ALDEA COTIDIANA

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Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

5 de marzo de 2015

Otro escandalo en la familia Ochoa de Holguín (1947-48)



Aún no se habían apagado los ecos de la pugna entre Millo y Chibás, previa a las elecciones y la familia Ochoa volvía a ser noticia. Esta vez el hermano de Millo, el alcalde de Holguín Guarro Ochoa, fue acusado de favorecer en las elecciones complementarias a un candidato auténtico.

La Caja de Pandora se abrió por el manifiesto de 15 de julio de 1948 suscrito por un grupo de ortodoxos locales que acusaban a Guarro de apoyar en su aspiración al candidato a Representante y cuñado de Carlos Prío (candidato a la presidencia por un partido contrario al de Guarro, que era el mismo que el de su hermano Millo Ochoa, el Partido Ortodoxo), Dr. Enrique C. Henríquez.

Los ortodoxos firmantes del manifiesto acusatorio exigían que Guarro Ochoa fuera expulsado del Partido y que también se expulsara a todos los miembros de los órganos de dirección a nivel Municipal y Provincial que guardaron un silencio cómplice. Asimismo llamaban a Chibás para que tomara cartas en el asunto.

Para los redactores del documento el Partido había que purificarlo y reestructurarlo con el fin de llevar a la Alcaldía (de Holguín) a un ortodoxo verdadero y tan noble fin se lograría, dijeron, con la creación en días posteriores, de un Directorio Municipal Ortodoxo. Los acusadores proyectaban su trabajo para 1950 con vistas a la reorganización de los partidos para las siguientes elecciones (1952), y sobre todo, para lograr que los hermanos Ochoa salieran de la dirección ortodoxa[1].

Seis días después del Manifiesto citado, en carta abierta a Guarro, Luís Conte Agüero también lo acusaba de su colaboración con Enrique Henríquez y, decía, para él lo más grave era el silencio de Guarro. Acto seguido Conte Agüero llamaba a Guarro a no flaquear, que “todo Holguín y todo Oriente se enorgullece del apellido Ochoa”[2].

En la respuesta de Guarro a Conte Agüero decía que no había dicho ninguna palabra sobre la acusación que le imputaban para no estar a la altura de quienes le atacaban, pero que por ser a él (a Conte Agüero), le respondería, considerándolo, como lo consideraba, digno de ello. Y le dice que su colaboración con Enrique Henríquez estaba condicionada a la ayuda que aquel prestó a Holguín para que la ciudad tuviera acueducto y alcantarillado y, acto seguido, Guarro se preguntaba qué maldad había en que un alcalde luche “porque mi pueblo tenga eso que tiene Santiago de Cuba”.

Asimismo Guarro consideraba que los que le atacaban desde afuera y desde adentro del Partido tenían diferentes objetivos. “Desde afuera están los que quieren destruirme para destruir en Holguín al Partido del Pueblo. Desde adentro, los que cegados por la envidia anteponen esta a los sagrados intereses del Partido. Pues bien, a esos equivocados compañeros les respondo: Si lo que decían es mi posición, aquí la tienen, con ella o sin ella lucharé por el triunfo definitivo de la vergüenza contra el dinero”[3]. (Poco después Guarro olvidó esas, sus palabras).

Después de la carta de Guarro, Conte Agüero escribió otra, muy melosa, en la que afirmaba: “tu postura desinteresada en lo que a la alcaldía se refiere, tu decisión inquebrantable de continuar luchando en el Partido del Pueblo Cubano, me llena de ortodoxo orgullo, pero no podía esperarse otra cosa de ti. Veo que en nuestros pechos sigue flameando la bandera del decoro”[4].

No sabe la Aldea si el “debate” fue planificado por Conte Agüero para fortalecer a los hermanos Ochoa en Holguín, aunque lo parece. Pero lo cierto es que ellos siguieron ocupando altos cargos en el partido que en las elecciones de 1952 tenían todas las de ganar.

Sin embargo, un nefasto día de agosto de 1951 Chibás se suicidó ante los micrófonos de la CMQ y posteriormente Fulgencio Batista dio un golpe de estado.

Inmediatamente Guarro se afilió al batistato para mantener su puesto de alcalde y Millo mantuvo su posición insurreccionalista por un tiempo más, pero nunca materializó las ideas que propagaba en una acción armada.

Fue el joven Pedro Díaz Coello quien aglutinó a la ortodoxia holguinera y la que llevó a militar en el Movimiento 26 de Julio.




[1] Archivo Nacional de Cuba. Fondo Eduardo R. Chibás. Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Expediente 283. Legajo 9.
[2] Ibídem. Expediente 282. Legajo 9.
[3] Ibídem.
[4] Ibídem.