fue electo por la Junta Provincial de Escrutinios de Santiago de Cuba como Delegado a la Convención Constituyente. Luego sería postulado para los cargos de la Cámara de Representantes en la campaña comicial de 1904, en la que se efectuaron comicios el 28 de febrero para la renovación de la Cámara donde el Consejo Provincial se organiza en la Coalición Oriental Independiente y el partido Liberal representó esta candidatura, en la que Manduley obtuvo 10 mil 489 votos. El Partido Liberal Histórico fue representado en Oriente por este holguinero, quien fue reconocido más tarde como jefe de Oriente. De hecho, en 1908 fue electo Gobernador de Oriente por los liberales.

En 1912, la división provocada por los liberales cedió el territorio a los conservadores y Manduley perdió el Gobierno Civil de Oriente. Para 1920, el ex Gobernador y Coronel Rafael Manduley del Río, fue derrotado por el líder del liberalismo manzanillero Carlos Bertot Masó.

En la madrugada del 17 de julio de 1924, murió en Santiago de Cuba, rodeado de sus seres queridos y familiares, el ejemplar patriota holguinero. Los Caballeros de San Isidoro se hicieron representar en el entierro del Coronel Manduley por el prestigioso sacerdote cubano Dr. Miguel Ángel Portuondo.

Resulta inadmisible, entonces, que de tan ilustre caballero no se conserve siquiera su morada, la cual radicaba en la calle que lleva su nombre, con el número 178, donde se encuentra la textilería “Lidia Doce”, construida en 1960, luego de demoler totalmente lo poco que quedaba de la casa de Manduley. Actualmente, solo se conserva una tarja, que no se encuentra ubicada dentro de los límites de la textilería.


Según testimonios de personas que viven allí hace casi 50 años, de la casa solo quedaba la fachada. Así lo corrobora el periódico ¡Ahora! en el artículo “Solo una placa”.

No hay dudas de que la actual calle Libertad guarda su historia, porque fue escenario del quehacer continuo del ilustre caballero Rafael Manduley del Río.

16 de noviembre de 2011

Evolución histórica de la Plaza de la Parroquial y los inmuebles que la conforman desde sus orígenes hasta nuestros días


Por:  Angela C. Peña Obregón / Hirám Pérez Concepción / Yadira Rojas Espinosa

A unos 270 metros aproximadamente del río Jigue, y a unos 380 metros del Marañón, así de cerca, supongo que para tener cercano el abastecimiento de agua, y así de lejos, supongo que para protegerse del desbordamiento de los ríos cuando la lluvia era intensa, se fundó el pueblo de San Isidoro de Holguín a partir del trazado de dos plazas y unas diez calles de unas cuatro cuadras cada una de ellas. En la planta, de factura regular debido a que las vías se delinearon bastante rectas, (aunque las manzanas no guardaban las mismas dimensiones), se destaca la Plaza de la Parroquial, sobre todo porque la parcela que ocupó, era de mayor extensión que las del resto de la estructura urbana, incluso de la Plaza de Armas.


El esquema de la plaza donde estaba la parroquia respondía, como es obvio, a las funciones puramente religiosas que tendría, (y de ahí el tamaño!): en el interior de esa plaza  de construyó la Iglesia Parroquial, tal como lo estipulaban las Leyes de Indias para la fundación de ciudades mediterráneas, y exactamente a como fue costumbre en todos los lugares donde así ocurrió, la plaza fue nombrada de la Parroquial y sirvió de antesala y lugar de celebración de las fiestas religiosas de entonces, y cuando la iglesia era clausurada por algún motivo la plaza fue sede de los ritos católicos. 


Más y a pesar de la importancia de esta plaza presidida por la iglesia, su génesis, aún está un poco oscura e indocumentada, exactamente como casi todas las historias tempranas de los pueblos cubanos.

Solamente el primer historiador de la ciudad, Don Diego de Ávila y Delmonte (1865) nos dejó algunas referencias de ese primer momento fundacional, trasmitidas a él por su padre, Rosalía de Ávila, Regidor del Ayuntamiento de la ciudad en los inicios del siglo XIX. Y éste, a su vez, debe haberlo recibido de la escasa documentación de la época y por lo que contaron sus ancestros.

Felizmente nuevas fuentes han ampliado el panorama acerca de este proceso inicial de la historia del pueblo de Holguín y en específico de esta área que, hasta el año 1869, se convirtió en la de mayor interés político y social. Una de las fuentes a la que nos referimos fueron los trabajos histórico-arqueológicos realizados en 1996 en la Catedral de San Isidoro por especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, CITMA y del Equipo Técnico de Monumentos del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, y en 2009 esos trabajos se extendieron a tres viviendas cercanas al perímetro de la plaza, entre ellas, la Casa del Teniente Gobernador, sita en Morales Lemus entre Aricochea y Cables. La otra fuente, apenas conocida, fue el estudio del plano alzado por el Ingeniero Ordinario Joseph de Mesa en 1737, documento cuyo original se encuentra en el Archivo de Indias.

Los antecedentes del sitio donde fue delineada la Plaza de la Parroquial quedaron referenciados por Ávila Delmonte, cuando explicó que el lugar seleccionado para construir la iglesia era el mismo donde en el siglo XVI había estado el bramadero o lugar donde bebían las reses del hato San Isidoro de García Holguín.

Porque servía para aquellos fines era ese el punto más alto del valle Cayo Llano, como se llamó el sitio donde hoy se erige la ciudad. En 1716 fue trasladada desde Las Guazumas hasta allí una pequeña iglesia en el año 1716, según el obispo Morell de Santa Cruz. O sea solamente se conocía que la historia urbana de Holguín iniciaba en el siglo XVIII pero las investigaciones arqueológicas evidenciaron la existencia de un núcleo poblacional de mediados del siglo XVII, aproximadamente cincuenta años atrás, nuevo fechado que no es absoluto pues consideramos que el sitio fue habitado a partir de servir de centro del hato ganadero.

Por su parte el plano de Joseph de Mesa nos trasladaba al primer esquema del poblado, desconocido por los historiadores que nos antecedieron, los que consideraban que la iglesia siempre había sido la de hoy, con la salvedad que el área más antigua de ella era la correspondiente con la capilla de la Virgen del Rosario, actualmente del Santísimo (hacia la derecha entrando).

Se puede afirmar hoy que la plaza ocupó una gran parcela en forma de rectángulo que se extendía unas dos cuadras hacia el centro del primitivo poblado, entre las calles San Miguel, San Ildefonso, San Diego y María Magdalena (actuales Maceo, Aricochea, Miró y Luz Caballero). La calle San Isidoro (Libertad) que, corría entre las de Maceo y San Diego quedaba interrumpida por la plaza pues la extensión mayor de la misma era de este a oeste, hacia las calles transversales María Magdalena y San Ildefonso. 

Tempranamente a la fundación del poblado, además de servir de sede religiosa, la plaza adquirió las funciones administrativas y políticas hasta 1869. 

Al recibir el pueblo la condición de Ciudad, el 18 de enero de 1752, su Teniente a Gobernador, Dr. José Antonio de Silva y Ramírez de Arellano, compró una casa con frente a la plaza, exactamente en la calle San Ildefonso entre San Isidoro y San Miguel. Era esa de materiales endebles y cubierta de guano, pero aún así hasta 1787 se convirtió, en la residencia de los Teniente Gobernadores y albergó las instituciones políticas y administrativas como la Casa de Gobierno, la cárcel y el cuartel . 

Esta vivienda anteriormente reseñada fue vendida al Teniente Gobernador Silva y Arellano, posteriormente Marqués de Guisa, por Don Diego Batista. Y como era esta la residencia de la máxima autoridad de la comarca el resto de los vecinos quiso vivir cerca y por tanto las casas se fueron alineando a las mencionadas calles. Entonces esas no poseían portales (o corredor como decimos los holguineros), y en su mayoría eran de embarrado sobre horcones y cubierta de guano, separadas entre si por una ancha faja de terreno y replanteadas en un gran solar que se extendía generalmente hasta la calle del fondo. 

Eran esos primeros vecinos de Holguín que hicieron sus viviendas alrededor de la Plaza de la Parroquial, hacendados, sacerdotes, militares, funcionarios del cabildo y comerciantes. Algunas de estas familias habían llegado desde Bayamo, Santiago de Cuba, Baracoa y Jamaica, cuando aquella isla pasó a manos de los ingleses en 1655.

Ya para 1730 la iglesia, que había sido bendecida en 1720 y trasladada hasta este punto en 1716, fue sustituida por un pequeño edificio de embarrado y cubierta de tejas de una nave y pisos de tierra apisonada. En  1751 la ampliaron a otras dos naves, sacristía y cuarto para el cura. En 1765 se le agregó otro cuarto, fecha a la que ya se le había colocado en las naves piso de losas de barro, según dice el Obispo Morell de Santa Cruz. En 1760 la plaza fue iluminada con cuatro farolas. 

Preciso es hablar de otra de las funciones citadinas que caracterizaba a las poblaciones cubanas de entonces, heredada del cristianismo, y que completan la imagen de la Plaza holguinera: Desde la fecha de construcción del templo en 1730, la iglesia y su plaza funcionaban como cementerio de la población. También por costumbre, los difuntos se sepultaban dentro y fuera de la iglesia en un camposanto aledaño. Dicho camposanto estubo  rodeado de una palizada de jiquí, por unos 80 años, según consta en los Libros de Entierro de la propia parroquial.

Estas ya narradas funciones políticas, religiosas y sociales que tenía la plaza la convirtieron en el área más importante y animada de la ciudad dieciochesca. Y cuando llegó la  primera mitad del siglo XIX el uso de ese espacio se incrementó por el aumento de la población y a la vez su  aspecto fue variando y enriqueciéndose cuando, por ejemplo, en sus alrededores las casas comenzaron a ser una veintena de ellas con techo de tejas. Posteriormente el Teniente Gobernador Francisco Zayas y Armijo remodeló viejas instalaciones, entre ella la iglesia y construyó otras nuevas como el primer edificio de dos plantas para cárcel y cabildo en la cuadra de la calle Cárcel con el fondo hacia esta plaza. Fue por ese mismo tiempo cuando  fue clausurado el cementerio que afectaba la salud de la vecindad y descalificaba el ornato de la nueva Iglesia Parroquial.

Veamos cuáles fueron esas obras de Zayas y Armijo:


Ha quedado dicho que la vieja parroquia holguinera estaba construida en el centro de la plaza, pero cuando a esta la remodelaron fue retirada unos metros hacia el fondo y hacia el lateral izquierdo, lo que permitió que quedara abierta la cuadra de la calle San Isidoro a cuya fachada se enfrentó la nueva obra. Con ello se producía la primera transformación urbana relevante que ocurría en la ciudad, pues además de rectificarse la calle San Isidoro, la parroquia ya no estuvo más dentro de la Plaza. Asimismo, al correrse la Iglesia hacia atrás y hacia su costado izquierdo, quedó una faja de terreno más amplio hacia el lateral de da a la calle Aricochea, y desapareció la plazoleta o patio hacia el fondo (Calle Miró), donde estaba el pozo. 

Y mientras se remodelaba la Iglesia, las casas de los vecinos más influyentes política y económicamente en la ciudad, se construían para entonces con bellos techos de influencia mudéjar, elaborados con maderas preciosas decoradas y muros de mampuesto ordinario hacia el exterior con la finalidad de hacerlos más sólidos. Claro como el desenvolvimiento económico no daba más que para la fachada, la mayoría de los vecinos de las inmediaciones de la Plaza mantuvieron los viejos muros interiores que fueron levantados con la técnica del embarrado.

Todavía quedan en pie algunos de los viejos portones
Pero eso sí, eran bellísimos los grandes portones. Su carpintería tenía elementos del estilo barroco y el arco o los arcos de la sala, pues llegaron a construirse hasta tres, eran los elementos que le daban el toque de belleza y la representación social o cierto abolengo a los que las poseían. Para entonces, excepto en la cuadra de la calle Miró, las casas fueron adquiriendo la portalería, de pies derechos de madera en un principio, que caracterizaron esa época histórica y de los cuales se conserva actualmente uno de ellos en el antiguo perímetro de la plaza. 

A pesar de que ya para entonces la Plaza de Armas (Actual Parque Calixto García), se había convertido en el hábitat de familias del más alto rango social, la de la Parroquial era significativa al punto de que todo lo que acontecía en la pequeña ciudad, fuera político o religioso, se celebraba en ella, como por ejemplo la bendición del templo y la primera misa, efectuados el 3 y 4 de abril de 1720. Y desde esa fecha en lo adelante (hasta hoy), se comenzó a celebrarse la fiesta del patrono San Isidoro, y también la festividad de la Virgen del Rosario, patrona de muchas de las familias fundadoras. Y claro está, los holguineros celebraban en la Plaza de la Parroquial el extenso programa de fiestas que marcaba el santoral católico, Santa Ana, Santiago, etc. 

Y cada vez los acontecimientos debieron crecer en majestuosidad. El de ellos que quedó con mayor fijeza en la memoria colectiva de Holguín fue el recibimiento al Gobernador de Cuba (Gobernador de Oriente), que en 1752 vino hasta aquí a oficializar a la población y crear la jurisdicción. Cuenta el primer historiador de Holguín, Ávila del Monte que esperaron los vecinos al Gobernador con una pequeña banda de músicos y que luego la población residente vino hasta la Parroquia donde hubo Misa especialísima. 

Además, el hecho de que permaneciera el Ayuntamiento en esa Plaza y que allí mismo estuviera la cárcel, el Cuartel de Caballería, pequeños comercios, y que en la Parroquial funcionara la Junta de Vacunas y el registro de la población por medio de los libros de bautismos, matrimonios y defunciones, y que en el templo se repartieran las papeletas para los entierros a los pobres de solemnidad, la Plaza continuó siendo centro de Holguín, adonde iban todos los días la mayoría de los vecinos que eran entonces, españoles, canarios, esclavos e indios. (De todos ellos se habla en los viejos libros de la antigua parroquia, y en la documentación del Ayuntamiento). Esas valiosas escrituras son testimonios de los protagonistas de ese periodo y de la evolución histórica, urbana y arquitectónica de la Plaza de la Parroquial a lo largo de su devenir histórico. 

En 1819 se inauguró una nueva iglesia, la de San José, hacia el norte. Hasta entonces la Iglesia Parroquial había sido la única por más de un siglo en todo el territorio jurisdiccional. Para esa fecha la ciudad fue dividida en dos barrios. La línea límite entre ambos era la calle del Rosario (Frexes). Entonces el control de la vecindad fue repartido entre las dos iglesias, pero la participación del Consistorio en las actividades político y religiosas continuaron realizándose en la Parroquial. 

Hacía 1800 las calles holguineras habían cambiado de nombres. Las antiguas de San Isidoro, María Magdalena, San Miguel y San Ildefonso, que son las que circunvalan la Parroquial Mayor, comenzaron a llamarse Comercio, Luz, Barcelona y Espartero. (Esas son las que los holguineros contemporáneos llamamos Libertad, Luz y Caballero, Maceo y Aricochea).

En distintos momentos del siglo XIX se continuaron realizando obras en la iglesia, como la construcción de las capillas laterales.


En la década de 1860 se produjo un temblor de tierra que provocó cambios sustanciales en la imagen de la Iglesia, sobre todo porque la torre, situada al centro de la fachada, fue afectada. Entonces se construyó una nueva fachada con la torre hacia el lateral derecho entrando y con terminación en espadaña. (Todavía para 1868, fecha en que se inicia la guerra de independencia en Cuba, la torre de la San Isidoro estaba en proceso de construcción). Para octubre de ese año, cuando el sitio a la ciudad por parte del Ejército Libertador, la Plaza de la Parroquial y varios de sus inmuebles participaron de los hechos. La casa de la familia Nogales, sita en San Miguel y María Magdalena (Maceo y Luz Caballero, actual Restaurante 1545) alquilada para Casa de Gobierno, fue uno de los puntos por donde comenzó el ataque mambi. La Iglesia Parroquial fue tomada por Julio Grave de Peralta, uno de los jefes que dirigía el ataque, quien la ocupó como cuartel. El 17 de noviembre, Peralta mandó a izar la bandera de Céspedes en la Torre. Y por su parte, el Cuartel de Caballería, localizado detrás de la Iglesia también fue tomado. Pero a pesar de estos hechos el punto principal de la acción revolucionaria fue la Plaza de Armas donde estaba la casa de Francisco Rondán (La Periquera), que fue donde se acuartelaron el Cuerpo de Voluntarios, el Teniente Gobernador y las familias influyentes a favor de España.


Treinta y ocho días después concluye el sitio y ataque a la ciudad, pero, por las excelentes condiciones de la casa de Rondán y ante el peligro de un nuevo ataque, las fuerzas españolas no lo abandonan y ya en 1869, en calidad de arrendamiento, el Ayuntamiento se traslada definitivamente a esa casa. De esta forma la Plaza de la Parroquial dejaba de ser el centro administrativo y político de Holguín, función que junto al religioso la había caracterizado por más de un siglo.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, sin que se conozca exactamente el año, la plaza de la Parroquial fue pavimentada con losas cuadradas de barro y esa imagen la tuvo por unos cuantos años, tantos que con ese piso llegó hasta la primera mitad del siglo XX. Mientras algunos de los viejos corredores de madera y tejas fueron sustituidos por columnas en su mayoría toscanas y cubiertos con los de azotea. Hasta hoy en día existen allí algunas de las primitivas viviendas del siglo XVIII. Igualmente en las primeras décadas del XX  algunos  corredores (excepto el ya referido en Luz Caballero y Miró) son totalmente sustituidos por nuevos diseños, para entonces al estilo ecléctico, pero todos mantienen los diseños del siglo XIX. (Pero como es claro suponer algunos fueron repuestos totalmente, como sucedió con la casa de don Luis de Fuentes, edificada a ese nuevo estilo, para la sociedad La Unión Holguinera, actual escuela de música José María Ochoa).


El siglo XX también marcó significativas transformaciones en la Plaza que evolucionó hacia otras importantes funciones, entre ellas la más importante fue esa área perdió la condición de espacio religioso y se abrió como espacio público citadino, en condición de un nuevo concepto, el de parque, al que en 1900 nombraron José Martí. Pero pocos años después, el 10 de abril de 1916, lo rebautizan con el nombre de Mayor General holguinero Julio Grave de Peralta, (exactamente en esa fecha se develó la estatua del Mayor General Peralta al centro del parque). Pero a pesar de esa transformación importante, las calles que rodean al parque,  que recién había recibido otros nombres diferentes a las que por siglos habían tenido, Libertad (posteriormente Rafael Manduley), Luz Caballero, Maceo y Aricochea, seguían siendo los espacios de las procesiones para las Fiestas de San Isidoro o Fiestas de Abril y los carnavales, la de las Romerías a los cerros de la Cruz y María Ruiz, y el espacio del parque era utilizado para situar un carrusel y para actos cívicos y patrióticos realizados en el interior de la Iglesia Parroquial, entre ellos, las honras fúnebres al Mayor General Calixto García Iñiguez cuando se conoció de su fallecimiento en 1898, en Washington y u otros actos como la recordación de cada 7 de diciembre, fecha de la caída de Antonio Maceo.


Pero además el parque se convirtió en un foco cultural. En 1922 la construcción de la glorieta Ángel Díaz, (que después de su reciente reconstrucción pasó a llamarse glorieta Albanés), añadió una imagen singular a ese lugar al poder escucharse allí la música interpretada por la banda del ejército o la del los Caballeros de San Isidoro. (Hasta ese momento públicamente solamente se escuchaba música en las retretas que se realizaban en la Plaza de Armas o en ocasiones en otras plazas). También en esta área existió la primera biblioteca que se fundara en Holguín, la San Isidoro, cuya sede en la Iglesia Parroquia, era de uso público y con una colección variada, formada por distintas materias, no solo la religiosa.

General Julio Grave de Peralta y Zayas
Luego las construcciones que enmarcaban la Plaza fueron perdiendo el uso habitacional para adquirir el comercial: bomba de gasolina y venta de carros, funeraria, estaciones de ómnibus, fábrica de bastidores, carpintería y mueblería, bodegas, carnicerías, depósito de cerveza, además de fondas y hoteles fueron ocuparon los espacios paulatinamente. También debe destacarse que en la cuadra de Aricochea funcionó el colegio-convento Lestonnac, y en la de Luz y Caballero instituciones como la Colonia China y la Unión Holguinera. Pero estas funciones que ahora animaban la antigua plaza, no incidieron agresivamente en su imagen urbana, aunque llevaban cambios en el interior de los inmuebles.


En verdad las transformaciones irreversibles sucedieron a partir de 1939, fecha en que se produce otro temblor de tierra. Desde entonces la Plaza de la Parroquial no es igual aquella de siglos anteriores. Por ejemplo, entonces varía el diseño de la Parroquial a la que se le construyen dos torres, una a cada lado de su fachada principal. Pero, incluso, desde antes la iglesia se fue transformando, en 1922 el atrio del lateral izquierdo había sido cercado con un barandaje de estilo ecléctico al concebir allí los Caballeros de San Isidoro, la Plaza Fernández Lestón.


Otro cambio agresivo e irreversible, a pesar de ser un proyecto moderno de estilo racionalista, ocurrió en la década de 1950: en la cuadra de la calle Aricochea fue demolida una vieja construcción neoclásica, caracterizada por un gran corredor de columnas toscanas, para edificar la Estación Crespi, que propiciaba el tránsito por ómnibus a los principales poblados y sitios rurales cercanos a Holguín. A la plaza le eliminaron el pavimento de barro que le daba genuinidad y cierto sabor de añejamiento y le colocaron el que todavía posee que es de  hormigón, y también en esa fecha le cambiaron los bancos una, otra y otra vez… cada vez que los cambian los bancos cambian de estilo. 

Otra idea que, gracias a Dios, no llegó a materializarse nunca, consistía en demoler la vieja casa de los Fuentes y Nogales (Restaurante 1545) y junto a la parcela de la antigua cárcel, clausurada en 1951, edificar el Palacio de Gobierno. 

A partir del triunfo de la Revolución las funciones citadinas en la Plaza, la mayoría de ellas comerciales, tomaron nuevos vuelos. Los comercios fueron nacionalizados y ocupados por nuevas funciones sociales, incluida escuela de música y canal de televisión.  

Para la celebración del 460 aniversario del Hato San Isidoro, antecedente histórico de la ciudad de hoy, la plaza fue remozada en parte: se le reconstruyó la vieja glorieta, demolida en 1947. Por su parte los inmuebles que la rodean fueron pintados, se le incorporó al sitio donde había estado la fachada posterior de la vieja cárcel, desde 1983 arena de boxeo Henry García, un mural histórico, titulado Orígenes, se clausuró el comercio Komodidad para incorporarlo a la heladería Guamá (antiguo Grocery Holguín), se reabrió, después de una rehabilitación la Colonia China, y actualmente, en el espacio de la mueblería Le Varón, convertida en almacén después de su intervención, se proyecta para la ampliación de la escuela de música.

En 1979 la vieja parroquia de San Isidoro fue ascendida a la categoría de Catedral.


Popularmente el espacio ha ido tomando un nuevo nombre, el de Parque de las Flores, reconocimiento valedero pues en él, ya por haber sido el cementerio del siglo XVIII o por haber existido una funeraria en la esquina de Maceo y Luz Caballero o por su cercanía al Cementerio General, ha sido el lugar donde históricamente se han vendido flores.  Y en inmuebles cercanos (cuadra de Maceo entre Luz Caballero y Martí) existieron los llamados Jardines y existe aún una de las dos floristerías  de la ciudad.

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Bibliografía
  • Ávila del Monte, Diego. Memoria sobre el origen del hato de San Isidoro de Holguín. Segunda edición, Imprenta El Arte de José María Heredia, Holguín, 1926.
  • García Castañeda, José Agustín. ¿Dónde se encuentra el centro de Holguín? En Boletín Histórico, Año 2, No. 2, del 15 de abril de 1971, Aguilera 102, entre Libertad y Maceo, Holguín, Oriente P. 13
  • Morell de Santa Cruz, Pedro Agustín. La visita eclesiástica. Selección e introducción de César García del Pino. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985.
  • Informes de las excavaciones realizadas en la Catedral de San Isidoro y en los inmuebles, Casa del Teniente Gobernador, Liberta entre Aricochea y Cables y en Maceo entre Luz caballero y Martí. Departamento de Arqueología, CITMA, Holguín.

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