ALDEA COTIDIANA

           En HOLGUIN, Cuba, como en todos los lugares del mundo, ocurren hechos triviales, bellos a fuerza de fugaces                                                          Esta ciudad la construyeron mis padres vísperas de mi nacimiento y quisiéramos que nada se perdiera, que todo lo que fue haciéndose desde nuestros padres a nosotros, permaneciera intacto y puro, porque la ciudad es el escudo que hace que nuestros nombres no se olviden                                                    300 aniversario del pueblo de Holguín en 2020
gadgets para blogger

Toda la aldea a la mano

HÉCTOR LAVOE INTERPRETA AL HOLGUINERISIMO GUAYABERO

1 de agosto de 2010

El Convento que jamás tuvo San Francisco en Holguín

Tomado de: “Memorias o apuntes históricos sobre el origen y fundación del Hato de San Isidoro de Holguín”. Segundo tomo. Escrito por Rodolfo Fox y manduley a nombre de la Sra viuda de don Diego de Ávila y del Monte, corregida, rectificada y ampliada por don Francisco Navarro y Parets. Impreso en Holguín, Imprenta La Fraternidad, 1889.


El convento de San Francisco en Holguín, se iba a ubicar en un solar de la propiedad de los herederos de doña Josefa Cardet y Cruz de Martín (más conocida como la Pepa Cardet), en calle San Isidoro esquina a la del Calvario (hoy: Libertad esquina a Aguilera). Para construirlo acopiaron allí unos cuantos materiales y la actual calle Hermanos Arias obtuvo el nombre de San Francisco.

En lo que sería alguna vez (y que nunca lo fue), Convento de San Francisco, se alojaron los reverendos padres:

Fray José Antonio Alegre (Presidente)
Fray Mateo Pérez (Lector de Sagrada Teología)
Fray Antonio Raimundo
Fray Nicolás Martínez (secretario)
Textual: “Fray José Antonio Alegre murió en esta ciudad el 26 de junio de 1791 dejándonos como recuerdo de su obra moral y de su misión evangélica unas cuantas preocupaciones sintetizadas en una cruz que se obstenta en la cúspide de un cerro en la parte norte de la ciudad, tendida dicha cruz y reverenciada por la parte menos culta del pueblo, como amuleto disipador de fantasmas”.

Esta estatua del Fray Alegría fue colocada en la cima del cerro donde él colocó la Cruz. El huracán Ike la arrancó de su cimiente y la lanzó, loma abajo, varios metros