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La historia de LOS CHINOS que le dieron nombre al famoso agromercado holguinero

7 de marzo de 2015

China

Con información de Julio César Urbina. 


Manuel Lam Yu fue uno de los chinos de Cantón asentados en Preston. Nacido el 3 de julio de 1900, trabajó como Capataz de Centrífuga con el colono de descendencia China Ajam desde enero de 1921.

Lam Yu poseía Certificado de Nacionalidad con expediente No. 6940 de 1936, suscrito por el Sr. Secretario de Estado, Dr. Juan J. Ramos y expedido en la Habana el 16 de Julio de 1937. Reg. No. 845 - Folio 189 - Libro 14. Registro Civil de Casa Blanca - Folio 557 - Tomo 11. Y Cédula de Inscripción No. 18 Expedida por la Bolsa de Trabajo de Mayarí con fecha 5 de Septiembre 1937. Era naturalizado cubano.

Otro chino en Preston lo era Wong Chiong Lam, soltero, hijo de Pom y Nuy, nacido el 22 del mes de Octubre del año 1902 en Cantón, China,  color de la piel amarilla, con el número de censo y población 816295-B-1, con número de expediente 24297 y con número de pasaporte 6552. Además, constaba en su poder un carné del Casino Cheng Wah (Centro de la Colonia China de Cuba) con número 4949 .

Chiong Lam trabajaba en la producción de verduras, que luego él vendía en el batey del ingenio. En la actualidad viven en el pueblo hijos y nietos suyos que conforman la abundante familia Lam de Guatemala, (antes Preston).

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Hubo en detrás del central azucarero de Preston un barrio, Los Chinos o Shangai, que, como en otros donde se recibía emigrantes, eran sus construcciones grandes barracones o cuarterías adonde iban a parar chinos procedentes de Cantón que entraban a Cuba por Santiago de Cuba. Cada cuartería tenía baños colectivos con seis duchas y seis servicios sanitarios. (Para la limpieza de los baños había un personal encargado por la compañía. Dicho personal era atendido por la Oficina de Ingeniería y Proyectos).

Quienes llegaban al barrio de los chinos de Preston eran atendidos por los colonos de procedencia china, familia Ajam.

La casa del colono Ajam sí que tenía el confort de las otras en que vivían los trabajadores que se desempeñaban en los altos puestos de la Compañía. Este representante chino era del grupo de confianza de los norteamericanos.

En la fotografía se muestra una casa parecida a la que la Compañía había dispuesto para Ajam: cuatro cuartos,  pisos machihembrados y pulimentados, doble forro, cielo raso en toda la casa, tres cuartos de baño, portal encerrado, sala, saleta, comedor, cocina y una pequeña biblioteca, además amplios patios con relucientes jardines.

En su patio el colono Ajam tenía un enorme y hermoso estanque donde criaba patos pequineses que se convirtieron en una curiosidad para los que pasaban por allí y oían el graznido potente de aquellas aves blancas que tienen el pico de un color rosado oscuro intenso. Y entre graznido y graznido de los pequineses, los chinos realizaban torneos de ping-pong en una mesa que para esos fines poseía el Sr. Ajam. Alguna vez dejaban que algún no chino los retara y entonces, siempre, ganaban los chinos; tan ágiles, pícaros y diestros con la raqueta, como eran.


Curiosamente en Guatemala, (antes Preston), se conserva la lámpara que perteneció a la Familia Ajam en muy buen estado de conservación. La posee la familia Santana a quien se la regaló el Sr. Ajam antes de marcharse definitivamente a los Estados Unidos.


Era común que los chinos llegaran a los Valles de Preston con sus baúles grandes de cuero grueso, esquineros metálicos, y sus herrajes de bronce, tal como el de la siguiente fotografía, que fue uno de los baúles llevados por estos emigrantes.


En el barrio Los Chinos había un Salón de Recreación, donde se expedía bebidas, comidas chinas, saladitos, refrigerios y se jugaba el dominó chino, y en ocasiones póker, dados, cartas, etc. La Aldea hace mención a ese salón por su aspecto particular y sus cómodos y gustados sillones de mimbre y porque era un lugar propicio para tener cita con las damas. Los camareros, también chinos, que trabajaban en el Salón ofrecían las mejores bebidas de la época.

Era ese un lugar muy visitado diariamente, sobre todo por los norteamericanos y cubanos de posiciones altas que preferían el que siempre fue el plato principal de la casa, Camarones Secos Empanados (secados natural al sol). Camarones esos que siempre eran los más pequeñitos que se pescaban, y que se utilizaban como saladitos o en comidas chinas: camarones empanizados (pulverizados en galleta y huevo), arroz frito y el chong sui.

Asimismo durante las visitas  de los grandes empresarios norteamericanos y cubanos de alta posición en la Empresa al salón chino, gustaban ellos de participar de la ceremonia o brindis del Té, siempre en tazas de igual clase aunque no todas ostentaran el mismo dibujo. El té se servía con azúcar, crema o leche fría, rodajas de limón u hojas de menta, según el gusto de cada uno de los invitados. Según los gustos de los consumidores, los chinos de Preston servían el té acompañado de  ensaladas de frutas frescas, fresas con cremas y helados, además de los comunes  emparedados o sandwich, pastas y dulces.

Rodeando el salón Shangai de Preston había una gran cantidad de árboles que llamaba la atención de los que visitaba el lugar: cedros, caobas, acacias y el muy llamativo árbol de Jacarandá, siempre florecido, y, también, una gran cantidad de cocotores, pues eran ellos amantes a los dulces con sabor a coco.

En las ocasiones especiales la ceremonia del Té del Salón de Preston la realizaba "La China", que era como todos llamaban a Lala, la madre del colono Ajam. En esas ocasiones La China vestía elegantemente con un traje de tarde, pero evitando con estricto tacto y buen gusto, aparecer más adornada de lo que podían estarlo las damas invitadas por ella a la sita.

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La mayoría de los chinos de Preston trabajan como expertos en la manipulación de las centrífugas del ingenio, ellas de marca ROBERTS de la Western States Machine Company Hamilton, Ohio USA. Era común que todos trabajaran con camisetas de color blanco por las altas temperaturas que de los aparatos. (Foto: Vista del área de las Centrífugas).
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Y en las tardes, después que terminaban su jornada en el ingenio, era común que muchos chinos salieran a caminar por todo el batey haciendo sonar una campanilla que les servía para anunciar la venta de cucuruchos de maní con sal o azúcar. Igual, a los chinos maniceros de Preston se les encontraba en las tardes y noches frente al cine de la localidad o en el parque.

En las siguientes estadísticas se puede apreciar la composición general del primer contingente de familias chinas que se asentaron en la División Preston, año 1936.


Numero de familias
4
Hombres
21
Mujeres
1
Niños
13
Total
45
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Transporte.

El transporte para que los chinos se movieran hasta el lugar donde trabajaban era  responsabilidad de su colono, que tenía que atender la necesidad de cada uno de ellos. Sin embargo sábese que el principal núcleo de chinos vivía a unos cuarenta metros del ingenio, por lo que la transportación era a pie. Pero si alguno de sus empleados necesitaba los servicios de transporte lo solicitaba al colono y aquel lo resolvía de inmediato. Luego este le descontaba de la nomina el precio del servicio. 

Asimismo el colono de los chinos tenía a su disposición un buig del año, todos de color negro, que le servía para viajar a La Habana tres veces al mes. Durante dichos viajes revisaba los negocios que tenía en aquella urbe y visitaba la Embajada China.

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Matrimonios.

Tres chinos de Preston se casaron con cubanas y crearon familias, los Lom, los Lam y los Lim. Todavía allí viven sus descendientes, (hijos, nietos, bisnietos, etc).

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Muerte.

Era una costumbre de algunos de los chinos del Preston que al morir alguno de ellos le introducían en la boca algunas monedas. Pero asimismo ellos no eran adictos a participar en honras fúnebres, aunque, ya viejecitos como eran estos últimos chinos, mostraban respeto por los muertos.

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Creencias.

En su barracón en el central Preston los chinos tenían una imagen grande de Buda a la que siempre mantenían rodeada de objetos de cobre y bronces, y asimismo un gong que hacía las delicias de los no chinos que los visitaban. El buda del barracón siempre tenía alimentos frescos que, ceremoniosamente le colocaban cada día.

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Expresiones artísticas.

Los que visitaban el salón Shangai contaban que en los días festivos, específicamente los días 1ero y 2 de Octubre, o en alguna fiesta de cumpleaños de los chinos de Preston, ellos interpretaban algunos de los cantos que trajeron de su país, lo que, obviamente, llamaba la atención de los no chinos que en ese momento se encontraban en el salón.

Los chinos del Preston tocaba una flauta confeccionada de la caña bambú, que algunos de ellos la trajeron de su tierra y otros la fabricaron en este mismo valle. Era común que muchas veces los altos empleados de la compañía le solicitaran que les tocara alguna melodía con la flauta y ellos, solícitos y gustosos, siempre los complacían, y entonces los ruidos propios de la industria se embellecían con la hermosa sonoridad de aquel rústico instrumento.