
Desde su temprana adolescencia en su pueblo natal, dio muestras de una vocación irreductible. En una entrevista relató: “No guardo memoria de cuando comencé a escribir, en secreto, naturalmente, enseñándole únicamente a la tía de los poemas aquellas cositas. Tendría once o doce años – antes de ir para la capital – cuando mi confidente y guía me dijo: “Vamos a copiar eso en la libreta grande, porque me ha gustado mucho. Léemelo despacio”. Y desarrugando un pequeño papel que estrujaba entre las manos, muy avergonzado y titubeante, leí para ella lo que había escrito sin saber bien por qué”. (Leer más)
Por: César Hidalgo Torres
Que Delfín Prats es un hombre nervioso, dice en casi todas las crónicas que sobre el poeta se han escrito. Pero hoy está tranquilo mientras, sentado en una de las butacas del lobby de esta emisora, (Radio Angulo, Holguín, donde trabajo), el poeta espera, me dice, “que llegue la hora de surcar los aires”, después sonríe, cierra los ojos y recuesta la cabeza en el sillón mullido. Intenta dormirse y no lo molesto aunque se que no lo podrá conseguir. Sigo, también he de esperar la hora para desandar los caminos del aire, y mientras trato de recordar aquel poema de Delfín que es un exquisito retrato del planeta:
Hay un lugar llamado humanidad
un bosque húmedo después de la tormenta
donde abandona el sol los ruidosos colores del combate... (Leer más)
OTRO ENLACE: Brevisima selección de poemas de Delfín Prats.A decir del ensayista y profesor de literatura del Instituto Superior de Arte en esta ciudad, Eugenio Marrón, Kenia Leyva es una de las voces más prometedoras de la lírica cubana más joven; “promesa que ya es, por su tesón y oficio”.
Eugenio Marrón: ¿Qué representa para ti el ejercicio de la poesía?
Kenia Leyva Hidalgo: Ante todo una necesidad expresiva, un encuentro con la realidad, con lo que se piensa, con lo que se ve, con lo que se sufre y también con lo que se admira. (Leer más)
En las tardes, en el mejor café de la ciudad, desafiando los calores asfixiantes o los fríos breves del trópico, Luis Yuseff es rey de una corte de poetas que descansan. Kenia Leyva lo acompaña y generalmente es la primera en leerlo. Ella me dio las claves: “Yuseff es un arpa, donde cada cuerda representa amores, desamores, anhelos, amigos prohibidos, lejanos, queridos, la familia y su memoria, cada uno provocando una música única y clara, una música capaz de encantar y ser nueva cada vez que nos acerquemos" (Leer más)Eres la voz acuciante de Francisco Mir gritando:
"¡ No quiero las flores negras !".
René Dayre Abella Hernández
Por Julio Pino Miyar
Este es el ensayo que debí escribir en vida de Francisco Mir, el que él sin dudas debió haber leído, comentado y tal vez disfrutado. Hoy me acompaña la superstición de pensar que los amigos muertos devienen en fantasmas tutelares; en duendes que habitan el lado oscuro y silencioso de las alcobas, que releen por encima de nuestros hombros las escrituras gastando irreverentes la tinta de las plumas. (Leer más)
Un día en la primavera del año 1887, cinco jinetes, cansados tras un largo y arduo viaje que había comenzado en la ciudad porteña de Gibara, llegaban a un pobladito de unos pocos bohíos situado en la parte sur de el antiguo Realengo Banes; ya para entonces conocido por el nombre de Hacienda Banes. Iban en una misión, podríamos decir, exploratoria y de evaluación de las tierras de la región con miras a usos agrícolas. Al frente de ese grupo tan diverso iba Don Alfredo Dumois Gessé obrando a nombre de su hermano Don Hipólito, cosecheros ambos y exportadores de bananos de la ciudad de Baracoa. (Leer más)




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