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14 de febrero de 2010

Memoria de la belleza

Por: Rubén Rodríguez

La belleza es un pretexto para filosofar acerca de la vida y sus eternas preguntas en el poemario La memoria fracturada, de Libni Roberto Díaz, recién publicado por Ediciones Holguín en su colección Premio.

Como apunta la editora Lourdes González, Díaz ha escrito este libro «inducido por varias tentaciones: la tentación de la belleza, la del análisis familiar y la del lenguaje», y usa los recuerdos para provocar al lector «distintos estados de disfrute».

Asiste al cuaderno de Díaz (Banes, Holguín, 1969) una singular presencia de la metáfora, a partir de imágenes dotadas de una áspera armonía que vadea lugares comunes y recrea, desde lo individual, la porción de universalidad que le toca al poeta, al filo de sus cuatro décadas.


La memoria fracturada deviene fe de vida y prontuario de verdades humanas, vividas y estudiadas desde dos islas: una tangible, geográfica y otra sensible, construida a partir de percepciones, ideas, convicciones más o menos firmes y por qué no, también de sueños: «Sin embargo, lo efímero es eso: un punto desnudo discordante./ Esbozando la desnudez de un cuerpo…».

Estructurado en tres partes, el cuaderno recurre por igual al verso libre, la espinela y la prosa poética, sin que se resienta su unidad de estilo, antes bien reafirman la vocación testimonial del artista, que confiesa: «mi historia (lamentable) no es decente,/ mordí todo lo alcanzable,/ todo lo proscrito,/ todo lo obsceno,/ todo lo inocente».


El autor ha publicado los poemarios El cetro y la palabra (1990) y El pan sobre las aguas (2007), ambos por Ediciones Holguín; obtuvo mención en el concurso nacional de poesía Adelaida del Mármol 2008 y está incluido en las antologías Provincia del Universo (1993), de autores del territorio, y La ensenada (2001), que recoge textos de escritores banenses, también editadas por el sello local.